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Por fin Ciudadanos (Cs) se desnuda de verdad

Ciudadanos y su principal dirigente, Albert Rivera, cobraron fama con el cartel electoral donde éste aparecía desnudo. Luego han creado escuela, de modo que esta campaña catalana ha suministrado más desnudos incluyendo nuevos de C’s, otros con o sin toalla y raciones de jadeos varios. Ahora bien, la propaganda electoral es sobre todo una metáfora dirigida al sentido de la vista. Al igual que la pintura religiosa medieval, su intención es sobre todo trasladar un mensaje sumario a los que no tienen paciencia para leer, lo que en el medievo llamaban demonstratio ad oculos, especialmente pensada para los ignorantes. Por eso el hecho de desnudarse con intenciones políticas en una foto o en un vídeo no es lo mismo que desnudarse de verdad para lo que importa en política: cuáles son tus ideas, propuestas y planes de acción; qué compromisos propones o a dónde piensas llegar.

Pues bien, Ciudadanos-Partido por la Ciudadanía (C’s), que tantas voces mal informadas o símplemente perezosas se empeñan en decir que son lo mismo que UPyD pero en catalán, es un buen ejemplo de recurso al desnudo epidérmico para distraer al personal y ocultar lo que sí deberían mostrar: las intenciones políticas de C’s.

Hay precedentes de ocultación nudista: en las elecciones vascas y gallegas del 2009 C’s pidió el voto para el PP, y en las europeas de ese mismo año hizo coalición con la plataforma eurófoba y xenófoba Libertas, financiada por un oscuro millonario irlandés nacionalista, presentando como candidato de España al Europarlamento a uno de esos frikis que alquilan su ingenio chismoso por las teles y radios basura. Obtuvieron un resultado ridículo mientras nosotros doblábamos el porcentaje de votos y obteníamos un eurodiputado, Francisco Sosa Wagner. Y sin embargo, las almas bellas seguían empeñados en que C’s era poco más o menos lo mismo que UPyD, a excepción de su arraigo catalán y su afición al nudismo publicitario, que no ideológico. “Nosotros no nos desnudamos porque tenemos ideas”, llegó a tener que aclarar Rosa en una frase que invitaba claramente a completarse con esta segunda parte: “¿y qué ideas tiene C’s?”

Paciencia, que enseguida llegamos a la respuesta. Reparemos todavía en el notable hecho de que los medios de comunicación catalanes catalanistas –o sea, casi todos- descubrieron hace semanas la supervivencia de C’s y el extraordinario encanto de su nudismo (explicable, dado el contexto). Fuera por esto último o por lo primero o por ambas cosas a la vez, C’s pasó en un abrir y cerrar de ojos de la previsión de cero diputados a la de tres, cuatro y hasta cinco o siete. Recuperó, además, el apoyo explícito de algunos padres fundadores últimamente adustos con su criatura, sin duda atraídos por el renovado brillo de las encuestas (los tertulianos y líderes de opinión semejantes comparten hábitos con las polillas: les atrae fatalmente la luz de los focos y aborrecen la oscuridad).

Ahora bien, el tiempo pone todo en su lugar –aunque a veces no vivamos para verlo- y  hoy el diario El Mundo publica una entrevista de Salvador Sostres a Jordi Cañas, portavoz de C’s (y aficionado también a darnos caña venga o no a cuento). Por fin C’s se desnuda de verdad en lo que importa: qué propone como partido político a los votantes catalanes (lamentablemente, no puedo ponerles un link porque no hay).

¿Y qué propone C’s, además de una crítica satírica al “nacionalismo troglodita”? Esto: un pacto a CIU para formar parte de un eventual gobierno de la Generalitat. Eso sí, con tres condiciones: promoción del mérito y el esfuerzo (sic); un pacto anticorrupción; cumplimiento de la sentencia del Constitucional sobre el Estatut. La primera condición es pura vacuidad; la segunda, un escarnio; la tercera, una obviedad: en democracia cumplir sentencias es una obligación, no un pacto graciosamente concedido. Lo que propone C’s es pactar con CIU a cambio de dos consejerías, Educación e Interior. La última, para “acabar con la inseguridad, que es el principal problema que azota a nuestra sociedad”. ¿No era el nacionalismo troglodita el problema principal? ¿O quizás esa obsesión por la seguridad no es típica de trogloditas no menos nacionalistas?

