La sentencia del TC sobre el Estatuto de Cataluña ha venido a dejar claras unas cuantas cosas que tienen su importancia, pese a que hayan dejado algunas otras en la oscuridad (hubiera sido angelical esperar otra cosa con el tiempo que ha transcurrido y el clima de deterioro institucional profundizado entre tanto, forzando una sentencia más política que jurídica pero sentencia al fin, y eso es lo que importa). A continuación expongo diez que se me ocurren a vuelatecla. Hay muchas otras, pero son tan evidentes… Como que Montilla –y toda su gente- no tiene ni idea de lo que es la democracia, que es un pésimo político y un demagogo peligroso; o como que ahora podrá verse si en Cataluña existe verdadera sociedad civil o mera coalición de intereses subvencionados que se mueven a golpe de silbato gubernamental, y muchas otras cosas. Pero vayamos a diez conclusiones de carácter más general:
1 – Que el gobierno de Montilla, el Parlamento de Cataluña y el PSOE han fracasado en toda regla en su intento de llegar a las elecciones catalanas sin sentencia del Constitucional, con lo que el mero hecho de la sentencia ya es un apreciable triunfo del Estado de derecho.
2 – Que el Estatuto como tal era y es inconstitucional, porque de lo contrario sólo habría sufrido leves retoques o adiciones interpretativas menores. El aspecto político de la sentencia ha consistido en no cargárselo entero aun habiendo motivos, sino en consensuar una sentencia interpretativa para salvar las temidas consecuencias de dar por nulo todo el proceso, el parlamentario y el referéndum.
3 – Que hay un buen montón de leyes autonómicas y acuerdos Gobierno de España-Generalitat de Cataluña que se apoyaban en la legitimidad de normas estatutarias ahora anuladas o reinterpretadas por el TC, leyes y acuerdos que deberían, a su vez, ser modificadas o derogados. Como no será así, se profundiza la inseguridad jurídica que ya padecemos.
4 – Que el TC ha demostrado que la Constitución podrá ser muy elástica, pero no tanto que quepan en ella, disimuladamente, Estatutos con ambiciones de Constitución encubierta, aunque parezca que pueden caber. Lo cual pone en tela de juicio la adecuación de la Constitución de 1978 a la España del siglo XXI: la reforma es urgente.
5 – Que Zapatero en particular, el PSOE en general y el Congreso de los Diputados en institucional han sido también suspendidos por el TC porque aprobaron, contra toda advertencia racional, ¡un Estatuto inconstitucional! Aunque su actuación es legal –se atiene a la literalidad de sus competencias constitucionales- su finalidad –burlar la Constitución- ha sido ilegítima, una especie de prevaricación institucional.
6 – Que el sistema de formación de mayorías parlamentarias a base de sumar a PSOE o PP con uno o varios partidos nacionalistas –incluido en esta categoría el PSC y alguna rama del PP, como la valenciana o la gallega-, que está en el origen mismo del Estatuto sentenciado por el TC pues ha surgido de este cambalache específico, también ha sido sentenciado por esta sentencia y ya no da ni dará más de sí. Lo veremos cuando toquen los Presupuestos Generales del Estado de 2011.
7 – Que los jueces pueden ser muy flexibles con abusos como la “inmersión lingüística” (como ha demostrado antes que el TC el Tribunal Supremo en absurdas sentencias favorables a ese disparate autoritario que deroga de hecho la cooficialidad del español), pero nada en absoluto con el intento de crear un Poder Judicial Catalán que pone en cuestión no sólo sus prerrogativas corporativas, sino su papel en la democracia misma.
8 – Que el sistema de financiación previsto en el Estatuto sentenciado sobre la base de la bilateralidad Cataluña-Resto de España ha sido sentenciado a la vez por partida doble: por el TC –que no podía hacer otra cosa ante semejante aberración- y por la crisis económica. Y que esta doble sentencia tendrá efectos económicos rebajando aun más la credibilidad de la solvencia del Estado (la marca-España, que dicen los del marketing).
9 – Que el inmediato futuro político, jurídico y económico de España va a consistir en un enorme enredo político, jurídico y económico porque la falta de claridad del reparto de competencias institucionales, el abuso de la hermenéutica constitucional y el recurso al trapicheo interpartidario a todos los niveles para cerrar pactos de gobierno y aprobar leyes va a conducirnos a un caos a la italiana o a la belga (y quizás con finanzas públicas a la argentina).
10 – Que la actuación del PP de Valencia exigiendo para su Estatuto todo lo que no haya declarado inconstitucional el TC para el de Cataluña demuestra que el PP tampoco tiene ni idea de lo que es el sentido de Estado, y que es un partido que también aloja en su seno la centrifugación nacionalista, tan nefasto como ese PSOE que ha jaleado la sentencia afirmando que ha derrotado el PP (algo tan bien traído como celebrar la crisis porque deja en mal lugar a los mercados financieros; además de sectarios, idiotas).
Pues nada, que seguimos cuesta abajo en la rodada. Los próximos meses y años van a ser apasionantes. Apriétense los cinturones, lo más vertiginoso está todavía por llegar, pero si cogemos impulso en la buena dirección saldremos de ésta aprovechando la energía acumulada en esta larga caída.







