La hora de la justicia

A Pilar, Titi y Maite

Ellas me llaman temprano para darme la primicia exultante de que han detenido en Hernani al asesino de Joseba Pagazaurtundua. Están felices. Pocas personas que no hayan pasado por el trance de convertirse en víctimas de un pistolero de un minuto para otro pueden comprender el alivio y la satisfacción feliz que aporta la noticia de la detención del asesino. Del tipo que te privó del marido, el padre o el hermano, y del amigo y compañero. Incluso hay quienes se escandalizan de esta clase de sentimientos en nombre de la necesidad de perdón y compasión para todos; naturalmente, hablan desde el pedestal de su autoproclamada superioridad moral que suele encubrir una vida vacía o convicciones formales acartonadas y convencionales que de ética sólo llevan el nombre. Lo que quieren es un happy end de aqui no ha pasado nada, de todos felices y reconciliados y pelillos a la mar para volver ellos tranquilos a sus manejos tradicionales. Pues dejémoslo claro de una vez: una de las pocas cosas que resarce en parte a las víctimas, la reparación a la que aspiran, es que el asesino y sus cómplices paguen sus culpas. El fin de la pesadilla de la impunidad es la hora de la justicia. Nada hay comparable, puesto que es imposible devolver la vida a quienes ellos se la arrebataron deliberadamente, a la detención, juicio y condena del asesino; nada vale tanto, ni el reconocimiento social ni las indemnizaciones ni los homenajes de cualquier tipo se le pueden comparar.

Por eso me he alegrado con la detención, juicio y condena de los asesinos de Enrique Cuesta -¡por los pelos!-, Gregorio Ordóñez, Fernando Múgica o José Luis López de la Calle, por citar algunos de los que me han tocado más de cerca. Y el más cercano de todos Joseba, hermano de Maite e hijo de Pilar y marido de Titi además de amigo y compañero de fatigas de Basta Ya, asesinado por eso mismo… y por el odio y rencor que le tenían por su integridad y profesionalidad. Joseba fue jefe de la policía municipal de Andoain –cargo desde el que contribuyó a desmantelar una red terrorista ultraderechista en la transición- y, durante un breve periodo de comisión de servicio, ertzaina para poder sacar a su familia del asedio sufrido en Andoain tras el recrudecimiento de las amenazas y hostilidades que, bien lo sabía Joseba, acabarían con su muerte tarde o temprano si no dejaba aquel pueblo. Como así ocurrió cuando fue obligado a volver al calor irresponsable de otra negociación disparatada.

Por eso es particularmente reparador, también, que la detención del asesino haya sido obra de la Ertzaintza, un cuerpo policial usado por los gobiernos nacionalistas como guardia de corps y policía más política que otra cosa. Joseba trataba con asiduidad y compañerismo a policías de todos los cuerpos, fueran guardias civiles, municipales, nacionales o ertzainas, y seguro que habría apreciado más que nadie algo que le fue negado en vida –y que probablemente tuvo que ver con su propio asesinato-, a saber: la conversión de la Ertzaintza en un cuerpo policial profesional como los demás.

El asesino ha sido capturado en Hernani, villa vecina de Andoain. Todos los conocedores de la comarca –el cinturón industrial (ya no tanto) de San Sebastián- estaban convencidos de que los asesinos de Joseba eran vecinos de cualquiera de los pueblos que forman el siniestro polígono político de Donostialdea (la comarca donostiarra, algo más de 400.000 vecinos): el propio Andoain, Hernani, Lasarte, Pasajes, Oyarzun… Pueblos medianos que crecieron velozmente el pasado siglo y fueron tomados durante la transición por la llamada izquierda abertzale, donde han conseguido encastillarse mediante la intimidación, la amenaza y la marginación sistemática –para no hablar de la rendición y el desistimiento cívico de los falsos neutrales-  de quienes se les enfrentan, llegando en muchos casos al asesinato: ETA ha matado por aquí a 155 personas desde 1960.

A la convicción acertada de que los asesinos estaban muy cerca y seguían sueltos tantos años después –Joseba Pagaurtundua fue asesinado el 8 de febrero de 2003-,  se une la no menos cierta de que todo este tiempo han gozado de la protección y el apoyo de los ayuntamientos de la comarca cuando han estado ocupados por los avatares de HB. Ahora mismo, Hernani sigue gobernado (¿) por una siniestra alcaldesa de ANV, oprobiosamente mantenida en el cargo por la desidia, o mejor por el cálculo, del Gobierno de la nación y los partidos que lo sustentan.

Pero al fin ha llegado la hora de la justicia: los asesinos pagarán sus culpas y las víctimas obtendrán la reparación de ver que así sucede. Una reflexión final: cualquier negociación con ETA no hace otra cosa que alimentar las expectativas de conseguir, cuando menos, la victoria de la impunidad. Tal cosa es sencillamente inaceptable. La negociación no sólo es políticamente equivocada y éticamente perversa, sino además completamente contraproducente desde un punto de vista práctico porque sólo sirve –pequeño homenaje al Parlament de Catalunya- para reanimar y levantar al toro moribundo. Que los responsables tomen nota, porque muchos otros no vamos a olvidarlo.

Y YA EN OTRO ORDEN DE COSAS, ESTE BLOG SE VA DE VACACIONES HASTA SEPTIEMBRE (SALVO POR FUERZA MAYOR QUE ESPEREMOS NO OCURRA). FELIZ VERANO A TODOS.

2 comments to La hora de la justicia

  • Sake

    Contra el crimen sólo hay una reparación la de la justicia.

  • chiribaile

    Yo también me alegro mucho de que por fin hayan cogido al asesino, que segó la vida de Joseba y a la vez la felicidad y tranquildad a su familia, un abrazo muy fuerte u una sonrisa a su madre Pilar a la que me presentó un amigo comun de UPyD (kepa sada), Otro abrazo y una sonrisa para su hermana Maite a la que oido tantas veces hablar en manifestaciones y homenajes, y otro abrazo con mucho cariño y una sonrisa muy grande para su mujer y su hijo. Ahora toca hacer justicia.

    Mi más calurosa felicitación desde Sevilla.