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He leído ya en un par de sitios muy finos que la huelga de hambre de la señora Aminatu Haidar constituye un chantaje al gobierno de España; que éste debe negarse al mismo por principio –obligando si es preciso a la sra. Haidar a alimentarse contra su voluntad-, ya que dicho chantaje es un caso de violencia política; que la violencia política siempre debe rechazarse, sin excepciones y sin que importe la causa invocada. ¡Vaya un argumentario! Esos que antes llamaban, con adecuado sarcasmo, las almas bellas, sacan a colación la sentencia del Constitucional que falló a favor del Estado cuando se obligó a los presos del Grapo en huelga de hambre a ser alimentados contra su voluntad. No voy a decir que asombra las molestias que se toman algunos por quitarse de encima las tragedias que abruman a otros como si se tratara de una mancha de polvo en su americana impecable, [...]







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