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Europa y España, dos crisis políticas en una

Un día es Esperanza Aguirre y al día siguiente José Bono, o algún foro o medio prestigioso como el Financial Times, quien da la voz de alarma sobre la insostenibilidad del Estado de las Autonomías. Sin embargo, no creo que nadie ecuánime (he dicho ecuánime) pueda negarnos a UPyD el mérito de haber diagnosticado los primeros, y con acierto y profundidad, la crisis política de la España de las Autonomías y su relación con la crisis económico-financiera que atravesamos (o está a punto de atravesarnos). Claro que, como dijo Octavio Paz a propósito del ostracismo que padeció por haber denunciado la dictadura castrista cuando la mayoría apoyaba la revolución cubana, si hay algo que no te perdonan es haber tenido razón antes de tiempo. Pero la política tiene esas cosas y habrá que asumir ese coste. Así que vamos a las cosas: estamos atrapados en una doble crisis que, como el bucle diabólico de las serpientes del Laocoonte, amenazan con asfixiarnos. Ya no sólo es el insostenible Estado de las Autonomías el que está en el candelero, sino también la Europa del euro, en parte debido a la incapacidad de España para resolver su crisis política, resolución que, por otra parte, requeriría de una política institucional y democrática europea inexistente. Pero, para exasperación de los aislacionistas que brotan como setas tras la lluvia en todas las crisis históricas, estamos más ligados que nunca a Europa como también la soberanía es algo más impotente que nunca. Repasemos cómo hemos llegado a este punto, porque comprender un embrollo es el primer paso para salir del mismo.

Está fuera de toda duda que el peculiar desarrollo del Estado de las Autonomías –menos Estado común responsable y más Autonomía fiscalmente irresponsable- sólo podía financiarse con el boom económico ligado a la nefasta burbuja inmobiliaria. La colusión de intereses de Cajas de Ahorros controladas por las fuerzas vivas autonómicas y municipales con promotores inmobiliarios fue motor esencial del inflado de esa burbuja. Y también, lo que es peor, de que no se desinflara a tiempo. No se ha insistido lo suficiente en la gravedad de que el 51% del sistema financiero español (las Cajas) estuviera controlado por los mismos que decidían, con la peculiaridad de su irresponsabilidad fiscal, el 50% del gasto público español: el 36% de las Comunidades Autónomas y el 14% correspondiente a los ayuntamientos. Como estamos viendo, en caso de problemas era papá Estado y nos las adolescentes CCAA, desatadas en rivalizar por el inflado de sus narcisistas diferencias, quien respondería por el destrozo. Hispabonos, le llaman ahora a eso.

La orgía de dinero fácil se basó en dos falacias muy caras: que las burbujas especulativas podían sustituir con ventaja a la economía competitiva (el “milagro español”), y que el ciclo de crédito barato internacional y doméstico no iba a tener fin. Todo ello empeorado por el negacionismo de la crisis ejemplificado por Zapatero y su gobierno, pero en el que participaron todos los grandes partidos, sindicatos, patronales, agencias de calificación y medios de comunicación. Las escasas Casandras en ejercicio que advertían del inminente final de la fiesta eran tratadas don desdén o simplemente ninguneadas; en UPyD lo sufrimos a fondo. La negligente y populista gestión política e institucional -¡ay, el Banco de España, puesto como modelo mundial de regulador bancario (de un sistema de los más sólidos del mundo, decían) mientras colaboraba en la orgía!- no hizo sino empeorar las cosas cuando las burbujas empezaron a desinflarse, a veces catastróficamente en el caso de la banca internacional.

Bastaron dos años (2008-2010), los que fueron del superávit al déficit y del casi pleno empleo al paro desbocado, para demostrar que lo negado por casi todos era la pura verdad, a saber: que el Estado de las Autonomías era insostenible en caso de crisis económica, y que se convertiría en un factor de empeoramiento de la crisis en vez de ser un instrumento democrático para atajarla. Pese a las indignadas negaciones de los partidos grandes, y particularmente de los nacionalistas y paleoizquierdistas -¿quién recuerda ahora a ZP empeñado en sostener desde la tribuna del Congreso, contra Rosa Díez y apoyado por el PP, que las Autonomías eran la clave del progreso social y económico de España y un milagro igualitario?-, los impasibles mercados y observadores económicos internacionales pronto pusieron sus focos en las Comunidades Autónomas. O mejor, en lo único que les importa de ellas: su deuda.

