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El 2 de mayo y el origen de la nación española

Contra lo que sostienen plúmbeamente los nacionalismos, las naciones no son entes intemporales venidos de la noche de los tiempos y definidos por cosas como la lengua o la etnia. Las naciones son creaciones políticas cristalizadas en el curso de la evolución histórica. Es verdad que una de las acepciones de “nación” es la de comunidad de lengua o costumbres, pero ese es el significado medieval, cuando en las universidades, por ejemplo, se distinguía a los estudiantes por su nación germánica o italiana, es decir, por tener esas lenguas maternas. Pero ni Alemania ni Italia existían como Estados nacionales en los siglos medievales y no lo fueron hasta avanzado el XIX, como es bien sabido. Por otra parte, la insistencia en que son la lengua o la cultura las que dan cuerpo a las naciones –argumento de moda tras el descrédito del racismo nacionalista originario a lo Sabino Arana- conduciría a absurdos como negar que Suiza sea una nación porque tiene cuatro lenguas (y dos grandes comunidades religiosas de costumbres diferentes), o a empeñarse en que los casi 450 millones de hispanohablantes somos miembros de una nación inexistente. Y lo mismo ocurre con angloparlantes, árabes y otras grandes comunidades lingüísticas: no basta con compartir una lengua para ser una nación, mientras que países plurilingües como Suiza o India lo son sin duda. O la misma España, sin ir más lejos.

El proceso que lleva a formar una nación es cualquier cosa salvo sencillo y lineal. Pueden pasar muchos siglos, y no digamos sobresaltos y cambios, hasta que una comunidad política prenacional se convierta en nación en el sentido ilustrado y democrático del término, que es el que aquí adopto. Sólo por razones de comodidad, y a causa de la humana inclinación por los mitos fundacionales, ponemos a las naciones una fecha de nacimiento. Así, la nación de los Estados Unidos habría nacido en el bostoniano motín del te que condujo a su revolución anticolonial, y la francesa en el vibrante asalto a la infame prisión de la Bastilla. En el caso de la nación española, la fecha equivalente es el 2 de mayo de 1808. Ya saben, la famosa rebelión armada del pueblo de Madrid contra la ocupación napoleónica y todo eso.

¿Así que sostiene usted –se preguntarán algunos- que antes del 2 de mayo no cabe hablar con propiedad de nación española? Pues más o menos (y tampoco es una idea original mía), y me explico.

Como en Francia, o con más claridad en las actuales Alemania e Italia, lo que había en España era un conjunto de reinos y señoríos con poca más unidad que formar parte del patrimonio personal del Rey y de su dinastía. Esa agregación de Estados estaba separada por fronteras interiores y leyes e instituciones diferentes, que subsistían en 1808 pese al proceso unificador, con la abolición foral de los reinos de la Corona de Aragón, emprendida por los Borbones. No existía nada semejante a la idea de ciudadanía, y por eso los súbditos de la Corona de Castilla y los de Aragón tenían, por ejemplo, distinto trato para instalarse en América, derecho limitado para los segundos porque los reinos americanos dependieron largo tiempo de Castilla mientras que los de Nápoles y Sicilia lo hacían de la de Aragón. Para decirlo brevemente: no había ciudadanía española porque no había nación española, es decir, una comunidad política articulada en un Estado común con instituciones y leyes iguales. Lo único común era la monarquía, y ésta no estaba sometida a una Constitución, sino a las leyes particulares de sus muchos reinos y señoríos; leyes impotentes para controlar de verdad al Rey y a sus validos o ministros, pese al mito vasco del “pase foral”, o al requisito de autorización de las Cortes de Castilla para guerras y gastos (liquidado por Carlos I, que convirtió a Castilla, para su desgracia, en la vaca lechera preferente de la monarquía imperial).

Los acontecimientos del 2 de mayo de 1808, y de los días siguientes, son de sobra conocidos. Me interesa poner de relieve un aspecto de esos hechos normalmente minusvalorado o negado por la mitología oficial de la efeméride, impregnada en España de nacionalismo derechista (esto es un pleonasmo, obviamente), a saber: que el 2 de mayo fue un acto revolucionario en toda regla. Revolución que abrió el proceso constituyente de la nación instituido por la Constitución de Cádiz, de la que hace poco recordábamos –a un bajísimo nivel oficial de nación vergonzante- los 200 años de celebración.

Los vecinos de Madrid que atacaron espontáneamente a las fuerzas napoleónicas de ocupación se rebelaron contra la condición de súbditos a los que se podía imponer una nueva dinastía, con nuevas leyes, sin ser consultados: los Borbones sustituidos por los Bonaparte, Fernando VII por José I (que seguramente hubiera sido mucho mejor que aquel desastre). A diferencia de otras revoluciones comparables, en la de España no hubo liderazgo político ni intelectual digno del nombre. No hubo un Fichte que escribiera algo parecido a sus “Discursos a la nación alemana”, y no digamos ya un Mirabeau o un Franklin. Hubo, ciertamente, animadores y gestores de la rebelión popular como Pérez de Villamil e incluso una ideología oficial, apoyada por el bajo clero y muchos militares, que negaba a Napoleón el derecho a dictar cambios en España porque su soberano legítimo seguía siendo Fernando VII; una mera ficción legal porque éste y Carlos IV habían abdicado de sus derechos a favor del Emperador de los franceses. Lo que está claro es que la mayoría del país se rebeló contra el papel de meros figurantes y carne de cañón de la gran política napoleónica que, poco más de un siglo atrás, sí aceptaron en cambio sus antepasados cuando otra gran guerra europea,  la de Sucesión, resolvió la sustitución de los Austrias por los Borbones como dinastía propietaria de los reinos españoles, que de eso se trató (pese al mito nacionalista catalán de la resistencia catalana a ultranza por sus derechos “nacionales”; simplemente, escogieron el bando equivocado mientras vascos y navarros eligieron al ganador).

