¿Para qué es una Constitución? La sentencia del TC y la indefensión de la democracia

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En el 11 aniversario del asesinato de José Luis López de Lacalle por ETA

De vez en cuando conviene volver a los grandes principios para entender mejor el presente (e incluso para prepararnos para lo que se nos viene encima). Uno de estos es la finalidad o función de una Constitución democrática. Tiene muchas conocidas, desde dar acta de constitución a una nación democrática a la de trazar las líneas maestras de su desarrollo legislativo ulterior. Es la Constitución la que, por ejemplo, establece si el Código Penal admitirá o no la pena de muerte, o qué competencias corresponden a cada uno de los tres poderes clásicos del Estado. Sobre esto no estará de más recordar que el Judicial es tan poder político como el Legislativo y el Ejecutivo, y que si bien sus competencias propias deben ser acatadas, esto no significa que no deban ser tan objeto de crítica política [...]

La hora de la justicia

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A Pilar, Titi y Maite

Ellas me llaman temprano para darme la primicia exultante de que han detenido en Hernani al asesino de Joseba Pagazaurtundua. Están felices. Pocas personas que no hayan pasado por el trance de convertirse en víctimas de un pistolero de un minuto para otro pueden comprender el alivio y la satisfacción feliz que aporta la noticia de la detención del asesino. Del tipo que te privó del marido, el padre o el hermano, y del amigo y compañero. Incluso hay quienes se escandalizan de esta clase de sentimientos en nombre de la necesidad de perdón y compasión para todos; naturalmente, hablan desde el pedestal de su autoproclamada superioridad moral que suele encubrir una vida vacía o convicciones formales acartonadas y convencionales que de ética sólo llevan el nombre. Lo que quieren es un happy end de aqui no ha pasado nada, de todos felices y reconciliados y [...]

El pequeño Quique y el gran Felipe González

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Ahora que rememoramos el cincuentenario de la muerte de Albert Camus, uno de los raros verdaderos intelectuales del siglo XX, tan pródigo en imitaciones de la especie, conviene recordar uno de sus títulos fundamentales: La Peste. Es también uno de los suyos más alegóricos, sometido por lo tanto a interpretaciones muy variadas. En el relato, unos pocos hombres se enfrentan en la ciudad de Orán al progreso de la enfermedad y la muerte, mientras las autoridades se enfrentan al problema eludiéndolo y restringiendo la libertad de movimientos de sus habitantes. ¿Les suena? Me he acordado de la historia gracias a un par de aportaciones socialistas al debate político. Una, que puede parecer anecdótica, es el comentario de un joven socialista que responde por Quique y se define a sí mismo como Miembro de la Comisión Ejecutiva del PSOE-Moratalaz, además de doctorando en biológicas. En su blog, el pequeño Quique justifica y celebra la [...]