La hora de la justicia

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A Pilar, Titi y Maite

Ellas me llaman temprano para darme la primicia exultante de que han detenido en Hernani al asesino de Joseba Pagazaurtundua. Están felices. Pocas personas que no hayan pasado por el trance de convertirse en víctimas de un pistolero de un minuto para otro pueden comprender el alivio y la satisfacción feliz que aporta la noticia de la detención del asesino. Del tipo que te privó del marido, el padre o el hermano, y del amigo y compañero. Incluso hay quienes se escandalizan de esta clase de sentimientos en nombre de la necesidad de perdón y compasión para todos; naturalmente, hablan desde el pedestal de su autoproclamada superioridad moral que suele encubrir una vida vacía o convicciones formales acartonadas y convencionales que de ética sólo llevan el nombre. Lo que quieren es un happy end de aqui no ha pasado nada, de todos felices y reconciliados y [...]