Lo que no se esperaba Napoleón, ni seguramente nadie, es semejante reacción de los normalmente pacientes y resignados súbditos de la monarquía española. Contra lo que quiso el tópico posterior, es falso que España fuera un país mucho más atrasado que la media europea pues, salvo por su catolicismo integrista sin fisuras, era muy parecido al resto en instituciones, economía o sociedad (los realmente raros eran los hegemónicos: Gran Bretaña con su revolución industrial, y Francia con su veloz transición del absolutismo a la república y de ésta al Imperio). Esa es la razón de que, por inesperada, la épica de la rebelión española causara sensación en toda Europa y animara otras resistencias en otros países ocupados por el mesianismo imperialista francés. Fue vista como lo que era: una genuina revolución. Y desde luego, una revolución nacional porque afectó a todos los territorios peninsulares con formas muy semejantes: movilización popular, guerrillas y resistencia armada, asedios, emergencia del liberalismo en las Juntas Patrióticas. Eso pretendió instituir la Constitución de Cádiz.

Cómo y por qué esa revolución no consiguió cristalizar en una nación como la francesa o la inglesa, mientras que acabó favoreciendo la restauración del absolutismo y el catolicismo integrista del felón Fernando VII, es ya otro asunto. Apuntemos que una de las razones del éxito de la rebelión pero también de la derrota ulterior del liberalismo fue, precisamente, lo lejos que estaba España de ser algo parecido a un Estado nación. Napoleón descubrió con sorpresa –compartida por sus enemigos británicos- que en España, a diferencia de otros países, no bastaba con ocupar la Corte y las principales vías de comunicación y fortalezas estratégicas, o con derrotar al ejército, para imponerse. No, cada región tradicional actuaba como un país independiente y organizaba su propio ejército, enviando sus emisarios a Londres y a la Junta Suprema de resistencia que acabó refugiada en Cádiz. Fue puro continuismo del sistema altamente descentralizado y heterogéneo creado por los Austrias y aún no desmontado del todo por los Borbones. Eso obligó a Napoleón a tratar de ocupar todo ese anárquico país varias veces, a un costo agotador y militarmente insostenible, como es sabido. Y a un precio altísimo para el país ocupado, es decir España, en vidas y recursos.

De modo que lo emprendido el sin duda alguna heroico 2 de mayo fue una guerra revolucionaria para la instauración de una nación sobre los escombros del fallido régimen absolutista de los Borbones rematado por Napoleón. A partir de ese momento, y no por casualidad, la expresión “Nación Española” comenzó a sustituir a la de “Reino(s) de España” para designar la nueva realidad política o, al menos, su proyecto. Otra cosa distinta es que sigamos todavía discutiendo cuál es ese proyecto y cómo debe constituirse e incluso, para los nacionalistas periféricos y sus aliados de la paleoizquierda (todos ellos herederos ideológicos, en esto, de Fernando VII…), si tiene derecho incluso a llamarse nación, como si el mito fuera más importante y verdadero que los hechos. Tanto, que la fecha del 2 de mayo es una mera fiesta autonómica de Madrid. Algo así como si la memorable toma de la Bastilla lo fuera solo de París…

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13 comentarios a “El 2 de mayo y el origen de la nación española”

  1. temax dice:

    Debate interesante pero en donde se cae fácilmente en la opinión sin conocimientos, como ocurre con este artículo, con todos los respetos y la admiración que tengo a D. Carlos.

    Afirmar, como se afirma aquí, que España era un conjunto de reinos y señoríos con poca más unidad que formar parte del patrimonio personal del Rey y de su dinastía a principios del siglo XVIII, es sin duda alguna consecuenbcia de un nulo conocimiento de la Historia de España y de sus habitantes.

    Afirmar que no había nación española a principios del siglo XVIII es sinónimo de una falta completa, y sorprendente en alguien de UPyD, de conocimiento sobre España.

    Pero vayamos por partes, porque el cacao mental que desprende el artículo es complicado de arreglar.

    Que el concepto de Nación-Estado, que todo lo que conllevó la revolución francesa y que la organización actual de las Naciones no es la misma que la de hace siglos, no es razón para negar que entonces ya existían las naciones, y el concepto, y el sentimiento de pertenencia a ellas.

    La única forma de poder rebatir sus afirmaciones es yéndose a las fuentes históricas que datan del siglo V al XX. Fuentes, cuyos originales y copias son hoy en día todavía conservados, y sobre los que nadie puede negar su existencia. De ellos, quizás D. Carlos debiera comenzar por leerse:

    1) El Principe Juan Manuel nació en 1282 (casi 5 siglos antes que cuando según D. Carlos nace, de repente, la nación española). Era nieto de Alfonso X de Castilla y escritor (su tumba se encuentra en el convento de San Pablo de Peñafiel, para quien le interese), y escribía en su obra El Libro de los Estados, en 1348: “Ha guerra entre los cristianos e los moros e habrá, fasta que hayan cobrado los cristianos las tierras que los moros les tienen forzadas; ca cuanto la ley nin por la secta ellos tienen, non habrían guerra entre ellos”.

    El texto habla por sí solito. 150 años antes de que Isabel y Fernando conquistaran Granada, un infante y escritor de esos reinos cristianos que según D. Carlos no tenían nada en común, dice que la guerra contra los moros no es por su religión ni por sus leyes, sino porque les arrebataron sus tierras. Unas tierras que cuando fuero arrebatadas era una sola, una Nación, y en donde no existía nada más que un reino. Curioso.

    Y eso lo dice alguien que está directamente involucrado en la reconquista, no un historiador del siglo XXI, ni D. Carlos, ni un profesor de hoy en día. Curioso ese sentimiento de “nos arrebataron” algo común, cuando según D. Carlos, no tenían nada en común. Este sentimiento expresado en puño y letra le contradice, D. Carlos.

    Describe claramente cómo la España visigoda, rota por los moros, era algo “arrebatado”. Pero quizás para D. Carlos, probablemente el Príncipe estaría loco, y ese sentimientono no deba tenerse en cuenta. Sigamos.

