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¿Qué nos jugamos el 22-M? El “día de la marmota” o un nuevo comienzo

¿Hay alguna razón para considerar especiales las elecciones autonómicas y municipales del próximo 22 de marzo? Una y fundamental: a estas alturas, la crisis económica ha puesto de relieve que el sistema político creado durante la transición es ineficaz e inviable y, sobre todo, patentemente inútil para afrontar las reformas de fondo que exige superar la crisis económica. Dicho de otro modo: la crisis ha puesto sobre la mesa, con toda crudeza, la crisis del sistema político que la ha agravado. Porque la razón de que España doble la media de paro de la UE, y triplique de sobra la de Alemania -pese a partir de niveles parejos en 2007-, es esencialmente una razón política.

Veamos un ejemplo importante que apoya esta afirmación: es cierto que las empresas españolas son, en general, menos competitivas y que esa desventaja no se soluciona de la noche a la mañana por una decisión política, pero buena parte de esa falta de competitividad es consecuencia de un mercado de trabajo dual –empleos indefinidos protegidos vs. empleos precarios- que impide la renovación de los cuadros laborales de muchas empresas que no quieren arriesgarse a contrataciones indefinidas de jóvenes profesionales, lo que tiene como consecuencia un monstruoso paro juvenil de catastróficas consecuencias para el futuro del país y, desde luego, para el presente de los jóvenes. Y a diferencia de la competitividad, el mercado de trabajo sí puede reformarse por una decisión política que reforme las leyes laborales. La que propuso UPyD, en la línea de la planteada por los llamados “cien economistas”, ha sido rechazada en el Congreso.

El mismo rechazo político que ha sufrido la necesaria reforma laboral han sufrido las propuestas de racionalizar las administraciones para reducir el gasto público desbocado, la petición al Gobierno para que controlara a tiempo el endeudamiento de las CCAA (iniciado de mala manera solo tras exigirlo Bruselas y el FMI, tras negar su mera posibilidad), las iniciativas para restaurar el mercado único español troceado por las 100.000 normas vigentes, para profesionalizar la gestión de las Cajas de Ahorro antes de que fuera tarde, para facilitar la creación de empresas, incrementar el apoyo a la investigación o  mejorar la transparencia de las instituciones y la lucha contra la corrupción. Todas estas medidas, de indudable importancia para salir cuanto antes de la crisis, han sido rechazadas una tras otra por esa Santa Alianza de facto constituida por PP, PSOE y sus socios nacionalistas. Lo mismo cabe decir de otras relacionadas también con la economía, como la mejora del sistema educativo, la restauración de sistemas únicos de sanidad y asistencia social, la lucha contra el fraude fiscal y un largo etcétera de impresionante extensión.

Para resumir: en esta legislatura han sido rechazadas casi todas las medidas políticas indispensables para combatir la crisis económica, reducir su profundidad y acelerar su superación. Unas veces por la alianza PP-PSOE, otras veces solo por el PSOE y su aliado de turno, aunque al PP no le han dolido prendas aliarse con CIU y PSC (en el Senado) para favorecer a Cataluña frente a otras CCAA en el despojo de los cada vez menores haberes financieros del Estado común.

En resumidas cuentas, esto es lo que significa que la crisis económica ha sido agravada en España por una crisis política previa: que han sido las instituciones políticas las que han frenado o rechazado todas las medidas necesarias para combatir la crisis cuando aún era posible a un costo social más equitativo. Crisis que no es otra que la de las principales instituciones del sistema, del modelo territorial al Tribunal Constitucional. Crisis de la que son los principales responsables dos partidos, PSOE y PP quienes, pese al modo en que se maltratan en las declaraciones públicas, en la práctica están de acuerdo en todo lo básico, manteniendo un verdadero mega-Pacto de Estado para no cambiar nada de lo que es urgente cambiar, de la Ley Electoral a la estructura administrativa del Estado, de la reforma laboral a la de las instituciones financieras.

Hace falta una fe ciega y tonta para, como decía Albert Einstein, repetir los mismos procedimientos de siempre y esperar contra toda lógica que pase algo distinto. Y eso es a lo que nos enfrentamos el 22-M: la repetición de las mismas políticas archifracasadas, sólo que ahora intercambiando una mayoría del PSOE por otra del PP, en una reedición del popular “día de la marmota”, o un nuevo comienzo, un cambio no de siglas y caras, sino de políticas, tanto de contenidos como de formas, como el que propone UPyD.