Como era de esperar, por aquí no han tardado ni un minuto. Prensa y partidos ya están en campaña.
El Correo Gallego: “La sentencia del Estatut lima atrancos a la reforma gallega. Feijóo insiste en que se abordará en esta legislatura. Los socialistas consideran que ya se han despejado las dudas sobre la lengua y el término nación. El BNG llevará su texto a la Cámara”
La Voz de Galicia: “Feijoo explorará la voluntad de acuerdo antes de impulsar la reforma en Galicia. El PSdeG cree que «chegou a hora» de negociar el nuevo Estatuto tras la sentencia del Constitucional. El BNG toma la delantera y llevará un texto articulado a la Cámara.”
La Opinión Coruña: “Feijóo planteará la reforma del Estatuto sin el término nación. Presentará una modificación ‘constitucional’ del texto esta legislatura”
Faro de Vigo: “La Xunta activará la reforma del Estatuto sin el término nación. Feijóo presentará una modificación ‘constitucional’. El PSdeG exige negociar y el BNG no rechaza el concepto”
-Y el PP quiere para la Comunidad Valenciana lo mismo que el Psoe quiso para Cataluña.
-Los dos tienen los mismos collares.
-Creo que hay mucho desorden y confusión en el estado de las Autonomias.
-Y más que lo habrá.
-¿Pero no son capaces de mirar a Europa?
-Sólo miran sus interesas particulares y egoistas.
-¿Es posible un estado Federal con competencias iguales para todos y devolviendo al estado algunas como educación y sanidad?
-Me parece que UPyD propone algo asi.
-Creo que si.
-Debemos participar todos los ciudadanos y no dejarlo todo en manos de politicos corruptos.
-Creo que debemos.
Desde un punto de vista estrictamente legal, sinceramente creo que el Estatuto debería de haber sido declarado inconstitucional entero, o al menos en una mayor extensión y profundidad. Coincido plenamente, por tanto, con la segunda reflexión de Carlos. Es más, en mi opinión la sentencia interpretativa respecto a ciertos artículos no deja de ser una auténtica chapuza legislativa para dotar de un significado diferente pero con mayor cabida constitucional a una redacción que literalmente no significa eso ni con la más forzada de las interpretaciones posibles.
Por tanto, la sentencia sí está viciada en su contenido por un fuerte contenido político. A estas alturas, no creo que nos podamos extrañar, si tenemos en cuenta las descaradas y escandalosas presiones del gobierno de Zapatero al TC, y concretamente a su presidenta (que es precisamente la redactora de la sentencia). Y también si tenemos en cuenta que el sistema actual de designación de los magistrados del TC es un mero reparto de cuotas entre los grupos parlamentarios del Congreso de los Diputados: al igual que sucede con el CGPJ, es público y notorio qué jueces son del PSOE, cuales del PP, CiU, PNV etc.
De hecho, los intentos de Montilla de renovar el tribunal, evidentemente perseguían no sólo retrasar más la sentencia, sino también alterar la correlación de fuerzas en el TC, ya que con la nueva composición aumentaría la proporción de jueces del PSOE respecto a los del PP. Además, esta evidente politización del TC ha sido ya utilizada por los nacionalistas para deslegitimar la sentencia. Por tanto, otra consecuencia evidente de todo esto, es que el actual sistema de elección y nombramiento de jueces del TC no es correcto ni admisible. Personalmente me inclino por un sistema de cargos vitalicios, de forma que los magistrados se renueven de uno en uno según se produzcan vacantes cada muchos años. De esta forma, aunque sigan siendo elegidos por el Parlamento o el Senado, se acabaría con el sistema de reparto de cuotas entre partidos, y se dotaría a los magistrados de una mayor independencia.
Por otra parte, no es admisible que el tribunal haya tardado cuatro años en emitir esta sentencia. Cuatro años en que esos artículos han estado en vigor, y en los que como señala Carlos en el tercer punto, se han desarrollado leyes, normas y reglamentos a partir del Estatuto. El TC tiene una responsabilidad directa y principal en la inseguridad jurídica que hemos sufrido en estos años, y que seguiremos sufriendo.
Tampoco se puede olvidar ahora las presiones del PSC, CiU y ERC por aplicar y desarrollar el Estatuto con la mayor premura posible, incluso con ultimatums. Esas prisas, tenían la única finalidad de que una vez llegado al momento actual en que hay una sentencia firme de inconstitucionalidad, nos encontramos ante un gran desarrollo legal e institucional complejo y difícil de corregir. La situación actual se ha provocado deliberadamente. El gobierno de Zapatero ha permitido, colaborado e incluso fomentado esta situación.
Como expresa Carlos en el quinto punto, la responsabilidad o culpabilidad del PSOE en todo lo ocurrido, y muy concretamente del Presidente Zapatero es palmaria.