    2) Las leyes de los primeros pueblos cristianos que se fueron creando tras la disolución de la España visigoda, los astures, cántabros y vaceos, y de otros reinos como Castilla, se rigieron por el “Liber Iodiciorum”, que eran las Leyes establecidas en la España Visigoda. Si, como dice D. Carlos, España no existía como nación, y por tanto la España visigoda no tenía nada que ver con los reinos cristianos, ni con los hombres que llevaron a cabo la Reconquista ¿Por qué se iban a molestar unos pueblos en usar unas leyes que no eran suyas, sino extranjeras? ¿Por qué Fernando III El Santo, nacido en 1199, Rey de Castilla, conforme avanzaba en la reconquista iba aplicando a los territorios liberados el “Liber Iodiciorum” para restaurar la Ley visigoda?

    Curioso. Otro ejemplo de sentimiento con respecto España de unos hombres que lucharon en la reconquista, casi 7 siglos antes de repente se creara la nación española según D. Carlos.

    Seguramente para D. Carlos esos hombres tampoco se deben tener en cuenta, y hay que obviar que con sus hechos demostraron que pensaban así porque para ellos las leyes de sus antepasados, las leyes que debían imperar sobre España, eran la de la España visigoda, y no las leyes moras. Pero sigamos.

    3) Hacia el año 750 un anónimo mozárabe se lamentaba de los daños que habían ocasionado en España al conquistarla, diciendo “aunque todos los miembros se convirtieran en lenguas, no podrían expresar los males sin cuento que afligieron a España”.

    Es decir, el invasor, en árabe de la época, escribe sobre lo que han conquistado, y eso que han conquistado se llama España, según el invasor. Sobre estas fuentes árabes escribe el gran historiador Sánchez-Albornoz. Quizás D. Carlos debiera echarles un vistazo.

    4) La Crónica Albeldense (Chronicon Albeldense), escrita en latín y acabada en el 881, que se puede consultar en la Real Academia de la Historia, dice sobre el Rey de Asturias, nacido en el 759, que hacia el 883, “construyó en Oviedo el templo de San Salvador…. Al mismo tiempo decoró los palacios regios con diversas pinturas. Y todo el orden de los Godos, tal y como había estado en Toledo, lo estableció en Oviedo, en todas partes, así en la iglesia como en el palacio.”

    Curioso otra vez. Todo como los godos y como en Toledo, que, para quien no lo recuerde, era la capital de España en tiempos de los Visigodos. Interesante. Osea que cuanto más indagamos en las fuentes, más nos damos cuenta que los hispano-godos que lucharon con Rodrigo contra Tariq, que el recuerdo de una Nación que se llamaba España, con sus leyes, y su religión oficial cristiana, desde la conversión de Recaredo, sí que siguió en las mentes y en los corazones de aquellos que nacieron en mitad de la invasión, de aquellos que tuvieron que huir al norte, o que nacieron ya allí. De no ser así, ¿Por qué ese interés de Alfonso II de copiar en Oviedo todo a imagen y semejanza de Toledo, capital de la España visigoda?

    Seguramente para D. Carlos, ese sentimiento plasmado en las fuentes palpables y contrastables, tampoco se deba tener en cuenta. Total, hace tanto tiempo, que ¿para qué?

    5) El Cronista Rodrigo Jimenez de Rada, nacido también en plena Reconquista, en Navarra, en 1170, escribió en su obra “De Rebus Hispaniae” la Historia de España. Curioso, otra vez, que escriba la Historia de algo que según D. Carlos no existió como nación hasta que nos invadió Napoleón. Pero yendo al tema. Escribió esto sobre el Rey visigodo Leovigildo: “dilató los límites de España y siendo ya señor de gran parte de ella”, diciendo un poco más adelante: “Suintila fue el primero entre todos los godos que consiguió, tas expulsar a los romanos, el control de toda España”.

    Vaya, interesante de nuevo. El concepto de España, su versión en Latín, Hispania, luego Espania, usada también durante los visigodos, y luego en las lenguas romances como España o Espanya, para referirse al mismo territorio y con el mismo sentimiento de pertenencia al mismo, no deja de aparecer en todas las obras antes, durante y después de la Reconquista, esa que al parecer no reconquistaba nadie, porque antes no existía nada, ni porque los hombres y mujeres que la llevaron a cabo sintieran que lo que conquistaba era suyo y había sido arrebatado.

    6) Otro cronista del siglo XII, Bernat Desclot, escribía en romance barceloní (no era todavía catalán, y no era valenciano, que era una lengua distinta, como bien se puede observar en el “Libro de los Hechos” de Jaime I) sobre el Rey de Aragón y el conde de Barcelona lo siguiente: “Yo són I chomte d´Espanya que apela hom le chomte de Barcelona”. Y también decía “Anaren tant ves Espanya, tro que vengren a la ciutat de Valencia”

    Vaya, curioso otra vez. De nuevo el nombre de Espanya, 300 años antes de la conquista de Granada, y esta vez en romance. Y, además, no precisamente desde Castilla.

    Si, según D. Carlos, la Nación española no existía, y sólo había un conjunto de reinos sin ningún tipo de unidad, ¿A qué viene ese sentimiento expresado por Desclot?

    7) San Isidoro de Sevilla nació en el 556, casi dos siglos antes de la invasión mora. Y curioso lo que decía este hombre, que era arzobispo de Sevilla en su obra “Laus Spaniae” (Alabanza de España):

    “De todas las tierras, cuantas hay desde Occidente hasta la India, tú eres la más hermosa, oh sacra España, madre siempre feliz de príncipes y de pueblos. Bien se te puede llamar reina de todas las provincias; tú, honor y ornamento del mundo, la más ilustre porción de la tierra, en quien la gloriosa fecundidad de la raza goda se recrea y florece. La naturaleza se mostró pródiga en enriquecerte; tú, exuberante en frutas, henchida de vides, alegre en mieses; tú abundas de todo, asentada deliciosamente en los climas del mundo, ni tostada por los ardores del sol, ni arrecida por glacial inclemencia […] Con razón te codició Roma […] Después el florentísimo pueblo godo, tras victoriosas peregrinaciones por otras partes del orbe, a tí amó, a tí raptó, y te goza ahora con segura felicidad, entre la pompa regia y el fausto del Imperio.”

