<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Carlos Martínez Gorriarán &#187; nacionalismo</title>
	<atom:link href="http://carlosmartinezgorriaran.net/tag/nacionalismo/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://carlosmartinezgorriaran.net</link>
	<description></description>
	<lastBuildDate>Tue, 15 May 2012 04:00:44 +0000</lastBuildDate>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.3.2</generator>
<xhtml:meta xmlns:xhtml="http://www.w3.org/1999/xhtml" name="robots" content="noindex" />
		<item>
		<title>España y los nacionalismos o la doble vara de medir que padecemos</title>
		<link>http://carlosmartinezgorriaran.net/2011/04/25/espana-y-los-nacionalismos-o-la-doble-vara-de-medir-que-padecemos/</link>
		<comments>http://carlosmartinezgorriaran.net/2011/04/25/espana-y-los-nacionalismos-o-la-doble-vara-de-medir-que-padecemos/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 25 Apr 2011 04:10:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Martínez Gorriarán</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[euroescepticismo]]></category>
		<category><![CDATA[extrema derecha]]></category>
		<category><![CDATA[insolidaridad]]></category>
		<category><![CDATA[nacionalismo]]></category>
		<category><![CDATA[neofascismo]]></category>
		<category><![CDATA[xenofobia]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://carlosmartinezgorriaran.net/?p=710</guid>
		<description><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Permítanme comenzar por el final de este razonamiento, que va sobre la extraña manera de ver y entender los nacionalismos que domina en España. Vamos allá: uno de los tópicos sobre el parlamentarismo español dice que, a virtuosa diferencia de otros países europeos como Francia, Italia o Finlandia, la extrema derecha no ocupa ningún escaño en el Parlamento nacional (ni en la mayoría de los autonómicos, si exceptuamos el catalán por la SI de Laporta o de quien sea ahora). Una versión “progre” y taimada de este argumento agradece al PP esta excepción, ya que el gran partido de la derecha española habría hecho el favor de asumir la cuota de extrema derecha, haciendo innecesario un partido de ese perfil; en realidad este argumento insinúa lo que algunos publicistas dicen abiertamente, que en el PP la extrema derecha ya está representada por personas como Jaime Mayor Oreja o José María Aznar. Pero no [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Permítanme comenzar por el final de este razonamiento, que va sobre <strong>la extraña manera de ver y entender los nacionalismos que domina en España</strong>. Vamos allá: uno de los tópicos sobre el parlamentarismo español dice que, a virtuosa diferencia de otros países europeos como Francia, Italia o Finlandia, la extrema derecha no ocupa ningún escaño en el Parlamento nacional (ni en la mayoría de los autonómicos, si exceptuamos el catalán por la SI de Laporta o de quien sea ahora). Una versión “progre” y taimada de este argumento agradece al PP esta excepción, ya que el gran partido de la derecha española habría hecho el favor de asumir la cuota de extrema derecha, haciendo innecesario un partido de ese perfil; en realidad este argumento insinúa lo que algunos publicistas dicen abiertamente, que en el PP la extrema derecha ya está representada por personas como Jaime Mayor Oreja o José María Aznar. Pero no es mi intención ahora refutar esta solemne tontería, sino indagar la afirmación del principio acerca de nuestra supuesta excepción democrática, de la que deberíamos sentirnos muy orgullosos: <strong>en España no hay partidos parlamentarios de extrema derecha</strong>. Sea por las virtudes aglutinantes del PP, o bien por estar escarmentados del invento tras los cuarenta años de dictadura: ese vendría a ser el consolador corolario.</p>
<p style="text-align: justify;">Ahora bien, ¿<strong>será cierto que estamos libres de esa plaga</strong>? Me parece que no, pero para localizar esa extrema derecha disimulada yo no miraría hacia los escaños del PP. Investiguemos por otra parte, y para orientar bien el escrutinio examinemos primero los países vecinos con los que nos comparamos.</p>
<p style="text-align: justify;">¿<strong>Quiénes componen la extrema derecha de nuestros vecinos</strong>? Partidos como el Frente Nacional, la Liga Padana o los Auténticos Finlandeses allá en el norte. ¿Qué tienen todos ellos en común?: sin duda alguna el <strong>nacionalismo exacerbado, el euroescepticismo, la insolidaridad fiscal</strong> (como negativa a transferir recursos a sus vecinos más pobres o desfavorecidos) y una <strong>xenofobia</strong> que puede ser más o menos intensa y se expresa en hostilidad a los inmigrantes, temor a la aculturación y <strong>defensa de las tradiciones locales</strong>. Esos son los ingredientes ideológicos de partidos que en España los comentaristas califican de neofascistas o de extrema derecha por abrumadora mayoría y con unánime hilo argumental; ayer mismo <a href="http://www.elpais.com/articulo/opinion/exactamente/27700/elpepusocdgm/20110424elpdmgpan_6/Tes" target="_blank">Soledad Gallego-Díaz nos ofreció un hermoso ejemplo en El País</a>. Yo suscribiría buena parte de sus críticas y temores si no me desconcertara algo previo: que <strong>esos rasgos tan temibles en partidos franceses, italianos, holandeses o finlandeses se aceptan como algo normal en partidos españoles que, </strong>aplicando la misma vara de medir,<strong> deberían ser sentenciados de tan neofascistas como sus adláteres ideológicos</strong>. Y me refiero, obviamente, a <strong>PNV, CIU, ERC, BNG</strong> y el resto de la nutrida y repetitiva sopa de letras nacionalista (con nada menos que seis siglas con representación institucional en País Vasco y Navarra).</p>
<p style="text-align: justify;">¿Acaso no llevamos soportando 30 años a PNV, CIU y ERC –por no hablar de Batasuna y sus sucesivos avatares- la defensa y la práctica constantes de esas políticas que tanto miedo dan si las defienden siglas de otros países: insolidaridad fiscal, ataques al Estado común, xenofobia y particularismo cultural exacerbado con imposiciones políticas antidemocráticas de por medio (como la “<strong>normalización lingüística</strong>”)? ¿Por qué resulta escandaloso que los Auténticos Finlandeses se nieguen a ayudar a Portugal cuando es lo que llevan haciendo todos los políticos vascos y navarros (excepto los de UPyD) con las CCAA más desfavorecidas de España (que en realidad aportan a los respectivos Conciertos Económicos), y lo que acaban de lograr los catalanes con su nuevo Estatuto? <a href=" http://www.elcorreo.com/vizcaya/prensa/20110422/opinion/llama-ultraderecha-20110422.html " target="_blank">Lo explicó muy bien hace poco Ruiz Soroa</a>. ¿Qué clase de miopía o hipocresía conduce a tantos analistas a condenar como ultrareaccionario en Finlandia o Italia lo que se considera progresista si sucede en País Vasco o Cataluña? Yo diría que esto es <strong>o bien una ola generalizada de estupidez, o bien un caso patente de corrupción intelectual</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">De manera que, regresando al principio, <strong>si aplicamos la misma vara de medir a los partidos nacionalistas europeos y a los españoles</strong>, resultará que nuestra supuesta excepción democrática y progresista se desvanece en el aire: <strong>hay escaños de extrema derecha en el Parlamento español</strong>, todos los que corresponden a partidos con esas ideas y prácticas ultranacionalistas, es decir, CIU, PNV, ERC, BNG, NaBai… Ahora díganme si quieren que no es para tanto y que en esos partidos hay gente estupenda a la que no se puede tildar de neofascista de ninguna de las maneras, pero díganme entonces por qué sí a sus correligionarios del resto de Europa. <strong>Si queremos entender el mundo que nos rodea porque aspiramos a transformarlo en algo mejor, qué menos que medirlo con la misma vara.</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://carlosmartinezgorriaran.net/wp-content/uploads/2011/04/AE.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-711" title="AE" src="http://carlosmartinezgorriaran.net/wp-content/uploads/2011/04/AE.jpg" alt="" width="279" height="181" /></a><br />
</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Por lo demás, es una gran satisfacción escribir estas líneas en pleno y aburrido Aberri Eguna, una celebración sectaria nacionalista impuesta a los demás, dentro de un lote de símbolos sectarios que incluye bandera, himno y corónimo (Euskadi), como “fiesta nacional” de una nación que democráticamente no lo es. Sin embargo, pocas voces en el País Vasco discrepan de semejante imposición e incluso la mayoría la acepta como opción propia libremente elegida aunque diga no ser nacionalista. Un buen ejemplo de cómo las fuerzas no nacionalistas de izquierda y derecha han acabado mimetizándose de nacionalistas hasta el punto de llegar a creer, en un malabarismo digno de Orwell, <strong>que el nacionalismo que detestan y temen en otros países es en cambio el no va más del progresismo y la democracia en el propio</strong>. Seguiremos con este asunto, porque el nacionalismo vuelve a llamar a la puerta de Europa tras no haberse ido nunca de España: primero con Franco y sus secuaces, luego con los separatistas y ahora con sus imitadores acomplejados.</p>
<p style="text-align: justify;">PD: y a los pocos días de publicar este post me descubren en Twitter esta joya de un navarro de la cofradía xenófobo-progresista, <a href="http://www.noticiasdenavarra.com/2011/04/25/opinion/colaboracion/elecciones-naturaleza-y-colonia" target="_blank">el editor José María Esparza Zabalegi</a>. <strong>Puro desperdicio que no tiene desperdicio!</strong></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://carlosmartinezgorriaran.net/2011/04/25/espana-y-los-nacionalismos-o-la-doble-vara-de-medir-que-padecemos/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>12</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La enfermedad del sectarismo, o las coincidencias de Aznar y Eguiguren</title>
		<link>http://carlosmartinezgorriaran.net/2011/04/19/la-enfermedad-del-sectarismo-o-las-coincidencias-de-aznar-y-eguigure/</link>
		<comments>http://carlosmartinezgorriaran.net/2011/04/19/la-enfermedad-del-sectarismo-o-las-coincidencias-de-aznar-y-eguigure/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 19 Apr 2011 04:10:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Martínez Gorriarán</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[antagonismo]]></category>
		<category><![CDATA[Aznar]]></category>
		<category><![CDATA[Eguiguren]]></category>
		<category><![CDATA[ETA]]></category>
		<category><![CDATA[nacionalismo]]></category>
		<category><![CDATA[PP]]></category>
		<category><![CDATA[PSOE]]></category>
		<category><![CDATA[Schmitt]]></category>
