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La entrada de Bildu, o los hijos de ETA reclaman la herencia

No recuerdo en cuál de los atribulados años 90 asistí a un debate sobre la relación del PNV con los etarras y sus víctimas que alguien resumió a la perfección: “desengáñate, para Arzalluz los etarras son hijos pródigos y nosotros hijos de puta”. Y así era y sigue siendo aunque Arzalluz ya no mande en Sabinetxea: por si alguien lo había olvidado, el PNV ha vuelto a regalar importantes alcaldías a Bildu y, probablemente, la Diputación de Guipúzcoa con su Hacienda Foral y todo. Las voces escandalizadas procedentes del mundo socialista y asociados, sobre todo, no han hecho otra cosa que consumar su ridículo y su traición. Porque traición ha sido romper en el último momento, y por torpes intereses electorales, una lucha contra ETA que estaba a punto de conseguir el KO técnico de la banda y de su brazo político, resucitado ahora en forma de una seudo coalición que muy pronto acabará siendo descaradamente lo que ha sido desde el principio, el partido político de ETA con otro nombre que añadir a la colección. Pues bien, como dice canturreando la niña de Polstergeits cuando anuncia la irrupción del mal desde la pantalla de la tele: ya están aquiiiiiií… Los hijos pródigos de Sabino Arana han vuelto más crecidos que nunca a reclamar su herencia: y, a diferencia del pródigo evangélico, el mal hijo ni siquiera ha tenido que mostrar arrepentimiento; al revés, ha obtenido impunidad y complicidad con premio electoral.

Las lágrimas de cocodrilo socialista son, en cualquier caso, consecuencia de un pésimo cálculo tan lleno de cinismo como de ignorancia: pensaban que Bildu sacaría menos de la mitad de los votos que finalmente ha sacado –algo más de 300.000 en País Vasco y Navarra-, y que éstos serían a costa del PNV en municipios pequeños y medianos. Despreciando el efecto legitimador y promotor de la gigantesca campaña de publicidad de Bildu de los medios de comunicación afines a PSOE y PNV –los más importantes del País Vasco y por supuesto todos los públicos, además del grupo PRISA al completo, Público y La Sexta, etc.-, que convencieron a muchos de que Bildu era la garantía de la Paz y demócratas intachables que habrían roto con ETA (¡incluso una alternativa al bipartidismo para jóvenes indignados despistados!), se han encontrado con la amarga verdad de que los votos de Bildu han barrido alcaldías socialistas que creían seguras y, sobre todo, regalado a los herederos de ETA la de San Sebastián, con la colaboración entusiasta del PNV.

Uno es donostiarra y por eso las cosas que pasan en su ciudad natal le importan más que las de otros sitios. Uno ha sido portavoz de Basta Ya y ha dedicado muchos años y energía a la ofensiva intelectual contra el nacionalismo y a organizar la movilización cívica contra ETA. Uno ha tenido que llevar escolta por eso mismo e ir al funeral de amigos asesinados que tuvieron peor suerte. Por eso es un espectáculo particularmente desolador asistir a la reducción de los veinte años del gobierno municipal de Odón Elorza, veinte años perdidos y desperdiciados por un alcalde penoso y superficial que daba mucha más importancia a los carriles-bici que a la lucha por la libertad, en mero trámite de paso para la entrada triunfal en la alcaldía de un partido minoritario (8 concejales de 27) que propone los fines de ETA como fin de la política de una ciudad donde esa banda ha asesinado a más de cien personas, y donde se han organizado y celebrado las principales movilizaciones masivas contra el terrorismo sin que, ahora, parezcan haber servido para maldita la cosa.