    San Isidoro de Sevilla vivió, ni más ni menos, que más de 1200 años antes de que naciera la Nación Española según D. Carlos.

    Pero querido D. Carlos, ¿Pero no se da usted cuenta que esta poesía de D. Isidoro es probablemente la primera poesía a España de un ciudadano, que no rey, y por tanto, la primera muestra de nacionalismo medieval español?

    Seguramente, usted volverá a negar la mayor, aludiendo a yó que sé. Pero ahí están las obras, y sus copias, para que usted vaya a las bibliotecas, y las lea.

    Algunos falsos revisionistas se empeñan en negar la conexión entre España, el concepto, la idea y el territorio de España, con los visigodos y los hispanos, y luego la conexión de esa misma España con los que quedan después de la invasión y que llevan a cabo al Reconquista. Pero ahí están las obras.

    8) Algunos seguirán negando la existencia de la Nación además de ver cómo los que luchaban en la Reconquistan sentían la necesidad de recuperar algo perdido, como bien deja claro Juan Manuel, o como bien deja claro Ramón Muntaner, nacido en 1270, soldado y escritor que reclamó una política conjunta de los cuatro reyes de España, que son, escribió, “d’una carn e d’una sang”.

    Curioso, de la misma sangre y de la misma carne. Menos mal que la Nación no existía, porque entonces yo no sé que más tendría que haber dicho Muntaner para converncer a D. Carlos. Mejor ni lo imaginamos.

    ¿Y digo yo, cómo se puede considerar los distintos Reyes de los distintos Reinos cristianos que surgieron “de una misma carne y de una misma sangre”, sino es porque se sienten todos parte de esa España que han aniquilado los invasores, y contra los que están luchando?

    9) Si no se debe llamar Reconquista, ¿Entonces por qué en la tumba de Sancho III el Mayor se puede leer “Hispaniarum Rex”? Sancho III el Mayor nació en el 992, fue Rey de Navarra. ¿Por qué se consideraba “Rey de las Españas”, si el era Rey de Navarra, y España era algo que no existía ni había sido arrebatado?

    10) El autor anónimo que escribe Flos Mundi (1407), en romance (que mucho más tarde será llamado catalán), refiriéndose a cronistas no españoles, señala:

    “Mas por eso, como éstos no seno españoles, no se han preocupado de tejer la historia de España sino superficialmente. Yo empero, que soy español, tejeré y regularé dicha historia”.

    Curioso, otra vez. Un cronista, que no Rey, hablando de los españoles. Y, digo yo D. Carlos, ¿Cómo puede haber españoles sin Nación española?

    11) Jeroni Pau escribió su obra De fluminibus et montibus Hispaniorum (1475), en la que describe la topografía catalana refiriéndose a ésta como española. De Barcelona dice que es una de las mejores ciudades de España (“maiores Hispaniae urbes”).

    Y, digo yo, D. Carlos, si como usted dice “España era un conjunto de reinos y señoríos con poca más unidad que formar parte del patrimonio personal del Rey”, ¿cómo es posible que un mero cronista, un Don nadie, diga que Barcelona es de las mejores de España? ¿No sería más normal, según su teoría, decir, la mejor de Aragón o de Cataluña?

    Algo falla aquí en su teoría. D. Carlos.

    12) El obispo de Gerona, Joan Margarit, nació en 1421, en Gerona. Según usted, dentro de un reino que no tenía nada en común con el resto de España. Pues fíjese qué curioso. Tituló sus crónicas: De origine regnum Hispaniae et Gotorum. Y en su obra Paralipomenon Hispaniae reivindica la unidad de España germinada con los romanos y culminada tras la Reconquista. En la dedicatoria a los monarcas españoles, escribe (de nuevo en romance, el precursor del catalán):

    “Mi designio surge del puro amor a mi Patria (España) a la cual quisiera dar el esplendor que merece”.

    13) Y no olvidemos a Bernat Bordes, que durante el siglo XV, decía: “Aquesta nostra terra d’Espanya que s’apella Catalunya”.

    En fin………podíamos estar aquí escribiendo el punto 14, 15…hasta quizás varios miles, y todos vendrían a decir lo mismo. Que es justo lo contrario de lo que este artículo pretende, que es negar la existencia de la Nación española.

    Es un deber de los españoles, querido D. Carlos, desde mi punto de vista, conocer nuestra Historia y reconocer y honrar a aquellos gracias a los cuales hoy somos España y hoy nos llamamos españoles.

    Nemo patriam quia magna est amat, sed quia sua
    (“Nadie ama a su patria porque ella sea grande, sino porque es suya”).

    • Estimado amigo, tu comentario es típico y por eso lo he publicado. Y contra mi costumbre, paso a comentarlo: confundes el concepto moderno de nación con las ideologías medievales de la monarquía cristiana, que no tienen mucho que ver. Sólo el nacionalismo romántico establece una continuidad entre esos reinos y las naciones modernas, e incluso con las comunidades preromanas (al estilo de Ibarretxe, que sostiene que la nación vasca tiene 7000 años, el pobre diablo). Los reyes de Asturias querían ser vistos como herederos de los Godos, pues claro que sí: ¿cómo legitimar si no la “reconquista de España”? Eso no significa que vieran a sus vasallos como “ciudadanos españoles” miembros de una nación. Ese es un anacronismo disparatado. Muy cultivado por el romanticismo, cierto. Pero la abundancia del error no lo hace más verdadero. Saludos.