		<category><![CDATA[sectarismo]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://carlosmartinezgorriaran.net/?p=699</guid>
		<description><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Hace poco nos desayunamos con unas declaraciones del expresidente Aznar criticando la intervención en Libia porque la consideraba un grave error estratégico debido a que Gadafi sería un amigo de Occidente –en todo caso algo “extravagante”- en lo que realmente importa: la lucha contra el terrorismo islamista. Aznar iba más lejos y consideraba del mismo tipo de errónea ingratitud que no se hubiera apoyado a Ben Alí en Túnez y a Mubarak en Egipto. Su conferencia en Columbia abundaba en consideraciones parecidas presididas por el mismo hilo conductor: la política exterior de los países occidentales debería limitarse a proteger a los “amigos” y acosar a los “enemigos”, distinguidos según criterios de interés estratégico o comercial, estrictamente domésticos, que desprecian olímpicamente cuestiones como el respeto de los regímenes “amigos” a los Derechos Humanos o los legítimos deseos de cambio político en las sociedades árabes, totalmente despreciadas (por cierto: cabe decir lo mismo de la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Hace poco nos desayunamos con unas <a href="http://www.abc.es/20110417/internacional/abcp-aznar-gadafi-amigo-extravagante-20110417.html" target="_blank">declaraciones del expresidente Aznar</a> criticando la intervención en Libia porque la consideraba un grave error estratégico debido a que Gadafi sería un amigo de Occidente –en todo caso algo “extravagante”- en lo que realmente importa: la lucha contra el terrorismo islamista. Aznar iba más lejos y consideraba del mismo tipo de errónea ingratitud que no se hubiera apoyado a Ben Alí en Túnez y a Mubarak en Egipto. Su conferencia en Columbia abundaba en consideraciones parecidas presididas por el mismo hilo conductor: <strong>la política exterior de los países occidentales debería limitarse a proteger a los “amigos” y acosar a los “enemigos”</strong>, distinguidos según criterios de interés estratégico o comercial, estrictamente domésticos, que desprecian olímpicamente cuestiones como el respeto de los regímenes “amigos” a los Derechos Humanos o los legítimos deseos de cambio político en las sociedades árabes, totalmente despreciadas (por cierto: <strong>cabe decir lo mismo de la posición mantenida por Zapatero respecto a China</strong>). Un<strong> pensamiento reaccionario</strong> y, a la postre, muy peligroso porque nada hay más proclive a las guerras y desórdenes que las dictaduras. Pensamiento que hunde sus raíces en las más profundas capas tribales de la mente humana, las que repudian la igualdad de todos los semejantes y dividen a los congéneres en dos grandes grupos enemistados por naturaleza y sin otra conciliación que la procurada por la fuerza. <strong>La concepción ilustrada de la democracia nació precisamente para superar ese viejo atavismo</strong> poniendo en valor conceptos como la igualdad ante la ley, la fraternidad entre los individuos y la capacidad humana de progresar hacia formas sociales superiores. La verdad es que esa filosofía política sigue estando lejos de ser la dominante en el mundo de hoy, como indica el <a href="http://www.elpais.com/articulo/internacional/ultraderecha/antieuropea/emerge/partido/clave/Finlandia/elpepuint/20110417elpepuint_10/Tes" target="_blank">avance de movimientos xenófobos y nacionalistas</a> en muchos países democráticos.</p>
<p style="text-align: justify;">Es obvio que la <strong>división radical entre amigos y enemigos</strong>, aquella que fundamentó la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Carl_Schmitt" target="_blank">filosofía del derecho antiliberal de Carl Schmitt</a>, que tanto influyó en el nazismo y que también puso la soberanía absoluta del Estado como único objetivo trascendente de la política, está presente en las palabras de Aznar y en las de muchos más (que, paradójicamente, ¡se definen como liberales!) Pero no es ni mucho menos exclusiva de la derecha; en realidad, esta forma radical de <em>antagonismo a muerte</em> es muy transversal.  Veamos si no, en el otro lado de la división tradicional y partidaria de la política española en izquierda y derecha, <a href="http://www.publico.es/espana/371672/eguiguren-el-pp-se-esta-apoyando-en-eta-para-acabar-con-el-gobierno" target="_blank">las declaraciones del presidente del PSE, Jesús Eguiguren</a>, a propósito de la lucha contra ETA, donde ha dicho lo que sigue: “la derecha española, la dirección actual del PP, tiene un problema atávico: tiene miedo de que el PSOE logre la paz y le vuelva a ganar las elecciones. Está haciendo lo que nunca puede hacer un patriota y un partido responsable, que es que en lugar de apoyar al Gobierno para acabar con ETA, se está apoyando en ETA para acabar con el Gobierno”.</p>
<p style="text-align: justify;">Frases como esta traslucen un <strong>pensamiento de fondo apenas disimulado: el PP es el verdadero enemigo político del PSOE, no ETA</strong>. Pues “el proceso de paz” con la banda tiene, para Eguiguren, un objetivo ulterior que no es la paz misma –ya sabemos que la <em>libertad</em> no está en primera línea de sus aspiraciones, algo muy propio también de esta mentalidad antiliberal profunda-, sino desenmascarar la perfidia y maldad intrínsecas de “la derecha” encarnada en el PP.</p>
<p style="text-align: justify;">La cosa es tanto más chusca en cuanto que <strong>el partido que preside Eguiguren tiene un pacto de gobierno con el PP que permite a Patxi López mantenerse como lehendakari pese a su minoría parlamentaria</strong>, y también si se considera que todo indica la existencia de un pacto entre PSOE y PP para conducir “el proceso” con ETA de modo que ninguno de los dos partidos se considere perjudicado en sus posiciones electorales, salvaguardando cada uno su identidad particular en esta complicada materia. Pero <strong>nada de eso importa a Eguiguren, cuyo odio al enemigo, o sea al PP, está mucho más próximo al expresidente Aznar de lo que jamás admitiría</strong>. Incluso comparten “el orgullo de ser españoles” (“yo me siento muy orgulloso de ser español y no puedo creer que la derecha haga estas cosas”, dice también Eguiguren respirando por su propia herida patriótica), un sentimiento absurdo pues no hay mérito alguno en el azar de nacer en un sitio en vez de en otro. Ambos rasgos, <strong>dividir el mundo en amigos y enemigos y el orgullo identitario son típicos del nacionalismo, y también de una patología ideológica transversal, a saber, el sectarismo</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">El sectarismo es la propensión a dividir el mundo en bandos irreconciliables, aunque de composición variable: Gadafi era un enemigo de Occidente hasta que pasó a ser un amigo, y el PP era un amigo parlamentario hasta que dejó de serlo por sus críticas (superficiales) al proceso con ETA. <strong>El mundo en blanco y negro: lo característico del sectarismo es no admitir los matices ni los principios contrarios a su antagonismo</strong>, como los de igualdad o la relativización de los “enemigos” para convertirlos en adversarios y en colaboradores necesarios y socios en el desarrollo de la democracia. ¿Y saben qué?: todo indica que <strong>cuantas menos ideas se tienen o más rígidas, esquemáticas y superficiales son éstas, más fácil se cae en la enfermedad sectaria y menos se tolera la indispensable y tolerante agilidad mental que exige la democracia</strong>. Sobre todo cuando se ha tomado partido, decisión que también requiere sus anticuerpos de sentido común y amplitud de miras para no caer en el sectarismo más pedestre y peligroso.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://carlosmartinezgorriaran.net/wp-content/uploads/2011/04/images.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-705" title="images" src="http://carlosmartinezgorriaran.net/wp-content/uploads/2011/04/images.jpg" alt="" width="299" height="168" /></a></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://carlosmartinezgorriaran.net/2011/04/19/la-enfermedad-del-sectarismo-o-las-coincidencias-de-aznar-y-eguigure/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>¿Sirven las fronteras contra los terremotos e inundaciones?</title>
		<link>http://carlosmartinezgorriaran.net/2011/03/18/%c2%bfsirven-las-fronteras-contra-los-terremotos-e-inundaciones/</link>
		<comments>http://carlosmartinezgorriaran.net/2011/03/18/%c2%bfsirven-las-fronteras-contra-los-terremotos-e-inundaciones/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 18 Mar 2011 04:15:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Martínez Gorriarán</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[desastres naturales]]></category>
		<category><![CDATA[energía nuclear]]></category>
		<category><![CDATA[España]]></category>
		<category><![CDATA[fronteras]]></category>
		<category><![CDATA[Guadalquivir]]></category>
		<category><![CDATA[Japón]]></category>
		<category><![CDATA[nacionalismo]]></category>
		<category><![CDATA[nacionalismo energético]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://carlosmartinezgorriaran.net/?p=673</guid>
		<description><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Incluso estando acostumbrados a la cazurra cortedad de miras del establishment que nos aflige sorprendía que el señor Griñán lamentara que el Tribunal Constitucional haya derogado el artículo del Estatuto de Andalucía que pretendía la “competencia exclusiva” de su comunidad sobre el río Guadalquivir. Eso fue el miércoles; el jueves, ese mismo Tribunal derogaba un artículo similar sobre el río Duero en el Estatuto de Castilla-León. Y sorprendía porque siempre se espera, quizás con demasiada ingenuidad, que incluso gente tan pegada al interés más mezquino comprendiera, a la luz de lo que pasa en el mundo, lo ridícula, anacrónica y extemporánea que es su reclamación de competencia fluvial exclusiva justo cuando, al otro lado del mundo, la tragedia japonesa ponía drásticamente de relieve que compartimos un planeta pequeño, limitado y peligroso. Y que las fronteras e intereses nacionales, lejos de protegernos de los riesgos de vivir en su sitio así –una bola recubierta [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Incluso estando acostumbrados a la cazurra cortedad de miras del establishment que nos aflige sorprendía que el señor Griñán lamentara que el Tribunal Constitucional haya derogado el artículo del Estatuto de Andalucía que pretendía la “competencia exclusiva” de su comunidad sobre el río Guadalquivir. Eso fue el miércoles; el jueves, ese mismo Tribunal derogaba un artículo similar sobre el río Duero en el Estatuto de Castilla-León. Y sorprendía porque siempre se espera, quizás con demasiada ingenuidad, que incluso gente tan pegada al interés más mezquino comprendiera, a la luz de lo que pasa en el mundo, lo ridícula, anacrónica y extemporánea que es su reclamación de competencia fluvial exclusiva justo cuando, al otro lado del mundo, la tragedia japonesa ponía drásticamente de relieve que compartimos un planeta pequeño, limitado y peligroso. Y que las fronteras e intereses nacionales, lejos de protegernos de los riesgos de vivir en su sitio así –una bola recubierta de placas tectónicas móviles que chocan entre sí produciendo terremotos, tsunamis y volcanes-, no sirven sino para empeorarlos.</p>