Con sus 300.000 votos Bildu gobernará a más de 700.000 personas. Serán más de un millón si, como parece, se hace con la Diputación Foral de Guipúzcoa. Lo que piensa hacer ha quedado claro con los primeros actos de sus nuevos alcaldes: negarse en redondo a condenar a ETA y exigir su disolución, antes al contrario: continuar el hostigamiento y la exclusión de cualquier oposición a sus pretensiones; vetar a medios de comunicación; poner todas las instituciones y los recursos públicos al servicio del proyecto político de la llamada “izquierda abertzale”, es decir de ETA, lo que significa imponer políticas de asimilación lingüística, educativa y cultural que profundicen en todas las facetas del peor nacionalismo. Y si esto no fuera suficiente, volver a las amenazas y a la violencia física contra quien no colabore u oponga resistencia real a sus decretos. Porque no se olvide que ETA no ha desaparecido sino que, salvada por la campana de la política pacificadora de ZP –con el auxilio impagable de un PP insultón pero puesto de perfil-, la banda sigue ahí como garante último de que lo que no se consiga por las buenas podrá obtenerse por las malas. Al fin y al cabo, ¿este final tan estupendo para ellos no demuestra la rentabilidad del terrorismo y de la violencia política de todo tipo, la impotencia de la justicia y la debilidad de un Estado en manos de partidos agotados sin más afán que sobrevivir en el poder? Y el resultado electoral, ¿no ha demostrado que una parte de la sociedad vasca y navarra está dispuesta a tragar cualquier vileza con tal de estar del lado de los vencedores, de los matones y asesinos, todo lo lejos que puedan de cualquier situación que los convierta en víctimas? Y estos tienen el apoyo de ETA mientras los resistentes tienen –es un decir- el apoyo de un Estado ausente y en retirada.

Los defensores de Bildu insisten en que esta falsa coalición ha roto con ETA y es una sincera partidaria de las vías democráticas. Que lo primero es falso quedó demostrado el mismo sábado 11 de junio, cuando los alcaldes de Bildu se negaron expresamente a reclamar la disolución de la banda y, con la clásica parafernalia fascista de Batasuna, se rodeaban de vociferantes partidarios para dar vivas a los presos terroristas y exigir otra amnistía. Como ya se sabe que la estupidez no tiene límites, supongo que harán falta varios años de gobierno de Bildu para que algunos se convenzan –y otros ni eso- de que la democracia no tiene nada que ver con la imposición de normas que prohíben y persiguen la disidencia del nacionalismo y dan a elegir al disconforme entre el destierro o el exilio interior en su propia casa.

Con Bildu gobernando un millón de personas en docenas de ayuntamientos y la Diputación de Guipúzcoa, ETA no tiene necesidad alguna de atentar ni hacer acto de presencia más allá del previsible comunicado de jolgorio y felicitación por lo ocurrido. ¿Para qué estropear la fiesta si el heredero político va consiguiendo una tras otra las pretensiones que justificaron 858 asesinatos, miles de heridos y docenas de miles más de perseguidos, desterrados y extorsionados? Al contrario, ahora podrá aprovechar para tratar de reconstruirse y poder seguir amenazando como el Hombre del Saco de la construcción nacional, si las Fuerzas de Seguridad del Estado no lo impiden. Y nos dirán que eso, que no haya atentados sangrientos ni destructivos, eso es la Paz. Como decía el Caudillo Francisco Franco o sus portavoces en los nodos, telediarios y partes de Radio Nacional.

En fin -pensarán ustedes si han llegado hasta aquí-, ¿significa eso que hemos perdido la guerra con ETA y el nacionalismo obligatorio? Desde luego hemos perdido una batalla que, para más escarnio, estaba claramente ganada. Pero no, no nos han ganado: sencillamente algunos de los nuestros nos han traicionado y entregado a nuestros enemigos. Así de simple, así de grave. No deberá volver a ocurrir.

 

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13 comentarios a “La entrada de Bildu, o los hijos de ETA reclaman la herencia”

  1. alc dice:

    Creo que fue Sto. Tomás de Aquino en el s. XIII quien dijo que la la ausencia de violencia es condición necesaria pero no suficiente para que haya paz. Sino que también es necesaria la existencia de justicia y de las condiciones necesarias para vivir. (Supongo que un catedrático de filosofía me podrá corregir).

