search
top

Una brecha en el bipartidismo

EL 22-M produjo tres noticias políticas fundamentales: la primera brecha abierta en el bipartidismo PP-PSOE, el desastre del PSOE y el regreso de ETA-Batasuna a las instituciones bajo la marca blanca Bildu. De estas tres noticias la última es nefasta, la primera estupenda y la segunda, neutra. Dejemos para otro día lo de Bildu, que al fin y al cabo es otra consecuencia del bipartidismo –del reparto de la justicia entre PSOE y PP-, y veamos qué es eso de la brecha en el sistema. Consiste en que la suma de los votos de PP y PSOE ha descendido, grosso modo, un 5% de media y un 10% en Madrid. Aunque esa bajada global sea consecuencia del desplome socialista, el hecho relevante es que se ha roto la tradición de vasos comunicantes que daba a uno de los dos grandes partidos la mayoría de los votos que perdía el otro. El PP no se lleva ni mucho menos el porcentaje perdido por el PSOE, por mucha comprensible euforia que reine en sus filas. Y el partido satélite de duopolio, IU, apenas ha subido medio punto sus resultados. Y entonces, ¿a dónde han ido los votos perdidos por el bipartidismo? Una pequeña parte al voto en blanco y abstención, que han aumentado, y otra a pequeños partidos regionalistas como el FAC de Alvarez Cascos (e incluso Bildu en el País Vasco y Navarra). El único partido nacional que se ha llevado una buena parte de esos votos es UPyD. De modo podemos afirmar sin triunfalismo alguno que la campaña por el #votoutil y contra el bipartidismo ha sido un gran éxito; no tanto, que también, por los 162 nuevos cargos públicos conseguidos, sino porque se ha alcanzado el objetivo político principal: demostrar que votar UPyD es útil, y que el bipartidismo es un gigante con pies de barro al que se puede hacer temblar.

Todavía estamos hablando de una brecha, no del resquebrajamiento del duopolio partidista ni de su colapso inminente. Podría suceder que el 22-M fuera sólo un sobresalto y que el bipartidismo volviera a restaurarse. Pero contra esta nefasta posibilidad se alzan tres grandes obstáculos: primero, el lamentable estado político del PSOE, que invita a pensar que, con o sin Rubalcaba, tardará mucho tiempo en volver a levantar cabeza como par del PP (e incluso podría no lograrlo); segundo, la aparición y crecimiento de un movimiento de protesta social contra ese mismo bipartidismo asfixiante del que el 15-M y sus derivaciones asamblearias es una expresión destacada, pero no todo el fenómeno ni mucho menos; tercero, que en UPyD no pensamos quedarnos sentados disfrutando de nuestro pequeño triunfo del 22-M, sino que seguiremos trabajando para ser una alternativa al bipartidismo a pesar de las trabas de la Ley Electoral o las de algunos medios de comunicación.

La reacción del PSOE a su mal resultado electoral es toda una demostración de agotamiento profundo. La política ha sido completamente arrollada en ese partido por las argucias e intrigas destinadas al salvamento de los muebles y al sacrificio selectivo de los menos aptos para los tiempos que se avecinan. No otra cosa es la solución tramposa de impedir la celebración de verdaderas primarias imponiendo por dedazo a Rubalcaba como único aspirante a la Presidencia del Gobierno mientras, de carambola, se evita un Congreso Extraordinario que habría expulsado a ZP de la Secretaría General. Zapatero, definitivamente consagrado como el político más inepto y dañino de esta etapa histórica, consigue mantener una apariencia de control y estabilidad –exigida por los omnipotentes mercados de la deuda- a cambio de sacrificar a esa legión de incompetentes prohijada por el zapaterismo encarnada por Carme Chacón (o a escala municipal por otro ilustre mindundi, Odón Elorza).

Digan lo que digan, la misión de Rubalcaba y de la vieja guardia felipista que representa no es derrotar a Rajoy el 2012, sino frenar la disgregación de un partido que, al igual que el PP, depende en gran medida del poder autonómico y local como consecuencia del vaciamiento progresivo del Estado. Y que, una vez perdido ese poder, se enfrenta a una especie de tremendo ERE poselectoral del que serán víctimas miles de cargos públicos y muchas decenas de miles más de empleados y liberados de toda especie en la administración, empresas públicas y entes más o menos públicos de variadísima condición (se calcula que quizás existan 21.000, aunque nadie lo sabe con certeza). Un buen ejemplo de la desesperación sobrevenida para tratar de mantener algunos restos del naufragio lo proporciona la desesperada –e inútil- intentona por convencer a UPyD para que pacte con PSOE e IU en algunos municipios de Madrid, en particular el emblemático Getafe. La tentación de abandonar el barco que se hunde y buscar refugio en los chiringuitos autonómicos y locales que puedan subsistir va a ser muy poderosa y pasará una costosa factura al PSOE en términos de cohesión, influencia social y potencia electoral. La posibilidad de que los socialistas de la España Plural se adentren en la senda de la extinción paulatina en la que andan perdidas las izquierdas francesa e italiana –y en España ya lo está su variedad catalana- es algo más que una fantasmagoría.