<p style="text-align: justify;">Un terremoto seguido de tsunami, ambos tremendos, han bastado para poner en solfa el exceso de confianza en la ingeniería de la seguridad que llevó a Japón a instalar enormes centrales nucleares justo en la costa de una de las regiones más sísmicas del planeta. Los optimistas excesivos han subrayado que las centrales aguantaron bien el terremoto, pero callan que fracasaron ante el tsunami inmediato. Y “tsunami” no es por casualidad una palabra japonesa prestada a las demás lenguas del mundo, sino debido a lo habitual de ese fenómeno en aquel país. No resulta pues muy consolador que las centrales resistieran el brutal temblor 9.0 para quedar desbaratadas por la probable y previsible sucesión de olas de hasta 10 mtrs de altura causadas por aquel. Considerando retrospectivamente el riesgo, el emplazamiento de la central de Fukushima parece completamente reñido con el sentido común (y debería llevar a revisar el emplazamiento de centrales en zonas sísmicas o fácilmente inundables).</p>
<p style="text-align: justify;">¿Significa eso que debamos renunciar a la energía nuclear en el resto del mundo, o al menos en Japón y países de gran sismicidad, como han exigido los predicadores de la religión política ecologista? Pues creo que no. Primero, porque una central nuclear se puede parar, en efecto, pero pararla no volatiliza la radioactividad que contienen sus reactores parados y  las piscinas con combustible gastado: ante una inundación como la de Fukushima son tan peligrosas paradas como en marcha (desagradable hecho que se oculta a la opinión pública mientras se pide relanzar el “debate nuclear”… para cerrar las centrales). Segundo, porque mientras no se desarrollen alternativas reales a las nucleares de fisión, como la fusión nuclear (que no todo el mundo cree posible desarrollar para uso comercial), esas centrales son necesarias por dos razones: por el encarecimiento o agotamiento futuro de las fuentes fósiles petróleo y carbón (consideradas además contaminantes por el Protocolo de Kyoto), y porque las renovables necesitan una energía de base constante para compensar la variabilidad del clima, y eso las nucleares lo hacen perfectamente. La imagen de un mundo abarrotado de molinos de viento y huertos solares no sólo es estéticamente objetable –el paisaje también es un bien escaso a proteger- y económicamente dudosa –basta con ver nuestro problema con las insostenibles primas a las renovables, que también debemos a ZP y sus lamentables gobiernos-, sino que es incapaz de suministrar el 100% de las necesidades energéticas el 100% del tiempo requerido (aunque pudiera serlo algún tiempo en algún espacio excepcionalmente adecuado).</p>
<p style="text-align: justify;">Dicho esto, parece obvio que el “debate nuclear” debería centrarse en la mejora de las centrales nucleares, en objetivos como buscar alternativas a las que deberían desmantelarse por estar emplazadas en sitios con un alto riesgo de desastre natural (o político, en algunos casos como Pakistán… o Irán, que reúne ambos).</p>
<p style="text-align: justify;">Una alternativa racional consistiría en emplazar centrales nucleares, con seguridad reforzada, en territorios sin riesgo sísmico o de inundación catastrófica. Si se superara al nacionalismo energético –como todos los nacionalismos, fuente constante de problemas para la seguridad y el interés general-, países como Japón podrían obtener su energía eléctrica de origen nuclear de centrales ubicadas en sitios de tectónica más segura que la suya. La invocación a la soberanía nacional en peligro en caso de que esos otros países apagaran el interruptor debería llevar a fórmulas de cooperación y seguridad mutua que minimicen esos riesgos, en todo caso mucho menores que los representados por los enormes terremotos y tsunamis que cada cierto tiempo devastan las regiones del Cinturón de Fuego del Pacífico.</p>
<p style="text-align: justify;">El abandono del nacionalismo energético parece imprescindible para mantener un estilo de vida y un sistema productivo que consume muchísima energía, y que consumirá más y más a medida que enormes países como China, India y Brasil se incorporan a la economía desarrollada con todas sus consecuencias. Si se mantiene el principio de primar el autoabastecimiento para proteger la soberanía sobre la previsión de minimizar el impacto de desastres como el sufrido por Japón, se acaba pagando un precio mucho más alto debido a que la contaminación nuclear, como los terremotos, no saben nada de esas fronteras políticas a las que tanta importancia seguimos dando.</p>
<p style="text-align: justify;">Y esta reflexión nos lleva de nuevo a España y a la insensata lucha entre CCAA por recursos naturales que muchas veces son más teóricos que prácticos. El Duero y el Guadalquivir son dos de los grandes ríos ibéricos, pero eso no es mucho decir: ¡son simples regatos comparados con los ríos realmente grandes! Sin embargo, es el nacionalismo más cegato e imprevisor el que ha tomado carta de naturaleza como la única política posible en España cuando se trata del agua o del territorio. En lugar de minimizar las fronteras administrativas, el establishment español se empeña en tratar de ahondarlas y subrayarlas un poco más cada año. Da igual que esa política esté condenada al fracaso por el hecho incontestable de que a la naturaleza le da lo mismo este tipo de absurdos particularismos, tan nocivos en cambio para los seres humanos que los imponen. Ni terremotos, ni sequías o inundaciones respetan frontera alguna ni éstas sirven para nada ante tragedias como la japonesa. Estos desastres cíclicos más bien ponen de relieve la futilidad, ridiculez e irracionalidad del empeño nacionalista por imponer fronteras y puertas al campo. ¿Aprenderán algo de esto en las capitales autonómicas españolas? Todo invita a pensar que esto es imposible para los partidos que aprobaron en sede parlamentaria cosas tan ridículas como Estatutos que declaraban cuencas fluviales enteras propiedad autonómica y competencia exclusiva. Me refiero, claro está, a los de siempre: PSOE, PP, IU y la macedonia nacionalista.</p>
<p style="text-align: justify;">
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://carlosmartinezgorriaran.net/2011/03/18/%c2%bfsirven-las-fronteras-contra-los-terremotos-e-inundaciones/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>23</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Las patatas fritas belgas o la revuelta contra el nacionalismo antidemocrático</title>
		<link>http://carlosmartinezgorriaran.net/2011/02/21/las-patatas-fritas-belgas-o-la-revuelta-contra-el-nacionalismo-antidemocratico/</link>
		<comments>http://carlosmartinezgorriaran.net/2011/02/21/las-patatas-fritas-belgas-o-la-revuelta-contra-el-nacionalismo-antidemocratico/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 21 Feb 2011 04:16:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Martínez Gorriarán</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Bélgica]]></category>
		<category><![CDATA[Ciudadanía]]></category>
		<category><![CDATA[democracia]]></category>
		<category><![CDATA[internet]]></category>
		<category><![CDATA[nacionalismo]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://carlosmartinezgorriaran.net/?p=657</guid>
		<description><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Las revueltas democráticas del mundo árabe, lideradas por jóvenes organizados en internet –y extendidas a Irán y China estos días-, han quitado protagonismo a una iniciativa parecida lanzada en Bélgica por estudiantes más que hartos del desgobierno y la deriva hacia la disolución de su país: es la llamada “revolución de las patatas fritas”. Pero teniendo en cuenta que por fortuna España se parece mucho más a Bélgica que a Egipto o Marruecos, convendría dedicarle al menos una reflexión a lo que está sucediendo en un país que no hace tantos siglos era un espacio vital para la política española: los antiguos Países Bajos católicos (a diferencia de los protestantes, la Holanda actual). Y si fuera posible, imitarlo.</p> <p style="text-align: justify;">Bélgica es un Estado extraño, resultado de la ingeniería política y geoestratégica sobre un territorio martirizado por guerras inacabables desde el inicio de la edad moderna. Con dos lenguas principales yuxtapuestas –pues los [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Las revueltas democráticas del mundo árabe, lideradas por jóvenes organizados en internet –y extendidas a Irán y China estos días-, han quitado protagonismo a una iniciativa parecida lanzada en Bélgica por estudiantes más que hartos del desgobierno y la deriva hacia la disolución de su país: es la llamada “<a href="http://www.abc.es/agencias/noticia.asp?noticia=697447" target="_blank">revolución de las patatas fritas</a>”. Pero teniendo en cuenta que por fortuna España se parece mucho más a Bélgica que a Egipto o Marruecos, convendría dedicarle al menos una reflexión a lo que está sucediendo en un país que no hace tantos siglos era un espacio vital para la política española: los antiguos Países Bajos católicos (a diferencia de los protestantes, la Holanda actual). Y si fuera posible, imitarlo.</p>
<p style="text-align: justify;">Bélgica es un Estado extraño, resultado de la ingeniería política y geoestratégica sobre un territorio martirizado por guerras inacabables desde el inicio de la edad moderna. Con dos lenguas principales yuxtapuestas –pues los belgas carecen, a diferencia de nosotros, de una verdadera lengua común-, la religión católica fue el cemento encargado de cohesionar un país “artificial” interpuesto entre poderosas potencias: Francia al sur, Alemania (antes Prusia) al este, Holanda al norte y muy cerca, al noroeste, Gran Bretaña. Uno de esos cruces de caminos estratégicos demasiado importantes para cederlos sin más a una potencia hegemónica, lo que condena a ese espacio a convertirse en un Estado neutral para todos. Esa fue también la causa de las inacabables y agotadoras guerras en las que se vio involucrada España: que los Países Bajos eran parte principal de la herencia de los Austrias desde Carlos I, y España no podía retirarse de Flandes –aquí eran más conocidos por ese nombre- sin renunciar a las ínfulas de superpotencia y paladín de la causa católica (e imperial romano-germánica).</p>
