De Madrid y su futuro (y no hablo de las elecciones)

Share

Se acabaron las vacaciones. Ayer domingo busqué un sitio para comer, en solitario, por la zona de Alonso Martínez. Elegí una de esas típicas tascas madrileñas que, para quienes venimos de fuera, sustancian como pocos lugares el alma tradicional de Madrid. No un bar típico en una zona bulliciosa de inexcusable visita para los turistas, sino un establecimiento frecuentado más bien por los vecinos y visitas habituales (viajeros, que no turistas). Signo de los tiempos, llevan el negocio un par de chicas pertenecientes a la última gran oleada demográfica incorporada al rompeolas de las Españas, que decían antes: una joven latinoamericana probablemente caribeña y una probable africana de –impresionante- aspecto etíope. La carta, sin embargo, no ofrece ninguna aportación caribeña o abisinia; quizás en la próxima generación. Como es habitual de unos años a esta parte, la tasca ofrece a su clientela los platos tradicionales de-toda-la-vida de Madrid, lo que significa que, aparte [...]