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Por qué no necesitamos la LOMCE de Wert

Artículo publicado en El Mundo el día 11 de octubre de 2013.

Nuestro sistema educativo no es ni el desastre que algunos deploran ni el edén que otros proclaman (solo necesitado de más dinero). En la educación obligatoria española se han hecho progresos notables desde 1978, pero, como es natural, han ido apareciendo fallos a resolver. La universalidad y equidad son de las mejores de la OCDE, pero también el fracaso escolar, el abandono temprano y el bajo nivel de conocimientos están entre los más altos. Hay bastante acuerdo en que estos problemas, medidos por las pruebas PISA, derivan de un modelo pedagógico anticuado que debe revisarse, como han hecho otros países antes que nosotros y con buenos resultados.

España ha ido empeorando sus resultados educativos desde el año 2000, alejándose de los objetivos de Lisboa de la UE mientras casi todos los demás países mejoraban: algo funciona mal. Añadamos la existencia de 17 subsistemas autonómicos creando problemas de financiación, igualdad y evaluación (no todas las comunidades se evalúan por igual en las pruebas PISA), pensemos en la errónea selección de docentes y en su papel secundario en el gobierno de los centros educativos, y tendremos una lista de cosas a reformar en nuestra educación.

Por eso no era mala idea reformar la LOE, como anunció el ministro Wert en su primera comparecencia en el Congreso. De ese anuncio ha surgido la LOMCE, y la pregunta es si esta ley es la que necesitamos para mejorar la educación española. Y la respuesta es negativa: es cierto que mejora cosas importantes como la Formación Profesional e introduce evaluaciones más exigentes, pero la LOMCE no conseguirá resolver los problemas educativos que ella misma exhibe en su exposición de motivos. Y además creará otros completamente innecesarios, como la introducción de la religión evaluada o la todavía mayor intromisión de las comunidades autónomas, que nombrarán al director del centro educativo público mientras relaja exigencias y control a los centros privados concertados, un favoritismo descarado.

Una buena ley educativa debe tener, para empezar, ambición de durabilidad. No es posible mejorar la educación cambiando de ley con cada mayoría parlamentaria, como se hace en España por motivos espurios y sectarios. Para que la ley dure al menos 20 o 30 años sin grandes modificaciones, no sólo debe contar con el mayor acuerdo posible, sino que debe ser sencilla, clara y modificable a través del desarrollo reglamentario. En cambio, la LOMCE es complicada, oscura y con el detallismo de un reglamento, lo que obligará a cambiarla entera cuando se quiera cambiar algo. No es verdad, como critica la izquierda tradicional, que sea una «ley ideológica», o al menos no más –salvo en la partidista concesión a los anti laicos de la religión evaluable– que sus predecesoras. De hecho, la LOMCE es básicamente la anterior LOE con algunos cambios (y ésta a su vez era una LOGSE reformada). Lo fundamental permanece, y la pregunta es para qué este lío si no se va al núcleo del problema y no se hace una ley duradera.

Una vez más, la LOMCE está mucho más condicionada por la lucha contra el déficit público que por mejorar la educación. Sólo así se explica la renuncia al 3º de Bachillerato que muchos consideramos necesario. Pero un nuevo curso cuesta dinero, y Montoro ha vetado una mejora significativa –que iba en el volatilizado programa del PP– como si la crisis fuera a durar siempre y la contabilidad fuera mucho más importante que la educación.

El continuismo con la LOE, quizás para apaciguar al temido lobby pedagógico-sindical, es tanto que la LOMCE renuncia a reformar el modelo pedagógico vigente allí donde más daño hace, la etapa primaria que se queda como estaba. Sin embargo, los atrasos en lectura, escritura y matemáticas acumulados en la primaria del «aprender a aprender» afectan a las etapas posteriores, sobre todo a los escolares con menos oportunidades de formación a domicilio o en su ambiente social. Es verdaderamente incomprensible que por una parte se reconozca el problema y por otra se renuncie a hacer nada, salvo aconsejar implícitamente a los padres que elijan centros con otro modelo de aprendizaje.