El debate político y parlamentario se ha centrado exclusivamente en sí el texto era o no constitucional (ya sabíamos que no lo era, aunque ahora sea oficial). Ocultando la obligación del Parlamento de velar por el interés general. El compromiso de Zapatero en el Palau Sant Jordi de garantizar que los diputados del PSOE aprobarían tal cual cualquier estatuto que se elaborase en Cataluña no sólo viola la Constitución al someter a un mandato imperativo a los diputados socialistas, sino que deslegitima públicamente la capacidad del Parlamento (que es el único órgano que representa la soberanía nacional) para aprobar o no el Estatuto conforme al interés general y no sólo a su constitucionalidad.
En cualquier país normal, todo esto obligaría al gobierno a dimitir. El discurso público del gobierno, pretendiendo vender la sentencia como un triunfo propio y un fracaso del PP porque sólo se ha declarado inconstitucional un 5 ó un 10% es increíble. Porque lo que se ha declarado inconstitucional son conceptos y preceptos fundamentales. Por otra parte, desconozco cómo es posible cuantificar porcentualmente la importancia de cada uno de los artículos de un texto legislativo. Y en cualquier caso, sólo con que hubiera sido declarado inconstitucional uno sólo de los artículos o disposiciones del Estatuto, todo esto ya constituye objetivamente un fracaso del gobierno.
Un aspecto importante de todo esto, es el desprestigio y la deslegitimización de las instituciones españolas, mediante la creación artificial y deliberada de un conflicto de legitimidades. El hecho de que el Estatuto haya sido sometido a referéndum sólo en Cataluña (pese a que como se ha demostrado nos afecta a todos los españoles) y previamente a su paso por el TC, evidencia no solo la necesidad de recuperar la cuestión previa de constitucionalidad al menos para las leyes del bloque constitucional, sino que no tiene sentido someter a referéndum en una única comunidad autónoma unos textos legislativos que afectan a la estructura y la esencia constitucional del país.
Ese conflicto de legitimidades (entre la voluntad del pueblo catalán expresada en las urnas y las instituciones del Estado: TC, Parlamento y Gobierno) se ha realizado de forma deliberada desde la propia Generalitat de Cataluña y el propio Gobierno de España. La utilización de las propias instituciones del Estado para lesionar al propio Estado es un hecho dramático. Pero más dramático todavía es la normalidad con que esto se ha realizado, sin apenas contestación social.
Ya es un hecho grave y peligroso que partidos políticos regionalistas pero con cierta importancia parlamentaria e institucional como ERC o CiU (los supuestos estadistas) defiendan públicamente las sandeces que hemos oído repetidamente. Pero que lo haga uno de los dos partidos nacionales, como el PSOE y el PSC, y utilizando las más altas instituciones del Estado es un hecho con unas dimensiones y repercusiones tremendas.
Por otra parte, el otro gran partido nacional, el PP, pese a haber sido el que ha presentado el recurso de inconstitucionalidad, no está teniendo una actuación responsable ni con sentido de estado, como muy bien expone Carlos en el punto 10.
Es un hecho que la crisis política e institucional en que estamos sumidos es de grandes proporciones. Los dos grandes partidos que controlan España nos han fallado. Y objetivamente la única esperanza es en un nuevo y pequeño partido que de momento tiene un único diputado. Necesitaremos mucho empeño, determinación y trabajo para salir de esta. Pero también mucha suerte.
No está nada claro que si cogemos impulso en la buena dirección saldremos de ésta aprovechando la energía acumulada en esta larga caída. Porque al final de la caída puede que no haya una rampa para remontar, sino que nos estrellemos en perpendicular contra el suelo.
Desde un punto de vista estrictamente legal, sinceramente creo que el Estatuto debería de haber sido declarado inconstitucional entero, o al menos en una mayor extensión y profundidad. Coincido plenamente, por tanto, con la segunda reflexión de Carlos. Es más, en mi opinión la sentencia interpretativa respecto a ciertos artículos no deja de ser una auténtica chapuza legislativa para dotar de un significado diferente pero con mayor cabida constitucional a una redacción que literalmente no significa eso en su literalidad.
Por tanto, la sentencia sí está viciada en su contenido por un fuerte contenido político. A estas alturas, no creo que nos podamos extrañar, si tenemos en cuenta las descaradas y escandalosas presiones del gobierno de Zapatero al TC, y concretamente a su presidenta (que es precisamente la redactora de la sentencia). Y también si tenemos en cuenta que el sistema actual de designación de los magistrados del TC es un mero reparto de cuotas entre los grupos parlamentarios del Congreso de los Diputados: al igual que sucede con el CGPJ, es público y notorio qué jueces son del PSOE, cuales del PP, CiU, PNV etc.
De hecho, los intentos de Montilla de renovar el tribunal, evidentemente perseguían no sólo retrasar más la sentencia, sino también alterar la correlación de fuerzas en el TC, ya que con la nueva composición aumentaría la proporción de jueces del PSOE respecto a los del PP. Además, esta evidente politización del TC ha sido ya utilizada por los nacionalistas para deslegitimar la sentencia. Por tanto, otra consecuencia evidente de todo esto, es que el actual sistema de elección y nombramiento de jueces del TC no es correcto ni admisible. Personalmente me inclino por un sistema de cargos vitalicios, de forma que los magistrados se renueven de uno en uno según se produzcan vacantes cada muchos años. De esta forma, aunque sigan siendo elegidos por el Parlamento o el Senado, se acabaría con el sistema de reparto de cuotas entre partidos, y se dotaría a los magistrados de una mayor independencia.