Pero todo esto tiene una explicación. Dice Jordi Cañas: “No tenemos vocación de oposición, sino de ser críticos. No queremos cambiar Cataluña”. Desde luego, se ve que la Cataluña oficial sí que les ha cambiado a ellos. Por eso tampoco manifiesta oposición alguna a la petición de CIU de un Concierto Económico para Cataluña por la que le pregunta expresamente Sostres. Más aun: según C’s, el problema es que Pujol no supo obtener todo lo que debía, sólo que “Cataluña se convertía en agente de recaudación de una parte de la misma cantidad de dinero”. Por si cupiera alguna duda: “Y hay que decir también que queremos más dinero porque el que tenemos no lo gastamos en lo que toca.” O sea, nada de austeridad y reducción del gasto, o nuevos presupuestos con otro reparto. No, lo mismo que CIU, PSC, ERC y resto de la parroquia: que el Estado ponga más dinero, que ellos lo gastarán mejor.

Aunque Jordi Cañas aprovecha la entrevista para soltar alguna coz adicional a UPyD –¡que es “un proyecto personal”!-, personalmente le estoy muy agradecido. Nadie mejor podría demostrar con mayor claridad la veracidad y acierto de una tesis expuesta en este mismo blog, a saber: que Ciudadanos ya es un apéndice regionalista del catalanismo oficial. Un partido que se muestra crítico, sí, pero que no aspira a ser oposición ni a cambiar la Cataluña que han fabricado. Su objetivo es participar del reparto de la coca (del pastel). Por eso no encontrará el lector de esta impagable entrevista ni una propuesta de reforma política, ni autonómica ni, por supuesto, nacional. Todo está bien como está: la ley electoral, la Constitución, el Estado de las Autonomías, el Estatut… lo importante es que pase a gestionarlo C’s, y ya verán que bien les va (lo mismo que el PP propone para España).

Así las cosas, ¿alguien se cree de verdad que existe algún parecido entre C’s y UPyD? Hombre, hombre…

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16 comentarios a “Por fin Ciudadanos (Cs) se desnuda de verdad”

  1. Ispanu dice:

    Sustancialmente, completamente de acuerdo con #2,3,4,5,6,7 y 8.
    Dejémonos de rencillas personales que pudieran haber existido y vayámos hacia una conjunción del ideario y de las personas que conforman C’s y UPD.
    No perdamos más tiempo (más elecciones… más oportunidades) que si son galgos o son podencos.
    España y sus ciudadanos necesitan un partido que les sirva de guía para recobrar la ilusión y el progreso en todos sus aspectosy eso sólo lo pueden (y lo deben) realizar los dirigentes de UPD y de C’s.

  2. jjms dice:

    Yo no conozco a Antonio Robles, ni tengo nada en contra ni a favor suyo, solo sé que salió tarifando de C’s enfrentado a Albert Rivera, que tampoco conozco más que a través de los medios.

    ¿Creíamos que con él como nº 1 de nuestras listas abriríamos posibilidades de diálogo? ¿Quizá pensábamos que siendo parte de la terna que se llevó 3 escaños en las anteriores catalanas, se “traería” su escaño a UPyD?

    El mismo silencio mediático, la misma mordaza, se ha sufrido en todos los demás procesos electorales a los que hemos concurrido, como C’s lo sufrió en su primera cita electoral catalana hace 4 años y obtuvieron unos muy aseados resultados. No es excusa para justificar los nuestros, habrá que buscar otras.

    Quizá habría que replantearse los criterios de gestión en cuanto a afiliación y voluntariado. Gestión de personas, en definitiva. Las llamadas bases de un partido no son entes durmientes a los que activar cada 4 años para acordarse de ellos solo cuando se acercan unas elecciones, en favor de un “paracaidista”

    Insisto en que no tengo absolutamente nada en contra, ni a favor, de Antonio Robles, pero creo que debemos de llamar a las cosas por su nombre.

    Un partido político se aglutina entorno a unas ideas, pero lo que aglutina -no lo olvidemos nunca- son personas, con su corazoncito.

  3. rubenOv dice:

    Respondo muy brevemente a mi admirado Alcotarelo #7

    C´s tiene un problema de origen. Nació como respuesta catalana contra el nacionalismo catalán. Fue por eso que nació como un partido catalán. El problema es que para enfrentarse al nacionalismo catalán hay que situarse en algún sitio, y ese sitio es ni más ni menos que España. Por decirlo de algún modo España es el todo, y Cataluña la parte. El propio nombre, Ciudadanos, es ambiguo. ¿Ciudadanos de dónde? Pero yo creo que pronto detectaron el problema, y yo creo que UPyD tuvo mucho que ver con aquello. UPyD fue el partido que por ley natural debía (y yo creo que quería) ser C´s. Ciudadanos, de hecho, trató de formar un partido nacional, y presentó, creo, listas en lugares fuera de de Cataluña. Absurdo, porque ellos eran UPyD. Tan absurdo como presentar a UPyD en Cataluña, porque todo el mundo sabía que era C´s. Los partidos, en este caso, van por detrás de la gente. UPyD ha sacado tres diputados en Cataluña, no es mal resultado. Quiero decir que la gente percibe que son lo mismo, pero sin embargo no forman una unidad, y yo creo que hay que trabajar por eso. C´s ha querido ser UPyD y UPyD C´s, pues coño, pónganse de acuerdo.

