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En algunos países se celebra la salida del año viejo y la entrada del nuevo tirando los trastos obsoletos de los que uno quiere desprenderse. No sé si se mantiene la costumbre, pero me parece que estas fechas son una buena ocasión para proponer que nos desprendamos de un buen montón de ideas tontas, o tópicos o estereotipos, más molestos que otra cosa. Seguro que cada cual tendrá su propia lista de eso que los franceses llaman muy gráficamente “idées reçues” -es decir “ideas preconcebidas”- para señalar que la mayoría de quienes las sostienen no han pensado en ellas por sí mismos sino que las han recibido como parte de su herencia de lugares comunes (que por otra parte son necesarios para pensar: ¡cuidado, no podemos prescindir de todos los tópicos!). En cualquier caso aquí va mi propuesta de doce ideas perfectamente prescindibles y, sin embargo, omnipresentes en el discurso políticamente correcto, que [...]
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La definición más habitual de democracia es aquella de sistema donde la soberanía reside en el pueblo, que tiene la última palabra en todas las cuestiones que le conciernen. Procede de la concepción griega clásica de demokratia, actualizada por los revolucionarios ilustrados americanos y franceses. Un gran problema de la popular definición es definir que o quiénes son miembros de ese “pueblo soberano”, o lo que es lo mismo, a quién se le excluye. Nunca ha estado claro y ahora menos. Para los atenienses, por ejemplo, demos (pueblo) era el conjunto de ciudadanos varones libres mayores de edad, excluyendo a mujeres y menores, metecos (inmigrantes y sus descendientes) y esclavos, lo que significa que sólo el 25% de los habitantes del Ática, o menos, tenían plenos derechos democráticos. La exclusión no eran tanta en los primitivos Estados Unidos de América, pero allí también abundaban los esclavos (Jefferson y Washington, entre otros padres de [...]
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Cuando decidimos fundar UPyD en el verano de 2007, tuvimos claro desde el principio que el nuevo partido iba a trabajar por un eje triple de reformas básicas: de la Ley Electoral, de las instituciones (regeneración democrática) y de la Constitución. Lo de reformar la Constitución era una idea recibida entonces con, en el mejor de los casos, escepticismo incluso entre quienes también estaban convencidos de sus muchas deficiencias. Lo más corriente era la displicencia, la burla o la abierta hostilidad, especialmente entre quienes pensaban que esta era la mejor Constitución posible para un país con nuestra penosa historia constitucional. Pero cuando un problema de la magnitud del constitucional existe, como pensábamos los fundadores de UPyD, se puede ocultar o negar durante un tiempo, e incluso se puede ridiculizar y ningunear a quienes lo han diagnosticado, pero inexorablemente acaba saliendo a la superficie. A veces mediante lo que Hegel llamó “una astucia de [...]
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Ignoro si la candidatura de Rubalcaba salvará al PSOE de la catástrofe a la que parece abocado por el pésimo gobierno de Rodríguez Zapatero o si, por el contrario, esa misma operación salvadora conseguirá hundir un poco más al centenario partido en sus arenas movedizas. Casi me daría lo mismo, salvo como curiosidad histórica, si no fuera porque los partidos políticos, y en particular los muy grandes son, debido a su desproporcionado peso en el sistema político de un país con una sociedad civil rala y poco influyente, agentes a los que todos estamos atados queramos o no (como pasa con la banca o las empresas eléctricas). Por eso lo que suceda en el PSOE o en el PP va mucho más allá de su interés doméstico y acaba afectando al de todos. No puede darnos igual lo que suceda con la candidatura de Rubalcaba, ni tampoco lo que expresa de la degradación [...]
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Cuando hace un par de años en UPyD comenzamos a explicar que la peculiaridad de la crisis española era la conjunción de una crisis financiera internacional con una crisis política, con el resultado de que la incapacidad de las instituciones estaba agravando la crisis económica y acabaría deslegitimando la democracia, pocos, muy pocos se tomaban este análisis en serio. Conste que es más agradable acertar el número de la lotería que este pronóstico, más propio de Casandra que de Papá Noel. Sin embargo, la evolución de los acontecimientos confirma el acierto: lo que está en crisis no es ya sólo un determinado partido –aunque lo está el PSOE- y un cierto tipo de gobernanza –el bipartidismo imperfecto PP-PSOE más IU y nacionalistas como socios preferentes-, sino la propia arquitectura institucional de la Transición, o lo que es lo mismo, el régimen político conocido por “Estado de las Autonomías”.