Por otra parte, no es admisible que el tribunal haya tardado cuatro años en emitir esta sentencia. Cuatro años en que esos artículos han estado en vigor, y en los que como señala Carlos en el tercer punto, se han desarrollado leyes, normas y reglamentos a partir del Estatuto. El TC tiene una responsabilidad directa y principal en la inseguridad jurídica que hemos sufrido en estos años, y que seguiremos sufriendo.
Tampoco se puede olvidar ahora las presiones del PSC, CiU y ERC por aplicar y desarrollar el Estatuto con la mayor premura posible, incluso con ultimatums. Esas prisas, tenían la única finalidad de que una vez llegado al momento actual en que hay una sentencia firme de inconstitucionalidad, nos encontramos ante un gran desarrollo legal e institucional complejo y difícil de corregir. La situación actual se ha provocado deliberadamente. El gobierno de Zapatero ha permitido, colaborado e incluso fomentado esta situación.
Habría que preguntarle a los dirigentes de Partido Popular si consideran viable un Estado con una organización territorial basada en el Estatuto Catalán (constitucionalidad incluida).
5 conclusiones desde una Cataluña catalanista pero no necesariamente nacionalista
1. La sentencia da alas a los que afirman que dentro de la constitución no cabe una solución específica al problema catalán. Los independentistas encuentran un argumento para reclutar descontentos y desafectos
2. Los comentarios, posicionamientos y movimientos en torno al estatuto son casi tan significativos como la sentencia misma y escoden una activa animadversión hacia cualquier forma de expresión y capacidad de auto-decisión catalana
3. Se está dogmatizando la constitución y el estado de derecho. La constitución no son los 10 mandamientos, es un pacto político que no es inamovible
4. Es indudable que la expresión de la voluntad de los catalanes (legal y legitima no importa el porcentaje) tiene que tener valor y que esta voluntad expresada por sus instituciones representativas y su expresión directa, ha sido ninguneada
5. El proyecto de estatuto quería ser una solución a la falta de valor que supuso el café para todos, en el sentido que Cataluña quiérase o no es una excepción que requería y requiere de una solución política que canalice el deseo de una entidad institucional propia.
La sentencia abre el camino largo y complejo para una creciente importancia de los independentistas y soberanistas (no son lo mismo y sino al tiempo) Y nos obliga a muchos a replantearnos el futuro.
La discusión con los separatistas es más fácil y llevadera porque en Cataluña sabemos relativizar sus posturas. El problema está en los “separadores” que para mí son los que no brindan un resquicio de acuerdo al no asumir que Cataluña es un problema irresuelto que no se aborda con la imposición o en el peor de los casos con chanza y la burla
Analicemos una a una estas cinco cuestiones:
¿Cual es el problema catalán?. Es curioso cómo el nacionalismo ha producido una perversión del lenguaje. Y cómo estas palabras y expresiones han sido aceptadas e interiorizadas por los partidos de ámbito nacional y por muchos ciudadanos, incluso aunque en muchas ocasiones no se declaren abiertamente nacionalistas.
Estoy de acuerdo con la primera parte del enunciado (los comentarios, posicionamientos y movimientos en torno al estatuto son casi tan significativos como la sentencia misma).
Pero no con la segunda parte. ¿Animadversión hacia cualquier forma de expresión y capacidad de auto-decisión catalana?. Afirmación gratuita y con el característico victimismo nacionalista. Es falso e inadmisible que cualquier postura contraria al auto-gobierno o al inviable modelo confederal en que estamos inmersos obedezca necesariamente al odio o la animadversión hacia Cataluña o los catalanes.
La constitución es un pacto político. Pero no sólo eso: es la norma suprema de nuestro ordenamiento legal. No es inamovible, la misma constitución establece los mecanismos para su modificación. Lo que no es admisible es modificar la constitución mediante une estatuto de autonomía y por la vía de los hechos consumados.
La voluntad de los catalanes tiene todo el valor del mundo. Pero esta reforma, que afecta a todos los españoles y no sólo a los catalanes, se ha realizado ninguneando la voluntad del resto de los españoles y la legitimidad de las instituciones y la dependencia jerarquica entre las leyes.
¿Falta de valor que supuso el café para todos?. ¿Cataluña quiérase o no es una excepción?. ¿Requiere de una solución política que canalice el deseo de una entidad institucional propia?.
En este planteamiento se esconde realmente simplemente la defensa de privilegios respecto a los ciudadanos del resto de España.
¿Cómo se puede hablar de un deseo de de una entidad institucional propia en nombre de la totalidad de los ciudadanos de Cataluña?. Y el que no desee eso, pues es menos catalán que los demás. ¿Son los partidos nacionalistas dueños de los deseos de todos los catalanes?.