  2. temax dice:

    Agradezco que, contra su costumbre, comente al respecto de lo que he dicho. Es más, sea o no sea típico mi comentario, esperaba que lo publicara. Y eso dice mucho de usted. Usted es diputado de UPyD, partido al que he dado mi confianza, y no esperaba otra cosa. Aunque no llego a entender muy bien por qué lo cataloga de típico. No sé si es típico o no, pero soy estudiante de Historia en el poco tiempo libre que tengo, y me gusta hablar sobre ella.

    En absoluto confundo el concepto moderno de nación con el medieval. Más bien todo lo contrario. Precisamente es eso en lo que hago hincapié. Quizás usted no ha leído bien mi intervención.

    Lo que yo demando es que el título debería ser “el origen de la nación constitucional española”, no de la “nacion española”. La nación no tuvo ninguna continuidad. Primero existió una en el reino visigodo, que fue rota, y que no volvió a ser parecida hasta que Isabel y Fernando la reconquistaron en una forma completamente distinta. Ya no era la misma nación a la que escribía Isidoro de Sevilla, pero era otra, compuesta de reinos, cuyos habitantes ya se llamaban españoles, y cuyos reyes se sentían parte de la misma.

    Me viene ahora el recuerdo del Rey de Portugal protestando a los Reyes Católicos, cuando tras las capitulaciones de Granada, dijeron que eran los Reyes de España. El Rey de portugal protestó diciendo que él también era un Rey de España. Fíjese hasta dónde llegaba el concepto de España en aquellos años.

    Yo no he hablado de que haya una continuidad D. Carlos, he hablado de que la nación española ya existía, con significados distintos, pero antes de Napoleón, mucho antes de Napoleón. Existió con los visigodos, existió en las mentes de los cristianos, como avalan los documentos históricos, hasta su reconquista, y existió desde la unificación de los reinos cristianos. Y, por supuesto, fue la nación constitucional la que dió base final a la España de hoy.

    Yo vivo en EEUU, y hay muchos monumentos a españoles del siglo XV, XVI y XVII. Esos españoles ¿No pertenecian a una nacion? ¿A qué pertenecían? ¿Los españoles que fueron a América, qué eran? ¿Qué hay de la defensa de Cartagena de Indias o de tantas y tantas batallas y eventos históricas de siglos anterioresa Napoleón? ¿No existia la nación española?

    Lo que no existía era la nación de ciudadanos de la nación constitucional que surgió del 2 de mayo. En eso estamos de acuerdo. Pero son dos cosas muy distintas D. Carlos.

    No era la nacion constitucional de 1808, ni la visigoda, pero existía y con mucha fuerza, tanta como para lanzarse a la aventura del nuevo mundo.

    Yo no digo ni defiendo que la nación constitucional emergente del levantamiento del 2 de mayo fuera la misma nación que la España visigoda, o aquella de la que hablan los cristianos de la reconquista. Yo no soy nacionalista, ni romántico. Ni digo que la nación española tenga 7000 años.

    Pero no debemos olvidadar que los españoles se empiezan a llamar españoles, según Américo Castro y otros, en el siglo XII, y desde el Camino de Santiago. Y como muy bien decía un profesor mío, de la misma manera que no hay democracia sin ley, ni ley sin democraia, no hay nacion española sin españoles, ni españoles sin nacion española.

    Lo que yo afirmo es que cualquiera que vaya a los documentos históricos, verá la palabra “natio” y verá suficientes muestras de existencia de una nación y de un sentimiento de pertenencia a la misma, fuera cual fuere el significado, el sentimiento y la época.

    El error, desde mi punto de vista, es negar la existencia de la nación española antes de Napoleón.

    Un saludo afectivo, y gracias de nuevo.

  3. Pedro Velez dice:

    Carlos, sólo un matiz, dices “Y desde luego, una revolución nacional porque afectó a todos los territorios peninsulares con formas muy semejantes”, pero no solo fue en los territorios peninsulares. Prueba de ello es que en Canarias también se creo una Junta, y que en la Junta Central Suprema había miembros tanto de Canarias como de Baleares, formando así los ciudadanos de estos archipiélagos parte de esa nueva nación ilustrada de ciudadanos libres e iguales.
    Saludos (también desde EEUU)

  4. Avizor dice:

    Vamos a ver.
    La idea de la “España arrebatada por los moros” es una construcción mítica, pura propaganda medieval de unos reinos (los cristianos del norte peninsular) que se proclamaron herederos del Reino Visigodo (del Visigodo, no del inexistente “Reino Español”) para justificar la conquista y ocupación (denominada ideológicamente “reconquista”) de otras tierras peninsulares, pretextando una imaginaria “ilegitimidad” de origen de los reinos o principados que ocupaban y así, de paso, justificar también las deportaciones étnicas de sus pobladores porque, según ellos, “no tenían derecho” a habitar esas tierras en tanto eran descendientes o asimilados de moros norteafricanos y árabes levantinos.
    Vamos, como si ahora China, Japón, Corea y Vietnam, por ejemplo, se proclamaran herederos de las naciones indoamericanas, se lanzaran a conquistar los países americanos desde Alasca hasta Tierra de Fuego, y deportaran a los ciudadanos americanos que no fueran de raza india o amarilla, llamándole a, toda esa operación, “Reconquista de la Nación Mongoloide”. Absurdo.

    Si seguimos la disparatada línea argumental del esencialismo historicista españolista (disparatada como todos los esencialismos historicistas, españoles, vascos, europeos o terrícolas)
    A) Negaríamos que Portugal es un estado “legítimo” ya que no es heredero del Reino Visigodo, puesto que no se llama “España”.
    B) Negaríamos también el carácter propio del Reino Visigodo porque también nació de una conquista que arrebató seis regiones –Galecia, Tarraconense, Narbonense, Cartaginense, Lusitania y Bética– a los romanos.
    C) Y negaríamos que España misma fuera una nación legítima porque, como latinos –excepto los euscoparlantes– somos “descendientes” de una potencia –Roma– que “arrebató” la Península Ibérica a sus pueblos celtíberos.
    Si seguimos tal línea ¡¡¡Resulta que sólo el nacionalismo vasco es la fuerza política que tiene legitimidad para disponer de España entera, ya que gallegoparlantes, castellanoparlantes y catalanoparlantes somos inmigrantes ilegales, unos alógenos a la “nación celtíbera”!!!
    Abracadante.

