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Los resultados PISA de 2012 y la política educativa

La publicación de los resultados de las pruebas PISA de 2012, a las que se han presentado los sistemas educativos de 14 Comunidades Autónomas -ya dice bastante que España como tal no pueda hacerlo-, ha servido por de pronto para tres cosas interesantes: primera, demostrar la utilidad de las evaluaciones externas (aunque sean discutibles y algunos abominen de todas); segunda, conseguir que los medios de comunicación se fijen en la educación; tercera, mostrar que no existe un sistema educativo español, sino 17 muy desiguales en resultados. Comencemos por esta última.

Las diferencias entre las Comunidades Autónomas son mayores que las que separan la media española de las de terceros países. En matemáticas, por ejemplo, Navarra consigue un meritorio 517  y Extremadura un modesto 461; la primera está cerca de Finlandia (519) y la segunda de Grecia (453); la media española es 484, y sus inmediatos vecinos son Italia con 485, y Eslovaquia con 482 puntos; la media OCDE es de 494. ¿Cómo se justifican diferencias tan grandes, propias de países independientes sin pasado común, como Canadá (518) e Israel (466)?

Además esas diferencias repiten patrones de desigualdad en desarrollo territorial que se remontan al siglo XIX: las CCAA con mejores resultados son las del norte, pero no sólo porque tengan más renta (Baleares queda fuera de este grupo, y Galicia dentro), sino probablemente porque son las primeras que hicieron esfuerzos de alfabetización masiva (en algunos casos desde finales del siglo XVIII) y de creación de una red pública de escuelas (inicialmente municipales). Hay desde luego otros factores a tener en cuenta, pero la herencia sociocultural de desigualdad territorial sigue activa.

En algunos casos, como Cataluña, probablemente empeorada dada la chocante disfunción entre renta, inversión educativa y pobres resultados, seguramente consecuencia de la demencial inmersión lingüística obligatoria para esa mitad de niños castellanohablantes. Cataluña sólo mejora la media española en lectura, 501 frente a 488; pero Madrid, tan comparable a Cataluña en inversión, inmigración reciente y riqueza, logra 511 puntos. Aunque seguro que la independencia lo arregla, porque Cataluña también quedaría excluida de la OCDE y, por tanto, de las pruebas PISA.

¿Qué es lo que falla?: la fragmentación territorial y más cosas

Que tras tantas leyes educativas sucesivas y tanto aumento de la inversión educativa nos salga un mapa de resultados que repite esquemas seculares deja claro que ni la manía política de cambiar leyes, ni la fragmentación territorial en 17 sistemas autonómicos, han servido para superar las diferencias interterritoriales. Al contrario, las han fosilizado. La igualdad educativa ha retrocedido pese a los esfuerzos invertidos.

La mayoría de los análisis de los resultados PISA coinciden en que la educación española está estancada, lo que más bien significa que se ha producido un retroceso en resultados y una caída de la eficiencia, fenómeno que se viene observando desde al menos el año 2000. Con menor inversión y partiendo de una situación peor, Portugal ha mejorado y está empatado con España. Sin duda la fragmentación del sistema colabora en ese fracaso. Que Andalucía, Extremadura o Murcia tengan su propio sistema educativo no les ha ayudado nada a acortar distancias con Castilla-León, Asturias o Navarra; al contrario, la distancia se mantiene y aumenta, incluso cuando hay una mejora relativa respecto a los datos históricos de la propia comunidad. Primera conclusión interesante.

La fragmentación del sistema en subsistemas aislados no sirve para mejorar prácticas o adoptar las que tienen más éxito en otra comunidad -cosa fácil en un país que comparte tantas cosas-, sino que el cierre territorial y el peso de la burocracia y los intereses autonómicos ayudan a lo contrario: insistir en fórmulas fracasadas o ignorar defectos mientras se pide más dinero como única fórmula de mejora. Pero las evaluaciones PISA demuestran que, a partir de cierto nivel, gastar más no mejora nada (aquí está bien explicado para las CCAA). Segunda conclusión a tener en cuenta.

La selección del profesorado es clave

PISA aporta otra información muy relevante: los países que obtienen mejores resultados (los asiáticos y, en Europa, Finlandia, Holanda o Suiza) son los que más atención dedican a la selección y formación de los docentes, y a incentivar la autonomía de los centros y el prestigio social del profesorado. En efecto, una vez sobrepasado cierto umbral de gasto, el dinero que se añada es inútil, incluso contraproducente si el profesorado es de bajo nivel académico o si está desmotivado, o si los centros están paralizados por normas burocráticas intervencionistas que reprimen el talento de docentes y alumnos mientras promueven una mediocridad que se equivoca con equidad. Y en efecto, el bajo porcentaje de alumnos del máximo nivel es otro rasgo de la educación española, como el fracaso escolar o el absentismo. Es la promoción de la igualdad por abajo.

