De la abundante cosecha de vaciedades y disparates jurídico-político-económicos proferidos ayer por el presidente Zapatero en el debate sobre el Estado de la Nación puede espigarse una, de ambición intelectual, que resume a la perfección las características ideológicas –es un decir- no sólo del personaje, sino del partido que le aclama. En la réplica a Durán i Lleida aseguró que no sólo considera al catalán una lengua propia suya –con perdón por la expresión-, sino que considera como propias todas las lenguas del mundo. Lo dijo con ese sentimentalismo impostado que usa para envolver con capa pringosa la nada de sus compromisos; arrancó sentidos aplausos de la bancada socialista. Consideremos qué tiene en la cabeza alguien que afirma que considera propias todas las lenguas del mundo (entre tres mil y seis mil, según el concepto de lengua aplicado), y alguien que aplaude esta bobada.
El presidente Aznar ya trató de seducir al catalanismo afirmando que hablaba catalán en la intimidad, pero nadie había osado hasta ahora convertir en propias todas las lenguas del mundo por mero ejercicio de la voluntad sentimental. Por mi parte, rechazo el “concepto de lengua propia” porque encubre la agresiva retorsión nacionalista del concepto de “lengua materna”. Esta es la que aprendemos en la infancia –los afortunados realmente bilingües o políglotas, más de una-, la otra es la lengua que se supone debería ser la materna si la realidad fuera no tal como es sino como el nacionalismo lingüístico quiere decretar que sea (para lo que recurre a tiranías como la inmersión lingüística obligatoria en la educación obligatoria). Un nacionalista vasco o catalán puede, con ese argumento tramposo, decir que el eusquera o el catalán son su lengua propia aunque no haya sido su lengua materna. Es un componente de esa ideología reñida con tantos valores y cosas, desde el principio de realidad a los de igualdad y tolerancia. Pero, ¿qué quiere decirse afirmando que todas las lenguas del mundo le son propias a uno?
Desde luego no que uno conoce todas las lenguas existentes o extintas, don del Paráclito. Tampoco que uno desea que todas las lenguas del mundo sean propias en la comunidad de uno, desaforado deseo babélico que reduciría esa comunidad a la mudez ante el formidable desafío de que sus miembros tuvieran que conocer todas las lenguas del mundo y tratarlas administrativa y comunicacionalmente como si fueran idénticas. Apetece despachar esto diciendo que se trata de un mero exceso sentimental y una estupidez política, rasgos característicos del discurso del zapaterismo. Pero lo malo es que hay algo más, y es muy malo. Pues quien considera que tiene la misma familiaridad e identidad con todas las lenguas –eso es considerarlas propias-, aunque no conozca ninguna salvo la suya, lo que está diciendo es que le da exactamente igual lo que cualquiera diga en cualquier lengua. Ni distingue una verdad de una falsedad, ni una afirmación de una negación, ni una conjetura de una demostración, y así todo lo demás. Una frase en chino, que no entiende, tiene para él el mismo valor que una frase en su lengua: en el fondo ninguno.
Es la misma actitud de quienes consideran que todas las ideas son respetables, porque en realidad no respetan o entienden ninguna. Zapatero volvió a demostrarlo diciendo esto tras argumentar que la sentencia del Constitucional contra el Estatuto de Cataluña no significa que no se puedan desarrollar por otras vías los artículos inconstitucionales, pues podrá hacerse por vías alternativas, ignorando la Constitución aunque respetándola mucho. Pues Zapatero respeta más que nadie al Constitucional, como respeta el Estatuto, al nacionalismo catalán o al centralismo jacobino, a las Hermanitas de la Caridad o a la Gestapo. Es decir, no respeta nada ni a nadie en absoluto.
Simplemente, es la apoteosis de la charlatanería, de la verborrea pegajosa. El discurso propio, este sí, de una política de estafador, exitosa y posible en un sistema democrático tan devaluado como el nuestro.







El presidente del gobierno ha terminado de recorrer el camino que va de “las palabras han de estar al servicio de la política y no la política al servicio de las palabras” a “las leyes han de estar al servicio de la política…”.