Las descubrieron tras horrorizarse con el estado financiero de las Cajas de Ahorro que éstas debían controlar. Siguiendo el hilo llegaron al ovillo: el problema era más político-administrativo que económico: la deuda pública de España era comparativamente reducida, pero la privada –garantizada también por el Estado- es descomunal, y de extensión y profundidad desconocida: la banca estaba pillada por su propia retórica del crecimiento ilimitado. Siendo cierto que la deuda española es una consecuencia de la crisis económica y no su causa, no es menos cierto sino más que tiene su causa en un Estado mal gobernado, elefantiásico, carente de transparencia y de controles públicos financieros eficaces, y con un reparto absurdo de competencias: el Estado que debe responder por las deudas de todos, el único con responsabilidad fiscal, sólo decide el 20% del gasto público y la inversión (y administra el 30% de la eficiente Seguridad Social).

De modo que una crisis política nacida de un Estado inviable agravó los efectos de la crisis financiera internacional y de la burbuja inmobiliaria doméstica al revelarse incapaz de adoptar medidas de racionalización indispensables. Mientras el Estado recortaba su administración y sus gastos (por ejemplo, rebajando el sueldo a sus funcionarios), CCAA y Ayuntamientos seguían endeudándose sin dar cuentas a nadie, emitiendo “bonos patrióticos” cuando los prestamistas habituales rehusaron invertir en su deuda desconocida pero enorme, ocultando facturas impagadas, haciendo quebrar a empresas y autónomos con esa morosidad, y ampliando por motivos clientelares su ya mórbido séquito de entes públicos, la mayoría perfectamente prescindibles.

Hay que repetir, hasta que todos lo entiendan, que los gobiernos de turno ya tenían y tienen instrumentos constitucionales para atajar esta deriva, controlar los presupuestos autonómicos y locales, eliminar duplicidades o administraciones superfluas (como las Diputaciones provinciales y los pequeños ayuntamientos estructuralmente deficitarios) y mejorar la gestión pública (capítulos de ahorro estimados por nosotros en unos 40.000 – 60.000 millones € anuales, cifra que todos repiten ahora sin citar la procedencia), pero no se hizo así, ni se quiere hacer, por una razón tan obvia como inconfesable, o mejor por dos: el enfrentamiento inevitable con los nacionalistas, considerados por PP y PSOE como sus socios naturales, y también con sus propios partidos, que han gobernado sus feudos autonómicos exactamente igual que aquéllos. Eso explica que la situación financiera calamitosa de muchas comunidades no distinga el color del partido que más tiempo las ha gobernado, sean PSOE, PP o CIU. Así como la crisis nace de un conjunto de malas políticas, son esas mismas las que ahora preservan de los recortes a ese Estado elefantiásico, mientras la podadera se emplea para los servicios públicos, educación, sanidad, defensa o I+D.

¿Y qué tienen que ver nuestras calamidades nacionales con la de la Europa del euro? Todo: si en vez de un club desigual y desorientado de egoístas Estados nacionales hubiera una verdadera unión política europea, una Europa federal con instituciones de gobierno económico bajo legitimación y control democrático, habrían quizá sucedido dos cosas imposibles hasta ahora.

En primer lugar, una reacción contra la crisis a través de una política fiscal europea única, como única es la moneda, con un Presupuesto de la Unión que habría permitido traspasar recursos de las zonas con superávit a las deficitarias, del mismo modo en que en la fase anterior expansiva la periferia europea traspasó recursos al centro de la UE a través de sus importaciones. Es el funcionamiento habitual de un estado federal, como los Estados Unidos.

Y en segundo lugar España se habría visto obligada, por su pertenencia a esa verdadera Unión Europea, a acabar con aquellos elementos del Estado de las Autonomías que lo hacen políticamente inestable e irracional, y financieramente insostenible. Habríamos tenido que acabar con las duplicidades y triplicidades, la gestión irresponsable y populista, el cáncer de los entes públicos incontrolados con el despilfarro, la opacidad y la corrupción que les son inmanentes.

Nuestra democracia chirría desgarrada entre un sistema autonómico que ha vaciado de soberanía fiscal al Estado, y una Unión Europea que no es tal pero ha desprovisto a sus miembros de soberanía monetaria, sin compensarlos en casos de crisis. A esta UE que no es  ni chicha ni limoná, como España considerada como Estado –ni centralista ni federal, sino todo lo contrario-, le es ahora indiferente si nuestra democracia se rige por normas constitucionales serias y es gobernada con buenas prácticas y sensatez, o todo lo contrario. Sólo le importa si podremos pagar la deuda contraída porque es el euro mismo el que estaría en juego en caso de quiebra. Terrible panorama, ciertamente: y sin embargo, una oportunidad histórica para que la UE se convierta en un verdadero Estado de nuevo tipo, y España deje de ser un chapucero work in progress encaminado hacia el fracaso como Estado.