<p style="text-align: justify;">Probablemente esa es la razón de fondo de que Bélgica, creada como Estado independiente, católico y neutral tras la revolución de 1830, no llegara nunca a cuajar del todo como país: que la razón estratégica no es capaz de crear naciones. Con dos comunidades lingüísticas tan diferentes, los flamencos del norte que hablan neerlandés y los valones meridionales que lo hacen en francés, la pérdida de importancia del conflicto religioso dejó al descubierto la insustancialidad del proyecto político una vez que el nacionalismo lingüístico se apoderó de la vida política de los belgas. En los últimos decenios, la política belga ha estado dominada por la obsesión por separar a flamencos de valones, acabando con cualquier institución común salvo la monarquía; incluso llegaron a dividir en dos la gran biblioteca de la famosa Universidad de Lovaina. Los “belgas” ya no tienen en común prácticamente otra cosa que un pasaporte y la capital virtual de Europa, la ciudad de Bruselas. ¿Les suena?: adelantándose a lo que aquí propugnan nacionalistas catalanes, vascos y gallegos y sus imitaciones, los respectivos partidos, tras dejar de ser belgas para alinearse como flamencos o valones, se han empeñado a fondo en volar puentes de todo tipo entre dos comunidades que viven de espaldas… salvo en Bruselas. Es aquí donde se ha recuperado la idea de una ciudadanía belga e irradiado a otras ciudades flamencas y valonas. El detonante de la reacción ha sido, a escala doméstica, el escándalo de los más de 250 días sin gobierno federal, y el catalizador internacional, citado expresamente por los promotores de la protesta, el ejemplo de las protestas democráticas árabes convocadas por jóvenes a través de internet.</p>
<p style="text-align: justify;">La revuelta belga de las patatas fritas también es una protesta por la falta de democracia en Bélgica. Esto sorprenderá a quienes piensan que la democracia se reduce a la celebración de elecciones periódicas y al mantenimiento de ciertas formalidades públicas, y desde luego escandalizará a los nacionalistas, pero contra lo que protestan imaginativamente los estudiantes e internautas belgas es contra la destrucción de la ciudadanía operada por el avance de las reaccionarias políticas nacionalistas de la división artificial, el conflicto intercomunitario y la destrucción de la cultura común con la vista puesta en la supresión del Estado común. El mismo proceso que soportamos en España, sólo que mucho más avanzado.</p>
<p style="text-align: justify;">Elegir las “patatas fritas” como <a href="http://www.lepoint.fr/monde/reportage-la-jeunesse-belge-fait-la-revolution-des-frites-17-02-2011-1296454_24.php" target="_blank">icono de la protesta</a> es una broma llena de significado: son algo que todos los belgas, flamencos o valones, tienen en común, como la excelente y variadísima cerveza, la ciudad bilingüe de Bruselas y la triste pero valiosa monarquía que allí se aloja. El catolicismo que les separaba de los neerlandeses del norte u holandeses ya no tiene, por fortuna, el papel cismático del pasado.</p>
<p style="text-align: justify;">Ojalá progrese la rebelión belga de patatas fritas e internet contra la majadería nacionalista: sería una magnífica señal de reacción de la ciudadanía contra el avance del nacionalismo que tanto daño hace, siempre, a la democracia en las sociedades avanzadas. Porque, insistamos, lo que las chicas y chicos belgas, flamencos o valones, están diciendo al conjunto de la sociedad, es uno de los principios básicos de la democracia: <strong>sin ciudadanía no hay democracia</strong>, <strong>y quien destruye la comunidad política en nombre de la lengua o cualquier otra contingencia parecida no hace otra cosa que destruir la ciudadanía y, por tanto, destruye la democracia</strong> sobre la que jura en vano.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://carlosmartinezgorriaran.net/2011/02/21/las-patatas-fritas-belgas-o-la-revuelta-contra-el-nacionalismo-antidemocratico/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>4</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La italianización de Cataluña</title>
		<link>http://carlosmartinezgorriaran.net/2010/12/01/la-italianizacion-de-cataluna/</link>
		<comments>http://carlosmartinezgorriaran.net/2010/12/01/la-italianizacion-de-cataluna/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 01 Dec 2010 04:03:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Martínez Gorriarán</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Cataluña]]></category>
		<category><![CDATA[Corrupción]]></category>
		<category><![CDATA[italianización]]></category>
		<category><![CDATA[nacionalismo]]></category>
		<category><![CDATA[UPyD]]></category>
		<category><![CDATA[xenofobia]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://carlosmartinezgorriaran.net/?p=565</guid>
		<description><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Si preguntáramos por el nombre de un país mediterráneo de envidiado nivel de vida, donde en las elecciones arrasa un partido corrupto y responsable de la situación de crisis económica y política, donde partidos xenófobos y ultranacionalistas no menos corruptos registran un importante auge, donde un tipo surgido del fútbol profesional consigue un importante éxito político, donde el socialismo tradicional obtiene un resultado catastrófico, donde casi todos los medios de comunicación trabajan para el gobierno o están controlados mediante subvenciones de todo tipo para que emitan un discurso único (¡más y más!), donde la campaña ha sido protagonizada por putones verbeneros y vídeos zafios que han escamoteado todos los problemas reales agitando el miedo a la inmigración y a la inseguridad ciudadana, es muy probable que muchos pensaran en Italia. Y sin embargo, se trata de Cataluña.</p> <p style="text-align: justify;">Algunos finos comentaristas, como Félix de Azúa, han advertido en alguna ocasión del alto [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Si preguntáramos por el nombre de un país mediterráneo de envidiado nivel de vida, donde en las elecciones arrasa un partido corrupto y responsable de la situación de crisis económica y política, donde partidos xenófobos y ultranacionalistas no menos corruptos registran un importante auge, donde un tipo surgido del fútbol profesional consigue un importante éxito político, donde el socialismo tradicional obtiene un resultado catastrófico, donde casi todos los medios de comunicación trabajan para el gobierno o están controlados mediante subvenciones de todo tipo para que emitan un discurso único (¡más y más!), donde la campaña ha sido protagonizada por putones verbeneros y vídeos zafios que han escamoteado todos los problemas reales agitando el miedo a la inmigración y a la inseguridad ciudadana, es muy probable que muchos pensaran en Italia. Y sin embargo, se trata de Cataluña.</p>
<p style="text-align: justify;">Algunos finos comentaristas, como Félix de Azúa, han advertido en alguna ocasión del alto riesgo de italianización de la política y la sociedad catalanas (a distinguir de las alarmas por la “italianización” del parlamento, asunto menor). La cosa no tendría importancia, e incluso podría estar muy bien en ciertos aspectos, si no se tratara de <em>italianización</em> en aquello que ese gran país tiene de menos admirable, a saber, la aceptación de la corrupción como cosa normal, el auge de la frivolización más obscena en el discurso político, la conversión de sinvergüenzas repelentes en líderes políticos populares, la adopción de la xenofobia como recurso político de éxito popular seguro, y el escapismo más lamentable en todos los problemas realmente serios. Pues esto es lo que ha pasado en Cataluña porque eso es lo que han votado los ciudadanos catalanes, y de verdad que lo siento (y temo que más lo sentirán ellos en algunos años).</p>
<p style="text-align: justify;">Veamos: CIU, campeón de la jornada electoral, ha recibido votos de prácticamente todos los demás partidos. Preocupados por echar al nefasto tripartit de la Plaza de Sant Jaume, los electores han perdonado graciosamente a este partido su constante implicación en casos graves de corrupción y, lo que no es menos importante, su no menos constante apoyo al gobierno de Zapatero en todas las nefastas políticas que nos han conducido a la catastrófica situación actual, de la intocabilidad de las cajas de ahorros en quiebra al incremento del derroche autonómico pasando por la fallida reforma laboral. Bajo una apariencia de cambio y giro político, los electores catalanes han votado más de lo mismo ya conocido. Pero con pésimas perspectivas.</p>
<p style="text-align: justify;">Veamos más: los dos partidos de extrema derecha, el del futbolero Laporta y el del <em>camisa vieja</em> Anglada, han obtenido estupendos resultados. El primero nada menos de cuatro escaños, el segundo a punto de obtenerlos y con una magnífica base para las próximas municipales. Ni los casos de corrupción de todo tipo del primero, ni el aroma rancio a fascismo que desprende el segundo, han echado atrás a los electores que les han preferido. El significado es siniestro: los partidos al estilo de la Liga Norte padana o el Frente Nacional de Le Pen han entrado en España a través de Cataluña. Habrá tiempo para lamentarlo.</p>
<p style="text-align: justify;">No dejemos de ver esto: el celebrado progreso del PP ha sido mínimo en votos, aunque no tanto en escaños, para un partido con serias aspiraciones a desbancar al PSOE en las próximas elecciones generales. El fenómeno del voto dual –el hábito de votar cosas distintas en autonómicas y generales, como si no tuvieran nada que ver-, tan catalán como <em>les mongetes amb butifarra</em>, ha optado por convertir a CIU en socio indispensable de cualquiera que en el futuro inmediato profundice nuestra ruina desde la Moncloa.</p>
<p style="text-align: justify;">Finalmente la campaña ha estado dominada por el discurso único, además de por personajes zafios y ruines. Ninguno de los partidos que ha obtenido representación parlamentaria, y digo ninguno, ha osado trasladar al electorado la gravedad de la situación política y económica, e incluso la degradación de la ética pública de la que la impunidad de la corrupción y el auge del putiferio son síntomas alarmantes. Todos, con ligeros matices, han coincidido en que el problema de Cataluña es que recibe poco dinero del Estado, que vendría muy bien un Concierto económico al estilo vasco y navarro, etc. No se ha oído ni una palabra de reforma constitucional, de la ley electoral o de la regeneración democrática a fondo –no populista o ultra- de un sistema político profundamente viciado.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Ni una sola palabra de regeneración democrática? ¡No, también allí ha habido una aldea de irreductibles asediados por las legiones del imperio! Me refiero, obviamente, a los centenares de afiliados y voluntarios de UPyD empeñados en hacer una campaña para hablar de esas cosas de las que no ha hablado ningún partido parlamentario, y de hablar en contra de las que decían los que han gobernado y los que se ofrecen a gobernar. Campaña sin vídeos nudistas, sin travestismo alguno, sin eludir esos temas de los que no quiere oír hablar la gran mayoría, comenzando por lo principal: la fiesta ha terminado y ahora tendrán que pagar la factura los que no han roto un plato.</p>
