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Alfredo y Melba

Estuvieron el fin de semana de visita de ocio por San Sebastián. Una excursión organizada por AB, que les llevó en su propio coche, y se alojaron en casa de AA. Se trataba de una pareja cubana, él preso político con ocho años de cárcel castrista sobre la espalda, ella activista de las Damas de Blanco. Hablaron en el mitin de Móstoles del tercer aniversario de UPyD, y se llaman Alfredo Domínguez  y Melba Santana. El tiene cuarenta y pocos y ella sesenta y uno; dato importante para entender que de esas edades hay que descontar ocho años, ocho: él de encierro en condiciones insoportables y ella de lucha para dar a conocer el caso a la sociedad cubana ignorante, secuestrada por la dictadura.

La cena del viernes se prolongó hasta las tantas y así ellos pudieron relatar con detallismo insólito lo que significa esa sencilla frase: ocho años de cárcel rigurosa en la Cuba de los Castro. Y con una condena de doce años por solicitar que se cumpla una previsión de la Constitución vigente en Cuba, la que reconoce el derecho de los ciudadanos (si los hubiera) a presentar iniciativas legislativas reuniendo diez mil firmas debidamente documentadas y presentadas. En el caso de Alfredo, esta iniciativa es la conocida como “proyecto Varela”, cuyo impulsor más conocido es Oswaldo Payá –portavoz del Movimiento Cristiano de Liberación- y que pretende iniciar un proceso democrático en Cuba explotando las posibilidades que brinda la propia Constitución vigente –algo parecido a la transición española- que, por supuesto, la dictadura es la primera en conculcar.

Escuchamos sin interrumpir su larga exposición salvo para pequeños comentarios. Por desgracia, y aunque lo nuestro nunca haya rozado ni de lejos la gravedad de su suplicio, algunos vascos sabemos bien lo que se pasa cuando te ponen en el punto de mira pero pocos escuchan y todavía menos te creen, salvo los compañeros de infortunio. Y padeces ostracismo por contar lo que todo el mundo puede saber pero prefiere ignorar. Aquí fue el perverso tándem ETA-nacionalismo obligatorio, en Cuba una dictadura insufrible con fama de filantrópica entre la izquierda reaccionaria y los tontos útiles.

Lo primero que necesita alguien que ha pasado por semejante trance es contarlo; lo segundo, que le crean. Contarlo es imprescindible para objetivar la pesadilla, convertirla en relato y pasar a exorcizarla mediante la distancia e incluso el humor (y ellos se mostraron muy capaces de conjugar el relato del horror con todo tipo de observaciones humorísticas; humor negro, si no fuera tan inapropiado para el caso…) Luego es importante que te crean, naturalmente, porque para que se haga justicia y haya al menos restitución moral es indispensable que brille la verdad, algo más difícil de lo que parece porque en este mundo atribulado por el cinismo y la costumbre de mentir cuesta creer a quienes relatan historias como la de Alfredo y Melba. Siempre planea la sombra de la exageración, el subjetivismo, la falta de ecuanimidad o la invención para explotar la credulidad de la gente de buen corazón.

Por desgracia para ellos, Alfredo no necesita inventarse nada. Las enfermedades y el deterioro físico acumulado por ocho años de sevicias –palizas, aislamiento, mala alimentación, falta de cuidados médicos, acoso constante, celdas inmundas- dejan huellas materiales: un sistema digestivo destrozado y la vista afectada gravemente, por ejemplo, no son cosas que puedan simularse; relatar con detalle en qué consisten y qué efectos concretos tienen sobre la salud física y psíquica de uno no son platos del gusto de nadie normal, aunque se sazonen con humor y bajo el imperativo moral de contar la verdad. Contra lo que a veces se piensa, pocas personas supervivientes de esos trances corren a contarlo para ilustración general; al contrario –como explica por ejemplo Jorge Semprún en La escritura o la vida-, a veces necesitan años y años para detallarlos más allá de una frase genérica: yo estuve en un campo nazi o en una prisión de Fidel Castro y me pasó todo esto. Casi siempre es posible distinguir a la verdadera víctima de la impostada por la repugnancia natural a testimoniar las humillaciones padecidas: hacerlo es un deber, no un instinto.