La eclosión de [...]
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Nadie discute que en Italia no se mantenga un Estado de derecho con todas las instituciones imprescindibles en una democracia y fijadas por una Constitución. Pero también es indiscutible que la democracia italiana se ha convertido en el paradigma de un mal uso de las instituciones que, manteniendo formalmente las apariencias, pervierte profundamente su sentido original. El presidente del gobierno Silvio Berlusconi ha terminado encarnando, por méritos propios, esa perversión permanente que acaba convirtiendo los tribunales en agencias de arbitraje de intereses privados, el Parlamento en un zoco donde todo está en venta y alquiler, y la presidencia del gobierno en un circo más seguido por sus escándalos sexuales que por su actividad política. Una verdadera desgracia, pero el que haya sucedido esto en un país tan civilizado y rico como Italia debería tomarse como una llamada de atención sobre los peligros que acechan a todas las democracias, sin excepción, y no como [...]
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Se comprende que mucha gente no dé crédito a lo que pasa en España. También que busquen explicaciones alternativas a la mejor explicación posible, que siempre coincide con la más sencilla –por el principio de economía teórica- y más acorde con la imagen de la realidad surgida de los datos objetivos aportados por la observación. Vamos, que muchos observadores, con la mejor fe, intentan explicar lo que nos está pasando recurriendo no al realismo epistemológico (las cosas suelen ser lo que parecen) sino a modalidades de pensamiento mágico: esto no puede ser lo que parece, esto no me puede estar ocurriendo, tiene que haber otra explicación.
Así, tiene que haber alguna explicación de las necedades proferidas por Zapatero en su último mitin dominical; tiene que haber algo que no conocemos que explique por qué ha vendido el Presupuesto del Estado al PNV, un partido con 300.000 votos; tiene que haber alguna [...]
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La sentencia del TC sobre el Estatuto de Cataluña ha venido a dejar claras unas cuantas cosas que tienen su importancia, pese a que hayan dejado algunas otras en la oscuridad (hubiera sido angelical esperar otra cosa con el tiempo que ha transcurrido y el clima de deterioro institucional profundizado entre tanto, forzando una sentencia más política que jurídica pero sentencia al fin, y eso es lo que importa). A continuación expongo diez que se me ocurren a vuelatecla. Hay muchas otras, pero son tan evidentes… Como que Montilla –y toda su gente- no tiene ni idea de lo que es la democracia, que es un pésimo político y un demagogo peligroso; o como que ahora podrá verse si en Cataluña existe verdadera sociedad civil o mera coalición de intereses subvencionados que se mueven a golpe de silbato gubernamental, y muchas otras cosas. Pero vayamos a diez conclusiones de carácter más general:
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Hemos sido el primer partido en diagnosticar que la crisis económica y financiera internacional se iba a agravar en España debido a la crisis política de las instituciones de la Transición, desde la administración de justicia a los pactos de Estado sucesivamente destruidos por el zapaterismo y la mala calidad de la oposición del PP. Por supuesto, quienes ahora se apuntan a nuestra tesis lo hacen sin citarnos e incorporando el error garrafal de considerar que el problema es Zapatero, no el sistema que lo ha llevado a presidir el Gobierno pese a sus múltiples y llamativas carencias. Con un poco se perseverancia no pasará mucho tiempo sin que las engoladas voces del establishment descubran que también en esto tenemos razón –por desgracia-, y pasen a plagiarnos con la desenvoltura y cinismo que les impregna hasta el punto de considerarlos naturales. Pero como de lo que se trata es de conseguir el progreso [...]
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Este es el mensaje de alimentación de la adicción ludópata de las máquinas tragaperras: partida acabada, inserte otra moneda. Pues bien, no se me ocurre ninguna otra frase que ilustre mejor el ambiente encanallado de este fin de sistema en el que estamos. Porque resulta que hay un número asombroso de personajes y aspirantes a serlo que consideran que no es el sistema el agotado, sino el ciclo. Así, lo que estaría en crisis no es tanto el sistema de Estado de la Transición como el ciclo personal de Zapatero. Naturalmente, se da por hecho que el problema tiene nombre y apellidos y se llama Zapatero: sabido es que la victoria tiene padres innumerables y la derrota ninguno. Incluso los suyos admiten públicamente que ese hombre es una calamidad, como dijo hace poco Griñán en el Parlamento andaluz, pero siempre pensando que el problema es propiciar un cambio de ciclo auspicioso para los [...]
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