<p style="text-align: justify;">Este mensaje apenas ha llegado a los catalanes, cerrojo informativo en el que ha tenido un papel protagonista la legión de medios de comunicación catalanes, tanto públicos como concertados. Pero tampoco vamos a engañarnos: es obvio que la mayoría social en Cataluña todavía no quiere ni oír hablar de las cosas que proponemos. Siguen convencidos de que la fiesta volverá a reanudarse en cuanto el sr. Mas presida la Generalitat (como los italianos con Berlusconi, vaya) y vuelva a sacar tajada al Estado en forma de todo tipo de concesiones. Cómo va a ser posible semejante cosa es algo que sin duda merecerá la pena escuchar. Si la idea es, como ha sido anunciado en campaña, que el fin del “expolio fiscal” perpetrado por España permitirá a los catalanes vivir como si fueran suecos, todos vamos a divertirnos un rato.</p>
<p style="text-align: justify;">Y queda lo último: si UPyD ha cometido un error no yendo a las elecciones con C´s (en el caso de que eso fuera algo más que una desinformada conjetura). Es cierto que el resultado ha sido muy malo, y algunas voces lamentan que hayamos rechazado ese trato que nos habría dado, probablemente, al menos un diputado. Pero esas voces parecen ignorar que UPyD se toma en serio su compromiso de entrar en las instituciones sólo para promover su programa político, negándose a perseguir escaños como un fin en sí mismo. Si alguien no quiere la reforma constitucional ni de la ley electoral ni limpiar el sistema, hace bien no votándonos. Y de ningún modo podríamos presentar candidatos que defendieran algo distinto. Si alguien no se creía que somos un partido diferente, aquí tiene la prueba: no queremos escaños si no es para hacer la política que proponemos a los ciudadanos; ho entraremos en cambalaches para conseguirlos si ello implica sacrificar objetivos y principios. Sin imitaciones descafeinadas, franquicias de línea blanca o adaptaciones al medio a cambio de sacrificar nuestras ideas genéticas. Así somos, qué le vamos a hacer.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://carlosmartinezgorriaran.net/2010/12/01/la-italianizacion-de-cataluna/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>14</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Paralelismos y coincidencias</title>
		<link>http://carlosmartinezgorriaran.net/2010/07/12/paralelismos-y-coincidencias/</link>
		<comments>http://carlosmartinezgorriaran.net/2010/07/12/paralelismos-y-coincidencias/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 12 Jul 2010 04:30:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Martínez Gorriarán</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Cataluña]]></category>
		<category><![CDATA[franquismo]]></category>
		<category><![CDATA[fútbol]]></category>
		<category><![CDATA[nacionalismo]]></category>
		<category><![CDATA[régimen]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://carlosmartinezgorriaran.net/?p=430</guid>
		<description><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Como debo ser uno de los cinco o seis ciudadanos de este país que admite tranquilamente no saber nada de fútbol, como mientras escribo esto el lance balompédico tampoco ha comenzado, como sin darme igual el resultado -pues por supuesto deseo que gane la selección española (La Roja, en eufemismo) para que mis amigos y familiares futboleros tengan su merecido goce- tampoco está uno desesperado porque ganen o pierdan, pues no voy a hablar para nada del partido de ayer, sino un poco, quizás, del celebrado antes de ayer. Veamos: no me digan que la manifestación de la Cataluña Unánime no era uno de esos eventos típicos de un régimen en la cuerda floja. Una manifestación convocada desde el poder, por todos los que gozan de ese poder y con la finalidad de protestar porque no se les garantiza el monopolio ad aeternum de ese mismo poder donde tan a gusto están (soberanía, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Como debo ser uno de los cinco o seis ciudadanos de este país que admite tranquilamente no saber nada de fútbol, como mientras escribo esto el lance balompédico tampoco ha comenzado, como sin darme igual el resultado -pues por supuesto deseo que gane la selección española (La Roja, en eufemismo) para que mis amigos y familiares futboleros tengan su merecido goce- tampoco está uno desesperado porque ganen o pierdan, pues no voy a hablar para nada del partido de ayer, sino un poco, quizás, del celebrado antes de ayer. Veamos: no me digan que la manifestación de la Cataluña Unánime no era uno de esos eventos típicos de un régimen en la cuerda floja. Una manifestación convocada desde el poder, por todos los que gozan de ese poder y con la finalidad de protestar porque no se les garantiza el monopolio ad aeternum de ese mismo poder donde tan a gusto están (soberanía, derecho a decidir y cosas así le llaman, todo en eufemismo).</p>
<p style="text-align: justify;">La manifestación fue, por descontado, gigantesca. No tanto que Barcelona se hundiera en el Mediterráneo como resultado de la enorme concentración humana, pero sí para que hundir el sentido de la realidad. Respecto a las cifras, uno se queda con la escéptica y contable de esa empresa profesional que cuenta manifestantes con un método razonable, a la que le salían 56.000 manifestantes (que no está nada mal), y es bastante coherente con los 600 autobuses fletados según la prensa amiga. Lo de los cientos de miles y el millón y medio es cuando poco dudoso en un país donde, según los estudios de opinión bien hechos, un 80% o más de los entrevistados afirman no haber acudido nunca a una manifestación. Eso nos da que sólo unos cinco o seis millones de los actuales españoles mayores de edad han ido, alguna vez en su vida, a una manifestación. Admitir que el 25% de esa cantidad se manifestó contra el Tribunal Constitucional el sábado en Barcelona es demasiado incluso para un país donde, como éste, el desprecio de la inteligencia es un hábito bien considerado socialmente.</p>
<p style="text-align: justify;">Ciertamente, da igual: la manifestación de Montilla fue un horror en cualquier caso. No sólo porque iba contra el concepto mismo de democracia –contra la separación de poderes, contra la igualdad de los ciudadanos, contra la autonomía de la justicia, contra el Estado de derecho, contra la prevalencia de la Constitución-, sino porque despedía el tufo característico de una manifestación de régimen, de desfile de acarreados, estómagos agradecidos e indocumentados varios. Lo más parecido que recuerdo es una convocada por el franquismo al final del régimen, para protestar contra las manifestaciones “antiespañolas” (¿les suena?) tras la ejecución de tres miembros del FRAP y dos de ETA. La convocaron todos los medios de comunicación (¿a qué nos recuerda esto?), se celebró como una genuina manifestación del Pueblo por la dignidad de la patria agredida por el extranjero con apoyo de españoles traidores (¿y esto?), se garantizó su éxito mediante centenares de autobuses gratuitos que acarrearon manifestantes del régimen desde toda España (¡que coincidencia!), la retransmitieron en directo la tele y la radio pública (del gobierno), y se aseguró que en la Plaza de Oriente se habían amontonado más de un millón de manifestantes (aunque no cupieran tantos ni apilados en capas). Franco, ya muy decaído, salió al balcón de las salutaciones e incluso leyó unas líneas sobre la unidad inquebrantable de España con su Caudillo, la dignidad nacional, el rechazo de toda intromisión externa, etc.</p>
<p style="text-align: justify;">La principal diferencia es que esta vez el convocante no ha podido salir a un balcón a arengar a las masas con los tópicos antidemocráticos del nacionalismo fósil, sino que tuvo que salir por piernas huyendo de algunos manifestantes. Por lo demás, la manifestación del president Montilla y sus secuaces se parece a la última de Franco mucho más que a cualquiera de las grandes movilizaciones registradas en los últimos años, por ejemplo cuando el secuestro de Miguel Ángel Blanco, o para apoyar la Constitución tras el 23-F.</p>
<p style="text-align: justify;">En aquellos días crepusculares, el régimen también esperaba del fútbol toda clase de auxilios taumatúrgicos. También se elogiaba la noble limpieza del deporte en contraste con la vil suciedad de la política, y cosas así. Y se reclamaba al fútbol una especie se capacidad sacramental para unir en torno suyo una conciencia de nación ausente en otros dominios. Como ahora. Supongo que España ganará el mundial, y eso hará que los mil expertos en identidades nacionales y deporte que han aflorado estos días asciendan al culmen de la sublimidad, pues la victoria tiene mil padres y la derrota ninguna (e incluso si España queda sólo segunda y finalista no habrá estado nada mal). Algunos de esos expertos son los mismos que explicaban, con los mismos argumentos, por qué la selección española no concitaba adhesión ni entusiasmo debido, decía uno de ellos, a la “anorexia patriótica” de la España Plural. ¿Qué ha cambiado ahora? Naturalmente, la victoria: nadie quiere quedar al margen del reparto de beneficios que pueda conllevar. Pero también un hastío cívico de la centrifugación nacionalista que la manifestación catalana no puede ocultar.</p>
<p style="text-align: justify;">De momento, es evidente que la gesta futbolística ya está reuniendo adhesiones inesperadas. En San Sebastián, donde vivo –cuando puedo-, la tarde del domingo asistió a una insólita abundancia de banderas españolas, niños y jóvenes de lo más españolizados con su camiseta roja y otros espectáculos de hispanofilia sin recato que habrán causado hondo dolor a los vigilantes de la esencias abertzales. Así son los vaivenes de la opinión pública, y así es el hartazgo del nacionalismo, que está de capa caída pese a –no se engañe nadie- la manifestación de Barcelona del sábado. También los franquistas, otra variedad de nacionalistas, creyeron que a ellos no les sacaría de la poltrona nadie tras aquella abrumadora demostración de fuerza, y ya ven.</p>