¿Y qué es la Genaralitat de Catalunya sino una entidad institucional propia de Cataluña?.
apreciado y habil alcotarelo, sin pretender tener un tan bien armado y no sé porque familiar argumentario, permite que te responda con sinceridad :
• ¿Cual es el problema Catalán?
La imposibilidad de asumir e integrar lo catalán como un fenómeno especifico dentro de una idea de España compleja y matizada
• ¿Animadversión hacia cualquier forma de expresión y capacidad de auto-decisión catalana?
No es gratuito afirmar que algunas corrientes de opinión, medios y sectores políticos han hecho de agitar y movilizar la animadversión no solo una oportunidad política sino mediática. Permítame respetuosamente que sea yo (un catalán que poca catalán habla) el que sea testigo de una actividad feroz. Aunque lo mejor sería poner en manos de google dilucidar la cuestión. Si somos objetivos veremos una profunda y muy sectaria actitud, que a algunas les resulta aparentemente rentable. LLamarme victimista porque me siento agredido en si misma una forma de agresión (es como aquellos que ante un maltrato dicen “algo habrán hecho”)
• La constitución es un pacto político. Pero no sólo eso: es la norma suprema de nuestro ordenamiento legal. No es inamovible
No niego el argumento jurídico, que me gustaría hacer mío. pero lo cierto es que la constitución se diseño en la transición para dar cabida a una solución especifica a grandes problemas (y el encaje catalán era uno) y luego no se tuvo el valor para dar una solución que funcionara mucho mas allá de una generación como es lo que está ocurriendo. Sin una interpretación abierta y política no solo jurídica de la constitución, esta se quedara seca y carente de vida. El constitucionalismo como una nueva fe no puede ser unas lentes de aumento que no nos dejan ver que hay deseos, expectativas insatisfechas. Tenemos que reinventar las soluciones de convivencia precisamente para que los no creen en la convivencia se queden faltos de razones
• La voluntad de los catalanes tiene todo el valor del mundo. Pero esta reforma, que afecta a todos los españoles y no sólo a los catalanes, se ha realizado ninguneando la voluntad del resto de los españoles
Difícil argumento este. Si los catalanes no pueden tener voluntad propia es porque el ejercicio de esta ningunea a otros ciudadanos. No veo en el estatuto ninguna injerencia en derechos fundamentales de ciudadanos de otras comunidades, como no sea el derecho adquirido a que formemos un solo e inarticulado cuerpo soberano. El derecho de los catalanes se presenta como la negación de derechos de terceros. Respetuosamente me recuerda cuando para limitar los derechos de las mujeres se proclamaba el menoscabo de los hombres (admítase que es una broma)
• En este planteamiento se esconde realmente simplemente la defensa de privilegios respecto a los ciudadanos del resto de España
El deseo de una entidad política diferenciada es interpretado como una búsqueda de privilegios. La verdad es que históricamente se hubiera calificado como búsqueda de libertades o al menos como liberación de una modelo o contexto en el que nos sentimos plenamente cómodos. La retorica es eficaz para soliviantar voluntades: los contenidos políticos de los catalanes no son derechos sino privilegios, construcción que directamente crea en las filas propias un sentimiento de agravia y auto-defensa.
Negar que Cataluña no encaje en un esquema meramente descentralizador y regionalista sea cerrar los ojos a la evidencia. Cataluña acoge una complejidad política y cultural que no es caprichosa sino secular y duradera. Negarlo por lo menos es imprudente. Las ideas contrarios no se esfuman por que les demos la espalda o porque solo admitamos las derrota del contrario. Esta no es una realidad de trincheras inamovibles sino algo más fluido y cambiante y de hecho la gente tiende a crear síntesis donde otros crean irresolubles conflictos.
En todo caso gracias por este debate intenso y espero que amable
La Constitución es el único pacto entre catalanes y españoles, o mejor dicho entre españoles (entendiendo que actualmente es un hecho que los catalanes están dentro de este conjunto, les guste a algunos o no). La Constitución establece cómo única soberanía la del pueblo español.
Me gustaría que explicaras cómo es posible concebirsoberanía[catalana] sin independencia, y viceversa.
Las demandas nacionalistas han ido cambiando en estos 30 años, según han ido consiguiendo todo lo que pedían. El nacionalismo se presentó en la transición como autonomista, y hoy ya conseguido ese autonimismo eso, e incluso superado, hoy el nacionalismo es independista (vía autodeterminación).
Atrás quedan ya aquellas palabras de José/Josep Carreras “cuanto más catalán me dejan ser, más español me siento“. Unas palabras que ya esconden cierta trampa porque en los últimos 30 años lo que está perseguido y condenado es sentirse español en Cataluña, y no catalán en España.
En estos 30 años de democracia es el nacionalimo, y particularmente el catalán y vasco, quien no ha sido honesto, ni leal a lo pactado.
Es el nacionalismo catalán el que ha pretendido romper unilateralmente la convivencia y el pacto con España al plantear unilateralmente una reforma del Estatuto de una forma que ha implicado la negación de la legitimidad de las instituciones españolas (parlamento, tribunal constitucional, y por qué no ¿referendum en toda España?) para intervenir en el proceso de decisión.