La LOMCE tampoco mejora la selección y situación del profesorado, como si mejorar la calidad de los docentes no fuera el requisito sine qua non para cualquier otra mejora educativa. Es un grave fallo de enfoque: debe ser la ley educativa básica, y no otra secundaria, la que determine cómo se selecciona y forma al profesorado, y qué papel tendrá en la gestión de los centros y en el desarrollo del sistema educativo. Al revés, la LOMCE comete el disparate de centrar la evaluación docente del centro en la figura de un director nombrado por la administración, como si los profesores no fueran capaces ni de querer mejorar la educación ni de elegir a los más dotados para hacerlo, pero un consejero autonómico sí. La desconfianza hacia los funcionarios, aunque no respecto a incompetentes gestores nombrados a dedo, exactamente al revés de lo que debería ser, es la sinrazón de este increíble regalo para las burocracias autonómicas y, sobre todo, para ese voraz nacionalismo que sí comprende la importancia de controlar la educación pública para sus propios fines.

En resumidas cuentas, el profesorado de los centros públicos tendrá menos autonomía para decidir cosas que debería decidir, comenzando por la elección del equipo directivo y la elaboración de itinerarios educativos dentro del marco legal. En cambio, se amplía el régimen de conciertos a centros que contratan a quien quieren y practican la separación por sexo, práctica que no debería ser subvencionada porque contradice el principio público de coeducación. Y lo más asombroso: los centros concertados recibirán dinero público, pero no serán evaluados ni controlados como los centros públicos. Sin duda debe haber una red concertada para hacer realidad la libertad de elegir, pero las exigencias educativas legales deben ser las mismas para ambas redes.

Respecto a las asignaturas, la LOMCE instaura una división entre troncales, específicas y de libre configuración autonómica (sic) sin otro objeto que garantizar a las comunidadeses autónomas el control efectivo del 35% del currículo ¡y del 45% a las que tienen lengua cooficial!, una auténtica barbaridad (¿qué tiene que ver la lengua en que se imparta una materia con su significado?) En efecto, el Estado sólo determina cuáles son troncales y «los estándares de aprendizaje evaluables» (¡ay, esa jerga maniática!) de las específicas, cuyos contenidos y horario deciden las CCAA. Se consagran los 17 subsistemas educativos con su tendencia imparable al alejamiento curricular, dificultando la movilidad geográfica de alumnos y docentes. Inmersos en la construcción del Espacio Europeo de Educación Superior, la LOMCE renuncia al Espacio Español de Educación Obligatoria; ¿alguien entiende esto, salvo para contentar al nacionalismo? ¡Y son las maltratadas humanidades y enseñanzas artísticas las que pagan ese pacto!

En fin, la LOMCE es otra oportunidad perdida. Eso la hace una ley con muy poco futuro. Por nuestra parte, nos hemos negado a unirnos al frente de rechazo ideológico organizado por el PSOE (que actúa como si fuera el propietario de la educación) e incluso esperamos alguna mejora en el Senado. Creemos firmemente que nuestra obligación parlamentaria es procurar mejorar leyes que no compartimos, si son constitucionales. Así que hemos negociado con el PP algunas enmiendas parciales de mejora, como las aceptadas para que el castellano sea por ley lengua vehicular en toda España, organizar un sistema gratuito de préstamo de libros de texto, o reconocer al agobiado profesorado el estatus de autoridad pública. Pero con todo, UPyD votará no a la LOMCE. La ley de Wert no es la que necesitamos: es coyuntural, no hace mejoras imprescindibles y consagra graves vicios políticos. Por tanto, no está justificada. Haremos otra mejor y duradera.

Carlos Martínez Gorriarán es portavoz de educación de UPyD en el Congreso.

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9 comentarios a “Por qué no necesitamos la LOMCE de Wert”

  1. Es una pena que cada pocos años se tenga que hacer una nueva ley de educación, ¿acaso no somos capaces de ver dónde están los problemas?, pues según éste acertado artículo parece que no, que lo que prima es la rivalidad entre PP y PSOE y Nacionalistas.

  2. Javier Seijas dice:

    Yo no conozco el mundo de la enseñanza por eso mis impresiones son básicamente políticas.

    De esta ley reconozco que hay cosas que me gustan, como son las “reválidas” nacionales que poco a poco unificarán mucho los niveles de exigencia por comunidades, ahora mismo descontrolados creo. Yeste tipo de cosas son básicas en nuestro ideario UPyD.

    También me gusta el impulso del castellano como lenguaje vehicular. El reforzamiento del profesor , el intento de dar categoría a la formación profesional (no podemos permitirnos el lujo de tantísimos universitarios) … y algunas cosas más.