<p style="text-align: justify;">El partido está a punto de comenzar, y yo me enteraré de sus incidencias por los bramidos del vecindario y los cohetes que hay preparados para celebrar el éxito de España. Para los desanimados: si alguien hubiera hecho un pronóstico de conducta semejante en pleno País Vasco hace sólo tres o cuatro años, hubiera sido recibido con carcajadas.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Y qué más paralelismos conviene apuntar? Pues también este: al final del franquismo, las manifestaciones contra el régimen eran, como mucho, protagonizadas por algunos centenares de audaces desobedientes. La prensa del régimen les ignoraba o tachaba de antiespañoles… El fútbol era mucho más importante y requería todo el esfuerzo informativo y analítico, porque es lo que quiere la gente… ¿Les suena también? La historia, que se repite  pero como caricatura según el viejo Marx.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://carlosmartinezgorriaran.net/2010/07/12/paralelismos-y-coincidencias/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>6</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Lo que hay de malo en ello</title>
		<link>http://carlosmartinezgorriaran.net/2010/06/09/lo-que-hay-de-malo-en-ello/</link>
		<comments>http://carlosmartinezgorriaran.net/2010/06/09/lo-que-hay-de-malo-en-ello/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 09 Jun 2010 04:00:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Martínez Gorriarán</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[autodeterminación]]></category>
		<category><![CDATA[Cataluña]]></category>
		<category><![CDATA[crisis política]]></category>
		<category><![CDATA[Durán i Lleida]]></category>
		<category><![CDATA[nacionalismo]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://carlosmartinezgorriaran.net/?p=405</guid>
		<description><![CDATA[<p style="text-align: justify;">El parlamento catalán aprobó ayer, con los votos de CIU, ERC e ICV, admitir a trámite una Iniciativa Popular (IP) para convocar un referéndum de autodeterminación de Cataluña. Se trata de repetir a escala autonómica las caricaturas de referéndums sobre la independencia celebrados en numerosos municipios catalanes, en los que se preguntó a los inscritos en un censo simulado –que incluye menores de edad e inmigrantes sin derecho a voto- si deseaban que Cataluña fuera un Estado independiente miembro de la Unión Europea. Nadie se extrañe: se veía venir, porque ninguna autoridad hizo nada para impedir que esos simulacros se celebraran con la connivencia de los ayuntamientos, que prestaron locales públicos, soporte técnico y hasta policía y funcionarios municipales, manipulando un censo que necesariamente alguien tuvo que aportar sin que se reclamara la menor responsabilidad a nadie por un delito teóricamente muy penado por la exigente –casi histérica- legislación de protección de datos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">El parlamento catalán aprobó ayer, con los votos de CIU, ERC e ICV, admitir a trámite una Iniciativa Popular (IP) para convocar un referéndum de autodeterminación de Cataluña. Se trata de repetir a escala autonómica las caricaturas de referéndums sobre la independencia celebrados en numerosos municipios catalanes, en los que se preguntó a los inscritos en un censo simulado –que incluye menores de edad e inmigrantes sin derecho a voto- si deseaban que Cataluña fuera un Estado independiente miembro de la Unión Europea. Nadie se extrañe: se veía venir, porque ninguna autoridad hizo nada para impedir que esos simulacros se celebraran con la connivencia de los ayuntamientos, que prestaron locales públicos, soporte técnico y hasta policía y funcionarios municipales, manipulando un censo que necesariamente alguien tuvo que aportar sin que se reclamara la menor responsabilidad a nadie por un delito teóricamente muy penado por la exigente –casi histérica- legislación de protección de datos privados (procede recordar que Batasuna fue ilegalizada, entre otras razones, porque se consideró probado que pasaba a ETA el censo electoral). Pero ya es sabido que en este país de pandereta se puede perpetrar cualquier tropelía impunemente siempre que los autores sean poderosos e invoquen móviles “políticos”.</p>
<p style="text-align: justify;">Los juristas nos recordarán que el parlamento catalán no puede convocar referéndums sin la autorización expresa del Gobierno de España, único constitucionalmente autorizado a convocarlos porque es una competencia exclusiva del Estado (art. 143º.1.32 CE), pero es cierto que a estas alturas el gobierno da más risa e inspira más desprecio que cualquier otra cosa, y la Constitución es poco más que papel mojado gracias, entre otras cosas, a la reforma encubierta iniciada por el nuevo Estatuto de Cataluña y sus imitaciones. Los políticos de este régimen en descomposición también se agarrarán al argumento de las competencias legales, porque sus perezosas maquinarias mentales apenas pueden ir más allá o sus compromisos no les dejan, y la mayoría de los tertulianos y analistas de prensa que pasan por expertos harán lo mismo. Pero como el Parlament aprobó, con apoyo socialista, una Ley de Consultas que abría la puerta a esta tipo de iniciativas, cabe augurar una aburrida y desenfocado litigio sobre si la Ley de Consultas catalana es o no constitucional –y ya sólo faltaría preguntar al TC sobre el asunto-, y si el resultado de un referéndum celebrado bajo su problemático paraguas legal tiene o no algún poder vinculante (muchos dirán que no hay nada malo en preguntar a la gente su opinión…)</p>
<p style="text-align: justify;">Pues no: el problema de ese referéndum no es si tiene o no cobertura legal, sino que la pregunta que hace y el ámbito de decisión política que instaura, y el que excluye, son incompatibles no con determinado precepto constitucional, sino con la Constitución en su conjunto y por tanto con la democracia. Veamos por qué.</p>
<p style="text-align: justify;">Ibarretxe, que pretendía algo semejante con el “derecho a decidir” previsto en su famoso Plan, desafiaba siempre a sus críticos a decir “que había de malo en ello”; era <em>ello</em> que su “Pueblo Vasco” tomara decisiones unilaterales sobre asuntos que atañen a la soberanía de la nación española definida por la Constitución. Naturalmente, jamás se molestaba en escuchar la respuesta porque su premisa de partida es que nada hay más democrático que dar la palabra al “pueblo”. Exactamente lo mismo que dicen ahora sus correligionarios catalanes. Y lo mismo que proclaman populistas, demagogos y separatistas por todo el ancho mundo.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, en una democracia aceptable el único “pueblo” al que cabe dar la palabra es al cuerpo electoral definido por la Constitución vigente. Todas las constituciones son en este sentido similares: sobre asuntos de interés general solo puede decidir el cuerpo electoral nacional, por ejemplo para elegir el nuevo parlamento o para decidir algo en un referéndum legal. Lo que no se contempla nunca es que una parte separada de ese cuerpo electoral puede decidir por el conjunto, y de paso romperlo por la via de los hechos consumados. Ni el “pueblo vasco” ni el “pueblo catalán” pueden decidir sobre la independencia de los territorios que les atribuyen los nacionalistas, porque esa decisión afecta a la unidad territorial y política de la nación constitucional de la que forman parte (y esta es la única nación democrática, no las naciones románticas). Si se aceptara la pretensión nacionalista, resultaría que los vascos y catalanes tendrían más derechos que el resto de sus conciudadanos, pues podrían imponerles a éstos decisiones que les afectan pero sobre las que no se les permite decidir. Por lo tanto, esos referéndums rompen la igualdad consustancial a la democracia, segregando la ciudadanía en bloques desiguales en derechos y también en obligaciones, pues también se pretende que el resto de españoles acepte como una obligación democrática el resultado de esos referéndums en los que no se les permite participar pese a dirimir un asunto que les afecta directamente: el futuro de su país. Esto es lo que hay de malo en ello: que la concepción nacionalista de “democracia participativa” es un atentado en toda regla contra la democracia sin apellidos.</p>
<p style="text-align: justify;">Nadie sabe cómo va a acabar esta aventura en un país donde el propio gobierno, comenzado por su presidente, no se aburren de proclamar la inmarcesible estupidez de que cuanto menos centralismo y más nacionalismo, más y mejor democracia. Ahora pueden ir recogiendo los frutos de su siembra de creencias estúpidas y oportunistas. Al desastre económico y político se une el hundimiento del Estado democrático como sistema de instituciones comunes fundadas en la igualdad de derechos y obligaciones de todos los ciudadanos.</p>
<p style="text-align: justify;">Añadamos al pitorreo que el partido decisivo en la aprobación de la IP independentista haya sido CIU. Esa coalición cuyo portavoz en el Congreso, Durán i Lleida, recibió hace nada todo tipo de aplausos, loores y elogios por su altura de estadista y última o penúltima esperanza de la democracia hispana. Hubo muchos que incluso le postularon como presidente ideal de un gobierno de concentración que liderase la reacción contra la crisis, o al menos como un ministro de mucho peso en esa criatura gubernamental. Para ellos, el dato de que represente a un partido que pretende volar por los aires la Constitución rompiendo la comunidad política española para poner en su lugar al “poble català”, es una anécdota carente de la menor importancia. Como nombrar director del hospital a un enfermo terminal, ya que nadie sabe tanto del tema. Realmente, este es un país que agota los adjetivos.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://carlosmartinezgorriaran.net/2010/06/09/lo-que-hay-de-malo-en-ello/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>4</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Crónica de los avances del fascismo en Cataluña: la agresión a Rosa Díez y UPyD en la UAB (5-3-10)</title>
		<link>http://carlosmartinezgorriaran.net/2010/03/07/cronica-de-los-avances-del-fascismo-en-cataluna/</link>
		<comments>http://carlosmartinezgorriaran.net/2010/03/07/cronica-de-los-avances-del-fascismo-en-cataluna/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 07 Mar 2010 04:00:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Martínez Gorriarán</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Cataluña]]></category>
		<category><![CDATA[fascismo]]></category>
		<category><![CDATA[nacionalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Rosa Díez]]></category>
		<category><![CDATA[universidad española]]></category>
		<category><![CDATA[UPyD]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://carlosmartinezgorriaran.net/?p=226</guid>