Sin embargo, esto es precisamente lo que pasan por alto, o empeoran, las leyes académicas que se suceden desde la LOGSE. LOE y LOMCE son respecto a esa ley matriz como sendas muñecas rusas: ignoran la selección y formación del profesorado, tratado como empleados sin iniciativa, privan de autonomía real a los centros, y promueven la mediocridad académica. Aunque la LOMCE incluye algunas medidas acertadas para introducir la evaluación externa, en lo demás repite los errores de sus predecesoras e incluso empeora el pecado seminal de aumentar la fragmentación territorial del sistema: las CCAA determinarán entre el 35% y 45% del currículo, y son decisivas para nombrar a los directores de los centros (¡vaya autonomía de estos, y vaya confianza en los docentes!)

El sectarismo y la fe irracional en los cambios de ley

Pero con ser la LOMCE una mala ley, igual de malo o peor es un doble hábito mental que domina la política educativa española: la fe irracional en las leyes educativas, y la ideologización que sustituye el supuesto objetivo de mejorar la educación por el de dirimir “quién manda aquí”. Un par de comentarios al respecto apartándonos un poco de nuestro propio ombligo.

Por debajo de España en resultados PISA hay algunos países sorprendentes por su elevado desarrollo en educación superior e I+D+i: Estados Unidos (en dos competencias), Suecia e Israel (en las tres: matemáticas, lecto-escritura y ciencia). Esto sugiere varias cosas de interés: que esos países tienen más problemas que nosotros en la educación obligatoria, que su mayor riqueza relativa o absoluta no los ha resuelto, y que hay modelos de éxito y también de fracaso entre países comparables pero muy diferentes en muchas cosas (también que España podría mejorar fácilmente en PISA con algunas mejoras y sin aumentar el presupuesto, pero eso lo vemos después).

Por tanto, es muy peligroso y equivocado hacer interpretaciones puramente ideológicas de los resultados educativos. Suecia, Estados Unidos e Israel no pueden ser tres democracias más diferentes en cuanto a modelo de Estado y peso del sistema público, y sin embargo consiguen resultados inferiores a los nuestros. Así que fuera anteojeras sectarias y dejemos de comparar éxitos y fracasos de sistemas de “derechas” y de “izquierdas”, centrados en lo privado o en lo público, con o sin cheque escolar, socialdemócratas o liberales. No, sólo existen sistemas con éxito mayor o menor, que mejoran o empeoran o se estancan desde el punto de vista de lo único que se puede evaluar para cambiar: los resultados por competencias básicas.

Consecuencia del corsé ideológico es la fe exacerbada en los efectos de las leyes y administraciones educativas. El propio caso de España, con su enorme dispersión autonómica, afecta a administraciones educativas de todos los colores ideológicos y bajo una misma ley educativa. Eso sí, cambiada con irracional adicción al cambio puramente ideológico.

Hay que repetirlo de nuevo: para que la educación mejore en España es imprescindible una Ley educativa no sólo sensata, sino que moleste lo menos posible a los docentes, alumnos y centros. Es decir, una ley sencilla, evaluable y flexible, que proporcione un marco de trabajo educativo para al menos 25 años. Y por supuesto, una ley y un sistema igual para todas las CCAA: es la única forma de conseguir que mejoren todas y vayan acortando diferencias. Educación debe ser una competencia exclusiva del Estado, aunque la gestión esté descentralizada, los centros sean más autónomos, y además en algunas comunidades tengan dos lenguas cooficiales. ¿Qué suena muy jacobino? Y qué, los jacobinos crearon el primer auténtico sistema de escuela pública obligatoria del mundo, republicana, y en Francia les sigue yendo mejor que a nosotros en las pruebas PISA.

 

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12 comentarios a “Los resultados PISA de 2012 y la política educativa”

  1. Parece que si la educación fuera competencia del estado nos iria mejor a todos.

  2. Roman dice:

    Estoy d acuerdo pero el problema q veo en UPyD es q nos qdamos en meras intenciones. Propongo juntar especialistas y en un congreso desarrollar una ley mas o menos articulada. Por ejemplo en el tema ambiental acoger la idea de reforestar España y explicar cuanto d gasto como hacerlo controles etc en el tema de la educación integrar las propuestas d los maestros elección d directores por el claustro etc y así habría mas votos. Podemos conseguir ser la tercera fuerza en dos años si las propuestas las desarrollamos.

