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Ninguneo de UPyD en la prensa española de ayer, o la degeneración de los media

He mirado con interés algo morboso cuántos medios de comunicación españoles han informado estos días (me bastaba con una sencilla mención) del apoyo explícito de Mario Vargas Llosa a UPyD, expresado en públicas, numerosas y notorias manifestaciones. ¿Notorias?: bueno, para cualquiera menos para la prensa, la tele o la radio. La asunción del compromiso político del reciente Nobel ha sido tema de centenares de columnas, reportajes e incluso editoriales, provocando ríos de palabrería en tertulias y cotarros similares. Y sin embargo, pocos de estos grandes periodistas y sabios tertulianos han tenido a bien informar a su audiencia de que el compromiso político del escritor peruano y español tiene aquí un nombre: UPyD.

Una búsqueda en Google de la expresión “Mario Vargas Llosa”+UPYD da este resultado: 39.900 menciones. De modo que documentación no falta. Pero añadiendo Nobel (“Mario Vargas Llosa”+UPYD+Nobel) y buscando en Noticias (donde aparecen las citas en los media digitales), produce ¡2 resultados! Eso sí, quitando UPyD ya son 4.400… Y para acabar, la búsqueda de “Mario Vargas Llosa”+Nobel+política, produce todavía 776 resultados… sin mención alguna a UPyD. De manera que, según los media españoles, Mario no intervino en la presentación pública de nuestro partido el 29 de septiembre de 2007 en Madrid, ni es patrono de honor de nuestra Fundación, ni ha participado en otros actos nuestros ni pedido nunca el voto para nosotros… ¿Hay un ejemplo más claro de intencionalidad política en un deliberado apagón informativo?

Y esto es sólo el penúltimo ejemplo de la “política informativa” de los medios de comunicación españoles respecto a UPyD y a muchos otros asuntos: no informar de ellos en absoluto (ninguneo), o someterlos a una deformación interesada y a veces grotesca (manipulación).

No es de extrañar, por tanto, que la profesión de periodista no tenga buena fama. Mucha gente sospecha que los medios de comunicación -¿no sería mejor llamarlos de fabricación de noticias?- están al servicio de intereses no ya oscuros, sino totalmente descarados y que, en consecuencia, sus servicios informativos deben recibirse con suma cautela o abierto escepticismo. A la vanidad mediática le encanta imaginarse como un cuarto poder insobornable con la sagrada misión de, nada menos, vigilar y contrapesar a los tres clásicos poderes ejecutivo, judicial y legislativo. Se invoca con devoción el ejemplo del Watergate, pero sobran razones para pensar que se trató de un caso excepciona y de que lo corriente son los anti-watergates donde los media protegen, adulan y ayudan a gobiernos malos e incluso nefastos, los cuales corresponden con protección y dinero a esos medios a los que deben tanto. De ahí la búsqueda constante de maneras de informarse más objetivas y menos mediatizadas por intereses espurios, búsqueda que, gracias a internet, está produciendo una auténtica revolución cuya última expresión es la de Wikileaks. Que hayan sido diarios tradicionales los que han publicado sus papeles –en España, el simpar El País- no debería impedir ver el papel totalmente subsidiario que éstos han desempeñado, a la larga un papel muy prescindible.

Debido a la pérdida de credibilidad expresada por el bajísimo número de lectores universitarios que tienen los periódicos de toda la vida (de los mismos jóvenes que se pasan el día conectados a internet), los medios tradicionales pierden cifras de negocio e influencia social, lo que les hace todavía más dependientes de los poderes políticos para los que trabajan. En España es un proceso evidente, responsable de esa obscenidad de las reuniones entre obsequiosos consejeros delegados de los grupos de comunicación españoles y poderosos ministros o mandamases autonómicos y municipales, a los que se supone que controlan los primeros, para mendigar más dinero público para la prensa en forma de todo tipo de ayudas, desde monetarias a descaradamente políticas. Recuérdese, si no, el reciente desmontaje de la radiotelevisión pública española para regalar su publicidad, sus estrenos y sus deportes de masas a los amigos mediáticos de PSOE y PP, constituyendo el actual duopolio televisivo español (fiel reflejo del bipartidismo mantenido por los media) a costa de RTVE, es decir, a costa del patrimonio público. La simetría entre el sistema de partidos y el de medios acaba siendo perfecta. O casi, porque los medios digitales, los blogs, las webs y las redes sociales están dejando en mal lugar al poderoso duopolio. En mi caso, han conseguido sustituir el repaso diario de la prensa escrita o las radios por el de algunos sitios de internet. Es un fastidio porque el papel crujiente es mucho más agradable al tacto y la vista que la pantalla del ordenador, pero no creo estar peor informado, excepto en la opinión sobre los hechos que me interesan de los grandes diarios y sus gurús, que rara vez es importante y a menudo indignante.