		<description><![CDATA[<p style="text-align: justify;">El periodismo se está convirtiendo en una profesión distraída. Leo los titulares de los medios sobre lo sucedido en la UAB el viernes 5 de marzo, y la inmensa mayoría –con la excepción significativa de Público, ya analizada por Santiago González- coindicen en titular cosas como “intento de boicot”, “intento de agresión”, “tratan de impedir”. No: fue un boicot y una agresión en toda regla, brutal. Lo que debía haber sido una conferencia que intentaron escuchar cientos de personas a las que se impidió a la fuerza el acceso a la sala –eso tampoco lo he visto relatado en ningún medio-, quedó reducido a un gesto de dignidad y coraje democrático muy importante, pero nada parecido a una conferencia-coloquio en libertad. Fue, por otra parte, un extraordinario documento sobre los avances del fascismo en Cataluña, gracias al desistimiento cívico de la mayoría de la sociedad, y a la cobardía y colaboracionismo de sus [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">El periodismo se está convirtiendo en una profesión distraída. Leo los titulares de los medios sobre lo sucedido en la UAB el viernes 5 de marzo, y la inmensa mayoría –con la excepción significativa de Público, ya <a href="http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/elblogdesantiagogonzalez/2010/03/06/el-huevo-sigue-creciendo.html" target="_blank">analizada por Santiago González</a>- coindicen en titular cosas como “intento de boicot”, “intento de agresión”, “tratan de impedir”. No: fue un boicot y una agresión en toda regla, brutal. Lo que debía haber sido una conferencia que intentaron escuchar cientos de personas a las que se impidió a la fuerza el acceso a la sala –eso tampoco lo he visto relatado en ningún medio-, quedó reducido a un gesto de dignidad y coraje democrático muy importante, pero nada parecido a una conferencia-coloquio en libertad. Fue, por otra parte, un extraordinario documento sobre los avances del fascismo en Cataluña, gracias al desistimiento cívico de la mayoría de la sociedad, y a la cobardía y colaboracionismo de sus instituciones con el nacionalismo más energúmeno e impregnado de genuino fascismo. Pero también sirvió para demostrar cómo se le hace frente y de qué modo se defienden las libertades amenazadas: practicándolas sin pedir permiso a quienes quieren suprimirlas. Eso es todo.</p>
<p style="text-align: justify;">Como servidor acompañaba a Rosa a Barcelona ese día, con Paco Pimentel, Nacho Prendes, Mayka, Jesús Prieto y muchos compañeros del partido en Cataluña, tuve la ocasión de ser no ya testigo, sino implicado activo en el caso. Así que voy a relatarlo para general instrucción. Como por desgracia uno ya se ha visto envuelto en situaciones parecidas muchas veces en los últimos veinte años, tanto en el País Vasco como en Cataluña, y a veces más violentas, tenía la ventaja que da el <em>dejà vu</em>: concentrarte en los detalles sin impresionarte demasiado por el ruido de fondo.</p>
<p style="text-align: justify;">En 1999 pasé por una algarada semejante en la <em>facultat</em> de Filosofía de la Universitat de Barcelona, donde me habían invitado a compartir mesa redonda con Jon Juaristi, Alejo Vidal-Quadras y Paco Caja. Fue imposible porque, exactamente igual que el viernes 4 de marzo de 2010, un grupo de energúmenos bien organizado bramó, agredió y arrojó pintura sobre los audaces conferenciantes y el público congregado. Pero, a diferencia de lo pasado este viernes, que ha tenido bastante repercusión informativa, aquello no tuvo casi ninguna, y la escasa que hubo repudió la “provocación” de organizar una mesa redonda sobre el nacionalismo lingüístico en una <em>Facultat</em> de filosofía (igual si hubiera sido una Facultad…) Once años después se repite la agresión, y aunque esta vez haya habido información y eco de lo sucedido, y también mucho más público interesado que entonces (en el salón había al menos 250 personas <em>normales</em> que deseaban escuchar y debatir, y muchas más fuera), también comprobamos que una importante universidad, la UAB, está impunemente controlada por unos cientos de camisas pardas catalanas que campan por sus respetos ante el miedo, la indiferencia o la abierta colaboración de quienes deberían oponérseles: la comunidad universitaria, las instituciones catalanas y españolas, los medios de comunicación y la sociedad civil en general. Porque se trata de genuino fascismo en sus primeros estadios: ultranacionalismo antidemocrático trufado de una retórica izquierdista -el pueblo en peligro, los derechos sagrados de la tierra y la lengua, la ocupación extranjera-  que  sólo disimula su verdadera naturaleza. Mussolini primero y luego Hitler la emplearon a fondo. La <em>fashion</em> fascistoide ha cambiado y el modelo de vestimenta es ahora el de <em>borroka</em> vasco, no el de ario repeinado portando pulidos correajes, pero el fin y el mensaje son los mismos: aterrorizar al disidente metiendo el miedo en el cuerpo.</p>
<p style="text-align: justify;">Vayamos a los hechos. La conferencia fue organizada por Joaquim Molins, catedrático de Ciencia Política de la facultad que le echó enorme coraje a lo que, como sabía perfectamente, era un desafío al orden implícito reinante en la UAB (y en muchas universidades españolas, no crean): que no puede invitarse a hablar de política a nadie que no sea o ultranacionalista o antisistema. Y no digamos si se trata de Rosa Díez y de UPyD en vísperas de las elecciones catalanas.</p>
<p style="text-align: justify;">Desde dos horas antes del comienzo anunciado de la conferencia, unos 150 energúmenos ocupaban la sala para impedir el acceso no sólo a la ponente, sino a los muchos oyentes interesados que no pudieron ni entrar. Otros grupos de maulets se habían distribuido por la ruta de acceso al salón de actos con la obvia intención de hostigarnos e impedirnos la entrada.</p>
<p style="text-align: justify;">Ante el panorama, se celebró una entrevista en el despacho del decano a la que asistieron Quim Molins, el decano Salvador Cardús –que acabó comportándose con dignidad-, Rosa, Paco Pimentel, Nacho Prendes, yo mismo y otros tres miembros más de UPyD. El decano intentó convencernos de la conveniencia de suspender la conferencia por razones de seguridad, pues había intentado infructuosamente negociar –ah, el <em>seny</em> catalán- con los maulets algún arreglo como que ellos hablaran un rato primero y luego dejaran hacerlo a Rosa Díez. El profesor Molins –¡qué gran tipo!- arguyó con vehemencia que la obligación de la UAB, y del decano, era garantizar la libertad de expresión sin ceder al boicot. Lo hizo muy enérgicamente, como pudo comprobar la mesa que golpeaba con el puño. Y Rosa, con nuestro asenso, se negó en redondo a ceder y exigió dar la conferencia en la sala donde se había anunciado.</p>
<p style="text-align: justify;">Y allá que nos dirigimos con el magro dispositivo de seguridad montado: los expertos escoltas de Rosa, varios guardias de seguridad, y algunos mossos de paisano, más el refuerzo que representaban nuestras anchas espaldas detrás de Rosa y su muy engañosa fragilidad&#8230; Nos mantuvimos siempre varios pasos atrás -por eso salimos poco en las  fotos, aclaración para suspicaces- para dificultar que se le acercaran demasiado y, si alguno conseguía hacerlo, cazarlo al vuelo (son cosas que te enseña la mili de la vida en el País Vasco). Por el camino fuimos todo el rato acosados por los maulets de guardia. Fuera de la sala, en la que había un pandemónium de cuidado pues algunos asistentes afeaban la conducta a los nacionalistas y exigían libertad de expresión, otro medio centenar de boicoteadores procedió a gritar, empujar y tratar de impedirnos entrar. Una vez dentro, ni Rosa ni ninguno de nosotros pudo pasar más allá de dos metros de la puerta. Un muro humano –en el sentido zoológico del término- lo impedía, mientras bramaba en nuestra cara –aquello fue como una sauna con estrujamiento- las consignas del día:  &#8220;Rosa asesina&#8221;, “fora feixisistes de la universitat”, y –atentos- “Galicia lliure, fora Rosa Díez” (y espero con interés las muestras de solidaridad de las instituciones gallegas, sean peyorativas o no, además de las de sus personalidades más eminentes; alguno, como Manuel Rivas,  ya se pronunciaba ayer mismo <a href="http://www.elpais.com/articulo/ultima/Gallegos/elpepuopi/20100306elpepiult_1/Tes" target="_blank">a favor de que se tragara sus palabras</a>: como los maulets).</p>
<p style="text-align: justify;">El impasse duró su buena media hora de empujones, gritos, escupitajos y alguna patada y puñetazo, aunque  salpicados por diálogos insólitos. A Ramón de Veciana, compañero y amigo de UPyD en Cataluña,  un energúmeno le bramaba a cinco centímetros de la cara “¡feixiste!”, hasta que le soltó también “¡fil de puta!”, produciéndose el siguiente insólito intercambio en fluido catalán: Ramón: “¡que me llames <em>feixiste</em> pase porque es lenguaje político, pero no te tolero que me llames hijoputa!” El niñato, muy cortado: “oh, bueno, tienes razón. Retiro lo de hijoputa porque es personal, pero no que eres un fascista.” El diálogo digno de <em>Ubú rey</em> prosiguió mientras corríamos por los pasillos porque, entre tanto, el decano, subido a la mesa y con el micrófono en la mano, dio por suspendido el acto en el salón ante la imposibilidad física de que la conferenciante y el moderador subieran al estrado. En todo este tiempo, la única actuación del servicio de seguridad fue impedir las agresiones directas a Rosa, pero no impedir que se le impidiera el paso, ni los empujones, golpes y aplastamientos que sufrimos todos los demás.</p>
<p style="text-align: justify;">El decano ofreció un aula en la que, al parecer, también hubo de refugiarse Ibarretxe –<em>o tempora o mores</em>-, eso sí, en su caso acompañado por toda la solícita plana mayor de la UAB y muchísima más escolta. Fuimos, pues, al aula 12, ante el espanto de los guardias de seguridad. Los naturales estaban demudados, pero firmes. En el aula entramos apenas cincuenta personas y luego los de seguridad cerraron por dentro. Entre tanto, el pasillo de acceso se había llenado de energúmenos cada vez más furiosos por el semi-fracaso de su boicot. Con total impunidad, se pasaron las dos horas que duró la conferencia y el debate dentro del aula pateando con brutalidad las paredes, que literalmente temblaban, y aullando sus consignas (no teníamos megafonía dentro y eso incordiaba bastante). El decano intentó hacerles desistir de su actitud y fue premiado con una rociada de la pintura roja reservada para nosotros. También salpicó algo, entre otros, a nuestro hábil y archiprofesional realizador, Jesús Prieto, que cámara al hombro se quedó fuera para documentar a fondo lo que estaba pasando haciéndose pasar por cámara de un medio importante (y aprovecharon para pedirle que les grabara unas declaraciones&#8230;)</p>
<p style="text-align: justify;">El cuadro era patético. Los cincuenta que estábamos en el aula cerrada veíamos por las ventanas cómo un poco más allá centenares de personas pasaban por el soleado campus como si aquello no estuviera sucediendo o no fuera con ellos. Se veían algunos guardias de seguridad privados pero no había policía alguna visible. Dentro, el clamor subía y bajaba según se enardecían o aburrían los escuadristas.</p>
