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Donostia-San Sebastián Capital Kultural 2016, o algo así.

Ante todo debo advertir dos cosas: la primera es que todo este asunto de las “capitales culturales” anuales me recuerda a aquel programa estrella de la tele franquista llamado “Reina por un día”, donde chicas de provincias concursaban para conseguir regalitos, un enorme ramo de flores y una coronita de plástico; la segunda, que como donostiarra ni me hace feliz la obtención de la capitalidad ni tampoco me haría feliz lo contrario: al menos en esto he logrado un genuino sentimiento de indiferencia estoica.

De toda la polémica por la concesión de la capitalidad cultural a San Sebastián, en detrimento de otras esforzadas aspirantes, lo que más me ha asombrado –aunque quizás era lo más previsible- es el escándalo montado precisamente por un alcalde y una ministro del PSOE, Juan Alberto Belloch y Rosa Aguilar, a propósito de la politización del premio y porque haya ido “a un ayuntamiento de Bildu”. La política ya está bastante desprestigiada para que sean políticos en activo quienes usen “politizar” en el más innoble de los sentidos, el de corromper. Y que miembros de primera fila de un partido que ha sido mamporrero mayor y abogado abnegado de Bildu se rasguen ahora las vestiduras porque su ahijado político gobierne en San Sebastián no deja de ser o demostración de una necedad ilimitada o muestra de una hipocresía inmarcesible y, en todo caso, de absoluta falta de principios: ¿oyó alguien a Rosa Aguilar o a Juan Alberto Belloch oponerse a la legalización de Bildu por su obvia relación de continuidad con ETA-Batasuna, que ahora denuncian?

Pero todavía me parece más revelador el comentario de que la capitalidad se concede a “un ayuntamiento de Bildu”. De haber seguido siendo, con Odón Elorza –uno de los muñidores de todo este enredo-, “un ayuntamiento del PSE-PSOE”, ¿hubiera sido merecida la capitalidad cultural? Todo indica que sí, y esta es otra prueba de la intolerable apropiación de las instituciones, e incluso de las ciudades, por partidos políticos-sinécdoque, es decir, organizaciones que son sólo una parte pero aspiran a apoderarse del todo (corrupción de la democracia en la que, sin duda, Bildu les dará sopas con onda). La idea inconfesada es que la capitalidad cultural va no a una ciudad dada, sino al partido que la gobierna: algo bastante real.

Ignoro los baremos de calificación que usa el jurado de las capitales culturales para elegir su reina anual del Zeitgeits, pero como conocedor de lo que pasa en San Sebastián-Donostia, e incluso activista cultural de sus cosas en años pasados, puedo certificar que en todo esto la cultura, tal como normalmente se entiende en este contexto, es decir como producción de bienes culturales (arte, literatura, cine, música, etc), no tiene mucho que ver. Mucho menos que la economía, el turismo o la promoción política, desde luego.

Puedo certificar que para la redacción del proyecto de capitalidad cultural se ha tenido un cuidado exquisito en no contar para nada con alguien que represente una voz crítica con la supuesta fusión de repudiable nacionalismo cultural y cosmopolitismo superficial que compone el alma del proyecto oficial –al que Bildu se adaptará sin problemas con un poco más de lo primero y algo menos de lo segundo, si distingue-. Sé que no se ha consultado a ningún escritor, artista, compositor, crítico, promotor cultural o similar que descrea del cóctel de confusión culturalista retórica, tópicos narcisistas y corrección política buenista en la órbita del “socialismo vasquista”, variedad Odón. Que semejante amalgama haya entusiasmado al jurado internacional de esa capitalidad me parece muy probable, tanto como que les parezca de perlas “dar una oportunidad a la paz” en la persona colectiva de Bildu: que sean los herederos políticos de ETA no es un estigma infamante sino algo estupendo para esta mentalidad abierta al diálogo por la paz… pero sólo con quien puede asesinarte. Tan de perlas como marginar y excluir cuidadosamente  a cualquier personalidad cultural que desafine en esa coral del olvido y la normalización anormal, se trate de Fernando Savater –el único donostiarra vivo y profeso cuyas opiniones realmente interesan en la cultura europea, o lo que quede de ella- o de Raúl Guerra Garrido (víctima del terrorismo y Premio Nacional de Literatura).