    Los españoles que se fueron a América y conquistaron, por ejemplo, la Florida y Nuevo México lo hacían como súbditos de una Monarquía (la de los Austrias) como lo hacían los alemanes que exploraron la cuenca del Orinoco o los italianos que acompañaron a Valdivia en la conquista de Chile. No lo hacían como miembros ni de la nación española, ni de la “nación latina” (quitemos a vizcaínos y guipuzcoanos) ni de la “nación del género masculino” (quitemos a la monja alférez).
    Claro que en los siglos XVI y XVII se hacía referencia a la nación española, pero no tenía nada que ver con la idea de nación política (constitucional o no). Se hablaba de los españoles incluyéndose a los portugueses y a los sardos, y se hacía para diferenciarlos de los súbditos italianos de los Austrias (milaneses, sicilianos y napolitanos), de los súbditos valones (borgoñeses del este y francófonos de la Bélgica actual) y de los súbditos “tudescos” (flamencos, brabantinos y limburgueses) hablándose de los españoles como se puede hablar hoy de la “nación latinoamericana”, de la “nación árabe”, del “África Negra” o de los “países del Sudeste asiático”: son simples agrupaciones de poblaciones atendiendo a unas características comunes entre ellos, no más. Insisto, como hablar de la “nación latina”, de la “nación árabe” o de los pueblos del “África Negra”.
    Los españoles que defendieron Cartagena de Indias en el siglo XVIII lo hacían como súbditos de la Monarquía que heredó la mayor parte de los territorios sometidos a los Austrias (los Borbones), donde unos eran súbditos de primera (peninsulares de la Corona de Castilla y León) y los demás (canarios y criollos) súbditos de segunda.

    • mistosmarlen dice:

      Avizor, que lo tuyo me parece muy lastrado por el pensamiento bienpensante que el islam no ha invadido nunca país alguno y que occidente, europa, la cristiandad etc etc son pura paranoia de cruzados y colonialistas. A mí este tipo de pensamiento hiperideológico, masoquista y moralista me parece producto del gurú Foucault, Dios lo tenga en su gloria. Y que conste que soy ateo.

  5. mistosmarlen dice:

    Estoy algo atónito. Si consideramos que la nación española nace con esa genuina revolución del pueblo de Madrid contra los franceses aquel 2 de mayo (lo cual es mucho considerar) y comprobamos que el resultado a corto plazo fue el reforzamiento del absolutismo y del catolicismo, es como para renegar de dichos orígenes en vista del éxito. Todo son interpretaciones pero yo vería más bien (suelo identificarme con los afrancesados del momento y en la actualidad prefiero el modelo francés de estado que el patético modelo actual del estado español, por eso soy votante de UPD) que en aquella ocasión ls españoles perdimos una vez más la oportunidad de ser tutelados y modernizados por las sabias medidas que una buena relación con Francia y Napoleón hubiera conllevado. Quizá entre otras cosas no tendríamos los problemas “autonómicos” que sufrimos. Como no los tiene Francia.

  6. rocky dice:

    Temax, sería mucho más sencillo entenderte si nos dices qué entiendes tú por nación, si sigues a Américo Castro en esos planteamientos -brevemente por favor- y luego nos argumentas a favor de esa ideas porque nos aportas una cantidad de información que carece de planteamiento inicial. Por otra parte, en el punto número 3, según tengo entendido -quizás me equivoco- tanto árabes como mozárabes se referían a España como Al-Andalus en el s.VIII.

    Creo que, con todo respeto, los párrafos 2 y 3 de tu primera intervención sobran. En UPyD ni todos estudiamos historia ni sabemos idiomas ni vivimos en el extranjero, pero tenemos ideas que compartimos con mucha otra gente. Estarás conmigo en que no me hace falta saber quién es Bernat Bordes o Bernat Desclot para pensar que la educación debe ser nacional o que hay que acabar con las duplicidades en la administración española del s.XXI. Te cito: “Afirmar que no había nación española a principios del siglo XVIII es sinónimo de una falta completa, y sorprendente en alguien de UPyD, de conocimiento sobre España.” Pues estaría muy bien saber, por curiosidad, cómo es el votante de UPyD, piensa que hay 1.2 millones de votantes de este partido: es una pena, pero no todos podemos dedicarnos al estudio del XVIII español. Te aseguro que la modestia es una gran virtud.

    Te pido una reflexión sobre lo recargado de citas que está tu comentario, estaría muy bien para un foro académico de historia de España. En todo caso es positivo que fundamentes tus opiniones con fuentes históricas y agradezco que nos ilustres al respecto.

  7. Sake dice:

    -Amigo en el mundo hay muchas Naciones y nosotros hemos nacido aquí por casualidad, por simple azar. Acaso por ése simple azar yo voy a sentirme distinto.
    -Yo te digo que soy de la nación “Humana”, que es la más importante, lo demás son muletas que utilizamos para pelearnos y matarnos unos a otros.
    -Tienes razón, debemos ser conscientes que nuestro lugar de nacimiento sólo nos da un barniz y por éso no somos menos humanos que los demás pueblos.
    -Estoy contigo, amigo.

  8. atlante dice:

    Resulta chocante ver como el país está cayéndose y nosotros nos peleamos por saber si cayéndose es con “y” o con “ll”.

    Es preceptivo conocer la historia de los países para aprender, para que no se repita en muchas ocasiones, pero no es nada productivo nadar en círculos mientras viene un tsunami encima….