    Es triste ver que en el s. XXI algunos todavía no han entendido que no es paz ceder a un chantaje terorista para que no haya violencia (una forma suave, cursi y recatada -y sobre todo cínica- para evitar llamar por su nombre a los asesinatos/i>, secuestros/i>, amenazas/i> y la extorsión) .

  2. andronico dice:

    El sábado la Sexta durante su reportaje de mediodía, hizo varias conexiones para serguir la constitución de los ayuntamientos.
    Estuvieron en el País Vasco. El tratamiento sobre Bildu, que fue el gran protagonista, se caracterizo por el uso de términos neutros, en absoluto críticos. Incluso en un momento dado, se incluyó la consabida frase de todos los votos de los donostiarras valdrán lo mismo, que el energúmeno que dirige el Ayuntamiento de San Sebastián, vertió cínicamente.
    En la información por supuesto brillaron por su ausencia la explicaciones del ambiente de coacción en Elorrio y la censura de Lizarza. Eso parece que no interesaba contarlo.

    Sin embargo, el tratamiento informativo cambió radicualmente cuando se trasladaron a Badalona. Los redactores, tanto el que estaba allí como la voz en off que narraba las protestas, abandonaron ese tono neutro con que obsequiaron al fascimo etarra y llenaron de referencias peyorativas al nuevo alcalde: xenófobo, racistas, etc. y además no se ocultó la simpatía por los que en las calles protestaban.

    Estos son los “medios informativos” que tenemos y sobre todo UPyD tiene que sufrir. La desvergüenza y el cinimo más absoluto de parte de quien dice ser de izquierda pero apoya las políticas xenófobas y racistas del nacionalismo. A estas alturas todos somos conscientes que llamar a los gitanos rumanos ladrones es racismo, pero cuando desde los nacionalistas vascos y catalanes llaman a todos los españoles ladrones, eso son posiciones progresitas y de izquierdas. En definitiva la doble vara de medir que denunciabas hace unas semanas.

  3. jjms dice:

    El miedo, la coacción, la violencia y el matonismo de los etarras, que lleva ya tantos años instalado en las provincias vascas y zona norte de navarra, han logrado para ellos un efecto muy favorable que no es ni más ni menos que la anestesia social.
    Han ido eliminando poco a poco (o mucho a mucho) el sentido crítico y moral de una gran parte de la sociedad, de forma que se han acostumbrado a vivir (sobrevivir) en ese ambiente enrarecido, viciado y vomitivo en el que viven, hasta el punto de que han asumido como favorable el mal menor: el que deje de existir la violencia directa y asesina de unos criminales, aunque persista la violencia soterrada y la coacción de los matones fascistas.
    Pero lo que es más triste y más repugnante es que al igual que el PNV, hubo otra formación (PSPV) que se creyó a salvo de las miras de las armas de los asesinos y solo cuando comprobaron con su propia sangre que no estaban a salvo, se unieron a la labor de lucha abierta contra eta. Pues bien, como ahora parece que las armas y las bombas han callado, se olvidan de nuevo de las víctimas que ellos también han puesto, para hacer cálculos de marketing que les han fallado y permitir que los violentos vuelvan a sus andadas.
    Por un miserable plato de lentejas, que ni siquiera se han podido comer, han vuelto a vender a sus compañeros de duelo y a sus propias víctimas por unos errados cálculos que no han salido como pensaban.
    Yo creo que te equivocas, Carlos, en tu último párrafo. Si nos han vendido miserablemente, si nos han traicionado y entregado a nuestros enemigos… es que NO eran de los nuestros.

  4. Javier de Iriarte dice:

    Señor Gorriarán, permítame que me presente: soy vasco y español (en ese orden) y, desde esta tarde, un orgulloso hijo de puta. En efecto, y gracias a usted, he decidido entregar a Bildu mi voto en las próximas elecciones generales: enhorabuena por su contundente capacidad de convicción.