    Eso desde el análisis TECNICO. Porque del análisis POLITICO creo que hemos asistido a una reformulación de pactos del Tinell, cordones sanitarios … Bajo el pretexto de minucias como la religión la izquierda se ha aliado con los nacionalismos que veían avanzar peligrosamente el castellano (el día en que el castellano entre en esos territorios, que entrará, se desmontará todo el tinglado nacionalista) .

    Y aunque probablemente Wert no era el mejor ministro para conseguir pactos lo cierto es que la predisposición para los pactos por parte de la izquierda (que efectivamente considera la educación como su corralito) y de los nacionalistas era por su parte también nula. Eran dos trenes de difícil encuentro.

    Y finalmente quiero felicitar a mi grupo parlamentario de UPyD que ha sabido manejarse bien dentro de este posibilismo, consiguiendo incluso algunas enmiendas.

    Y me parece perfecto que no estemos en esa patética foto, tan preocupante para el futuro de España, esa excluyente unión izquierda + nacionalismos que tanto daño hizo en los 8 años de Zapatero. Ahora sumada Eta a la foto.

    Saludos

  3. roman dice:

    hola,
    hace años los profesores elegían al director, ahora no. Hace años un profesor tenía autoridad, ahora no. Esto sucede también en los centros de salud donde los medicos no tienen ninguna oportunidad de mejorar su centro ni organizar su trabajo y el coordinador es colocado por sus amigos de arriba para que explote a los esclavos de abajo.
    Yo creo que en otros países no es así y las cosas funcionan mejor. También creo que UPyD debiera explicar e incluso articular una ley de educación y presentarla para que la gente la lea. Estoy seguro que muchos votantes con sentido comun y de otros partidos valorarían ese esfuerzo.

  4. Alberto Ayerbe dice:

    “…La ley de Wert no es la que necesitamos: es coyuntural, no hace mejoras imprescindibles y consagra graves vicios políticos. Por tanto, no está justificada. Haremos otra mejor y duradera…”
    Si este es el criterio de UPyD. ¿Por qué no se ha votado en contra?

    • Y de dónde sacas que no hemos votado en contra? Es el colmo!

    • 1111 dice:

      “¿Por qué no se ha votado en contra?” ¿Y de dónde te sacas tu eso?

      Efectivamente, te das cuenta del daño que han hecho la LOECE, la LODE, la LOGSE, la LOPEG, la LOCE, la LOE, cuando ves personas tan manifiestamente tooooooooooooontas como para estar tan desinformados y, encima, venir a pedir responsabilidades.

