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Por qué no tenemos ni tendremos franquicias en Cataluña

Uno de los éxitos más notables del nacionalismo catalán es haber logrado convencer a casi todo el mundo de que la excepción catalana abarca también a los no nacionalistas, e incluso a los catalanes de furibundo antinacionalismo. Por eso resulta tan costoso que se escuche allí, y a veces fuera de allí –pues la propaganda catalanista tiene muchos adeptos en la España cañí, donde se considera que un nacionalista como Durán i Lleida ¡es un gran estadista español!- un mensaje tan obvio como que un partido nacional en sentido ilustrado y laico no puede ni debe, precisamente porque lo es,  aceptar que en Cataluña deba delegar su representación en otro partido de ámbito estrictamente catalán.

Ni siquiera en el País Vasco de mis aflicciones y aficiones hace falta explicar algo tan obvio: que un verdadero partido político español no puede renunciar a ser el mismo partido en todas partes de España, incluida Cataluña. Por eso los abertzales han acusado siempre de “españolismo” o “sucursalismo” a los vascos que, como nosotros, hemos rechazado activamente su pretensión de que Euskadi, Euskalherria o como queramos llamarlo no es un mundo aparte, sino una parte de España no menos rara ni especial que otras también no menos raras y especiales (con su otro idioma, sus costumbres y su peculiar historia), rareza y especificidad que no justifican que existan fuerzas políticas especiales para los vascos. Salvo si uno es nacionalista y por eso piensa lo contrario, naturalmente.

En cambio, en Cataluña los nacionalistas han convencido a quienes dicen no serlo, incluso siendo sus más furibundos detractores, de que lo suyo también es especial, de modo que los catalanes no nacionalistas deben ser representados por partidos catalanes no nacionalistas. ¿Y qué deben hacer los partidos nacionales como UPyD? Pues asociarse con una franquicia catalana al estilo de, por ejemplo, el PSUC y el PCE, o ahora el PSOE y el PSC. A nosotros nos tocaría Ciudadanos, claro. Sin duda, el éxito de este tópico merece un aplauso al nacionalismo catalán, que ha conseguido así anular o paralizar el pluralismo político de Cataluña. Porque, se mire por donde se mire, que los partidos nacionales no se atrevan a serlo en Cataluña y o se mimeticen con el paisaje –como el PP de ahora- o renuncien a ser ellos mismos –como el PSOE- es una gran victoria de la supuesta excepción nacional catalana: incluso los catalanes que quieren hacer política española deben hacerlo separados de sus conciudadanos y atados a sus nacionalistas, únicos autorizados a repartir patentes de corso.

Esta es la principal razón por la que nosotros, UPyD, hemos rechazado –tras pensarlo y debatirlo donde corresponde- ir en coalición con Ciudadanos, un partido que tras un prometedor arranque hizo una frenada de burro hasta convertirse en otro partido regional catalán sin más ideario que el antinacionalismo y sin otro proyecto político conocido que seguir en el Parlament de Cataluña, lo que explica tanto su coalición electoral en las elecciones europeas del 2009 con la alianza eurófoba y xenófoba de Libertas (tras declarar obsesivamente que “nos tendían la mano para ir juntos”), como el hecho de que haya renunciado a extenderse por el resto de España con un programa de reformas políticas nacionales. Y esto también explica -¡ay!- que los muchos interesados en que todo siga igual en Cataluña –allí y fuera de allí- hayan descubierto de repente que les interesa mucho que C’s siga en el Parlament de Cataluña y UPyD quede fuera. Espero –y trabajamos por- que se lleven una desagradable sorpresa, pero su interés es fácil de entender: nosotros ya somos una amenaza al establishment español y catalán porque somos una fuerza nacional en auge que cuenta cada día más en la política espñaola, y C’s es un pequeño partido regionalista catalán que molesta poco.

Lo que es más evidente: UPyD dejaría de ser un partido español transversal, laico y progresista, en ascenso y con un programa clarísimo de reformas políticas de fondo (Ley Electoral, Constitución y programa de regeneración democrática) cada vez más atendido, si aceptara que debe ausentarse de Cataluña para que se cumpla el tópico de que Catalonia is different. ¿Se entenderá que la única manera realista y coherente de hacer frente al nacionalismo y de superarlo es ofrecer alternativas políticas positivas (como un Estado federal), y no limitarse a deplorar sus defectos? ¿Comprenderán quienes rechazan al nacionalismo catalán que le hacen el juego cuando apoyan para Cataluña un sistema de partidos políticos distinto al del conjunto de España?

Queda la evidencia de que C’s se fundó antes que UPyD, y que quienes lo fundamos habríamos entrado muy a gusto en ese partido, que vimos con mucha simpatía, de haber creído que era nuestro proyecto. Y nos habríamos ahorrado un montón de problemas. Pero la verdad es que pronto quedó claro que no era así: nuestro proyecto nunca ha sido, como el suyo, crear un contrapeso al PSC para moderar su discurso, según expresa y reiterada confesión de Francesc de Carreras, el único de los promotores que sigue en ese partido, sin duda porque ha ido a dónde él quería que estuviera. Por si quedara alguna duda, nos la despejó el propio Albert Rivera en una reunión celebrada al efecto en San Sebastián la primavera del 2007: a ellos no les interesaba “Madrid”, sino una asociación de antinacionalistas periféricos catalanes, vascos y gallegos para influir en la política autonómica y española… Lo contrario que a nosotros, que desde el principio entendimos que el nuevo partido o era nacional o no sería nada, porque nuestro interés es el conjunto de España, no un trozo o dos.