    Hasta ahora, no voy a mentirle, mi corazón estaba dividido: mis simpatías hacia el nacionalismo (siempre moderado) y mi militancia de izquierdas me inclinaban a simpatizar con la izquierda abertzale, pero mi desconfianza ante sus excesos tradicionales y su cerrazón ideológica me mantenían a cierta distancia, situándome en ese justo medio aristotélico que usted (sólo en teoría) tan bien conoce.

    Pero he aquí que, por lo visto, semejante “neutralidad” no es posible. Hay cierta gente totalitaria y fanática, completamente encerrada en sus visiones dogmaticas, maniqueas y simplificadoras, que está empeñada en trazar líneas rojas. Para estos intolerantes no cabe reflexión ni matiz posible: o se está con ellos y con sus verdades “universales” o se está contra ellos. Quizás no se ha dado cuenta, pero no me refiero a Josu Ternera (que bien podría): me refiero a usted y los suyos.
    Y es que me temo que ese inmenso odio que siente ante todo lo vasco y que se refleja en cada una de sus palabras ha ahogado su capacidad crítica: no sabe lo que dice. Usted, por ejemplo, se dice contrario al nacionalismo, pero se miente (o nos toma por idiotas). ¡Por supuesto que es un nacionalista!: un nacionalista español de la peor calaña. Porque, no se equivoque, ustedes y su demagogia populista no engañan a casi nadie. Es evidente qué representan ideológicamente: no pretendo insultar si digo que usted y los suyos no son otra cosa que una nueva careta del rancio fascismo españolista: el mismo que nos llevó a la Guerra Civil. Desde luego, los vascos lo tenemos muy, muy claro: tan claro que ustedes no han conseguido obtener ni un solo concejal de los 2500 en juegos. Dígame: ¿No le parece completamente patético? Y, sobre todo, ¿no le hace semejante grotesco fracaso pensar, aunque sea por un segundo, que hay algo profundamente erróneo en aquello que defienden? ¿Son ustedes los equivocados o el millón y medio de vascos que les ignoran o les desprecian?

    Un desprecio en su caso, seamos francos, de lo mas merecido. Y es que usted se ha retratado con sus miserables y zafios descalificativos personales. ¿Qué clase de fantoche “demócrata” es usted, que se permite la desfachatez de llamar “hijos de puta” al 26% de los vascos? ¿Es ese el “respeto democrático” que nos vende UPyD, “los que no piensan como yo que se mueran”? ¿Y qué se supone, según usted, que hay que hacer con semejante “chusma”? ¿Los fusilamos, como en el 36? ¿Le gustaría? Pues bien: tengo una noticia. Vais a necesitar una bala más: para mí.

    Ustedes, con su baboso totalitarismo, se ha empañado en trazar la línea roja. Y puesto a elegir entre “hijos de puta”, prefiero a los “míos”.

    Acabo con una declaración de intenciones: tenga la seguridad de que voy a luchar con todos los medios democráticos a mi alcance para limpiar de chusma como usted de las instituciones, y que no descasaré hasta que todos los vascos y españoles sepan la clase de miserable fascismo representa su partido faccioso. De momento, puedo decir con orgullo que convencí a unos cuantos, durante los foros del 15-M, de lo suicida que era votar a su particular “NSDAP”.