Es verdad que San Sebastián es una ciudad que llama la atención por la desproporción entre su modesta demografía (185.000 vecinos a día de hoy) y el número de nativos relevantes en las cosas de la cultura y la política. Incluso UPyD la fundamos aquí, y no digo más. No voy a enumerar la lista de hijos e hijas laureados de mi patria chica, ni a sentirme orgulloso por ello porque nada hay más ridículo que estar orgulloso de haber nacido en algún sitio o de tener algún rasgo congénito. Pero sí tengo una pequeña teoría sobre esta llamativa fertilidad del vecindario donostiarra para exportar artistas, escritores, intelectuales y políticos. Obsérvese que se producen también muchos cocineros, pero se exportan menos. La razón de este doble fenómeno está clara si se piensa en ello: en una ciudad burguesa antigua como es San Sebastián, donde por eso mismo abundaban vecinos esmeradamente educados y muchos sibaritas, los cocineros y sus producciones interesan mucho y se cuidan con mimo, a diferencia de artistas, escritores e intelectuales en general, tradicionalmente tratados con indiferencia o con provinciano peloteo si son muy reconocidos fuera… a condición de que respeten las tradiciones políticas y no vengan a estropear la cena. En definitiva, se hace lo necesario para retener a los cocineros y para ignorar a los intelectuales o artistas que fastidien. Ya lo explicaron antes que yo, sin pelos en la lengua, dos ilustres hijos del pueblo: Pío Baroja y Jorge Oteiza. O dos visitantes no menos ilustres, Toulouse-Lautrec y Pablo Picasso.

Otro de ellos, Eduardo Chillida, dejó lista antes de morir una recomendable fundación-museo sita en las afueras de San Sebastián: el museo Chillida-leku (“El sitio de Chillida”) es el único equipamiento cultural importante abierto al público que se ha creado en San Sebastián desde el comienzo de la transición. Se dice pronto, pero todos los eventos culturales donostiarras de primera categoría proceden… del denostado franquismo, sin excepción: Festival de Cine, de Jazz y Quincena Musical. En 35 años de democracia relativa (debido a ETA, que ha asesinado a más de cien personas en la ciudad), las fuerzas vivas, tan cosmopolitas y culturales ellas, no han sido capaces de abrir un museo público decente o algo por el estilo, ni de otra cosa que seguir concentrando buenos restaurantes e ignorando a intelectuales competentes y artistas creativos (con la excepción de cantantes pop y algún rockero radikal). Pues bien, Chillida-Leku cerró en enero de este año porque ninguna institución aceptaba las razonables condiciones de la familia para cogestionar la fundación de Eduardo Chillida a cambio de asumir el modesto déficit de medio millón de euros anuales (con toda seguridad mucho menos de lo gastado en la promoción de la capitalidad cultural). Eso en una ciudad que, habiendo tenido un protagonismo indudable en dos momentos claves del arte moderno español (décadas de los treinta y de los sesenta), es incapaz de mostrar una colección representativa de esas épocas. Sencillamente, porque ninguna institución se encargó de reunirla.

En definitiva, 35 años de nacionalismo e interminable odonismo (una especie de nacionalismo vergonzante con fular y palabrería pacificadora) no han servido ni para que en San Sebastián haya una actividad cultural pública que superara los moldes creados durante el franquismo, ni para que en la “lucha contra la violencia” -que ahora nos vale la capitalidad cultural- se haya hecho otra cosa que cultivar la ambigüedad con ETA y dar la espalda a quienes realmente han luchado contra ésta. Los de Basta Ya todavía estamos esperando algún reconocimiento municipal al grupo, fundado en San Sebastián y sobre todo activo aquí, que consiguió el Premio Shajarov a la Libertad de Conciencia del Parlamento Europeo el año 2001. Y no es que una llamada de teléfono de Odón Elorza figurara entre mis aspiraciones vitales, lo sabe el cielo, pero, ¿qué credibilidad tiene el concepto de “lucha contra la violencia” de un eterno alcalde que ningunea al único colectivo europeo ganador del Premio Shajarov… siendo de su ciudad?

La rimbombante Capitalidad Cultural 2016 que disfrutará Bildu y aprovechará para su odiosa propaganda de equiparación de víctimas y asesinos, y de promoción del aldeanismo lingüístico y folklórico más rancio y reaccionario, no es otra cosa que el despropósito final de una cadena de despropósitos culturales y políticos que componen un enorme ovillo muy viejo y liado. Por cierto, el logo de Bildu –muy bonito- es un ovillo de colorines. Pues eso, que dice mi amigo donostiarra y artista Josemari Alemán Amundarain.

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5 comentarios a “Donostia-San Sebastián Capital Kultural 2016, o algo así.”

  1. andronico dice:

    Al final van a dar lecciones de cultura desde un ayuntamiento en el que sus dirigentes y muchos de sus concejales, defienden que un idioma como el castellano con una presencia en el País Vasco que es milenaria (está allí prácticamente desde que adquiere carta de naturaleza como idioma), es un idioma “extranjero” y como tal debe irse a su progresivo exterminio.