Un amigo mío de Barcelona, Paco Caja, lo expresó con perfección: en España –y no digamos en Cataluña- no hay “prensa privada”, lo que tenemos en “prensa concertada”. Exacto. La prepotente réplica habitual al que comete la temeridad de criticar a los media es que se trata de empresas privadas y que, si no te gustan los periódicos del quiosco, te fundes uno tú mismo. Dejando de lado que ahora eso es parcialmente posible gracias a internet, el hecho objetivo es que no cabe considerar privadas a empresas cuya cuenta de resultados depende tanto –aunque no sepamos cuánto- de ayudas políticas a costa del erario público, por ejemplo en forma de abundante, cara y prescindible propaganda institucional a página entera. No, lo que son esos divos que se imaginan a sí mismos los guardianes de la democracia es estanqueros de un monopolio estatal repartido por la barroca, derrochadora y malversadora estructura administrativa española.

Realmente esta degeneración es una desgracia para todo el mundo, comenzando por los periodistas competentes y honestos. Una desgracia que probablemente no tendrá remedio hasta que no haya, también, una Ley de Transparencia aplicable a todos los grupos de comunicación que permita conocer cuál es la parte de sus ingresos atribuible a las ventas, y cual a favores políticos opacos, malversadores y partidistas. Entre tanto, y precisamente para  que no haya nunca una ley semejante (o una  Ley Electoral equitativa, o una Constitución reformada…),está claro que tratarán de asfixiarnos con ninguneos y manipulaciones. La gran batalla política de la democracia en el siglo XXI es, más que nunca, la batalla por una comunicación más veraz, más transparente, más objetiva y más independiente. En eso estamos también en primera línea.

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8 comentarios a “Ninguneo de UPyD en la prensa española de ayer, o la degeneración de los media”

  1. Sake dice:

    -Nuestros periódicos y emisoras de radio siempre hablan bien de su partido ministro y mal de los rivales, asi que por favor denos más dinero.
    -Por supuesto amigos, pero es que además quiero que no hableis nunca de UPyD.
    -Eso ya lo hacemos jefe ministro.
    -Lo recuerdo por si se os olvida.
    -No se preocupe jefe.
    -Eso espero.

  2. Tirillas dice:

    No quiero ni pensar que el papel crujiente sea más agradable al tacto pero que mancha a veces según el PH de la mano…

  3. ramon dice:

    Alucino contigo compañero Carlos. Te creo infinitamente mas inteligente y menos ingenuo. Tanto, que te considero el ideólogo de nuestra formación política y llevo poquito mas que tú en esta casa. Sé lo que digo.
    Dicho esto, divido este comentario en dos argumentarios, (sin extenderme).
    El primero la hago como Director General de una TV digital local y Director Territorial de un importante grupo medíatico.
    ¡¡Pues claro que no hay libertad editorial en los médios de comunicación!!!, no confundas, con libertad de prensa y de expresión, de estas últimas hay, y mucha.
    Yo en mis medios PRIVADOS marco la línea editorial que estimo conveniente, que para eso es mí dinero, y saco a quien me dá la gana, siempre desde un objetivo económico, dado que soy empresa. Es decir con las reglas del mercado.
    Ahora bien, lo que tenemos que exigir a los médios públicos mantenidos con dinero público,( el de TODOS, incluso el de mis medios), es esa bendita utopía que nos reflejas en tu escrito.
    Como militante. Me hablas de comunicación más veraz, más transparente, mas objetiva y más independiente. Estoy contigo, lo firmo, y ademas dentro de mis atribuciones ejecutiva, pongo el alma, para ello.
    Pero tambien la quiero para nuestro partido. ¿tú la pones dentro de atribuciones directivas dentro de esta formación?…por favor, simplemente te pido, que gires poquito la cabeza y mires para Andalucía.

    • jjms dice:

      Compañero Ramón: ¿Quieres decir que aceptas conscientemente (y defiendes -se entiende de tu escrito) que los intereses económicos quedan por encima de la VERDAD?

      No me refiero a TÚ verdad, ni a MI verdad, me refiero a la verdad objetiva, a la VERDAD con mayúsculas, al relato de los hechos verídicos tal como han sucedido en cada caso. ¿Crees que es ético y moral que esta VERDAD esté supeditada a los intereses empresariales de cada grupo de comunicación?