    No sé, quizás no sea fácil lograr la síntesis, porque una vez que se establecen estructuras de poder… Yo, y en esto creo estar de acuerdo con Carlos, sí que creo que no se deben tener franquicias. Sin embargo no me molestaría en absoluto (aunque poco importa lo que piense) que Rivera fuese el lider en Cataluña. Yo creo, tal vez soy un poco utópico, que es posible la unificación. Tengo claro que es lo que desean los simpatizantes de ambos partidos… que no lo estropeen los políticos.

    • jjms dice:

      Mi opinión es que será casi imposible intentar (solo intentar) un acercamiento de UPyD hacia C’s, pero lo que no podemos hacer es alejar a los simpatizantes y votantes de C’s criticando su formación o a sus líderes. Que sigan los demás con sus cuitas, que nosotros debemos de centrarnos en lo que nos interesa, que de entrada a mi humilde juicio es montar una estructura sólida de ciudadanos participativos e ilusionados que estabilicen las formaciones locales y las coordinadoras o comités provinciales y territoriales.
      Nosotros no tenemos un mensaje electoral que transmitir en una limitada campaña publicitaria, para la que tampoco tenemos recursos suficientes. Nuestra labor debe de ser permanente y continuada, sumando esfuerzos personales anónimos todos los días de los cuatro años que tenemos por delante.

  4. alcotarelo dice:

    Parece claro que existe un consenso (al menos a nivel de votantes y simpatizantes, y del cual participo) sobre la necesidad y conveniencia de que UPyD y C’s se unan, porque de hecho son lo mismo.

    Estoy de acuerdo también con los comentarios anteriores, en que independientemente de la postura que adopten a este respecto en C’s, en UPyD se debería buscar el entendimiento.

    Y esto significa que, cuanto menos, se debería evitar entrar al trapo de las descalificaciones mutuas, aún cuando hayan sido iniciadas o instigadas desde C’s. En este sentido, puedo estar de acuerdo en que parece que el artículo de Carlos pudiera resultar inoportuno, aún cuando tenga razón en todo o gran parte de lo que expone.

    Como decía anteriormente, desconozco si la culpa de la separación es de C’s, de UPyD o de ambos.

    Parece claro que UPyD habría puesto como condición sine qua non que sea C’s los que se intengre en UPyD sin franquicias ni sucursales regionales. Creo que Carlos justifica esta condición de manera bastante coherente.

    Por otra parte, me da la sensación de que los dirigentes de C’s, no han facilitado precisamente su unión con UPyD, sino que más bien se han dedicado a la descalificación gratuita. Me temo que el principal motivo es permanecer en el poder de su aparato, ya que al integrarse en UPyD tendrían que someterse a unas primarias y dar cabida a más gente.

    Pero también es verdad que la exigencia de UPyD de que la integración consista en la disolución de C’s y la integración en UPyD también tiene cierto tufillo a tratar de conservar en ciertas manos propias el control del nuevo partido en Cataluña en detrimento de los dirigentes de C’s.

    Es decir, la impresión que da es que, ya sea desde un lado u otro o desde ambos, se trata de una disputa por permanecer en el cargo y controlar el partido supeditando el interés general a la defensa de intereses personales y de grupo.

    Si esto es así, sería realmente muy triste. Pero aunque no lo sea, es lo que parece en cualquier caso. Y es francamente muy decepcionante en un/os partido/s reformista/s y regeneracionista/s, que además acaban de nacer y uno de cuyos principales activos es aportar aire fresco frente a los viejos y enquilosados partidos tradicionales.

    En cualquier caso, el artículo de Carlos parece evidenciar que la distancia, la enemistad y la lista de afrentas entre ambos partidos es muy grande.

    Estoy un poco en desacuerdo con mi muy estimado jjms en un aspecto. El sistema democrático español funciona con listas cerradas, en las cuales el ciudadano vota a un partido determinado (excepto en el Senado). Sin embargo, según el ordenamiento jurídico es el diputado, y no el partido, el que representa al ciudadano, y por tanto es dueño de su escaño y último responsable de sus actos como representante.

    Es obvio que ambos aspectos son un contrasentido, que tiene entre otros resultados el transfuguismo.

    Los partidos políticos, en su afán de controlar al máximo a sus diputados, senadores y concejales han tratado de luchar contra el transfuguismo con todos los medios a su alcance. Han utilizado los medios de comunicación afines (que son todos) para dañar al imagen de todos los transfugas sin excepción. Y han firmado un curioso pacto alegal -si no ilegal, y en cualquier caso profunamente antidemocrático- para apartar a los transfugas del juego democrático.