    Por lo demás impresionante lo que señalas que todos los eventos culturales provienen del franquismo. En cuanto a los festivos ¿la
    Semana Grande también procede de entonces o es anterior?

  2. pirula dice:

    Mira, a mí me parece que los de Basta ya, bajo la excusa de sentiros perseguidos por las “hordas nacionalistas” que, según vosotros son iguales a ETA, no sois más que unos integristas nacionalistas (españoles, lo cual no es ni bueno ni malo, pero no demonicéis sólo a un tipo de nacionalismo, por favor) que tenéis muy poco de democrático. Es verdad que en muchos sitios hay gente que ha sido perseguida por ETA y/o su entorno, pero aunque la violencia de matar y perseguir a gente es totalmente aborrecible y ocupa el nº 1 en cuanto a gravedad, vosotros practicáis una violencia verbal que da náuseas también. Pedir el derecho de autodeterminación no es en sí violento ni nada por el estilo, y el que ETA y adláteres lo reclamen desde siempre, no lo hace intrínsecamente malo. Es como pedir que se renuncie a los derechos de la minoría negra, por ejemplo, porque unos cuantos activistas hayan cometido actos violentos al reinvindicarla. ¡Es increíble la desfachatez que tenéis!

    Y llamar a 300.000 personas en el País Vasco, me da igual que digas “hijos de puta” o “canallas”, no da más que una muestra de la catadura moral que exhibes. A Basta ya! y grupos similares se os ha dado desde determinada prensa de corte claramente conservador demasiado bombo y platillo y no sois pacifistas ni nada por el estilo; sois unos fundamentalistas de corte nacionalista español y conservador cuyos comentarios os delatan a cada paso. Si fuerais realmente demócratas – ¡qué palabra tan desgastada! Hoy cualquier pelagatos se autodefine como “demócrata” sin serlo – aceptariáis los resultados que han salido de las urnas os gusten o no y lo que el pueblo democráticamente ha votado. Pero si gana BILDU o el PNV no es democrático y sus votantes tienen que ser insultados por personajes como tú; ahora, si gana PP o PSOE (con salvedades, como ha quedado claro por tu comentario sobre el exalcalde Odón Elorza) o vuestro insignificante partido que tiene la osadía de llamarse “progresista y democrático”, cuando no es más que una burda mentira -como decía Jesús por sus hechos los conoceréis- obtiene alguna migaja, eso sí es democrático. Pero bueno, ¿quién te crees que eres para ir dando lecciones de democracia a la gente? Trabaja un poquito tu rabia interna antes de vociferar así.

    • alc dice:

      ¿Es democrático cualquier referéndum independientemente de las circunstancias en que se haya celebrado?.

      Pongamos un ejemplo extremo y claro: supongamos un país o región en que se haya realizado una limpieza étnica, ya sea mediante el asesinato masivo o mediante la deportación de ciudadanos. O donde se haya realizado una colonización masiva, dirigida y ordenada con ciudadanos de otras procedencias (el Sahara Occidental por ejemplo). ¿Se podría considerar democrático el resultado de un referéndum realizado en esas condiciones (incluso cuando dicha limpieza haya terminado de ejecutarse pero perduren sus consecuencias)?. No creo que nadie discuta que el resultado no es representativo ni aceptable democráticamente.

      En el País Vasco no ha existido una limpieza étnica. Pero sí una limpieza política e ideológica. Parece mentira que haya que decirlo: una determinada organización política y criminal se ha dedicado durante unos 50 años a asesinar, secuestrar y extorsionar a cientos de ciudadanos por pensar, hablar y/o escribir de una determinada manera, o por presentarse a las elecciones o ser representantes en las instituciones de determinados partidos. En definitiva, por significarse política y/o ideológicamente. Y por estos mismos motivos muchos otros ciudadanos han sido amenazados de una u otra manera, y lo siguen siendo. Además debido a este exterminio, se han exiliado miles de personas.

      Mientras ETA no se disuelva, se acredite la destrucción de todo su arsenal y deje de haber asesinatos, secuestros, extorsiones y amenazas no existirá democracia en el País Vasco.

      Pero incluso, cuando esto termine si Dios quiere algún día, cualquier resultado electoral seguirá estando manchado. Porque Miguel Ángel Blanco, Joseba Pagazaurtundúa, Miguel Ángel Ordoñez y muchos otros cientos o casi miles de personas no podrán votar ni presentarse nunca más a unas elecciones. Mientras que sus rivales políticos, como Joseba Egibar, siempre podrán hacerlo. Y miles de ciudadanos exiliados tampoco votarán.