    Quizás pertenece a la idiosincracia de ser español el hecho de no pisar una plaza de toros hasta el día que hay corrida, o no creernos que estamos tan mal hasta que en lugar de que nos lo cuenten, nos lo explotan en la cara…..

    Mentalidad nueva por favor, gracias…..

  9. alc dice:

    Estoy totalmente de acuerdo con el artículo de Carlos.

    Existe toda una corriente de pensamiento, que creo que se puede calificar como dominante, según la cual España ha sido historicamene siempre un estado centralizado hasta la creación del Estado de las Autonomías. Lo cual, como muy bien expone Carlos en su artículo es una mentira absoluta.

    La unión matrimonial de los reyes de Castilla y Aragón (y la anexión de Navarra y la conquista del último reino musulmán) supuso que los diferentes reinos tuvieran a partir de entonces un único soberano. Sin embargo, cada reino continúo funcionando internamente de forma diferente y en la mayoría de los aspectos (fiscal, legal, etc.) de forma independeiente.

    Los fueros y los beneficios fiscales vascos y navarros, defendidos en los años 70 y 80 por eel nacionalismo vasco (y hoy por todos los partidos excepto UPyD), se mantuvieron duranre muchos siglos después de la unión dinástica a finales del s. XV y sobre todo el XVI. Y lo mismo en lo referente a reclutación de tropas… que condenaban a los ciudadanos de Castilla a pagar más impuestos y enviar más soldados a las guerras que sus vecinos Navarros y Aragoneses (no catalanes, que nunca fue un reino).

    De hecho, los reyes de España seguíeron usando durqante muchos siglos los títulos de rey de cada uno de los reinos, en lugar del de rey de España. Y no fue hasta Carlos III cuando se instituyó una bandera única y un imno único. El único motivo de la bandera única era que cómo los diferentes batallones del ejército y navíos de la armada usaban multitud de banderas diferentes, la coordinación yel reconocimeinto mutuo del ejército y sobre todo de los barcos de la armada era una auténtico caos.

    El siguiente mito falaz es la idea de que el centralismo ha estado históricamente ligado a la imposición y el autoritarismo, mientras que la descentralización (que según los que defienden esta idea sólo ha existido en España desde 1977) ha estado simepre ligada a la libertad y la democracia. Idea totalmente falsa tambien, además de prounda e intencionadamente manipuladora.

    Hasta la Constitución de 1812 España era un conjunto de reinos con funcionamiento idependeientes, privilegos, fueros… gobernados por y para un mismo soberano. objetivamente se trataba de un estado descentralizado. Y era un estado autoritario y sin libertades individuales. Además de un estado desigual, y con privilegios y agravios comparativos (fiscales, legales, etc.) entre sus habitantes según a cual de los reinos pertenciesen.

    Pero incluso aunque así hubiera sido (es decir, la centralización hubiera estado históricamente ligada al autoritarismo y la falta de libertades, y la descentralización a la libertad y la democracia), eso no significa en modo alguno que estuvieramos condenados a mantener un estado descentralizado para vivir en democracia y libertad.

    Un estado puede ser autoritario y sin libertades, o democrático y con libertades individuales independientemente de que sea centralizado o descentralizado. Sin embargo, un estado descentralizado es necesariamente desigual en derechos, obligaciones y prestaciones entre sus ciudadanos.

  10. temax dice:

    Avizor,

    Tu respuesta es extensa, así que iré por partes.

    Dices “La idea de la “España arrebatada por los moros” es una construcción mítica, pura propaganda medieval de unos reinos que se proclamaron herederos del Reino Visigodo para justificar la conquista y ocupación de otras tierras peninsulares, pretextando una imaginaria “ilegitimidad” de origen de los reinos o principados que ocupaban y así, de paso, justificar también las deportaciones étnicas de sus pobladores”

    Date cuenta de lo que estás diciendo. Estás diciendo, ni más ni menos, que todas las fuentes históricas de las que disponemos hoy en día son “propaganda”. Y de esa manera te quitas 10 siglos de Historia de un plumazo. ¡Olé!

    Estás diciendo que cuando los habitantes de esos reinos que surgieron al norte hispano decían que les habían arrebatado sus tierras, que mentían deliberadamente, que lo escribían sabiendo que no era verdad, y que lo hacían para justificar su lucha.

    ¿Y, digo yo, cómo sabes tú eso? ¿con qué derecho te ves para, 1000 años después, afirmar categóricamente que lo que escribieron los habitantes de los reinos cristianos no era lo que sentían, ni lo que pensaban, sino mera propaganda política, cual Gestapo medieval?

    Fuera como fuere, tu opinión es sólo eso, tu opinión. La mía es sólo eso, la mía. Pero hay algo que ni tú ni yo podemos negar, que es la EXISTENCIA de obras, poemas, libros y crónicas escritas por los habitantes de Hispania desde el siglo VII al XV.

    Pero es que incluso aunque todos los habitantes de todos los reinos se hubieran puesto de acuerdo en hacer propaganda para justificar su reconquista, ¿a caso eso niega que se sentían herederos de la nación hispano-goda, que fue la primera vez que España fue una nación independiente (en el sentido de nación medieval, tal y como aparece en las fuentes, y no porque a mí me apetezca llamarla nación)?

    ¿Que lo que decía Juan Manuel en El Libro de los Estados es propaganda? Si lo dices, estaría bien que lo argumentaras con datos objetivos. La realidad es que el sentimiento de “arrebatar las tierras” se encuentra una y otra vez en todas las fuentes. Y eso no lo puede negar nadie.

    Dices “Vamos, como si ahora China, Japón, Corea y Vietnam, por ejemplo, se proclamaran herederos de las naciones indoamericanas, se lanzaran a conquistar los países americanos desde Alasca hasta Tierra de Fuego, y deportaran a los ciudadanos americanos que no fueran de raza india o amarilla, llamándole a, toda esa operación, “Reconquista de la Nación Mongoloide”. Absurdo.”