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5 comentarios a “Europa y España, dos crisis políticas en una”

  1. Sake dice:

    Crisis profunda, crisis que necesita de cambios a nivel Europeo y a nivel nacional. Creo que después de años apuntando al problema a UPyD se le empieza a tener en cuenta, no la citan, pero repiten su discurso como novedad inventada por el que lo dice.
    Lo importante no es quién apuntó primero y acertadamente al problema (que fué UPyD), si no que se empiecen a tomar medidas a nivel Europeo y Español.

  2. votanteUPyD dice:

    Vaya, qué interesante, ha merecido la pena leérselo todo y con más atención que en la primera lectura rápida.
    No sé nada de economía y no puedo opinar ni rebatir con mucho fundamento, pero todo lo que he leído me parece muy sensato. Le agradezco mucho que incluya datos reveladores como el de que quienes han estado decidiendo las inversiones económicas públicas y concediendo créditos para ellas han sido los mismos que manejan las Cajas de Ahorros. O como el de que papá Estado no puede decidir en qué se gasta el dinero el vástago pero sí es responsable de cubrir sus deudas. Ahora además, también se ve que no tiene ninguna autoridad a la hora de exigir a las CCAA que rectifiquen.
    Más complicado me parece de entender eso de que ya haya mecanismos legales para atajar este comportamiento. ¿Seguro? ¿Y entonces por qué no se ponen en marcha? Algo no me encaja y no sé si se debe sólo a la presencia de los nacionalistas o de caciquismo. Si esos mecanismos sólo se ponen en marcha si el cacique quiere, es que entonces no está bien planteado el mecanismo, no sé si me explico bien. Algo falla en el planteamiento si el mecanismo para corregir no salta automáticamente cuando hace falta.

    Acerca de un organismo superior como Europa y nuestra relación con él, me cuesta aún más tener un poco de objetividad. Sabe, este comentario es muy freaky, pero es que esto tufa a evolución biológica. Pero calcado. No sé si ha oído hablar de Lynn Margulis y la teoría de la endosimbiosis que ya está aceptada. Pues extrapolando esto parece que tuviese alguna relación. Organismos individuales que aunándose crean uno más complejo y con muchas más posibilidades que cada uno aislado. Es fascinante pensarlo, pero también es verdad que para que eso ocurra, tiene que haber un detonante y que no se fastidien demasiadas cosas susceptibles de fastidiarse. Quién sabe si será esta vez o más tarde, pero como no lo hagamos, para mí que será como una de estas ramas evolutivas que duran un tiempo y después no conducen a nada, se extinguen. No le veo mucho futuro, pero qué sabre yo, si estoy elucubrando de cosas muy distanciadas y a primera vista, disparatadas.

    Leyéndole hoy he aprendido un montón de cosas. Entre ellas, además de conocer a las Laoocontianas, muy interesante, no lo ha sido menos saber de la existencia de las Casandras. Qué bueno, vaya que sí. ¿Y quién es el Apolo que ha escupido a UPyD para que no le crean? Se me ocurren demasiados, ojalá hubiese sólo uno.
    Un abrazo.

  3. atlante dice:

    Como diría un médico: “pronóstico reservado”…..Desde luego ése es el diagnóstico. Creo que se coincide en que el tratamiento pasa por reforma constitucional de la organización territorial, el Senado, ley electoral,….., lo que me temo es que no querrán abrir el quirófano…..

    Al final como algunos pensamos no sólo saldremos de la crisis cuando se alineen los planetas: reforma constitucional, unión política europea, acuerdos-concordia para un nuevo vanguardismo político…. hará falta una nueva mentalidad en la clase dirigente y éso, éso va a costar más de unos cuantos movimientos de traslación alrededor del Sol….

    De todas formas, ése es el camino, nunca reconocerán la habilidad de los que consideran no sólo adversarios políticos a la hora de mejorar con sus propuestas la labor de Gobierno, empezando porque siempre han confundido, sus señorías de la “vieja comparsa política”, el legislativo con el ejecutivo y así seguiremos tropezando.

    Salud y gracias por el post

  4. atlante dice:

    Perdón por abordar este tema, pero es que no salgo del asombro.
    Asunto: Consejo de Estado. Creación en 1904. Órgano consultivo previsto por la Constitución.

