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	<title>Carlos Martínez Gorriarán &#187; extrema derecha</title>
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		<title>España y los nacionalismos o la doble vara de medir que padecemos</title>
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		<pubDate>Mon, 25 Apr 2011 04:10:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Martínez Gorriarán</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Permítanme comenzar por el final de este razonamiento, que va sobre la extraña manera de ver y entender los nacionalismos que domina en España. Vamos allá: uno de los tópicos sobre el parlamentarismo español dice que, a virtuosa diferencia de otros países europeos como Francia, Italia o Finlandia, la extrema derecha no ocupa ningún escaño en el Parlamento nacional (ni en la mayoría de los autonómicos, si exceptuamos el catalán por la SI de Laporta o de quien sea ahora). Una versión “progre” y taimada de este argumento agradece al PP esta excepción, ya que el gran partido de la derecha española habría hecho el favor de asumir la cuota de extrema derecha, haciendo innecesario un partido de ese perfil; en realidad este argumento insinúa lo que algunos publicistas dicen abiertamente, que en el PP la extrema derecha ya está representada por personas como Jaime Mayor Oreja o José María Aznar. Pero no [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Permítanme comenzar por el final de este razonamiento, que va sobre <strong>la extraña manera de ver y entender los nacionalismos que domina en España</strong>. Vamos allá: uno de los tópicos sobre el parlamentarismo español dice que, a virtuosa diferencia de otros países europeos como Francia, Italia o Finlandia, la extrema derecha no ocupa ningún escaño en el Parlamento nacional (ni en la mayoría de los autonómicos, si exceptuamos el catalán por la SI de Laporta o de quien sea ahora). Una versión “progre” y taimada de este argumento agradece al PP esta excepción, ya que el gran partido de la derecha española habría hecho el favor de asumir la cuota de extrema derecha, haciendo innecesario un partido de ese perfil; en realidad este argumento insinúa lo que algunos publicistas dicen abiertamente, que en el PP la extrema derecha ya está representada por personas como Jaime Mayor Oreja o José María Aznar. Pero no es mi intención ahora refutar esta solemne tontería, sino indagar la afirmación del principio acerca de nuestra supuesta excepción democrática, de la que deberíamos sentirnos muy orgullosos: <strong>en España no hay partidos parlamentarios de extrema derecha</strong>. Sea por las virtudes aglutinantes del PP, o bien por estar escarmentados del invento tras los cuarenta años de dictadura: ese vendría a ser el consolador corolario.</p>
<p style="text-align: justify;">Ahora bien, ¿<strong>será cierto que estamos libres de esa plaga</strong>? Me parece que no, pero para localizar esa extrema derecha disimulada yo no miraría hacia los escaños del PP. Investiguemos por otra parte, y para orientar bien el escrutinio examinemos primero los países vecinos con los que nos comparamos.</p>
<p style="text-align: justify;">¿<strong>Quiénes componen la extrema derecha de nuestros vecinos</strong>? Partidos como el Frente Nacional, la Liga Padana o los Auténticos Finlandeses allá en el norte. ¿Qué tienen todos ellos en común?: sin duda alguna el <strong>nacionalismo exacerbado, el euroescepticismo, la insolidaridad fiscal</strong> (como negativa a transferir recursos a sus vecinos más pobres o desfavorecidos) y una <strong>xenofobia</strong> que puede ser más o menos intensa y se expresa en hostilidad a los inmigrantes, temor a la aculturación y <strong>defensa de las tradiciones locales</strong>. Esos son los ingredientes ideológicos de partidos que en España los comentaristas califican de neofascistas o de extrema derecha por abrumadora mayoría y con unánime hilo argumental; ayer mismo <a href="http://www.elpais.com/articulo/opinion/exactamente/27700/elpepusocdgm/20110424elpdmgpan_6/Tes" target="_blank">Soledad Gallego-Díaz nos ofreció un hermoso ejemplo en El País</a>. Yo suscribiría buena parte de sus críticas y temores si no me desconcertara algo previo: que <strong>esos rasgos tan temibles en partidos franceses, italianos, holandeses o finlandeses se aceptan como algo normal en partidos españoles que, </strong>aplicando la misma vara de medir,<strong> deberían ser sentenciados de tan neofascistas como sus adláteres ideológicos</strong>. Y me refiero, obviamente, a <strong>PNV, CIU, ERC, BNG</strong> y el resto de la nutrida y repetitiva sopa de letras nacionalista (con nada menos que seis siglas con representación institucional en País Vasco y Navarra).</p>