El ciudadano apático o conservador que en el fondo piensa que todo da igual y no piensa arriesgarse a cambiar su voto pese a desconfiar profundamente de PP y PSOE debería reparar en que no se limita a sancionar un sistema claramente agotado, sino que vota por el mantenimiento indefinido de los mismos vicios que nos han conducido a 5 millones de parados, 45% de paro juvenil, educación obligatoria en decadencia, derroche de recursos públicos y pérdida paulatina de la igualdad. Estos vicios se llaman colonización partidista de la justicia y de las cajas de ahorros, inseguridad jurídica, clientelismo, opacidad y corrupción, intervención de los medios de comunicación e intervencionismo económico, derroche y despilfarro en inversiones suntuarias mientras se abandonan servicios sociales básicos, duplicidades y triplicidades administrativas.

De manera que eso es lo que nos jugamos el 22-M: dejar que todo siga como está, y hundirnos un poco más y por más tiempo en el desastre, o probar alternativas razonables que proponen medidas de sentido común contra todas nuestras crisis: política, económica… y de valores como la veracidad, la equidad, la responsabilidad y el altruismo, cuya falta en demasiadas instancias no deja de ser responsable última de esta debacle institucional.

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4 comentarios a “¿Qué nos jugamos el 22-M? El “día de la marmota” o un nuevo comienzo”

  1. andronico dice:

    La pregunta del millón ¿cuanta deuda hay bajo las alfombras? ¿cuanta del Estado? ¿y de la autonomías? ¿y ayuntamientos?
    La situación es un desastre debido a la actual casta política. En todas las crisis ocurre lo mismo, cuando llegan se hunden los ingresos ¿como no se tuvo en cuenta? Hoy estamos en manos de Bruxelas. China nos tiene agarrados por los… titulos de deuda, así que no podemos tomar iniciativas para defendernos del dumping chino porque nos puede fulminar al soltar el devaluado papel español.
    UPyD hasta ahora es el único partido que en economía ha puesto el dedo sobre la llaga en algunos asuntos claves. Lo del contrato único puede sonar mal en ciertos ambientes de la izquierda pero hay que tener en cuenta que por no renunciar a los 45 días por año y cambiarlos por los 26 que propusísteis, estan despidiendo ya de forma masiva con los 20. Hablar de mantenimiento de derechos, es una burla, todo mientras ya sicológicamente mientras no quitemos lo de los 45 días, el empresario está predispuesto a no hacer fijo a nadie.

    Lo de los gastos superfluos de la autonomías ya es un clamor. 300 millones en oficinas comerciales y “embajadas” autonómicas cuando Alemania o Japon son máximos exportadores sin esos fraudes.

    Otra historia es que hecho en falta es poner sobre la mesa para discusión e informacion algunos elementos clave. Por ejemplo lo relativo a Caja Unica de la Seguridad Social y Desempleo.

    No entiendo como no explicáis que lo que piden los nazionalistas es la voladura de la Caja Unica.

    La secesión, siquiera económica, vía Cupo, en el campo de la Seguridad Social significa la muerte del sistema. Ser dinamitado. En cada territorio habría que reconstruir un sistema poco menos de cero.

    Otro elemento CLAVE, las exigencias del “cupo catalán”. Se oye poco hablar de los “efectos colaterales”. ¿Que pasaría con la deuda estatal? ¿nos la comeríamos el resto de españoles? ¿con el cupo catalán no pasaría la deuda a convertirse en deuda basura? ¿cuanto tardaríamos en quebrar?
    ¿que pasaría con el fondo de reserva de la Seguridad Social que está integramente invertido en deuda española?

    ¿No nos estamos preocupando demasiado de los 67 años y nadie en política y sindicatos y medios se preocupa absolutamente nada de la principal amenaza del sistema de pensiones que son los nazionalistas?

    En resumen, muy bien UPyD en economía, pero hace falta explicar a los ciudadanos algunas cosas más, en especial los efectos directos y brutales que podían tener las exigencias de los nazionalismos sobre aspectos claves como pensiones y desempleo.

    Si lleváis esto al debate público, los días de la siniestra alianza entre buena parte de la izquierda y el nazionalismo estarán acabados y como en otros paises de Europa (ejemplo Portugal, Italia, Francia) la izquierda será rabiosamente enemiga de esos falsarios.

  2. alc dice:

    Como muy denuncian Carlos y Andronico, el diagnóstico y el tratamiento que necesita el país es claro y de sobra conocido.