  5. La opinión veraz sobre la situación educativa española debe partir de una clara constatación:
    EL FRACASO DE LAS LEYES EDUCATIVAS DEL PSOE que han marcado la vida escolar durante casi 30 años:
    La LOGSE entro en vigor en el 92 (hablo de memoria), pero no debe olvidarse que en muchísimos CENTROS educativos se produjeron ANTICIPACIONES de la LOGSE y se adelantó su aplicación: por ej. en el IES CARREÑO MIRANDA de AVILÉS (ya desde el 87, año arriba o abajo) Y como El PSOE tenía mayoría en muchas Comunidades Autónomas, pues lo dicho fue algo generalizado, aquí en ASTURIAS sobremanera.
    Si no se reconoce de partida ese gravísimo daño de las leyes educativas socialistas que han provocado el deterioro progresivo de la ENSEÑANZA PÚBLICA, no tiene sentido cualquier opinión sobre la situación actual.
    La mejora de la EDUCACIÓN en ESPAÑA pasa, a mi entender, por:
    1. CENTROS DE ENSEÑANZA diferenciados en función del RENDIMIENTO ACADÉMICO del alumnado, como en ALEMANIA, a saber:
    a. Escuela básica, para alumnos con graves problemas de escolarización.
    b. Formación Profesional dual, para alumnos que quieren o pueden seguir ese itinerario educativo.
    c. Institutos de BACHILLERATO (GIMNASIUM) para alumnos que proseguirán estudios en la Universidad.
    En estos últimos Centros, se cursan enseñanzas encaminadas a las opciones universitarias, pero se ofrecen siempre asignaturas ALTAMENTE FORMATIVAS, unas instrumentales (idiomas), otras puramente formativas (LENGUA Y CULTURA LATINAS). Tengo experiencia y conocimiento al respecto y sé que chicos que van a estudiar medicina, derecho, historia, arquitectura, arte, … estudian entre 6 y 4 años de LATÍN. Un ejemplo muy significativo: el 18 % de todos los alumnos de BAVIERA que estudian en un Instituto (su entrada ya no es tan elitista” ni “selectiva” como antes, pero sí, faltaría más rigurosa y eso lo defienden con dientes conservadores, socialistas y verdes alemanes, todos a una), cursan LATÍN. Ahí es nada. En ESPAÑA??? Una pena: un 1%, algo más? Cuántos cursos? A qué niveles se llega? No es vergonzoso? Y ellos tienen una base cultural germánica y nosotros LATINA. pero ellos sienten el LATÍN como base de la cultura EUROPEA. Por eso lo estudian. Nosotros, somo europeos?
    Con esto ya he dicho demasiado. Intelligenti pauca!
    2. ESPAÑA es el único país que ostenta el triste galardón de ofrecer el BACHILLERATO más CORTO de EUROPA : sólo 2 AÑOS. Ahí es nada!
    En Alemania 7 u 8 AÑOS. Y en otros países, poco menos.
    3. Ahora se habla, con la crisis, de mérito y capacidad. Pero con a LOGSE borraron el CUERPO DE CATEDRÁTICOS DE BACHILLERATO POR OPOSICIóN LIBRE y los SOCIALISTAS crearon demagógicamente UNA COSA llamada la CONDICIÓN DE CATEDRÁTICO, SIN OPOSICIÓN, por antigüedad, una vergüenza, un fraude para la sociedad y un gasto que se hurta en becas para los CENTROS, por ejemplo. Hágase un cálculo.
    Responsables de UPyD: reflexionen un poco sobre estos puntos, salgan a Europa, abran los ojos,

    Un cordial saludo

  6. No había leído su artículo en El Mundo, D.Carlos, aunque sí conocía la postura de UPyD al respecto.
    Ante el bombardeo de noticias e “infos” varias que uno recibe en estos días sobre las movilizaciones contra la LOMCE, esta mañana un servidor tuiteaba:

    “Mi hija, en 2º año de carrera, está en huelga. Sí, no sabe muy bien el porqué pero está huelga”

    “La matrícula no ha subido, las becas missing desde 2009… pero ahora está en huelga”

    “Mi hermana opositando a sus 42 años en CA limítrofes desde 2008, año en el que se convocan las últimas plazas de #primaria en #Asturias”

    “#MePasma la memoria selectiva. Si hablamos de #recortes en #educación, el año record fue 2009 con un 4,98% del PIB http://bit.ly/zkSSRy

    “Seguido por 2010 con un 4,91%. Según #UGT, el recorte de este año va a ser del 1,1% de un PIB que no es el del 2009 http://slidesha.re/OkdRNb

    “Dicho eso, ¿cuáles dicen que son los motivos de la huelga de educación en 2013? #LOMCE”

    “Conste que defiendo la Educación pública, como la Sanidad, pero… #TonteríasLasJustas a poder ser”

    “A ver si ahora va a ocurrir que les hacemos una huelga a unos sí y a otros no #SoyConscienteDeLaPijadaQueAcaboDeDecir”

    “¿Reforma educativa por ideología? Puede. Igual q la huelga #ofcourse. Mientras…más del 28% de abandono escolar y un nuevo y demoledor PISA”

    Discúlpeme que “copipastee” mis tuits. Es por una cuestión de tiempo en estos momentos.
    En fin, estos tuits no son críticos con la #LOMCE puesto que mi pretensión era manifestar mi opinión frente al sectarismo existente también en las aulas.
    Coincido punto por punto con la opinión del Sr.Santiagorecio que casualmente es coincidente con la de mi padre.
    Sí, digo “mi padre” porque como “ex” de la profesión, siempre ha defendido un modelo único válido para DÉCADAS y no para “legislaturas”. Considero que es cuestión de sentido común más que de un conocimiento profundo del sistema.
    Él también defendía-defiende el dotar de una mayor importancia el estudio del latín e incluso del griego sin olvidarse de la filosofía. Quizá porque era de letras pensaba yo.
    Inevitablemente, tras leer a este señor, me ha recordado ciertos “mantras” de mi casa 😉

    Un saludo

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