  3. Manu Aguirre dice:

    Creo que CMG hace un análisis muy certero de las deficiencias del sistema educativo en España. Las soluciones están en la línea que apunta. Estoy plenamente de acuerdo. La formación del profesorado y la autonomía de los centros me parecen imprescindibles, amén de que la competencia legislativa de Educación se transfiera al Estado y que en las comunidades con dos lenguas oficiales los alumnos tengan la potestad de elegir la lengua vehicular que más les interese. La lengua es un instrumento decisivo en la educación y me parece aberrante que la administración interfiera con leyes paranoico-identitarias en este tema, y lo digo con conocimiento de causa. Tema aparte de estudio me parecen los casos que cita de Israel, Suecia y USA, una dicotomía que a primera vista extraña y sorprende.

  4. rodiseo dice:

    Excelente su Documento sobre Educación.
    Es un análisis coherente sobre la realidad educativa de nuestro país.
    Jacobinos somos bastantes ahora. En la època de la revolución francesa eran los partidarios a ultranza de la república parlamentaria. Del Terror, mejor nos olvidamos . Elijamos lo mejor.

  5. Lucas Gortazar dice:

    Hola Carlos,

    Discrepo con el argumento de que 17 sistemas educativos diferentes aumentan la desigualdad ínter-territorial. Los resultados en PISA demuestran que solo un 2% de las diferencias entre regiones se explican por la descentralización de la competencia. En su mayoría estas diferencias se explican por las diferencias socio-económicas. Devolver parte de esas competencias al estado no garantizará (automáticamente) una mayor igualdad en los resultados.
    Por decirlo de otra manera, Francia e Italia, mucho más centralizadas que nuestro país, obtienen resultados con mayores diferencias regionales. Nada nos garantiza que devolviendo parte de las competencias y homogeneizando curriculums y políticas, consigamos hacer mejorar a las comunidades más atrasadas.

    En lo que sí te doy la razón, es que (excluyendo el extraño caso de las CCAA con régimen foral, que por su definición, se salen de la norma común), las diferencias en gasto por alumno son tremendas. Y eso sí se debe de corregir, aunque a la vista de los resultados, no garantice un mayor aprendizaje.

    Saludos

    • Sin duda hay diferencias territoriales en resultados en otros países, igual que dentro del mismo territorio las hay entre rural-urbano o nivel socio-económico. Pero en España hay absurdos como que entre el 35% y 45% del Currículo sea establecido por la Comunidad Autónoma. O que los docentes no puedan cambiar de CCAA (ni por tanto las experiencias prácticas de mejora educativa). O que los libros de texto sean tan diferentes que llegan a lo grotesco, eliminando la geografía o la historia común de España y del mundo, etc. Por no hablar de las inmersiones lingüísticas obligatorias a la catalana. Todas esas disfunciones son consecuencia de que tenemos 17 sistemas educativos, no uno común descentralizado en la gestión de los centros, que debería ser el objetivo. Un cordial saludo.

      • Lucas Gortazar dice:

        Gracias por tu respuesta Carlos.

        La pregunta del millón: todo esto que dices (% de curriculum, movilidad docente, libros de texto, inmersión lingüística), ¿Se debe hacer porque mejora la calidad o para responder a principios básicos, como un imperativo moral-constitucional? A mí me parece que la respuesta a la calidad no está clara. Devolver la competencia de educación puede resolver estos absurdos, pero no va a cambiar los problemas de calidad y equidad inter-territorial de nuestro sistema. Y dado que habéis hablado mucho sobre la ausencia de debate sobre calidad educativa, me sorprende que la propuesta emblema de UPyD en materia de Educación sea algo que no tendrá impacto alguno sobre la calidad del sistema.

        Saludos de nuevo.

        • Devolver la competencia al Estado para que haya un sistema común no es, diría yo, nuestra propuesta estrella, sino una que fundamenta la reforma educativa para 25 años que se debe hacer. Sencillamente no es posible hacerla con 17 sistemas, de modo que es una condición de posibilidad. Claro que no es suficiente para mejorar la calidad, ni desaparecerán de golpe diferencias territoriales y sociales que tienen siglos de antigüedad. Pero mientras las CCAA tengan el 35-45% del currículum pasarán cosas como la conocida hoy: Valencia, que ni se presenta a PISA, ha creado la asignatura “Cultura del Poble Valenciá”. Majadería paradigmática consecuencia de que creen asignaturas como chorizos.