    Si tienes algún problema contra lo que hicieron los reinos cristianos, y te parece absurdo, me parece bien. Ahora, no pongas en mi palabras que no he dicho, porque eso es tergiversar al personal.

    Los ejemplos que tú pones son absurdos sí. ¿Y quién está apoyando eso? Aquí estamos analizando la Historia, no justificándola.

    Dices “Si seguimos la disparatada línea argumental del esencialismo historicista españolista (disparatada como todos los esencialismos historicistas, españoles, vascos, europeos o terrícolas)
    A) Negaríamos que Portugal es un estado “legítimo” ya que no es heredero del Reino Visigodo, puesto que no se llama “España”.”

    ¿Y cuál es ese esencialismo historicista españolista? ¿Y quién está negando aquí que Portugal no sea unestado legítimo?

    Yo estoy analizando fuentes históricas, y tú me estás contestando con ejemplos falsos y ficticios, como si yo pensara de esa manera. No veo por ninguna parte que contestes a ninguno de los argumentos por mí escritos. Por otra parte, lo que dices no tiene ningún sentido. Estamos hablando de la reconquista, y tú saltas con ¿China?

    Dices “B) Negaríamos también el carácter propio del Reino Visigodo porque también nació de una conquista que arrebató seis regiones –Galecia, Tarraconense, Narbonense, Cartaginense, Lusitania y Bética– a los romanos.”

    De nuevo. Aquí no se está justificando nada. Se están dando datos reales de fuentes históricas reales que existen HOY. Nada más.

    Dices “Los españoles que se fueron a América y conquistaron, por ejemplo, la Florida y Nuevo México lo hacían como súbditos de una Monarquía (la de los Austrias) como lo hacían los alemanes que exploraron la cuenca del Orinoco o los italianos que acompañaron a Valdivia en la conquista de Chile. No lo hacían como miembros ni de la nación española, ni de la “nación latina” [..]. Claro que en los siglos XVI y XVII se hacía referencia a la nación española, pero no tenía nada que ver con la idea de nación política (constitucional o no). Se hablaba de los españoles incluyéndose a los portugueses y a los sardos,”

    Osea, que según tú, el pueblo no existía. Sólo existía el Rey. Y a los hombres y mujeres de España, como eran súbditos, entonces no merecen ser catalogados como pueblo. Menudo argumento.

    Por otra parte, cometes el error de intentar dar el valor moderno a una nación medieval. Y te contradices. Fíjate lo que dices: “Claro que en los siglos XVI y XVII se hacía referencia a la nación española, pero no tenía nada que ver con la idea de nación política”

    Creo que a lo que te refieres es a que la nación española era como nos llamaban desde fuera, pero que desde dentro no nos sentíamos así, nación.

    De nuevo, a parte de dar nuestra opinión, hay que dar fuentes. Yo te he dado varias del siglo XV, antes de esos siglos en los que tu dices que los españoles no se sentían como tales, y que por tanto, no había “nación política” (de nuevo te equivocas en usar lenguaje moderno al medievo). Concretamente, te he dado la más extensa de las crónicas universales catalanas que nos ha llegado a nuestros días, en donde un anónimo en lo que algunos llaman catalán antiguo decía:

    «yo empero, qui son spanyol, texiré e regalaré la dita ystoria, contemporant uns feyts ab altres, tam com ma industria sostenir porà»

    La única copia que se conserva se encuentra en la Biblioteca Nacional de París, por si te interesa.

    Aquí, como ves, no es ningún extranjero, sino un español llamándose a sí mismo español. “yo empero, qui son spanyol”. Me gustaría saber cómo argumentas para negar esto.

    Dices “Los españoles que defendieron Cartagena de Indias en el siglo XVIII lo hacían como súbditos de la Monarquía que heredó la mayor parte de los territorios sometidos a los Austrias (los Borbones), donde unos eran súbditos de primera (peninsulares de la Corona de Castilla y León) y los demás (canarios y criollos) súbditos de segunda.”

    ¿y? Si estás diciendo que por el hecho de que España fuera una Monarquía, no existía la nación española…menudo argumento.

    Te recomiendo que leas un poco sobre Blas de Lezo, que fue el marinero español que lideró la defensa de Cartagena de Indias. En su testamento pide que haya varios españoles que pongan una placa a su muerte para que nunca se olvide lo que allí pasó. No se lo pide a ingleses, ni a castellanos, ni a vascos. Curioso.

    ¿Acaso no te suena aquella pieza que llevaba la inscripción, en inglés: El orgullo de España humillado por el almirante Vernon; y en el reverso: Auténtico héroe británico, tomó Cartagena -Cartagena de Indias, en la actual Colombia- en abril de 1741.?

    En la medalla había dos figuras; una, erguida y victoriosa, era la del almirante Vernon. La otra, arrodillada e implorante, se identificaba como Don Blas y aludía al almirante español Blas de Lezo.

    Sería súbdito o no, pero lo que está claro es que defendía a su Rey de España, y se sentía español como tú y como yo. Decir que la nación de Blas de Lezo es otra distinta de la mía, que soy español, es primero un insulto a su memoria, a sus escritos, a sus hazañas. Y contradice, de nuevo, lo que dicen las fuentes.

    Es evidente que era una España completamene distinta, que los términos nación y provincia también eran distinto. Pero eso no cambia un ápice lo que dicen las fuentes.

    O por eso, en el Museo Naval de Madrid se puede leer: “Sr. Blas de Lezo, ilustre marino [..] fue el heroico y glorioso defensor de Cartagena de Indias, contra el formidable armamento inglés mandado por el Almirante Vernon cuya orgullosa arrogancia logró Lezo abatir bajo el pabellón español”

    En fin. A mí me gusta la Historia, sobre todo basada en las fuentes que nos han llegados. Y si no te gustan esas fuentes, da otras. Pero es absurdo negar la existencia de la nación española en base a nada y sin argumentar nada sobre las fuentes citadas.

    Saludos cordiales.

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