      Por otra parte ¿por qué es democrático el derecho a decidir o el derecho a la autodeterminación de Euskal Herria o de Euskadi, y no el de Álava, el de mi pueblo, el de mi barrio, el de mi comunidad de vecinos o el de mi escalera?. ¿O el mío propio (o el de cualquiera) con mis propiedades?.

  3. alc dice:

    El resultado de las elecciones municipales en el País Vasco, y particularmente en Guipuzcoa -perdón, Gipuzkoa- se puede analizar en varias claves.

    Obviamente la primera lectura es la vuelta de los pro-etarras (si no simplemente etarras) a las instituciones, y con más fuerza que nunca. Esto les da acceso a la gestión del presupuesto público (control y asignación de subvenciones y asignaciones…), y en general el control de la acción de la administración. Esto último afecta desde los homenajes públicos, los nombres de las calles, el uso de las banderas, la contratación de personal, la policía municipal…

    Pero existe una segunda lectura, en clave interna del PSOE.

    Empecemos por decir lo obvio. El PSOE es clamorosa y descaradamente el responsable de la legalización de Bildu en el TC. En una primera instancia el mismo gobierno del PSOE dirigió la acción del Ministerio del Interior, de la fiscalía y de la abogacía del estado para solicitar la ilegalización de Sortu y de Bildu en la justicia ordinaria. No era más que un paripé, una forma de lavarse las manos de cara a la galería, de cara a negar y tapar lo que harían posteriormente. Estas acciones derivaron en la prohibición del TS de que ambas formaciones pro-etarras concurrieran a las elecciones. Luego, en el último momento, llegó la sentencia del TS revocando la sentencia del TS para permitir a Bildu de concurrir a las elecciones. Si a estas alturas alguien tiene alguna duda sobre el descarado control y manipulación del TS por parte del gobierno, que observe la delatora y escandalosa postura mantenida por el PNV, que condicionó públicamente su apoyo parlamentario al PSOE a la legalización de Sortu y/o Bildu, y de hecho les retiró su apoyo en el congreso de los diputados tras la sentencia del TS y lo repuso tras la del TC.

    Pero el PSOE y el gobierno no sólo han actuado presumiblemente en la legalización de Bildu. Durante las dos últimas legislaturas, han mantenido públicamente que era un hecho que algo había cambiado, algo se movía en el mundo pro-etarra. Lo han mantenido repetidamente pese a no existir ninguna prueba verificable. Ni siquiera ningún indicio. Al contrario que en Irlanda del Norte, donde cualquier avance en la legalización del brazo político del IRA e incluso la autonomía y las comptencias del parlamento autonómico se han condicionado a la entrega verificable del armamento y el arsenal terrorista y a la ausencia de atentados (suspendiendose inmediatamente la autonomía y el parlamento); aquí no ha habido ninguna condición previa.

    Realmente, las diferencias entre el proceso norirlandés (cesiones políticas a cambio de cambios verificables) y el vasco (cesiones políticas a cambio de nada, esperando que dichas cesiones acaben con el terrorismo) no se restringen a la acción del PSOE durante los gobiernos de Zapatero. Sino que es la tónica seguida en España en los últimos 30 años desde la transición democrática. Dejemos de hablar de si se pueden hacer o no cesiones políticas a cambio del terrorismo. Porque estas cesiones se han hecho (llevan 30 años hacinedose) y encima no se han exigido las contrapartidas necesarias a la otra parte (cese de la actividad terrorista). El resultado es que en Irlanda del Norte han terminado de forma efectiva con el terrorismo secesionista a cambio de menos autonomía de la que tiene hoy el País Vasco, mientras en España se ha cedido ya mucho más a cambio de nada.

    Lo paradógico del PSOE, es que en el fondo le han hecho gratis la campaña electoral a Bildu. No entiendo cómo creían que los votantes guipuzcoanos les iban a votar a ellos (al PSE-PSOE) después de decir y repetir hasta la saciedad que los de Batasuna, Sortu y Bildu eran un tipos tan fantásticos, pacíficos y que habían avanzado tanto. Obviamente, parte de ese electorado ha preferido recompensar ese supuesto (y falso) esfuerzo y evolución de los pro-etarras, en lugar de votar al PSOE.

    ¿Entenderán Ramón Jáuregui y Odón Elorza algún día por qué han perdido la alcaldía de San Sebastián?. ¿Y por qué el PSE-PSOE se ha dado semejante hostia frente al éxito de Bildu?.

  4. guticid dice:

    Siempre queda la opción de anexionarse a Bilbao…, siempre nos ha gustado mucho la playa de la Concha

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