  6. Mag dice:

    En el Máster Universitario de Profesorado de Secundaria que yo cursé hace unos años en España nos enseñaban que el problema de la educación española sobre todo estaba en la falta de integración social, y en el hecho de que se enseña al alumnado a memorizar datos en vez de enseñar a ser críticos. Éste es el problema y para conseguir paliarlo faltan medios y actitudes de los docentes para poder integrar a todo tipo de alumnos (sobre todo a los más desfavorecidos) y unos profesores que no solo sepan de su materia sino sobre todo de Pedagogía para poder enseñar con criterio…
    Yo, como holandesa, me sorprendió mucho que en España se parta de la educación en función de categorías políticas. No niego, y doy por supuesto, que la integración social es fundamental, y para conseguir eso la educación es básica. Pero el objetivo de la educación no debe de ser primordialmente política sino tiene que tener como objetivo una mejor educación en sí mismo, es decir: más y mejor conocimiento para cada niño según sus capacidades para que con ello puede ser más libre y así ser más críticos con el conocimiento adquirido. El conocimiento aquí lo he entendido en el aspecto amplio (en ella incluyo también aspectos emocionales y prácticos y todo esto se consigue apelando a hábitos de constancia, esfuerzo y disciplina porque conocer implica eso, aunque decir esto en España es muy impopular).
    En el sistema educativo español veo claramente la paradoja de que anteponiendo categorías políticas a la educación (integración social y la inmersión laboral en los mejores casos, y en el peor de los casos la educación pública es considerada como la única vía para librar a los niños de la falsa ideología y poder encajar sus propios principios ideológicos que sí harán realmente libres y críticos a los alumnos) no consiguen esos objetivos. Conseguirán la integración social, la inmersión laboral y ciudadanos libres y críticos si buscan ante todo un mejor conocimiento para cada niño en función de sus capacidades. Se obsesionan con meter a todos los niños en una misma aula. Y acusan a los sistemas que segregan en función de las capacidades de tratar a los niños que les cueste más el estudiar como tontos que estorban, cuando esa segregación en Holanda se hace justo por el bien del niño porque así aprenderá así más y mejor. Y lo que mis antiguos profesores no querían entender es que en Holanda con una educación que segrega sí que se consigue una mejor autoestima para el alumno, una mejor integración social y laboral de este niño. Y España con su método inclusivo, según lo que yo observo, paradójicamente no lo consigue.
    Mis profesores en el MUP creían firmemente en la categoría moral de que si se segrega en el colegio consigues una sociedad segregada y si yo ponía eso en duda me ignoraban/evitaban/ridiculizaban.
    En el MUP me enseñaron que otro mal en la educación española es la dicotomía de los colegios concertados/privados, porque segrega en función de ingresos. Realmente se ha extendido mucho la creencia de que existe un supuesto imperativo moral que dicta que la educación debe de ser pública e exactamente igual para todos. Cuando en Holanda se muestra que cabe una buena educación (en PISA la mejor media europea que no es poco) que no es ni mayoritariamente pública ni igual para todos.
    Creo que es fundamental en una sociedad plural como es la de España tener una educación también plural. Y es curioso que sobre todo los partidos más de izquierdas, en vez de defender esa pluralidad de la cual ideológicamente parten, luchan para conseguir que la educación pública parta de sus propias premisas ideológicas. En Holanda hay muchísimos colegios concertados y son pagados por el Estado en función de la cantidad de alumnos que tienen igual que en los colegios públicos. Cualquier niño puede ir al colegio que más le guste a sus padres o tutores legales. Se consigue una competitividad sana entre centros escolares que les hace mejorar, se promueven métodos pedagógicos diversos en vez de quedarse estancado en uno caduco, los padres asumen la responsabilidad de educar a sus hijos y para ello deben de elegir el mejor colegio para sus hijos. Y el Estado simplemente controla que la calidad sea buena y que los valores promovidos en el colegio estén de acuerdo con la constitución holandesa, esto lo hacen rigurosamente, y si no, los colegios se cierran. Esto si es un sistema educativo que defiende la diversidad y la pluralidad.