    • jjms dice:

      Resulta, apreciado (en lo que valga) Borroka de nueva adscripción, que unos resultados electorales producidos después de años de “limpieza” étnica/ideológica, de coacción e imperio del miedo, de maniqueista dicotomía entre los bravos gudaris y los apestosos españolazos… no son precísamente muy democráticos, o al menos no tanto como para defenderlos con tanta “contundencia”. Quiero decir que no hay tanto de qué presumir a no ser que se pretenda reivindicar con ellos, también, toda la trayectoria que esa llamada izquierda abertzale ha tenido hasta este 22-M.
      ¿Se atreve usted a llamar “fascistas” o “facciosos” a quienes únicamente se limitan a expresar su sentir, su opinión y sus ideas mediante las palabras? ¿Usted que defiende ahora con tanto ahínco a quienes han jaleado a eta (y aún hoy no la condenan), han señalado objetivos o han pretendido silenciar a quienes no comulgaban con sus intolerantes y totalitarias ideas?
      ¿Se atreve usted a escribir sobre odio de otros o sobre reservar una bala? Tiene usted muy mala memoria, o como me temo muy poca verguenza.
      ¡Vaya usted! (si se atreve) a cualquier herriko taberna a explicarles a sus nuevos amigos eso de que se siente vasco y español (por ese orden) y que como usted es de izquierdas se considera también miembro de la misma manada. Ya nos lo contará, le esperamos. Y de paso les explica eso de su hasta ahora “neutralidad” que ha decidido decantar por el lado de los bravos eusko-gudaris.
      Por último hágase usted mirar tan recurrente fijación con la guerra civil, el 36 y el fascismo españolista no sea que acabe por lesionar irremediablemente sus dañadas meninges.

    • guticid dice:

      Sinceramente le estamos dando demasiada publicidad a un fenómeno aburrido nada innovador y sin interés. Es una pena tanta energía consumida en batallitas del abuelo cebolleta en aras del nacional aldeanismo…
      Cuando era pequeño me frustraba y sublevaba la estrechez de miras de ciertos convecinos y amigos de Bilbao y alrededores.
      Si no fuera porque tiene consecuencias criminales e insolidarias y poco de “izquierdas” (lo entrecomillo porque lo considero un término que confunde más que aclara pero en fin…) el espíritu de campanario tendría hasta cierto encanto folclórico.
      Creo que lo peor de todo el nacionalismo que muchos vascos hemos padecido es el profundo hastío y perdida de tiempo que nos ha supuesto vivir rebatiendo toda la suerte de tonterías nada interesantes de una cuadrilla de seres anodinos que bien harían en viajar y oxigenarse la mente con el mundo y sus problemas y alegrías reales; se curarían sus problemas freudianos conectándose a una vida que afortunadamente no es fósil, monótona y con olor a cerrado.
      En fin creo se podría perfectamente aplicar al objeto del nacionalismo lo que decía Humphrey en la película Casablanca “Si tuviera tiempo de pensar en ti quizá te despreciaría…”

  5. Jontxu dice:

    Quizá sea el momento de reconocer la mayoría nacionalista vasca sobre la española en el Pais Vasco. Aunque no nos guste tienen todo el derecho a gobernar con sus programas. Eso es la democracia, no?

    • Carlos Martínez Gorriarán dice:

      Resulta que Gorka Maneiro ya presentó en el Parlamento Vasco una reforma electoral vasca en ese sentido, con un sistema de voto proporcional. Nosotros hacemos lo que decimos. Eso es la democracia, no el nacionalismo.

    • jjms dice:

      ¿Quizás olvida usted, Jontxu, señalar lo democrático, edificante y respetuoso del vociferio y acoso que se produjo en varias localidades vascas con ediles no nazionalistas?
      Parece que usted también gusta de señalar lo que le beneficia y olvida oportunamente lo que le perjudica ¿NO?
      Las manifestaciones multitudinarias contra eta no parece que le resulten tan democráticas como esta pretendida nueva mayoría nacionalista vasca ¿verdad?
      ¿Y lo pasado? ¿pelillos a la mar?

