El caso Garzón como síntoma de los males de la época

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Ciertamente, cuando el juez Garzón encausó a Augusto Pinochet, consiguiendo ascender al cénit de su prestigio internacional, pocos podían suponer que no muchos años después iba a ser encausado por sus colegas del Tribunal Supremo quienes, con rara unanimidad, han considerado que hay sobrados indicios de delito. Sin embargo, ya hace muchos años que los buenos conocedores del derecho procesal explicaban a quien quisiera oírles –pocos, como siempre- que los autos del juez estrella no se caracterizaban por su rigor técnico ni jurídico. De hecho, para referirse a los desastres surgidos de sus instrucciones se acuñó el término “garzonada”, pero como este palabro peyorativo tuvo mucho predicamento entre nacionalistas –por alusión a sus actuaciones contra ETA- y otras gentes de escasa virtud democrática, pareció que esa hostilidad más bien certificaba la calidad democrática de las actuaciones de Garzón. Pues bien, nos equivocamos por partida doble: ni cualquier crítica procedente de un nacionalista es [...]