Por eso es impensable que, a medio plazo, el PSOE pueda reconstituirse como para restañar la brecha en la estructura del bipartidismo. Si en las elecciones generales el PSOE baja del peldaño del 30% de los votos válidos, comenzará a ser víctima de una Ley Electoral (LOREG) pensada para penalizar a los partidos de ámbito nacional medianos y pequeños (consiguió destruir a PCE y CDS), dificultando enormemente su entrada en las instituciones. Una postrer justicia poética, si se quiere, pero una oportunidad de oro para acabar, ahora sí, con el bipartidismo: ocurrirá si, en las Elecciones Generales, UPyD consigue el suficiente apoyo ciudadano para llenar el hueco socialista y obligar a un PP insensatamente eufórico a enfrentar de una vez la reforma de la Ley Electoral, y a continuación las reformas constitucionales cada día más urgentes, es decir, la separación efectiva de poderes para tener una justicia independiente digna de ese adjetivo, y cerrar para un largo plazo este modelo territorial caótico, sustituyendo el insostenible Estado de las Autonomías por otro de tipo federal igualitario, es decir, donde todas las CCAA tengan las mismas competencias y financiación, y el Estado común un núcleo de competencias exclusivas que garanticen la igualdad y libertad personal: educación, sanidad, fiscalidad, gestión del territorio, política exterior, etc.

Aunque el escepticismo sobre la viabilidad de semejante cambio político ha retrocedido, todavía hay muchos que consideran imposible hacer ceder al PP y PSOE en cosas como el sistema electoral o la estructura del Estado. Es imprescindible sacudirse esa pasiva resignación. No será fácil, sin duda, pero a la vista de lo que sobre todo los socialistas se han mostrado dispuestos a hacer por retener o conseguir la alcaldía de Getafe (¡incluso a apartar ahora a los imputados de sus listas!), ¿qué no harían si lo que estuviera en juego fuera acceder al Gobierno de la nación? Todas las puertas antes candadas han comenzado a entreabrirse. Bastará con empujar y no ceder para que se abran por completo.

 

 

Share

6 comentarios a “Una brecha en el bipartidismo”

  1. jjms dice:

    Respetado y apreciado Carlos, de las tres noticias básicas que entresacas de los resultados del 22-M, a mi juicio solo cabe y merece interpretación la neutra: el descalabro del PSOE.

    La primera y buena de nuestra definitiva irrupción en el panorama político municipal y autonómico, como solo depende en el futuro de nuestro propio trabajo y su calado en el electorado, no tiene objeto aquí, entrar a comentarla. Como tampoco lo tiene ahora comentar la desastrosa reentrada de los asesinos en las instituciones del país Vasco, que ha sido permitida mediante los chalaneos político-judiciales del PSOE, por no se sabe bien qué presiones, qué compromisos ni qué absurdos planteamientos.

    Aparte de estas dos, la del BATACAZO del zapaterismo sí es relevante comentarla y no estoy en absoluto de acuerdo con la última frase de tu tercer párrafo.

    Zapatero NO ha sacrificado a su legión de incompetentes, muy al contrario solo ha realizado un gambito de dama (de su dama o delfina Chacón) para lograr enrrocarse tras sus ineptos-adeptos que junto a él han llevado al PSOE a la situación crítica en la que están tras el 22-M.

    Zapatero se atrinchera en la Moncloa y mantiene su ejecutiva intacta en Ferraz, dejando a Fredy el químico a los pies de los caballos que presumiblemente lo arrasarán en las próximas elecciones. Cuando se vaya despejando el tablero, mantiene la esperanza de lograr recuperar la dama con sus peones.

    Ha evitado ser desalojado de la secretaría general y de la Moncloa hasta que solo él mismo decida disolver las cámaras. Le cueste lo que le cueste al PSOE en las legislativas, andaluzas y vascas.

    ZP, los muertos que vos matais gozan de muy buena salud.

  2. CM dice:

    Bravo !!!! muchas gracias por hacerlo posible. Seguid así y para el 2012 se acabó el bipartidismo. Para ver el primer párrafo más gráficamente quizás ayude esto:
    http://www.auroratristan.com/

  3. alc dice:

    En política los pactos, no sólo son aceptables, sino que son incluso necesarios. Siempre y cuando se hagan con integridad y sentido.

    Lo que no es aceptable de ningún modo es votar en un sitio en función de lo que se obtiene a cambio en otro sitio, sin importar el contenido de lo que se vota.

    El hecho de que PP y PSOE recurran sistemáticamente a los pactos de zoco con los partidos nacionalistas en el congreso de los diputados, puede significar que eso es noprmal. Pero en modo alguno significa que sea aceptable.

