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La noticia de esta semana no es –lo siento- la dimisión de Alex de la Iglesia de esa academia que tienen los cineastas españoles para jugar a Hollywood, dicho sea con todo el afecto, sino la revuelta popular que se inició en Túnez derribando al gobierno de Ben Alí –sedicente socialista- y ayer mismo –todavía no queda claro mientras escribía esto- amenazaba con expulsar a Mubarak de Egipto. Pero entre la noticia de interés local y la mundial hay un nexo en común: el uso de las redes sociales de internet como medio de comunicación alternativo a los canales tradicionales para emprender cambios políticos significativos, incluso revolucionarios en el caso de Túnez y Egipto.
La reacción del gobierno de Egipto para tratar de frenar las protestas populares no puede haber sido más elocuente: suspender internet. Una medida desesperada que, además de autoritaria, ha sido muy torpe: primero, porque era posible seguir [...]
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Un instituto de enseñanza media de Pozuelo de Alarcón tiene un Consejo Escolar que, en uso de sus prerrogativas legales, ha adoptado la norma de que en ese centro está prohibido que las alumnas y alumnos lleven velo en clase, o cualquier otra clase de tocado. El caso se ha hecho popular al aparecer una niña, Najwa Malha, que se niega a obedecer. Es musulmana y quiere seguir la tradición religiosa islámica que ordena a las mujeres ocultar cabello y cuello a las miradas de hombres extraños. No es un caso raro, sino cada vez más frecuente en muchos países occidentales donde rigen normas contrarias a esta clase de exhibiciones piadosas, sea por el principio laico de impedir en centros públicos la ostentación de signos religiosos –caso de Francia, por una ley de 2004-, sea por oponerse a una costumbre considerada, con razón según lo veo, un signo visible y apologético de la [...]
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En Francia ha causado considerable revuelo que el Partido Anticapitalista, un partido de extrema izquierda cuyo nombre lo dice todo, haya incluido en sus listas para las próximas elecciones regionales a una joven musulmana que hace gala de su confesión religiosa llevando el preceptivo pañuelo que oculta el cabello y el cuello a la vista de cualquier hombre que no sea familiar directo. El PA procede de la izquierda revolucionaria trotskista, que en Francia siempre ha gozado de un predicamento mucho mayor al de países comparables. Lo llamativo, escandaloso para algunos, es que esa izquierda radical renuncie a los valores laicos –incluso prejuicios, a veces- unidos a las tradiciones republicanas francesas. En el interesante reportaje sobre la cuestión publicado el pasado domingo por El País, los jóvenes musulmanes afiliados al PA justificaban su militancia con razones de fuerte aroma identitario: ellos son “musulmanes franceses” que, como decía uno de ellos, “no pueden ser [...]
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