Recuerdan aquellas palabras del President Maragall una vez aprobado el Estatuto: “ahora nos toca a los catalanes explicarnos, y a los españoles comprendernos“. Unas palabras aparentemente bonitas y conciliadoras, que implican la toma unilateral de decisiones por parte de las instituciones catalanas, cercenando la capacidad de las instituciones españolas y los españoles de intervenir en una cuestión que nos afecta a todos.
El Presidente Zapatero ha participado de esta tarea de socavación de la legitimidad de las instituciones españolas. Su promesa de que el parlamento aprobaría cualquier Estatuto supone negar a al parlamento su legitimo derecho y obligación de posicionarse sobre ese Estatuto.
Los únicos que no han dejado un resquicio de acuerdo son los nacionalistas catalanes y el PSC-PSOE al negar ellos, precisamente, la legitimidad de los españoles y sus instituciones para intervenir en una reforma del Estatuto, que además es realmente una reforma encubierta de la Constitución.
¿Chanza y burla?. ¿Dónde?. Otra vez el victimismo, y el reduccionismo y descalificación gratuito de las legítimas posiciones de los que no comulgamos con ruedas de molino.
El gran problema es que la vehemencia de este debate nos pone en una tesitura difícil.
Tengo que confesarte que hace unos días asumí a nivel teórico el independista (que pasaría, a que habría que renunciar). Van a ser años de profundos debates y riesgos.
Sospecho que habrá cambios de posicionamiento como por ejemplo que (Si!) que el independentismo asumo el castellano también como propio. Si el independentismo se vuelve multicultural y multilinguistico su capacidad de reclutar votos se multiplicara
La idea de traición, amago, y quizás la idea similar a los independistas (no hay solución: tú dices que los catalanes no han respetado el pacto y ellos que los españoles no asumen su plena autonomía). Veo un discurso muy vehemente y polarizado, que no puedo compartir porque sigo creyendo en el consenso y en inventar la historia y no que sea la historia quien nos invente.
Gracias
En cuanto a lo de perseguir. Te doy mi testimonio
Hablo y trabajo en castellano y conservo el catalan para mis afectos (pues es la lengua afectiva de mi familia). La realidad del castellano y el catalan esta plenamente integrada y descomplicada. el dominio de la lengua castellana es hoy mas amplio que en mis tiempos (tengo 47). Ya no hay charnegos y se alineba mas socialmente en los 70 que hoy. Afectuosamente te pido que levantemos la bandera de las lenguas, la convivencia es exquisita, mas alla de anecdotas irrelevantes. la solucion de dos lenguas, un pais es la mas sabia que se tomo en los 80 y a eso contribuyeron muchos, incluso equivocados mas tarde.
Gracias
Efectivamente, yo también creo que ya es un triunfo el hecho de que el Alto Tribunal no se haya dejado llevar por las presiones políticas, sobre todo las que indicas de Montilla-PSOE.
No obstante, yo creo que lo único que nos faltaba por conocer de la sentencia era precisamente eso, el momento del fallo. En general la encuentro previsible, una sentencia más política que fundada en derecho, como no podía ser de otra forma viniendo de un tribunal politizado.
Ahora lo que me preocupa es esta “segunda revisión estatutaria” que, después de conocer el fallo, todos los barones autonómicos del ppsoe parecen estar dispuestos a abordar.
Lo gracioso es que el PP se quiere olvidar de todo este lío y prefiere hablar de otra cosa que no sea la sentencia, porque las catalanas están al llegar.
¿Y el PNV?. Dice que va a ir a la manifestación en contra de la Sentencia. Y yo me pregunto ¿Llevarán traductores, tal y como pretenden para el Senado, pero pagados de su bolsillo?.
Carlos, a mí lo que me preocupa es precisamente esa elasticidad sin límite de nuestra constitución en algunos aspectos de los que tú hablas. Mi humilde opinión es que los nacionalistas catalanes berrean en público y se dan palmaditas en la espalda por lo conseguido con este Estatut. Ahora vendrán todos los nacionalistas acomplejados de PSOE y PP diciendo que “nosotros” no vamos a ser menos… y así va España… yo le veo poca solución a la cosa pero por lo menos leer cosas aquí y las opiniones de UPyD es gratificante. Mucho ánimo Carlos, te queremos en el Congreso YA!! Un simpatizante.
El artículo es como de costumbre en sus análisis espectacularmente bueno.