    Resulta muy curioso que los partidos políticos no hayan podido acabar con el transfuguismo mediante reformas legales. Esto consistiría simplemente, y ni más ni menos, que en hacer dueño del acta de diputado al partido y no al diputado o concejal. ¿Por qué no lo han hecho?. Yo creo que por dos motivos.

    El primero es que la figura del diputado el senador o el concejal es ya una figura ficticia, desde el momento en que existe una disciplina de voto o disciplina de partido. Las sesiones y las votaciones parlamentarias son un mero paripé en el que se representa una obra de teatro previamente determinada por los líderes de los cuatro partidos para llegar a una decisión definida de antemano. Es todo una farsa. Este es el motivo por el cual los parlamentos están vacíos en los debates que no retransmiten por televisión. Lo que allí se hace no tiene ningún interés. Y dar la posesión de las actas de diputados a los partidos políticos sería poner de manifiesto esta farsa. ¿Para qué pagamos el sueldo a 350 diputados, otros tantos senadores, diputados autonómicos y concejales?. Con uno de cada partido valdría.

    El segundo motivo es legal. La Constitución Española establece que los diputados no estarán sometidos a mandato imperativo. Esto significa que la disciplina de partido es simplemente ilegal. Y también todos los mecanismos por los que se aplica: sanciones económicas y otros chantajes explícitos o implícitos al diputado. Las multas ilegales a los diputados que no votan lo que se les manda son de dominio público, sin que nadie haya tenido el valor ni la integridad de denunciarlo.

    La otra alternativa sería instaurar las listas abiertas, para que el ciudadano pueda votar a la persona que le va a representar. Pero claro, esto no interesa. Y me llama la atención que la pretendida reforma elecotral de UPyD no contemple estos aspectos.

    Existe una leyenda negra del transfuguismo muy interesadamente alimentada por los partidos políticos. Es evidente que muchos transfugas actúan por motivos deshonestos, como también lo es que cotidianamente muchos diputados aceptan la disciplina de partido para votar en contra de lo que en su fuero interno saben que es lo mejor. Esto último sin embargo, no merece para la opinión pública ninguna censura o condena moral.

    En este sentido, no puedo garantizar que la conducta de Antonio Robles haya sido deshonesta con sus electores. Más bien, todo me hace pensar lo contrario.

    • alcotarelo dice:

      Quiero decir que aunque no puedo garantizarlo, todo me hace pensar que la conducta de Antonio Robles ha sido en todo momento honesta con sus electores.

      • jjms dice:

        Mi muy apreciado Alcotarelo, en absoluto lo que expones perfectamente, es contrario a lo que yo quiero comentar. No me he explicado bien.

        Efectívamente Antonio Robles no podría haberse “traido” su escaño a UPyD, de hecho tengo idea de que renunció a él al salir de C’s. Lo que quería indicar es que a lo peor alguien pensó que si había obtenido su anterior candidatura votos suficientes para lograr tres escaños, al presentarlo como cabeza de lista de UPyD eso nos “traspasaba” su parte alícuota de votos: ERROR.

        No tildo tampoco a Robles de “tránfuga” en el sentido estricto de la palabra, y por eso la entrecomillo, sino que su “pase” de C’s a UPyD y más como cabeza de lista, lo hace sensible a la descalificación externa con ese calificativo.

        Insisto en que no tengo nada en contra ni de Robles, ni de Rivera, ni muchísimo menos de Carlos al comentar esta entrada, que entiendo perfectamente ajustada a la realidad y justificada por los hechos que relata en su contenido. Pero trato de hacer una lectura en clave de elector que no conoce los fondos y trasfondos de las relaciones personales entre las dos formaciones.

        Me explico: en el pelotón ciclista puedes tener un compañero que en el medio del meollo te da un buen empujón tratando de desequilibrarte. Si tu interés se centra en devolvérselo te estás desentendiendo de la cabeza de carrera para intentar competir por el triunfo y además estás eliminando la mínima posibilidad existente de colaboración con ese compañero para darse relevos en busca de esa cabeza. No sé si me explico.

        Ya tenemos una lider que representa nuestra formación a nivel nacional y lo hace por cierto muy bien, ¿necesitamos también figuras de “renombre” como cabezas de lista en elecciones NO generales? ¿No nos sirve nuestro ideario para representarnos suficientemente ante los electores y hacer una campaña ciudadana de formación política con propuestas, en lugar de una campaña personalista?

        Por cierto, hay quien sostiene que somos más nacionalistas que el PSC, CIU, IV, etc en base a nuestras ideas FEDERALISTAS, ahora a ver quién va a ir a explicarles que es federalismo cooperativo que vertebra las regiones entorno a una única nación soberana devolviendo competencias al Estado central y tal, y tal, y tal.

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