Que aspectos fundamentales del Estatuto han sido declarados inconstitucionales, no pasa nada, eso lo arreglan él y el ministro Caamaño en una tarde de “ingeniería leguleya”.
He leído lo de “ingeniería leguleya” y no me he podido contener. Yo la estoy sufriendo en mis carnes y en las de mi familia. La ejecutan con toda la frialdad y la crueldad que se esconden detrás de las palabras adormecedoras que usan. Lee el comentario de antusero más abajo. Necesitamos ayuda. Un abrazo.
-Mira Gustavo tengo unas frases y quiero que analices cual de ellas me procurara más votos ¿vale?.
-Muy bien Presidente.
-Lo de “La tierra es del viento” estuvo bien, ahora tengo otra “La sentencia del Constitucional se la lleva el viento” ¿que te parece?¿cuantos votos nos proporcionará?.
-Sr. Zapatero seguro que muchos en Cataluña.
-Pues para el resto tengo la de “Os quiero mucho a todos y me gusta lo que pensais todos”¿cuantos votos vale ésta?.
-Depende Presidente pasarse tampoco es bueno pueden darse cuenta de que es falso.
-Bueno bueno analizalas todas y me cuantas.
-Vale Presidente.
Hola Carlos:
Sigo tu blog, de eso de lo que uno primero lee al abrir internet. Le he dejado un comentario parecido en el blog de Rosa. Esto es una llamada deseperada de AUXILIO!!!!!! Nos tienen bloqueados sin poder salir de la India por una arbitrariedad más del gobierno que tú criticas con pluma fina pero contundente. Te dejo lo mismo que en el blog de Rosa. Espero que podáis ayudarnos de alguna maner, aunque sólo sea escuchándonos. Gracias.
Hola Rosa:
Esto es una llamada de AUXILIO!!!!!! Te lo resumo. Somos una pareja que hemos tenido una hija en la India. El método es poco convencional, puedes suponer cuál es. Los consulados españoles en la India hasta ahora no pedían más documentación que los certificados legales indios. Con más o menos mentiras todo el mundo salía. Ahora han decidido arbitrariamente no aceptar los documentos legales indios y nos nos dejan registrar a nuestra hija. Nuestro certificado de nacimiento dice que mi mujer es la madre y yo el padre. “Órdenes de Mdrid” le llaman, no nos dan información por escrito de las razones legales por las que no aceptan los documentos indios. No parecen estar dispuestos a ceder, a pesar de que el convenio de La Haya obliga a España a dar por válidos los certificados indios. Simplemente han decidido interpretar las leyes a su gusto. La consecuencia es que no podemos salir de la India con nuestra hija. Sólo te pido que me digas si has leído el mensaje y crees que puedes hacer algo. Ya te explicaría la situación por extenso. Estamos desterrados por nuestro propio país. Sé que esté no es el lugar adecuado para esto, pero la situación es deseperada. Y por cierto, yo no hice tantas cosas para protestar contra los escándalos cotidianos que han recorrido y recorren el país, que ahora me siento culpable. Si huebiera hecho algo antes seguro que esto no me estaría pasando. SOS, “save our souls”, literalmente Rosa o cualquier navegante que detecte este mensaje de ayuda. Por lo menos escribirnos. Mi email: antusero@hotmail.com. Gracias.
En realidad, la frase de Zapatero era previsible desde esa parte de su ideología que el PSOE actual ha copiado a buena parte del PSE (véase a E. Madina en “La pelota vasca”): una especie de “cosmopolitismo” en plan “mi-reino-no-es-de-este-mundo”, “abajo-las-fronteras” y “yo-me-siento-igual-de-implicado-con-un-ugandés-que-con-un-español-(pero-no-me-cobres-impuestos-para-el-primero-que-tampoco-hay-que-abusar)”. Un cosmopolitismo que, por supuesto, no tiene nada que ver con el cosmopolitismo serio de verdad, el de un Terencio cuando escribió aquello de “humani nil a me alienum puto”.