Y sin embargo, lo que más encantaba de este par de personas encantadoras era su capacidad de disfrutar de la vida y el ansia de libertad que impregnaba cada comentario. La historia jocosa contada por Melba de los “pabellones” o encuentros conyugales de dos horas aprobados por el régimen carcelario cada cinco meses; sus aventuras en las idas y venidas a la cárcel con las discusiones eternas con funcionarios obtusos o sádicos sobre lo que podía o no llevar a su marido preso; su relato del acoso policial sistemático y de sus mañas para eludirlo; el empeño de las Damas de Blanco por hacer público la verdad que el régimen niega celosamente: que las cárceles cubanas están llenas de presos de conciencia condenados a penas atroces por simples “delitos de opinión”.

Entre tanto, nos explicaban con detalle cómo es la casa cubana de Melba –medio arrasada por uno de los últimos huracanes-, su patio y el pueblo donde viven en el interior de la isla; cómo se conocieron ella y su Alfredo y cómo se terminaron casando pese a ser ella negra y de mucha más edad que él, y qué cosas le decía él para enamorarla y qué le replicaba ella mientras se dejaba conquistar. Era como asistir al relato en vivo de una historia de Alejo Carpentier. Fue una noche mágica.

Al día siguiente les acompañaron por un largo paseo a la donostiarra, con sus bares de pinchos y un estupendo restaurante donde Alfredo pudiera saciar su sed de mariscos (en Cuba también hacía de pescador, además de economista, antes de ser encerrado). Y como decía el cuento de santos, todo les parecía bien: la gente de España, los paisajes de todas partes, las ciudades que les parecen de cuento, las obras públicas que Alfredo no se cansa de admirar –al parecer, el castrismo ha ilegalizado las paredes lisas y rectas- incluso admiran los atascos de tráfico y, por supuesto, la comida, con la excepción del rancho insípido que les sirven en su alojamiento forzoso y masificado de Vallecas mientras les trasladan, también obligados, a Cullera, tras un intento de hacerles invernar ¡en Sigüenza!

Así que todo les parece bien de España… excepto el gobierno. Que los ha sacado de la isla para mantener sus relaciones privilegiadas con el castrismo, pero a cambio de convertirlo en una especie novedosa de inmigrantes sin papeles, sin que les asista el derecho a pedir y obtener asilo político pese a ser expulsados de su país por “delitos contrarrevolucionarios”. Con un pasaporte donde pone estampado, con macabro humor burocrático, “permiso de salida indefinido”; traducido, sin permiso de vuelta a casa.

En fin, uno conoce a personas como éstas y comprende mucho más íntimamente aquello tan antiguo pero siempre necesitado de recuerdo y actualización de que la libertad de uno es la de todos y la lucha por ella es, en el fondo, universal e indivisible. Por eso la causa de una Cuba libre de verdad debe ser también nuestra.

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3 comentarios a “Alfredo y Melba”

  1. Sake dice:

    -Quiero mi derecho a poder hablar mi derecho a discrepar, mi derecho a criticar ¡mi derecho a vivir!.
    -Dura lección has pasado.
    -Se debe conocer para evitar que otros la sufran.
    -Ya no os asusta nada ¿verdad?.
    -La muerte en ocasiones es el descanso.
    -Habeis vencido.
    -Estamos en el camino.
    -¡yo os sigo!.
    -Gracias.

  2. alcotarelo dice:

    Es ciertamente difícil de entender -no ya de justificar- la política exterior de Zapatero.

    Por una parte, en ciertos aspectos se caracteriza por una supeditación total de los principios a los intereses. Con la administración de Obama, Zapatero está actuando exáctamente con la misma sumisión interesada que él criticaba de Aznar respecto de Bush cuando lo de la invasión de Irak y la cumbre de las Azores. Hay un excelente artículo de Pedro Pitarch (teniente general en la reserva) que lo explica magistralmente:

    http://www.abc.es/20101003/opinion-tribuna-global/politica-asiento-201010030306.html

    Otro tanto sucede con Marruecos y el Sahara Occidental. Es descarado que existe un pacto por el cual Zapatero y Moratinos apoyan a Marruecos en su anexión-colonización-represión en el Sahara parece que a cambio probablemente de parar la emigración ilegal y de no sabemos qué más.

    Debemos tener en cuenta que el régimen de Mohamed VI es una dictadura atroz incluso para con los propios marroquíes, y no digamos ya con los saharauis. Pero eso parece no importarle a Zapatero.