<p style="text-align: justify;">¿Acaso no llevamos soportando 30 años a PNV, CIU y ERC –por no hablar de Batasuna y sus sucesivos avatares- la defensa y la práctica constantes de esas políticas que tanto miedo dan si las defienden siglas de otros países: insolidaridad fiscal, ataques al Estado común, xenofobia y particularismo cultural exacerbado con imposiciones políticas antidemocráticas de por medio (como la “<strong>normalización lingüística</strong>”)? ¿Por qué resulta escandaloso que los Auténticos Finlandeses se nieguen a ayudar a Portugal cuando es lo que llevan haciendo todos los políticos vascos y navarros (excepto los de UPyD) con las CCAA más desfavorecidas de España (que en realidad aportan a los respectivos Conciertos Económicos), y lo que acaban de lograr los catalanes con su nuevo Estatuto? <a href=" http://www.elcorreo.com/vizcaya/prensa/20110422/opinion/llama-ultraderecha-20110422.html " target="_blank">Lo explicó muy bien hace poco Ruiz Soroa</a>. ¿Qué clase de miopía o hipocresía conduce a tantos analistas a condenar como ultrareaccionario en Finlandia o Italia lo que se considera progresista si sucede en País Vasco o Cataluña? Yo diría que esto es <strong>o bien una ola generalizada de estupidez, o bien un caso patente de corrupción intelectual</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">De manera que, regresando al principio, <strong>si aplicamos la misma vara de medir a los partidos nacionalistas europeos y a los españoles</strong>, resultará que nuestra supuesta excepción democrática y progresista se desvanece en el aire: <strong>hay escaños de extrema derecha en el Parlamento español</strong>, todos los que corresponden a partidos con esas ideas y prácticas ultranacionalistas, es decir, CIU, PNV, ERC, BNG, NaBai… Ahora díganme si quieren que no es para tanto y que en esos partidos hay gente estupenda a la que no se puede tildar de neofascista de ninguna de las maneras, pero díganme entonces por qué sí a sus correligionarios del resto de Europa. <strong>Si queremos entender el mundo que nos rodea porque aspiramos a transformarlo en algo mejor, qué menos que medirlo con la misma vara.</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://carlosmartinezgorriaran.net/wp-content/uploads/2011/04/AE.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-711" title="AE" src="http://carlosmartinezgorriaran.net/wp-content/uploads/2011/04/AE.jpg" alt="" width="279" height="181" /></a><br />
</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Por lo demás, es una gran satisfacción escribir estas líneas en pleno y aburrido Aberri Eguna, una celebración sectaria nacionalista impuesta a los demás, dentro de un lote de símbolos sectarios que incluye bandera, himno y corónimo (Euskadi), como “fiesta nacional” de una nación que democráticamente no lo es. Sin embargo, pocas voces en el País Vasco discrepan de semejante imposición e incluso la mayoría la acepta como opción propia libremente elegida aunque diga no ser nacionalista. Un buen ejemplo de cómo las fuerzas no nacionalistas de izquierda y derecha han acabado mimetizándose de nacionalistas hasta el punto de llegar a creer, en un malabarismo digno de Orwell, <strong>que el nacionalismo que detestan y temen en otros países es en cambio el no va más del progresismo y la democracia en el propio</strong>. Seguiremos con este asunto, porque el nacionalismo vuelve a llamar a la puerta de Europa tras no haberse ido nunca de España: primero con Franco y sus secuaces, luego con los separatistas y ahora con sus imitadores acomplejados.</p>
<p style="text-align: justify;">PD: y a los pocos días de publicar este post me descubren en Twitter esta joya de un navarro de la cofradía xenófobo-progresista, <a href="http://www.noticiasdenavarra.com/2011/04/25/opinion/colaboracion/elecciones-naturaleza-y-colonia" target="_blank">el editor José María Esparza Zabalegi</a>. <strong>Puro desperdicio que no tiene desperdicio!</strong></p>
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		<title>La derecha vergonzante, contra nosotros</title>
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		<pubDate>Mon, 25 Jan 2010 04:00:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Martínez Gorriarán</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[derecha vergonzante]]></category>
		<category><![CDATA[desinformación]]></category>
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		<description><![CDATA[<p style="text-align: justify;">No es desde luego ninguna casualidad que varios medios de comunicación controlados por la derecha de la derecha, esa que se dice liberal porque en realidad no se atreve a asumir en público su verdadero ideario y hábitos políticos –una mezcla de tradicionalismo, cainismo y rapacidad ilimitada-, ande liando la campaña en marcha de desprestigio contra UPyD. A propósito de las andanzas de un pintoresco emprendedor de Madrid tan aficionado a coleccionar disidencias en partidos políticos –me dicen que somos el cuarto que trata de controlar, nada menos- como otros colegas suyos a coleccionar cochazos, tres periódicos al servicio de la derecha vergonzante, más alguna radio privada o así y alguna tele pública (risas), han encontrado lo que consideran un filón para tratar de hundirnos con las únicas armas que realmente dominan: la difamación, la injuria y la tergiversación. Les acompañan desde hace tiempo los inevitables políticos sin beneficio a la busca de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">No es desde luego ninguna casualidad que varios medios de comunicación controlados por la derecha de la derecha, esa que se dice <em>liberal</em> porque en realidad no se atreve a asumir en público su verdadero ideario y hábitos políticos –una mezcla de tradicionalismo, cainismo y rapacidad ilimitada-, ande liando la campaña