Frente al pseudocosmopolitismo desleído de estos socialistas, sólo cabe (como hoy ha resaltado Rosa Díez en el Congreso de los Diputados) empezar a formular un patriotismo serio, totalmente exento de nacionalismo español, como aquel sobre el que han escrito un Viroli o una Arendt, sin ir más lejos. Un patriotismo constitucional pero que, a diferencia de la interpretación que le dio el PP a esta expresión sternbergiana (y luego habermasiana), no consista en sacralizar la actual Constitución de 1978 como si no pudiera modificarse en modo alguno (de hecho, habrá que cambiarla en aras justamente de un mayor patriotismo constitucional); sino un patriotismo constitucional que aprecia las leyes justas e iguales por encima de las identidades sentimentales o mediopensionistas; los ciudadanos por encima de los políticos; el cumplimiento escrupuloso de la ley por encima de los compadreos zapatero-montillescos.
Más que “cosmopolitismo” lo que parece es “carlismo”. Defienden los viejos privilegios forales de País Vasco y Navarra y los nuevos privilegios “forales” de Cataluña con el Estatut.
Me ha encantado el análisis del concepto lengua propia como manipulación o perversión del de lengua materna. Adscribir las lenguas a los territorios en lugar de a las personas es efectivamente un atropello contra los derechos individuales (los únicos legítimos).
En el fondo se debería de intentar que en toda España se pudiera vivir (trabajar, escolarizar a los hijos, comprar y vender, trámites administrativos…) sólo sabiendo español. Y que se tratara de dar las mismas facilidades en toda España a un gallego-parlante, un vasco-parlante, o un catalán-parlante para que sus hijos estudien su lengua materna (la gramática, ortografía, etc.) en el colegio aunque no como lengua vehicular (otra palabrucha guay hija del autonomismo). Eso sería dar derechos a las personas, y fomentaría la libertad de movimientos y residencia no sólo para los que hablamos en castellano. Además mejoraría la economía al unificar los mercados laborales y los de bienes y servicios, que es lo que no quieren los nacionalistas.
Los nacionalistas han pervertido el lenguaje. Hay un montón de expresiones como esta que han sido asumidas e interiorizadas por todos los políticos y periodistas, incluso por los no nacionalistas. A base de oírlas repetidamente nos parecen normales, y en algunos casos desenmascararlas llega a no ser algo inmediato.
Cuando estudiaba en Córdoba allá por el año 1976, en una charla que el historiador Ricardo de la Cierva impartió ante un grupo de 100 estudiantes, escuché “que tan español era el cast4ellano como el catalán”, y aunque esto es obvio hoy, en los albores de la democracia de entonces resultaba algo novedoso esa afirmación. Francamente a mí me sirvió para comprender mejor el sentir de los catalanes y de la grandeza de tener dos lenguas.
Por motivos de trabajo, desde entonces, he trabajado mucho con la gente de esas tierras españolas, y me he sentido orgullosos del acervo linguistico español
Lo que siento es que nunca he escuchado una afirmación recíproca a la de la Cierva, pero al contrario, es decir, “tan catalán es el catalán (valga la redundancia) como el español”. Es más, en una ocasión se lo comenté a un nacionalista “rabioso”, y creanme casi me pega.
Es triste pero a eso ha llegado el nacionalismo catalán, de forma muy estudiada, pues no es otra cosa que crear muros de incomprensión.
Pero más triste aún, es que un elemento como ZP se vanaglorie de su “progresismo” exacerbando con sus palabras a esta casta ruin del nacionalismo catalán, incluidos los extraviados de su propio partido.
Más que “extraviados” (que yo llamaría en todo caso Extra-Aviados) de su propio partido, yo creo que son en realidad retornados al origen ¿PSUC?
¿A quién se le ocurriría trasegar gasolina a la luz de una vela?
Evidentemente solo a un IDIOTA o a un IRRESPONSABLE. Ambos dos en grado profundo e irrecuperable.
“No podemos acallar a los que se sienten nación” dijo en respuesta sobre el asunto del estatuto durante el pasado debate.
¿De qué manera entenderá esa clarividente inteligencia que “no acallar” un sentimiento supone satisfacerlo? ¿Acaso piensa que puede satisfacer TODOS los sentimientos?
Hay mucha poesía en las palabras de ZPelig (ver síndrome de Zelig en la wiki), casi tanta como idiotez. Hasta en poesía hay grados.