    Respecto a Venezuela, Argelia y Libia la meliflua y sumisa política internacional de Zapatero también se puede explicar por la sumisión o abandono de los principios en pro de los intereses. En el caso de Venezuela estamos hablando ni más ni menos del abandono de la lucha antiterrorista y la protección de la vida de los ciudadanos españoles. En los tres casos, estamos pagando probablemente la factura del gas metano para las centrales de ciclo combinado.

    Es importante señalar que desde el punto de vista del sector energético, la principal razón de ser de la masiva proliferación de las centrales térmicas de ciclo combinado en España, es la incapacidad real de las caras energías renovables para abastecer al sistema eléctrico y el no haber recurrido a nuevas centrales nucleares. De hecho, en los últimos decenios hemos cerrado ya dos centrales nucleares (Zorita y Garoña) por motivos únicamente políticos, pues en ambos casos contaban con informes positivos para continuar con la actividad del organismo técnico independiente competente (el CSN).

    El despropósito es mayúsculo. El gobierno ha gastado grandes cantidades de dinero público en subvencionar simultáneamente las energías renovables y el carbón nacional. De este modo, hemos llenado el país de paneles solares y aerogenradores, y hemos mantenido toda nuestra hidráulica e incluso la hemos aumentado, con el consiguiente daño a los ríos (sirva como ejemplo el escandaloso recrecimiento de la presa de Yesa). Y como pese a todo el dinero gastado en subvenciones, todo esto no ha permitido abastecer el sistema eléctrico, pues con tal de no hacer centrales nucleares hemos mantenido las sucias térmicas de carbón (incluso con carbón de importación cuando se acababa el nacional, como en As Pontes de García Rodríguez) y construido centrales de ciclo combinado, también contaminantes aunque menos que el carbón.

    El resultado es que tenemos un sector eléctrico caro, altísimamente contaminante, emisor de gases de efecto invernadero (cuando hay consenso científico en que España será uno de los países del mundo más afectados por el cambio climático), y que nos hace depender de personajes como Hugo Chavez o Gadafi.

    En el caso de Venezuela, la sumisión y la blandura del gobierno español se podría explicar además por los intereses empresariales. Grandes empresas españolas como Repsol (el petróleo y el gas natural precisamente), Telefónica o el Banco de Santander tienen grandes negocios en Venezuela que podrían verse negativamente afectados en un conflicto diplomático entre España y Venezuela, dada la inseguridad jurídica del régimen bolivariano.
    Frente a estos casos flagrantes de sumisión

    Hasta aquí nada nuevo para los que estén mínimamente puestos en el tema. En definitiva, se trata de una gran perversión moral por parte del gobierno español, pero tiene, o parece tener, una explicación lógica (aunque se trate de un tremendo error estratégico).

    La gran cuestión de política internacional que no parece explicable (no ya justificable moralmente) es la colaboración del gobierno español con la dictadura cubana. ¿Cuáles son los importantes intereses económicos y estratégicos por los cuales el gobierno español pisotea en este caso los derechos humanos?.

    ¿Manejará el gobierno español información sobre negociaciones secretas entre Cuba y EE.UU. en el sentido de un futuro desmantelamiento pactado de la dictadura cubana, y Moratinos quiere evitar que España sea nuevamente sustituida por EE.UU. como potencia influyente en la isla?.

    ¿Habrá sido sobornado o chantajeado Zapatero, Moratinos o alguna alta personalidad del estado por el régimen cubano?.

    ¿O se trata de una locura irreflexiva y mesiánica de Moratinos y Zapatero?.

  3. alcotarelo dice:

    Conviene tener muy claro, lo que dice el artículo 13 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (http://www.un.org/es/documents/udhr)

    Artículo 13.

    * 1. Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado.
    * 2. Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país.

    Cuando el gobierno español negocia la conmutación de la pena de cárcel por la de destierro, además de hacer algo menos mala la vida de estos represaliados, se hace cómplice de la violación de los derechos humanos. Y sobre todo ayuda a la dictadura a separar a estas personas críticas de la sociedad cubana.

    Que encima les hayan negado el asilo político, es ya el colmo de la indignidad.

    La única postura moralmente aceptable es exigir la liberación incondicional de todos los presos políticos cubanos. Sin condiciones.

    Que este sea el gobierno de mi país es algo vergonzoso y humillante, como ciudadano de un país democrático.

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