  6. TUCHO dice:

    Tanto trabajo y medianamente bien hecho, y se ha tirado por la borda el esfuerzo de muchos durante muchos años. La decisión del TC pasará a la historia, pero los vascos sufrirán el acoso de los de siempre en su vida más cotidiana, y completamente legitimados desde las instituciones.
    Estoy leyendo el nuevo libro de Maria San Gil, y venía a decir lo mimso que dices en tu artículo Carlos. Se puede vivir en paz, pero no existe la libertad. Quizás los batasunos y eta dejen de matar, y exista paz (definida como falta de asesinatos, que no una paz en sí), pero lo que no habrá es libertad, sino que se impondrá el nacionalismo obligatoria en su máxima extensión hasta en lo más insignificante y cotidiano que podamos pensar. Tiempo al tiempo

  7. guticid dice:

    El chalaneo del tribunal constitucional de componendas en trastienda de Rubalcaba es la viva imagen de la vieja degeneración de principios de la dirección del PSOE que llega desde Felipe González, Barrionuevo, Vera..hasta nuestros días. Una permanente mezcla de ignorancia etnico culturalista e incoherencia blandengue mezclada con indecencia (GAL, etc….)
    El problema de fondo es una falta total de Norte y claridad profunda de ideas mezclada con oportunismo, una íntima cobardía y miedo; dentro de esta lógica es de señalar que uno de sus representantes máximos en el País Vasco ha sido Odón Elorza.
    Me gustaría creer que nos sorprenderá este Izaguirre, pues la mala copia que fue Odón es difícil que sea peor que este original..Lo de la diputación de Guipuzcoa con sus dineros en manos de Bildu me da más miedo…

  8. andronico dice:

    El más difícil todavía se cumple permanentemente en el País Vasco. El cinismo más total y absoluto, la desveguenza y la cara dura más total asientan sus reales en aquellos territorios. Durante décadas, la llamada “Izquierda Abertzale” no ha hecho más que insultar, humillar, machacar y triturar a sus oponentes. ¿H. de P.? Eso y muchas cosas más han vertido contra los que no entonaban el “Arriba Euskadi” (Gora… siempre ha significado en euskera Arriba no lo olvidemos) ni comulgaban con la Euskal Herria Una Grande y Fascista que defienden.

    ¿Acaso no es más grave llamar anti-vasco, es decir anti-patria al enemigo, máxime cuando ese “delito” llevaba aparejado el dictarse automáticamente una “pena de muerte”?

    Javier de Iriarte ¿acaso eso no es más grave? Es muy significativo lo que dice este contertulio: lo que le frenaba de votar al Fascismo no era que volaran la cabeza a la gente. No.

    No le frenaba el cinismo estratosférico que en Navarra ha hecho que para sustituir a la derecha, por la extrema derecha que representan ellos, defendían crear las más variadas sopas de letras con tres, cuatro o las fuerzas políticas que hiciera falta pero se escandalizan de que DOS fuerzas, con una base social idéntica (salvo en el nacionalismo) unan sus fuerzas en Elorrio y saquen a la partida de la porra a la calle

    No le frenaba y tampoco le frena ahora que la estructura de chantaje siga viva y preparada para señalar y amenazar a los discrepantes del Fascio Vasco, tal como Martinez Gorriarán ha tenido que sufrir en el cierre de la última campaña electoral en Vitoria. ¿Señor Irarte y usted que tiene que decir ante las agresiones y ataques que ha sufrido UPyD en la campaña electoral? ¿Si a usted le agredieran y acosaran igual no llamaría como mínimo h. de p. a sus agresores?

    Luego queda lo más “enternecedor” de nuestro contertulio “militancia de izquierdas me inclinaban a simpatizar con la izquierda abertzale”. Como se pone en los guiones de las obras de teatro (Sonoras carcajadas).

    Ahora resulta que defender poner fronteras es de izquierda. Abrazarse a la bandera patria y usarla de forma constante, reiterada y obsesiva es de izquierdas. Generar un discurso de odio hacia los “otros” unicamente por razones nacional patrióticas es de izquierdas.