    A continuación se detallan los casi 33 componentes del mismo:

    La composición actual del Consejo de Estado del Reino de España es:1

    Presidente: D. José Manuel Romay Beccaria, senador, exministro de Sanidad y Consumo.
    Jefe del Gabinete: D. Jaime Nicolás Muñiz
    Secretaria General: Dª. Guadalupe Hernández-Gil y Alvarez Cienfuegos

    Consejeros Permanentes:
    D. Landelino Lavilla Alsina
    D. Miguel Rodríguez-Piñero Bravo-Ferrer, jurista; expresidente del Tribunal Constitucional.
    D. Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, jurista y político; uno de los Padres de la Constitución.
    D. Fernando Ledesma Bartret, jurista; exministro de Justicia, exvocal del Consejo General del Poder Judicial y expresidente del Consejo de Estado.
    D. Alberto Aza Arias, diplomático.
    D. José Luis Manzanares Samaniego, jurista; exvicepresidente del Consejo General del Poder Judicial y exmagistrado del Tribunal Constitucional.
    Dª. Mª Teresa Fernández de la Vega, abogada y política; exministra de Presidencia.
    D. Enrique Alonso García, abogado.

    Consejeros Natos:
    D. José Luis Rodríguez Zapatero, expresidente del Gobierno de la Nación.
    D. José Manuel Blecua Perdices, Director de la Real Academia Española.
    D. Landelino Lavilla Alsina, señor Presidente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación; y expresidente del Congreso de los Diputados.
    D. Marcos Peña Pinto, señor Presidente del Consejo Económico y Social.
    D. Eduardo Torres-Dulce Lifante, Fiscal General del Estado.
    D. Fernando García Sánchez, Jefe del Estado Mayor de la Defensa.
    D. Carlos Carnicer Díez, señor Presidente del Consejo General de la Abogacía.
    D. Luis Díez-Picazo y Ponce de León, señor Presidente de la Sección Primera de la Comisión General de Codificación.
    Dª. Marta Silva de Lapuerta, Abogada General del Estado-Directora del Servicio Jurídico del Estado.
    D. Benigno Pendás García, señor Director del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales.
    D. Miguel Ángel Fernández Ordoñez, Gobernador del Banco de España.
    D. Marcelino Oreja Aguirre, señor Presidente de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas.

    Consejeros Electivos:
    Dª. Josefina Gómez Mendoza, geógrafa y académica de Historia y de Ingeniería
    Dª. Amelia Valcárcel Bernaldo de Quirós, filósofa y Vicepresidenta del Real Patronato del Museo del Prado.
    D. Juan José Laborda Martín, historiador y político, expresidente del Senado.
    Dª. Isabel Tocino Biscarolasaga, abogada y política, exministra de Medio Ambiente.
    D. Manuel José Silva Sánchez, abogado y político.
    D. Juan Antonio Ortega y Díaz-Ambrona, abogado, jurista y político, exministro de Educación y Ciencia.
    D. Juan Carlos Rodríguez Ibarra, filólogo y político, exPresidente de la Junta de Extremadura.
    D.ª Ana Palacio Vallelersundi, exministra de Asuntos Exteriores.
    D. José María Michavila Núñez, exministro de Justicia.

    Todos tienen tratamiento de Excelentísimo/a Señor/a, excepto el Jefe del Gabinete, que recibe tratamiento de Ilustrísimo Señor

    FUNCIONES: Órgano consultivo superior, se limita a dar su opinión fundada sobre el objeto de la consulta o a proponer otra solución más adecuada. En el ejercicio de esta función, debe velar por la observancia de la Constitución y del resto del ordenamiento jurídico (ver Ley Orgánica 3/1980, de 22 de abril). Además, ha de procurar la “armonía del sistema”, el rigor de la técnica normativa y el “buen hacer de la Administración”, para reducir al mínimo la conflictividad con los ciudadanos

    Pregunta de ignorante: es ésto necesario???? Seguimos como en la Edad de Piedra con el Consejo de Ancianos y unos señores mayores con camisón y antorcha alrededor de un menhir dando vueltas y dibujando con un palo en el suelo?????, con la que está cayendo, ¿nos podemos permitir ésto?……

    O sea el Estado español además del increible Senado, NECESITA UN CEMENTERIO DE ELEFANTES para expresidentes, exministros, algunos padres del texto constitucional y otros excargos hasta sumar 33 miembros y como colofón: tres de sus Consejeros permanentes son designados cada año para formar parte del Tribunal de Conflictos de Jurisdicción, o sea, que se “aumenta” la independencia judicial….

    Es increible lo de este país, sencillamente increible….

    [editar] Composición actual

  5. atlante dice:

    Por cierto, el Consejo de Estado cuesta 10,4 millones de euros anuales, de los cuales 71000 euros anuales serán para el “recién ingresado” sr.Zapatero como Consejero según reza en esta información:

    http://www.20minutos.es/noticia/863308/l/consejo/estado/gobierno/

    Pero claro, hay que tocar gastos sanitarios y de educación, ……IMPERDONABLE, de verdad Carlos, es imperdonable….

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