Una propuesta, porqué no en aras de agilizar la justicia constitucional, suprimimos este tribunal, e integramos esta función en un área del tribunal supremo (con un sistema de elección no como el actual, clónico del parlamento); la idea del tribunal constitucional es en principio crear más garantismo, pero en la práctica es una cuarta instancia más politizada aún que el supremo si cabe, nos ahorramos los contribuyentes un dinero….(propuesta semejante tengo con el senado hace tiempo pero creo a nadie convence en UPY de momento…), sinceramente estos apéndices orgánicos que en otros países no existen, sólo sirve para demorar las cosas y dar apendicitis…
En USA y Gran Bretaña no hay tribunal constitucional como tal y la justicia es más operativa…, y se protege la constitución
Saludos
Un bilbaino
Lamento que este debate sea monocromo. Creo que en el fondo esta una cuestión casi ontológica que no es otra que la existencia de una nación o varias. A esa cuestión yo no puedo dar más respuesta que una: mi idea de España es una nación de naciones, cuya existencia debería estar orientada a defender y proteger la convivencia de lo diverso. A partir de ahí solo una integración de consenso y reciprocidad me parece un proyecto interesante. Es claro que casi nadie cree en una formula independista absoluta en Cataluña, lo que si esta cada vez más extendido es una profundo sentimiento de desencanto. Los que solo somos “sentimentalmente” o moderadamente catalanistas, nos alienamos a conciencia porque no tenemos alternativa. No nos sentimos ni cómodos ni representados en modo alguno por los que defienden una idea de España en la que es difícil acomodar los sentimientos de millones de catalanes. La falta de significado político del PP en Cataluña demuestra su incapacidad para ser un partido transversal y aglutinador de sensibilidades diversas. De hecho el PSC es el único partido que sirve de bisagra a través de un catalanismo popular que ciertamente a veces ha perdido el norte. Por eso si bien es cierto que los cambios estatutarios no eran relevantes para la mayoría (como no fueran los temas de Hacienda pública) el revuelo anti-estatut puede generar una movilización sentimental (quizás victimista, pero los sentimientos son libres). Me ubico en ese grupo de catalanes que necesitan superar la dicotomía español-catalán, porque no concibo ser español sin poder ser catalán. Y ese ser exige la conciencia de autonomía de decisión y acción. Creo que me debo a una tradición y a un país que acogió hace tres generaciones a mi familia y que se convirtió en un “melting pot” (un crisol) del que ha surgido un sociedad que en algunos momentos fue abanderada de ideas democráticas y de cambio, pero que también sufrió todas las contradicciones y fisuras del siglo XIX y XX. Me gustaría no ser el único que expresara estas ideas en este foro, a pecho descubierto y consciente que mientras yo intento atemperar y encontrar improbables equilibrios, la cuestión va por otros derroteros, los del debate político dogmatico.
) Tampoco por muchos que acuden dejaran de ser un puñado de “arreplegats”. Eso hay que asumirlo. Pero lo único que sé es que me duelen las costuras de un alma bilingüe y compleja, llena de contradicciones, mistificaciones y complejos, si señor… pero al fin y al cabo un alma.
No se comprenderá que algunos que no votaron el estatut se movilicen (que lo harán, doy fe
Les ruego que no entremos en un debate inútil y descalificador, como creo que yo no lo he sido. Confió que llevarles la contraria no les haya hecho pensar que siendo razonablemente catalanista soy sectario.
Gracias y suerte
Estimado Antonio.
Agradezco tu tono sosegado y respetuoso en un debate efectivamente tan vehemente.
Defines el problema Catalán como “la imposibilidad de asumir e integrar lo catalán como un fenómeno especifico dentro de una idea de España compleja y matizada“. La expresión es bonita, pero no veo esa imposibilidad dentro del sistema actual, que de hecho me parece ya excesivo.
Defines el cambio de postura que ha tenido el nacionalismo catalán achacando la culpa a la otra parte contratante, que sin embargo sí ha sido siempre leal a lo pactado: “luego no se tuvo el valor para dar una solución que funcionara mucho mas allá de una generación como es lo que está ocurriendo“.
Yo no creo en el federalismo, y menos en el confederalismo en que nos sumerge el estado de las autonomías y los auto-gobiernos. El modelo actual, es un modelo que puede no satisfaceros plenamente a los catalinistas/nacionaliostas/independentistas, pero tampoco es un modelo satisfactorio para los que tenemos otras ideas. Su virtud era precisamente que era una solución de compromiso, un pacto intermedio entre dos sensibilidades o formas de pensar diferentes.
Pero el nacionalismo ha exigido y exige la permanente revisión del modelo. Cualquier pacto anteriormente aceptado se expone como una imposición, como si la otra parte no hubiera cedido ya anteriormente. La deslealtad y falta de visión de país de PP y PSOE (junto con el fracaso de otras alternmativas como CDS), unido a un sistema electoral injusto han provocado la situación actual de permanente revisión del modelo.
Podemos encontrar odio y animadversión en ciertos sectores de Cataluña hacia España y viceversa. Muchas manifestaciones de uno y otro signo han sido ofensivas. Por otra parte, al margen de estas opiniones personales (extremistas hay en todas partes), si en el debate político hay posturas ofensivas estás se encuentran entre el bando catalanista y son hacia lo español (ERC y Carod-Rovira sin ir más lejos).
Pero no podemos caer en el victimismos y hacernos los ofendidos para simplificar y caricaturizar las ideas que no coinciden con nuestras opiniones. Creo que debemos centrar el debate en argumentos lógicos y razonables.
Mantengo que el rollo de las singularidades, identidades… son ideas huecas utilizadas para instaurar y defender privilegios. La famosa expresión del café pa`todos me parece simplona y creo que sirve para evadir entrar en el debate con argumentos lógicos.