    Uno de los mayores ejemplos de esta perversión la vimos cuando el Ministro de Industria, Miguel Sebastián (que es competente también sobre la energía) planteó la posibilidad de pactar con los sindicatos revocar el cierre de la central nuclear de Sta. Mª de Garoña a cambio de que los sindicatos aceptaran el retraso a los 67 años de la edad de jubilación. Obviamente, cerrar o no una central nuclear (se haga por los motivos que se haga) es un tema lo suficientemente importante por sus consecuencias e implicaciones como para decidirlo en base a semejante ausencia de criterio.

    Por tanto, no me parece adecuada la idea que planteó UPyD en la campaña electoral de pactar en la Asamblea de Madrid (si ni PP ni PSOE ni ningún otro partido hubiera sacado mayoría absluta y UPyD fuera determinante) en función de cosas que no tienen absolutamente nada que ver con el ámbito de decisión del parlamanto autonómico. Como son la reforma de la ley electoral nacional y la devolución de las competencias educativas de todas las comunidades autónomas (y no sólo en Madrid) al gobierno central.

    Pero plantear esto mismo para la elección de un alcalde en un ayuntamiento (Getafe, en Madrid) me parece ya una exageración, una excentricidad y una aberración totalmente fuera de lugar.

    Los votantes de UPyD también tienen (tenemos) derecho a que su (nuestro) voto y su (nuestros) representantes influyan en la elección de su (nuestro) alcalde conforme a criterios lógicos y aplicables.

    Si al final se trata meramente de que gobierne la lista más votada o con más concejales (PP o PSOE), entonces para que nuestro voto también valga tendremos que volver a votar a PP o PSOE eligiendo el mal menor y tapándonos la nariz.

    Lo que está haciendo UPyD en los ayuntamientos, al dejar que triunfe la lista más votada, es hacer dejación de su obligación elemental de representar a sus electores.

    Si las ideas de política municipal de UPyD se reducen a exigir cambiar cosas en el Congreso de los Diputados, sinceramente no entiendo para qué se ha presentado UPyD a las elecciones municipales.

    Y me temo que muchos votantes (y posibles votantes futuros) de UPyD en Getafe (y también fuera de Getafe) se puedan estar planteando esto muy seriamente. Yo desde luego que me lo planteo.

    • alc dice:

      Pensemos en todos aquellos municipios en los cuales el partido más votado y/o con más concejales es un partido de ámbito local. Un partido sin ningún diputado provincial, autonómico, nacional ni senador. Un partido de esos sin concejales en ningún otro municipio, y que ni siquiera concurre a las elecciones fuera de su municipio. Existen numerosos municipios en España en los que partidos así obtienen numerosos concejales, consiguen la mayoría e incluso gobiernan la alcaldía.

      Pongamos un supuesto teórico que no ha sucedido, pero que podría haber pasado perfectamente. Y que sobre todo puede pasar en el futuro. Imaginemos que UPyD fuera determinante en uno de estos municipios.

      ¿Qué exigiría UPyD a este partido local para darle la alcaldía?. ¿La reforma de la ley electoral nacional y la devolución de unas competencias de educación que ellos ni tienen ni depende de ellos?.

      ¿Apoyaríais de forma ciega y acrítica a este partido independientemente de sus ideas? ¿o les exigiríais más condiciones que a otros partidos como PP o PSOE para apoyarles?.

  4. CM dice:

    Estoy con alc. Nos quejamos cuando vemos a los partidos nacionalistas condicionar con sus votos la política nacional a través del chantaje a PP ó PSOE pero luego vamos nosotros y hacemos esto pero en la otra dirección: chantajeamos con nuestros votos a los partidos mayoritarios en las elecciones locales para tratar de influir en la política nacional. Cada cosa tiene su ámbito y hacer esto es insultar al madrileño que nos ha votado. Menos mal que el otro equipo no se han dado cuenta de esta contradicción.

  5. jjms dice:

    Pues lamento disentir con Alc y CM, no creo que el madrileño (y otros gentilicios) que nos ha votado se sienta defraudado por querer llevar a la política municipal o autonómica las mismas pretensiones básicas que defendemos para el conjunto de España.
    Igualmente considero que es perfectamente coherente condicionar el voto que posibilite la elección de un alcalde concreto si esa formación política, a nivel nacional, coopera en la consecución de nuestros objetivos básicos, que afectan de igual forma a ese municipio, como a esa autonomía, como al resto de todo el territorio nacional.
    No se trata pues de votar en un sitio en función de lo que se pueda lograr en otro, sino de lograr PARA TODOS, algo que se persigue abiertamente, importando y mucho, precísamente, lo que se vota.
    Otra cosa muy distinta es pactar el apoyo, sin reservas, de toda la política municipal, sea cual sea la iniciativa que pretenda tomar ese alcalde elegido con nuestro voto o con nuestra abstención.
    No es equiparable, en absoluto, el cambio de cromos de los dos grandes partidos con los partidos naZionalistas, con la política de acuerdos adoptada por nuestro partido, precísamente por que lo que nosotros perseguimos son principios básicos de nuestro programa político, que afectan e importan a todos, incluídos a nuestros electores del municipio o región en cuestión. Y todo ello sin que pueda llamar a engaño a nadie, con absoluta transparencia y coherencia.

top