Hay quien nos ha advertido hasta el aburrimiento de que no seremos un partido nacional de verdad si no entramos a la primera en el Parlament, naturalmente adoptando el sistema de franquicia del PSOE, pero ahora con C’s. Se equivocan: en ese caso sí que dejaríamos de ser un partido nacional, porque habríamos aceptado que Cataluña es coto de caza vedado para quien no sea catalanista o regionalista asimilado. Pero no lo será por mucho tiempo. Un partido serio, como nosotros, sabe tener paciencia y perseverar sin variar de principios al estilo Groucho Marx. Así son las cosas y así se las he contado.

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8 comentarios a “Por qué no tenemos ni tendremos franquicias en Cataluña”

  1. spes dice:

    Me parece una explicación muy clara y convincente para quienes de buena fe se han preguntado por las razones de no ir en alianza con Ciudadanos a las elecciones.

  2. chemalarrea dice:

    La razón de no unirse a C’s está clara. No se puede ser antinacionalista con un partido regional. Es una paradoja.
    Es mejor crecer despacio y seguro que rápido y corriendo.

  3. rubenOv dice:

    Es difícil opinar de estas cosas desde fuera, pero la verdad es que a mi me cuesta entender que Ciudadanos y UPyD no sean el mismo partido. Realmente no veo diferencias sustanciales. Cierto que Rivera ha cometido algunos errores (lo de las europeas fue un despropósito) pero él mismo ha reconocido el error y a mi me parece lógico un error así en un partido y en un lider joven. Sin embargo Rivera me parece un activo político. Si consigue consolidarse en el Parlamento de Cataluña, y todo parece indicar que así será, tiene un mérito enorme después de todo lo que ha pasado, y habrá que reconocerle a Albert alguna responsabilidad en ello. Eso sí, yo opino que la integración de Ciudadanos en UPyD de darse, tiene que ser total, es decir, Ciudadanos debería pasar a formar parte de UPyD y no funcionar como un partido distinto que representa a UPyD en Cataluña, como pasaba con UPN respecto al PP en Navarra. Pero lo razonable, pienso yo, sería hacer un esfuerzo (o los que hicieran falta) por lograr la integración. La lógica lo pide.

  4. Sake dice:

    -¿Y si UPyD no saca representación en el Parlamento Catalán?
    -Sólo significaria que su mensaje no lo han podido escuchar los catalanes, que con el bloqueo mediatico seria normal.
    -De todos modos los ciudadanos saben lo que tienen y lo que les pueden ofrecer.
    -También saben que en un proyecto a nivel Nacional sólo tendrian motivos para ganar en todos los sentidos.
    -Confiemos en la sabiduria popular, porque lo que tienen ¿a quién puede ilusionar?.
    -El pueblo buscará y encontrará.
    -Y se le dará.

  5. MarinaV dice:

    El razonamiento expuesto es claro pero se enfrenta a los hechos, los militantes y simpatizantes de ambas formaciones tienen muchas cosas en común. Trabajo en un centro con más de 80 compañeros, la mayoría de los cuales no entienden el porqué UPyD no se presenta junto a Ciudadanos en las elecciones y yo tampoco consigo contestarles. Creo que fue un error el que cometieron en las europeas pero si lo han reconocido ¿cuál es el obstáculo ahora? Albert Rivera se ha convertido en un buen comunicador.
    Sólo pediría una cosa, que la puerta a futuros pactos no se cerrase definitivamente y que la mano siguiese tendida.
    Es mi modesta opinión desde “las afueras”.
    Un saludo cordial

  6. Inigo dice:

    Me parece una postura coherente: siendo UPyD un partido no nacionalista no tiene lógica unirse a C´s para crear una baronía (o ducado o taifa) en Cataluña. Creo que ahí precisamente está la diferenciación de UPyD con C´s,
    atentos saludos desde Euskadi

  7. Moncho dice:

    El atractivo de UPyD para los españoles catalanes, lo que marca su diferencia, es que es el único partido claramente nacional que se presenta a las elecciones catalanas, por eso debe hacerlo solo. Otra cosa es que el grueso de su electorado potencial ni siquiera sepa que se presenta dado el boicot absoluto de los medios y el hecho de que a su líder, Antonio Robles, se le asocie con Ciutadans (el partido catalán antinacionalista) al que perteneció).
    La todavía reducida militancia de UPyD en Cataluña aprovechará sin duda la campaña para agrandarse y, sobre todo, arar y sembrar. Eso ya será mucho de cara a las municipales de mayo próximo. Si además cae algún diputado ahora pues tanto mejor pero no me parece fundamental. En todo caso, sabremos nuestro punto de partida electoral y su mapa para actuar a partir de ahora con mayor eficacia.

  8. Argimiro dice:

    MarinaV y rubenOV lo han dicho todo por mí. La exposición de MG es académica, formalmente impecable, pero no son más que palabras y una cortina de humo que pretendo ocultar otras razones de menos vuelo, político y moral. La realidad, que es tozuda (Lenin), muestra que la clientela de UPyD en Cataluña es exactamente la misma que la de Ciutadans, uno; que la bolsa de votos posible es en Cataluña limitada y la fragmentación es suicida, dos; y que el tiempo corre, la ocasión es única, y no pueden dejarse las cosas “ad calendas grecas”, tres. Todo lo demás, por muy elegantemente que lo exponga el Sr.MG, son pamplinas. Amén de que la actitud de UPyD, la externa respecto a C’s en Cataluña, y la interna -tanto genaral como en Cataluña- está generando rechazo y cabreo. Con razón. Y eso puede que sea peor que la mera indiferencia.

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