El problema tiene una evidente dimensión sociológica. El nacionalismo ha utilizado la administración (educación, televisión, lengua…) para difundir estas ideas. Es curioso cómo utilizas a modo de pseudo-amenaza este vertiente del problema, achacando arbitrariamente esa hipotética reacción social en Cataluña a unas supuestas reacciones anticatalanistas que realmente no se han producido al menos a nivel político (desconozco lo que hayan podido decir Gimenez-Los Santos y otros extremistas). Sin embargo, esas posibles reacciones sociales pro-estatut están siendo alentadas de forma victimista por los políticos catalanes, utilizando la Generalitat y la administración , con el presidente Montilla a al cabeza.
Si algo está claro, es que todo esto es muy triste.
Santiago González en la entrada del pasado 4 de julio de su blog (http://santiagonzalez.blogspot.com) lo expresa mejor:
Un artículo está sometido a interpretación cuando tiene una redacción ambigua, imprecisa, no clara. Tendría sentido entonces que el tribunal advirtiese: este artículo es constitucional si se interpreta en este sentido que yo digo. Pero si el artículo es claro no puede estar sometido a interpretación. O encaja en la Constitución o no, pero no puede establecerse la condición de que signifique lo que de ninguna manera puede significar.
Y nos aporta el siguiente ejemplo:
Artículo 5 del Estatuto:
El autogobierno de Cataluña se fundamenta también en los derechos históricos del pueblo catalán, en sus instituciones seculares y en la tradición jurídica catalana, que el presente Estatuto incorpora y actualiza al amparo del artículo 2, la disposición transitoria segunda y otros preceptos de la Constitución, de los que deriva el reconocimiento de una posición singular de la Generalitat en relación con el derecho civil, la lengua, la cultura, la proyección de éstas en el ámbito educativo, y el sistema institucional en que se organiza la Generalitat.
Interpretación de Mª Emilia Casas:
El autogobierno de Cataluña se fundamenta únicamente en la Constitución Española.
Juzguen ustedes mismos si es posible una interpretación de lo primero que signifique lo segundo.
Como muy bien ha dejado claro estos días un triunfalista ZP, esta era, con mucho, la menos mala para el gobierno de las sentencias posibles. Pese a todo lo que han declarado inconstitucional (que es una mínima parte de lo que se podría y debería), esta era la sentencia que quería el gobierno. la sentencia es desproporcionada y excesivamente indulgente con el Estatut, mucho más allá de lo legal (y gramaticalemente) posible. Esta sentencia forzada y retorcida arroja una nueva sombra de sumisión del TC al poder político en general y al gobierno en particular.
Por ello no salgo de mi estupefacción por el hecho de que la primera reacción de UPyD ante la sentencia (opinión parece que ampliamente ratificada, al menos por algún co-bloguero) haya sido de satisfacción porque el Tribunal Constitucional no se “deje chantajear por los partidos políticos”.
http://www.adn.es/politica/20100628/NWS-1531-TC-UPyD-satisfaccion-chantajear-muestra.html
http://www.upyd.es/web_medida/plantilla_general/secciones/plantilla.jsp?seccion=109¬icia=42319
Aunque estudié una carrera de ciencias, tuve la suerte de tener una asignatura de Derecho. El profesor nos explicó que las sentencias judiciales no solo aplican de los artículos de las leyes, sino las fuentes del derecho que son las siguientes:
– La Ley en sentido amplio (leyes y regalementos).
– La costumbre (sólo cuando no es contraria a la ley).
– Los principios generales del Derecho.
El preámbulo de cualquier ley constituye uno de estos principios generales del derecho, ya que contiene también la voluntad del legislador. El preámbulo define el sentido del articulado que va a continuación, y por tanto sí tiene efectos jurídicos ya que establece cómo deben interpretar los jueces los artículos.
Sin embargo, el TC dice que la definición de Cataluña como nación en el preámbulo no es inconstitucional ya que según el tribunal no tiene efectos legales. Cabe preguntarse entonces para qué cree el TC que están los preámbulos de las leyes.
Parece que el Ministro de Justicia se lo puede explicar: tiene valor sentimental:
Tal vez no deberíamos sorprendernos ya que se trata del mismo personaje que interpreta la importancia de las sentencias contando el número de palabras declaradas inconstitucionales respecto al total. Y el mismo que nos garantizó que el Estatuto estaba limpio como una patena.
Aquel profesor de derecho de la carrera, también nos repitió que el prestigio, la preparación y la profesionalidad de los magistrados del Tribunal Supremo era en general muy superior a la de los del Tribunal Constitucional. Ya que los del TS llegan al alto tribunal tras una extensa y experimentada carrera judicial, mientras que los del TC lo hacen mediante un nombramiento político y procedentes de otros ámbitos del derecho (como profesores universitarios) que sí bien pueden tener una buena formación teórica (en algunos casos), el hecho es que no tienen necesariemente experiencia ni conocimiento previo de lo que es redactar sentencias, y en general ejercer la judicatura.
Supongo que no estaría pensando en Mª Emilia Casas.
http://www.elpais.com/articulo/espana/sentencia/fortalece/unidad/Espana/diversidad/elpepiesp/20100704elpepinac_10/Tes