en marcha de desprestigio contra UPyD. A propósito de las andanzas de un pintoresco emprendedor de Madrid tan aficionado a coleccionar disidencias en partidos políticos –me dicen que somos el cuarto que trata de controlar, nada menos- como otros colegas suyos a coleccionar cochazos, tres periódicos al servicio de la derecha vergonzante, más alguna radio privada o así y alguna tele pública (risas), han encontrado lo que consideran un filón para tratar de hundirnos con las únicas armas que realmente dominan: la difamación, la injuria y la tergiversación. Les acompañan desde hace tiempo los inevitables políticos sin beneficio a la busca de un fautor de sus días, que no autor, que han ido yéndose dando portazos más o menos ruidosos a medida que iban comprobando que esto no era <em>lo suyo</em>, apoyados por un grupo de ciberanimadores más parecidos al casting de <em>Alguien voló sobre el nido del cuco</em> que a un colectivo racional. No es de extrañar, sino todo lo contrario, la creciente batasunización del “libro de estilo” de esos medios, esos círculos de opinión y esos personajes.</p>
<p style="text-align: justify;">Pues en efecto, los típicos insultos y denuestos que muchos de nosotros estábamos acostumbrados a leer en Egin, Gara o Egunkaria para denunciar nuestra militancia constitucionalista y justificar que fuéramos objetivo de los verdugos –mienten, roban, viven de esto, son un fraude, no representan a nadie, gastan millones de turbio origen a manos llenas- son ahora falsa moneda de curso corriente en esos medios de la derecha vergonzante a propósito de UPyD: mentimos, robamos, vivimos de esto, somos un fraude, no representamos a nadie, gastamos millones de turbio origen a manos llenas. La única originalidad que encuentro a los sicarios de la derecha vergonzante que así depone sus miedos es la añadidura de los insultos e insinuaciones soeces, sórdidas y de tipo clericalmente sexual: que si el lobby gay, que si las orgías subvencionadas en pisos de ciertos barrios de tenebrosa reputación regalados a dirigentes… Savonarola o Torquemada, a su lado, sí que eran <em>liberales</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">Es verdad que la lógica no es lo suyo, pero no hay mucha lógica en la propaganda totalitaria: lo mismo no tenemos militantes ni estructura en Cataluña que los cuadros catalanes se van por docenas con el 50% de una afiliación que era inexistente; lo mismo somos un partido donde no hay nadie conocido fuera de la autoritaria portavoz que un partido de donde ilustres y prestigiosísimos fundadores huyen por centenares, despertando la santa indignación de las personas virtuosas; lo mismo no pintamos nada ni tenemos futuro alguno que somos caza mayor a batir por las mejores Escopetas Nacionales del reino de la Tertulia.</p>
<p style="text-align: justify;">Y esa basura la propala un orgulloso diario centenario, monárquico y católico militante –la Iglesia, que tanto se queja de un trato injusto, tiene otro problema con esos amigos-, que hace nada vomitó en portada el linchamiento público de un inocente acusado de haber asesinado y violado a la hija de su pareja; otro que tiene el titular menos adecuado a su línea que cabe concebir y a quien las encuestas electorales siempre le salen divididas por dos cuando a nosotros se refieren, y un tercero que es un acabado ejemplo de libelo ultra al servicio de la fundación de un partido de extrema derecha en cuanto se presente la ocasión. Los tres tienen, por diversas razones, grandes problemas económicos, enjuagados con dinero público o privado interesado en la <em>información </em>únicamente como manipulación sistemática, tergiversación permanente y asesinato civil de cualquiera que se ponga a tiro. Luego se extrañan de que los periódicos pierdan lectores a mansalva.</p>
<p style="text-align: justify;">Bueno, allá ellos. Con algún informante suyo nos veremos en los juzgados, donde deberá probar las acusaciones de desfalco, robo y apropiación indebida, entre otras, que alegremente vierte sobre nosotros para curar la herida de su ridículo en el Congreso y satisfacer quién sabe qué pactos y exigencias. Aunque, a la vista de la campaña de prensa que pivota sobre su testimonio y de los medios que participan, tiene un probable origen en, más o menos, un famoso edificio de la Puerta del Sol.</p>
<p style="text-align: justify;">Tampoco es para extrañarse ni para rasgarse las vestiduras ante la actuación de la máquina de hundir reputaciones,  bien engrasada con dinero de los contribuyentes, o sea, nuestro y por tanto de sus víctimas. Porque las víctimas de la desinformación y de la conversión de las instituciones públicas en cotos privados de caza y rapiña no somos precisamente los promotores de UPyD, sino los ciudadanos cuyos bolsillos son aligerados de buena parte de su dinero sólo para mantener medios de comunicación sin lectores, cajas de ahorros al servicio de políticos retirados, chanchullos y tinglados de todo tipo y máquinas mediáticas de picar carne al servicio de todo lo anterior. Pues claro, no habríamos fundado otro partido, ni apartado del mismo sin miramientos a todos los que han demostrado su afán de pervertirlo –y así seguirá siendo-, si estas cosas no pasaran.</p>
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