    Un pequeño partido propone en el parlamento durante casi toda una legislatura sucesivas iniciativas para adoptar las medidas necesarias. El resto de los partidos (dos grandes partidos nacionales, multitud de partidos nacionalistas regionales y un pequeño partido izquierdista) desestiman una a una todas y cada una de estas iniciativas, cuando no dificultan todo lo posible o impiden la tramitación de dichas iniciaivas parlamentarias (por ejemplo, la reforma de la ley electoral).

    En lugar de eso, el resto de los partidos adoptan otra serie de medidas diferentes. En unos casos, medidas diferentes aunque parecidas, con la finalidad de que parezca que se han las adoptado reformas necesarias, aunque realmente se trate de medidas aparentes en su nombre, pero insustanciales e inútiles en su contenido (reforma laboral, despolitización de las cajas de ahorros… y tantas otras).

    En otros casos, estos partidos directamente aprueban reformas declaradamente contrarias a las necesidades o el interés del país (reforma de la televisión pública para favorecer a ciertas cadenas privadas, renovaciones sucesivas del CGPJ o el TC…), cuando no es público y notorio la compra-venta de votos en el parlamento para que ciertos partidos (PNV y nacionalistas) aprueben mociones del gobierno (PGE por ejemplo) que nada tienen que ver con las cuestiones que el partido del gobierno les ofece a cambio.

    ¿Y qué pasa ante todo eso en ese país?. Pues no pasa nada. Porque los medios de comunicación apenas informan a la opinión pública de lo sucedido. Y de lo que sí informan, esta opinión pública apenas se inmuta.

  3. atlante dice:

    Hola Carlos,

    Pues el 22 M en respuesta a la pregunta del millón, unos se jugarán tiempo en forma de mantener el “desGobierno” hasta marzo del próximo año para intentar aupar a un líder en mitad de las sombras, y otros, los de la gaviota aprovecharán para insistir con que quieren elecciones anticipadas y en medio como siempre esta, nuestra, tercera España clamando democracia real, pidiendo trabajo, soluciones visibles para la crisis y cundiendo el desencanto….

    Como yo lo interpreto hay dos fuerzas de cambio: una centrípeta, que es apostando por el cambio con el voto útil, para mi eso se llama UPyD y otra centrífuga que es canalizando el movimiento ciudadano que quiere soluciones democráticas ya, que quiere ver de verdad que no todos los políticos son iguales y que quiere hechos.

    Esos son los nueve meses de gestación hasta la próxima cita electoral general y esos meses para UPyD como para todos los partidos servirán si consigue enlazar con el movimiento ciudadano para que todavía cale más todo lo que lleva en su programa, porque el programa de UPyD es el clamor de la mayoría de los ciudadanos españoles.

    Lo que se anhela como ciudadano va a ser una virtud si se consigue llevar a cabo como pueblo.

    Gracias por todo el trabajo que hacéis

    Un saludo,

    Un viajero

  4. jjms dice:

    Puede que sea muy políticamente incorrecto y que suene a ultraderechismo trasnochado, pero echo en falta la exigencia de responsabilidades a dos actores principales de la farsa que se estrenó en la transición: Los SINDICATOS MAYORITARIOS de CLASE.

    El protagonista de este sainete bufo: el PPSOE, suele aparecer acompañado de banqueros, multinacionales, FMI, grupos de presión, medios de comunicación de masas, partidos nazi-onanistas, magistrados serviles y demás fauna para-política. Pero en escasas ocasiones escucho o leo que se incluya en ese reparto de papeles a los ínclitos UGT y CCOO.

    Claro, entiendo que si se trata de organizaciones de TRABAJADORAS y TRABAJADORES, es lógico que no tengan palo que tocar: Los PARADOS no trabajan!!!!!

    – Cuando no había crisis (ZP dixit: ligera desaceleración) y se pulieron miles de millones en obras innecesarias de los PLAN E.
    – Que inició la emisión de deuda pública soberana.
    – Que los bancos preferían suscribir en lugar de mantener las líneas de crédito de las PYMES
    – Que vació de liquidez a estas, junto a la morosidad ancestral de las instituciones públicas.
    – Que desencadenó el efecto dominó de quiebras, concursos de acreedores, ERE’s y cierres en masa.
    – Que fue poniendo en la calle paulatinamente a miles de trabajadores hasta los más de 5 millones de desempleados que somos.

    ¿Dónde estaban estos? ¿UGT y CCOO?

    Callando y poniendo la mano para llevarse el diezmo correspondiente por cada TRABAJADOR que pasaba a la categoría de PARADO.

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