    Me encantó por eso el discurso de CMG en el congreso sobre la LOMCE porque defendía que los colegios concertados deberían de pasar por las mismas inspecciones que los públicos y yo añado que deberían de ser todos gratuitos para todos los alumnos. Aquí en España (supongo que) no se quiere hacer porque sería pagar incluso más a instituciones religiosas, porque los colegios concertados en España son casi todos de índole religiosa. Pero creo que no hay que considerarlo así. Sino que se ha de pagar a esas instituciones por educar y no por ser religiosos, y el Estado debe de velar que educan conforme a la constitución. Así los grupos de la izquierda radical pueden abrir un colegio concertado inspirado en su espíritu crítico del anti-capitalismo, el ecologismo, el feminismo (o lo que quieran) siempre y cuando sea compatible con la constitución y haya un control de calidad de los libros de texto y las clases (para evitar visiones distorsionadas de la historia y las demás ciencias). Esto es diversidad y libertad; si no, estamos creando clones desde un único método educativo/supuestamente universalista, y esto solo fomenta aún más la lucha de poder de los diferentes partidos para poder influir cuanto más en la concepción de ese método único de la educación.
    Con todo esto, me encanta ver las intervenciones de CMG en el congreso, y comprobar que sí que hay políticos lúcidos y con criterio en España. La educación igual que la justicia no debe de estar en manos de políticos, así se ideologiza la enseñanza y eso es lo que más lástima me da de la enseñanza española. Los políticos deberían de crear un marco general estatal pero descentralizado para poder ofrecer efectivamente una educación plural tal y como se defiende en este artículo.

    • Estupendo su comentario, y no por elogios, sino por la comparación con Holanda, que demuestra que algunos pequeños cambios en el sistema educativo español, como prescindir de prejuicios ideológicos disfrazados de “pedagógicos”, mejorarían mucho la calidad del sistema. Gracias.

      • Mag dice:

        Efectivamente, Carlos. Estoy además contigo, que la educación española no está tan mal pero hay que librarnos de prejuicios.
        Otra cosa que te quería comentar. Tengo hijos en edad preescolar/escolar y veo cada vez más el propósito de muchos colegios españoles de basarse en una supuesta pedagogía crítica, algo además muy defendido por los estudiantes que salen de magisterio en mi entorno. Una idea un tanto postmoderna de que lo importante en la educación es que el alumno aprenda a ser crítico, es decir, a cuestionarse las costumbres y sobretodo la idea de la existencia de una ciencia objetiva y universalista. Lo sorprendente y lo llamativo es que hay que comenzar esta tarea ya desde la temprana edad infantil.
        En Holanda, una idea parecida tuvo su éxito y en 1998 se instaló en Holanda una nueva manera de concebir didácticamente la enseñanza de bachillerato “Tweede Fase” concibiendo el instituto ya no como un colegio tradicional sino como una casa del estudio. En vez de memorizar se hacía más énfasis en cómo seleccionar información relevante y cómo hacer trabajos “críticos”. Las clases dejaron de ser magistrales y se transformaron en clases donde el alumno podía preguntar y dialogar con el profesor para poder seguir trabajando estudiando por su cuenta en la biblioteca.
        El resultado fue muy malo. Las universidades holandeses tuvieron que cambiar los programas de estudio (sobre todo del primer año de universidad), porque los estudiantes partían de una falta de conocimiento básico grave. Ha habido cambios fuertes desde entonces en la educación holandesa porque se dieron cuenta que la primera condición de poder ser crítico es tener un conocimiento básico sólido. Hay que estudiar muchos contenidos, formulas, argumentos, hacer muchos cálculos para solamente después poder ser crítico con el conocimiento adquirido. El alumno de bachillerato sin ninguna clase magistral muy rápidamente se pierde. Y si no se memorizan datos y contenidos es prácticamente imposible seguir el hilo de explicaciones/argumentaciones y más difícil todavía contra-argumentar con rigor.
        Se les acusa de los colegios españoles hacer demasiado énfasis en el memorizar y dar una excesiva importancia a la lectoescritura en vez de a la creatividad, capacidad crítica etc. Desde mi experiencia docente creo que justo el problema está allí en no darles la importancia que debería de tener y por eso es tan difícil fomentar la creatividad y la capacidad crítica de los alumnos.

        • Muy de acuerdo. Hay dos principios de sentido común sistemáticamente olvidados por muchos teóricos de la pedagogía: 1 – nadie puede enseñar lo que no sabe por mucha didáctica que le eche; 2 – nadie puede ser crítico sobre un asunto o información que desconoce y por tanto no puede criticar.

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