      Por otro lado… compañero Ramón… ¿No te parece ingénuo defender en esta ESPAÑA una regeneración política y un auténtico sistema razonable y racional de democracia, tal como funcionan las cosas, incluído el llamado “cuarto poder”?

      En esta partitocracia de castas políticas donde se ventilan los intereses nacionales en oscuras mesas de negociación a las que se sientan una y otra vez formaciones políticas que carecen de una mínima representatividad popular, y no en las dos cámaras donde se debería de hacer con luz y taquígrafos… ¿No te parece poco inteligente intentar acceder a ese “pastel” diciendo de entrada que lo quieres hacer precísamente para desmontar ese viciado sistema, como decimos y queremos hacerlo desde UPyD?

    • alc dice:

      Disiento profundamente con Ramón, cuya argumentación considero francamente reduccionista.

      En la práctica totalidad de las dictaduras, y concretamente en España durante el franquismo, el control de los medios de comunicación por parte del régimen (es decir, de la administración o del Estado) es una parte fundamental del aparato represivo dictatorial para manipular a la población mediante la persecución y censura de los medios afines, y la distribución de propaganda en los medios propios o controlados. Hasta aquí nada nuevo.

      En España actualmente estos hechos ya no se producen. Existe la libertad de prensa, en el sentido de que, al menos aparentemente, los periodistas no sufren persecución, represión ni control por parte del gobierno.

      Sin embargo, estaremos de acuerdo en que en las sociedades democráticas el acceso de la ciudadanía a la información, y las condiciones en que este acceso tiene lugar, es un elemento fundamental sin el cual no es posible la democracia.

      La calidad de esa información, su independencia, su veracidad afectan a la calidad de la democracia. Es decir, la calidad de la información en una democracia determina de manera restrictiva la calidad de la democracia.

      En España existe libertad de prensa, en cuanto a que no existen abusos como la censura y a que existen medios de comunicación privados en teoría independientes.

      Lo que no existe en España es la libertad de prensa del periodista respecto a la empresa. En tu comentario, reconoces cercenar cotidianamente la independencia periodística de tus subordinados. Y te parece algo normal y aceptable porque “para eso es mí dinero“.

      Esto se convierte en un problema cuando los medios de comunicación se concentran en un reducido número de grupos de comunicación (Prisa, MediaPro, Vocento, etc.) y se crea oligopolio informativo. El ciudadano está secuestrado en el acceso a la información por estos grupos.

      Este problema se vuelve grave, en el momento en que estos grupos de medios no son independientes del poder político ni del poder económico. Esto es lo que sucede actualmente en España.

      Las licencias televisivas y radiofónicas se reparten entre estos grupos, y es clamoroso que se adjudican con criterios de afinidad y clientelismo.

      Recordemos cómo el gobierno de Aznar utilizó a la recientemente privatizada Telefónica (y por tanto, en manos amigas) para controlar Antena3. De este modo, cómo ya controlaban de forma directa TVE, se creó un panorama de control de los medios, al que sólo escapaba parcialmente Tele5.

      O cómo el gobierno de Zapatero, hizó una reestructuración a la carta de las licencias televisivas para favorecer a Prisa (Cuatro, CNN+) y sobre todo MediaPro (LaSexta, GolTV…).

      O cómo el gobierno autonómico de Esparanza Aguirre en Madrid casualmente adjudicó casi todas las licencias de TV digital que le correspondían a medios afines como Intereconomía, Libertad Digital o la iglesia (Popular TV).

      ¿Cómo se puede hablar en estas circunstancias de que el problema se restringe a los medios públicos?.

      Estimado Ramón, dado que dices ser Director General de una TV digital local y Director Territorial tienes que conocer forzosamente el obsceno panorama de clientelismo político y económico de los medios de comunicación en España. Así que sinceramente me resulta muy difícil creer que puedas defender esa opinión de forma honesta.

      ¿Realmente crees que se puede hablar de prensa independiente en España, salvo casos excepcionales o marginales?.

    • alc dice:

      Al poner en Google las palabras subvención y prensa salen 1.240.000 resultados.

      A continuación transcribo algunos resultados de la búsqueda. Desconozco si en tu caso concreto cobras o no subvenciones. Lo que realmente querría saber es si mantienes eso del derecho de los editores a cercenar la integridad profesional de los periodistas porque “para eso es mí dinero“.