<p style="text-align: justify;">Rosa dio una conferencia resumida y se abrió el debate. De la veintena de estudiantes que lograron entrar más de la mitad se presentaron como independentistas que, muy educadamente a diferencia de sus compañeros vociferantes, fueron desgranando en más de tres docenas de preguntas, moderadas por el profesor Molins, sus muy previsibles objeciones al ideario de UPyD y sus no menos previsibles elementos de propaganda ultranacionalista, fruto de veinte años de adoctrinamiento educativo y mediático, a saber: UPyD quiere la muerte del catalán, el español no es su lengua aunque sepan hablarlo bien, España saquea Cataluña que sólo pide administrar su riqueza, España ocupa Cataluña por la fuerza, los referéndums independentistas son un espléndido ejercicio de democracia directa, si no se impone el catalán acabará muriendo ante la pujanza del español, etc. Al menos una de los asistentes, que había participado  activamente minutos antes en el escándalo del salón de actos y que por su aspecto agitanado de manual hubiera sido una buena figurante de cualquier <em>Carmen</em> de Bizet, ahora, quizás para hacer méritos antes los catalanes patanegra, hacía las preguntas más propagandísticas y cabeceaba negativamente, con horrorizada pesadumbre, cuando Rosa le explicaba cosas como que ninguna lengua tiene derechos, sólo los ciudadanos.</p>
<p style="text-align: justify;">Trataban de jugar con nosotros al poli malo y al poli bueno, pero Rosa estuvo brillante, directa y persuasiva, y ellos cada vez más sorprendidos por las respuestas… Francamente, con una docena de sesiones semejantes, muchos de ellos quizás irían liberándose del espeso pelo de la dehesa catalanista que les han inculcado como una malaria ideológica. Y esa es, precisamente, la razón de que los más brutales boicoteen activamente actos como el del viernes, y de que las instituciones catalanas ayuden a boicotearlos pasivamente. Al fin y al cabo, ¿no se escribió también en la catalana Universidad de Cervera el famoso y abyecto manifiesto de los catedráticos absolutistas a Fernando VII, el de aquello de “lejos de nosotros la funesta manía de pensar”? Pues en eso siguen muchos en Bellaterra.</p>
<p style="text-align: justify;">La salida fue, como las imágenes demuestran sin género de dudas, brutal. Abandonamos el aula corriendo un largo corredor y bajando por unas escaleras desde las que se arrojaron contra nosotros todo tipo de cosas. El paroxismo llegó cuando Rosa pudo, por fin, meterse en el coche, que esperaba muy lejos (lo que indica la peligrosa imprevisión y bisoñez de los, por lo demás esforzados, servicios de seguridad universitarios). Los más fanáticos no sólo patearon y apedrearon el vehículo rompiendo faros e intentándolo con los cristales blindados, sino que trataron de tirarse sobre el capó para forzar un atropellamiento, con las consecuencias imaginables de haber tenido éxito: ¡Rosa Díez atropella a un estudiante catalán en la UAB! Qué gran titular para Público, El Punt, El Periódico, etc. Contra lo que dicen periodistas que no estaban allí, el coche salió muy despacio y con todo cuidado para, precisamente, no atropellar a nadie. Por fin alcanzó la salida del campus, entre los improperios de unas docenas de fieras y la indiferencia, incomprensión o miedo de miles de universitarios. No hubo detenidos, ni intervención policial, ni llamada alguna de autoridades catalanas o españolas; éstas, las del Gobierno, llamaron a Rosa ya avanzada la noche –una vez vistos los telediarios y calculado su efecto demoledor- para interesarse por su bienestar y preguntar por la inexistente acción policial. A la Generalitat, ni estuvo ni se la esperaba. Así avanza el fascismo en Cataluña, con su ayuda. Luego que no digan que no estaban avisados.</p>
<p style="text-align: justify;">Continuará.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://carlosmartinezgorriaran.net/2010/03/07/cronica-de-los-avances-del-fascismo-en-cataluna/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>15</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Cuba y el hambre como instrumento de opresión politica</title>
		<link>http://carlosmartinezgorriaran.net/2010/02/26/cuba-y-el-hambre-como-instrumento-de-opresion-politica/</link>
		<comments>http://carlosmartinezgorriaran.net/2010/02/26/cuba-y-el-hambre-como-instrumento-de-opresion-politica/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 26 Feb 2010 04:00:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Martínez Gorriarán</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[castrismo]]></category>
		<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[Galicia]]></category>
		<category><![CDATA[nacionalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Orlando Zapata]]></category>
		<category><![CDATA[Rosa Díez]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://carlosmartinezgorriaran.net/?p=212</guid>
		<description><![CDATA[<p style="text-align: justify;">El castrismo es un régimen homicida que perdura a base de reducir al hambre a una población sometida. Llevando esta lógica a su consumación, ha dejado morir de hambre a un preso político, Orlando Zapata. Así se cierra el bucle de la absoluta perversidad del régimen: su perduración depende de la extenuación de Cuba, y para que vivan los Castro y sus sicarios de los cubanos unos se mueren poco a poco y otros más rápidamente (Zapata, 85 días de huelga de hambre), pero todos de lo mismo: de un hambre útil para oprimir con las mínimas protestas. Y también del colaboracionismo de gobiernos como el español, por cierto. ¿Valen los intereses de las empresas turísticas y hoteleras españolas la vida de un solo cubano y el hambre de la mayoría?</p> <p style="text-align: justify;"> Galicia, ¿ofendida por Rosa Díez o sumisa a la tontería? <p style="text-align: justify;">En la entrevista que le hacía Iñaki [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">El castrismo es un régimen homicida que perdura a base de reducir al hambre a una población sometida. Llevando esta lógica a su consumación, ha dejado morir de hambre a un preso político, Orlando Zapata. Así se cierra el bucle de la absoluta perversidad del régimen: su perduración depende de la extenuación de Cuba, y para que vivan los Castro y sus sicarios de los cubanos unos se mueren poco a poco y otros más rápidamente (Zapata, 85 días de huelga de hambre), pero todos de lo mismo: de un hambre útil para oprimir con las mínimas protestas. Y también del colaboracionismo de gobiernos como el español, por cierto. ¿Valen los intereses de las empresas turísticas y hoteleras españolas la vida de un solo cubano y el hambre de la mayoría?</p>
<p style="text-align: justify;">
<h1 style="text-align: justify;">Galicia, ¿ofendida por Rosa Díez o sumisa a la tontería?</h1>
<p style="text-align: justify;">En la entrevista que le hacía Iñaki Gabilondo en Canal +, Rosa Díez dijo una bilbainada (¡huy, perdón!, no quería ofender a Bilbao), a saber: que UPyD es un partido necesario. Véase el minuto 8´20´´. Sin embargo, ni el ayuntamiento de la villa vizcaína, ni las fuerzas vivas del lugar, famosas por su buena imagen de sí mismos, han organizado alboroto alguno ni exigido rectificación alguna. En franco –perdón a los “francos”- contraste, en Galicia han montado un enorme pandemónium por su afirmación de que Zapatero es un “gallego en el sentido más peyorativo”. ¿Cuál es ese sentido peyorativo?: el del chiste: un gallego es ese señor que te encuentras en la escalera y no sabes si está subiendo o bajando. Es decir, un artista del disimulo, del cálculo y de la reserva (y viceversa). ¿Es eso insultante y ofensivo? Pues depende para quién, desde luego. La moda de lo políticamente correcto condena expresiones proverbiales tan arraigadas como la empleada por Rosa para describir, gráficamente, un rasgo inequívoco de la personalidad de José Luis Rodríguez Zapatero: que no hay manera de arrancarle compromiso alguno sobre ningún asunto. De haber venido a cuento –que no era el caso-, Rosa podría haber dicho de Zapatero que es “chulo como un madrileño”, “testarudo como un baturro”, “agarrado como un catalán”, “triste como un castellano”, “bruto como un vasco”, “fallero como un valenciano”, “aplatanado como un canario”, “fanfarrón como un asturiano”, “vago como un gitano” y un largo etcétera semejante, con extensiones internacionales y planetarias. Pues decimos que a alguien le han “engañado como un chino”, que “trabaja como un negro” o “bebe como un cosaco”, además de tener “cabeza cuadrada como los alemanes” o ser “elegante como los italianos”, cuando no “avaro como un escocés” (o judío) e “hipócrita como un inglés” (o un francés). Pero es que además los ingleses son, en este lenguaje proverbial que tan útil resulta para comunicarse a bajo costo –pero ya vemos que no siempre-, bastantes más cosas que <em>hipócritas</em>; también son tenaces, puntuales, tradicionalistas, arrogantes, cerrados, valerosos, borrachos –sobre todo jueces y lores- y muchas otras cualidades, virtuosas o viciosas, que predicamos de ellos por mera costumbre lingüística. Como de los gallegos y gallegas, todo hay que decirlo.</p>
<p style="text-align: justify;">La reacción desmedida a las palabras de Rosa sobre la galleguidad de Zapatero en sentido proverbial han sido, por cierto, <a href="http://www.galiciae.com/nova/49079.html" target="_blank">confirmadas por el sujeto de este predicado</a>, que ha afirmado: “me sentiría muy orgulloso de ser gallego”. Y zamorano, escocés o mandinga, según le convenga, como la novia de la boda, el muerto del entierro y el niño del bautizo, desde luego (espero con resignada paciencia las protestas indignadas de los sindicatos de novias, muertos y lactantes).</p>
<p style="text-align: justify;">Lo que queda claro es que Galicia no sólo está afectada por los estragos de la estúpida moda de la corrección política, sino atontada por ese nacionalismo que arrumba los sentidos del humor y del ridículo. Pues sí que tienen un problema, me refiero a las fuerzas vivas gallegas, desde la academia de la lengua a los partidos políticos y todas las instituciones que ocupan. Y una curiosidad: la bomba que pusieron hace poco frente a la casa de un excelente analista político gallego caracterizado por su crítica razonada de los excesos nacionalistas, Roberto Blanco Valdés, catedrático de derecho constitucional de la Universidad de Santiago, ¿mereció la misma unánime e intensa reacción de dignidad ofendida? Me parece que no. Pues sí que tienen un problema nuestros conciudadanos gallegos. Pero ese problema no se llama Rosa Díez, precisamente.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://carlosmartinezgorriaran.net/2010/02/26/cuba-y-el-hambre-como-instrumento-de-opresion-politica/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>18</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