    Es de izquierdas defender la voladura del sistema de pensiones, partiendolo en trozos para tener “sistema de pensiones propio”, aunque centenares de miles de pensionistas gallegos o asturianos se encontrarían con que les tenían que disminuir sus pensiones en más de un 30 %. ¡¡Eso es ser de izquierdas!!. Lo mismo podemos decir del sistema de desempleo. O tener un estatuto de los trabajadores Vasco, para que luego cada territorio haga una carrera de a ver quien disminuye más los derechos de los trabajadores para llevarse las fábricas de los vecinos. ¡Eso también es de izuqiedas!

    O cargarnos la solidaridad territorial que permite unos niveles dignos de educacion o sanidad en los territorios más pobres. O crear Estados “propios” porque lo que hay que hacer no es gastarse en dinero en educación, cultura, investigación, sino que hay que gastarse en los infinitos gastos que supone crear un Estado “propio”.

    ¡¡Eso es lo que le llama a “su militancia de izquierdas”!! El que “se pudran” los que no son vascos y además nacionalistas ultras y radicales.

    El titular del blog lo explicó muy claro cuando analizó los resultados de la ultraderecha en Finlandia. El discurso de personajes como esta persona que nos ha visitado es el mismo discurso de las extrema derecha en Europa, el “que se pudran”, el del racismo y la xenofobia, en definitiva, otro rostro más fascismo.

    Martinez Gorriarán, estos os seguirán llamando h. de p. que es lo que nos han llamado durante treinta años. El hecho de que hayan reaccionado como han reaccionado no demuestra más que la razón está de vuestra parte.

  9. alc dice:

    Para mí lo notable e intersante de este tipo de exposiciones se concentra en su comienzo:

    Señor Gorriarán, permítame que me presente: soy vasco y español (en ese orden) y, desde esta tarde, un orgulloso hijo de puta. En efecto, y gracias a usted, he decidido entregar a Bildu mi voto en las próximas elecciones generales: enhorabuena por su contundente capacidad de convicción.

    Hasta ahora, no voy a mentirle, mi corazón estaba dividido: mis simpatías hacia el nacionalismo (siempre moderado) y mi militancia de izquierdas me inclinaban a simpatizar con la izquierda abertzale, pero mi desconfianza ante sus excesos tradicionales y su cerrazón ideológica me mantenían a cierta distancia, situándome en ese justo medio aristotélico que usted (sólo en teoría) tan bien conoce.

    Pero he aquí que, por lo visto, semejante ‘neutralidad’ no es posible.

    Es, cuanto menos, curiosa esta típica forma de comenzar. Con una presentación gratuita, injustificada, y sobre todo que no viene a cuento de sus ideas políticas. Y no tratando de explicar estas ideas, sino clasificandolas en base a definiciones arcaicas y huecas (¿qué es ser de izquierdas? ¿o nacionalista pero moderado?). Se presentan a sí mismos como equisidtantes, supuetamante “neutrales“, moderados, “nacionlistas pero solo un poco” (¿?)…

    Esta premisa no es cuestión nada baladí. Pongámonos por ejemplo en la Alemania del comienzo de los años 40 (en pleno clímax del nazismo), ¿cómo sería entonces esa posición socialmente neutral o equidistante?.

    En este caso concreto, además de la superioridad de la equidistancia entre el nacionalismo y el no nacionalismo, se arroga además la superioridad moral de la izquierda. Eso si, sin someter al más mínimo análisis de contradicción cómo es posible ser a la vez nacionalista y de izquierdas. Y lo condimenta todo, con un poco de victimismo “un orgulloso hijo de puta“.

    Esta introducción tiene la finalidad de arrogarse una posición supuestamente centrada, supuestamente representativa de algo así como la sociedad en su conunto. De este modo, sus ideas tienen un plus de legitimidad frente a los demás. Su opinión no le representa sólo a sí mismo, sino a algo (aterradoramente) superior. Con esta legitimidad habla desde la posesión de la (única) verdad.

    Después de semejante introdcción no es necesario justificar de forma mínimamente lógica o razonada ninguna idea o planteamiento. Después de esa introducción todo vale porque nada se puede discutir. Incluso la descalificación, y el insulto.

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