      Rodolfo Irago: “La prensa gallega depende demasiado de las subvenciones y de sus relaciones con el poder”

      http://www.xornal.com/artigo/2010/03/18/sociedad/comunicacion/prensa-gallega-depende-demasiado-subvenciones-relaciones-poder/2010031800230000330.html

      Manuel Chaves le metió 600.000 euros a ‘El País’

      http://www.periodistadigital.com/periodismo/prensa/2010/06/26/manuel-chaves-prisa-metio-polanco-andalucia-pais.shtml

      Subvenciones para el fomento de la lectura de la prensa escrita en Andalucía

      http://www.iustel.com/v2/diario_del_derecho/noticia.asp?ref_iustel=1033929

      La Generalitat premia a la prensa afín

      http://www.intereconomia.com/noticias-gaceta/sociedad/generalitat-premia-prensa-afin-reparto-subvenciones

      PRENSA COMPRADA, PRENSA SUBVENCIONADA

      http://ciudadanosblanes.blogspot.com/2008/05/prensa-comprada-prensa-subvencionada.html

      Medios de comunicación, llingua y subvención: Prensa escrito

      http://frayandocadenes.blogspot.com/2010/11/medios-de-comunicacion-llingua-y.html

      El problema viene de lejos:
      Las ayudas a la prensa se distribuyen en función del numero de lectores de cada periódico (05/03/1980):

      http://www.elpais.com/articulo/sociedad/EL_PAIS/AGENCIA_EFE/EL_PAIS_/_REFERENCIAS_/_CRITICAS_/_ALUSIONES/ayudas/prensa/distribuyen/funcion/numero/lectores/periodico/elpepisoc/19800305elpepisoc_1/Tes?print=1

    • alcotarelo dice:

      Creo, sinceramente, que no se puede obviar el problema de pérdida de calidad y diversidad que supone la concentración de los medios de comunicación en unos pocos grupos.

      El siguiente problema es la dependencia, el servilismo, el clientelismo político y económico y la existencia de intereses espurios en todos los medios de comunicación que tienen una mínima relevancia.

      La tercera pata del problema, es el sacrificio de la integridad profesional de los periodistas frente a los intereses empresariales. Lo que Ramón denomina la libertad editorial.

      Todos estos problemas, o defectos del sistema, no son exclusivos de España. Sino que son comunes a prácticamente todas las democracias occidentales o desarrolladas. Sin embargo, en el caso español la dependencia y el control político de los medios de comunicación privados (y en algunos casos también al revés, es decir la dependencia de ciertos partidos políticos de algunos grandes grupos empresariales de comunicación [leáse por ejemplo PSOE-Prisa-MedaPro]) es un aspecto ciertamente relevante que ha dañado y daña de manera especialmente intensa y particular la calidad de nuestra democracia.

      El tercer problema (la desaparación de la integridad profesional del periodista en pro de la liberad editorial de los intereses tanto legítimos como espurios de las empresas) es algo que parece inevitable, natural y consustancial a nuestra época. Atrás quedan los tiempos en que el peridismo era una profesión liberal, y el periodista como profesional podía tener más relevancia, prestigio e importancia que el periódico.

      Todos sabemos quién era Larra y la repercusión social que tuvo en su época. ¿Pero alguien sabemos el nombre de alguno de los periódicos en los que publicó?.

      Sin embargo, por muchos nombres de periodistas actuales que nos sepamos, es indudablemente que en general carecen del más mínimo prestigio y relevancia como profesionales, salvo contadísimas excepciones.

      El desprestigio social e intelectual del periodismo como profesión (o del periodista como profesional) es una realidad incuestionable. Y por mucho que queramos ver o asumir la imposición de la libertad editorial como algo natural, inevitable o normal, no deja de ser una desgracia o una calamidad más de nuestra sociedad o nuestra época. Esta es sin duda una de las causas principales de la pérdida de capacidad crítica de la ciudadanía, y como consecuencia de la degradación de la democracia.

      Con todo, el primer problema (la concentración de los medios en unos pocos grupos empresariales) y el tercero (la desaparación del periodismo como actividad crítica e independiente) parecen algo inherente a nuestro tiempo y no exclusivo de nuestro país. Sin embargo, no por ello estos problemas son menos graves, ni deberíamos aceptarlos con resignación.

      Lo que sí es un problema intrínseco y especialmente grave en España (respecto a los países y sociedades de nuestro entorno) es la dependencia, el control y la contaminación con intereses políticos de todos los grandes grupos empresariales periodísticos sin excepción.

      Creo que esto último es lo que trata de poner Carlos de manifiesto. Aunque Ramón se niegue a aceptar lo obvio.

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  1. Diario, 26 de diciembre « Blog de Juan Manuel Cabrera Pareja - [...] del papel de los medios “concertados” a los que describes con gran claridad y el ninguneo al que someten…
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