No hay nada sorprendente en que el enésimo anuncio de que algo estaba cambiando en el entorno político de ETA (también llamado “izquierda abertzale”), y de que ese algo iba a manifestarse el pasado domingo en un acto político celebrado en Bilbao haya sido también el enésimo bluf, un hastiado más de lo mismo. Y es así porque la tesis de que ETA abandonará cuando se lo exija su entorno político es una tesis basada en la más oceánica ignorancia sobre la clase de relaciones de subordinación instrumental que rigen entre la banda y su frente político. Que sea Jesús Eguiguren, el presidente del PSE, el que lleva lustros vendiendo esa quimera no demuestra que la quimera sea una buena idea, sino sólo que Eguiguren no da una.
Que a pesar de esta obstinada perseverancia en el error se le considere un gran experto en el tema tampoco tiene nada de extraño en España, donde nada se aprecia y valora más que perseverar en el error; ¿acaso no es este el país de los tertulianos, del aplauso constante a excelsos economistas políticos como Rodrigo Rato o Pedro Solbes, que han demostrado en esta crisis su capacidad de previsión, anticipación y respuesta? Veamos si no el caso de El País, que lleva semanas vendiendo la burra coja de que se acerca una declaración política de la “izquierda abertzale” que anticipará el anuncio del abandono de ETA sin condiciones políticas. Han vendido esa especie –en un rápido repaso de memoria- con ocasión de los actos de LAB en Pamplona, de la alevosa liberación de Díez Usabiaga por el juez Garzón, del acto de este fin de semana en Bilbao. Y habrá más, qué duda cabe. Al fin y al cabo, conseguir un anuncio positivo respecto a ETA es uno de los pocos salvavidas que le quedan a Zapatero, o eso creen los expertos en marketing político que han contribuido a convertir la política española en el presente concurso de tonterías y ocurrencias jugado por atolondrados e indocumentados.
Es verdad sin embargo que, a diferencia de los intentos previos de negociación política con la banda terrorista abertzale, este registra algunas novedades. Una de ellas es la aplicación de lo que podríamos llamar la “estrategia china”, y me explico. Leí en alguna parte que en China, donde la familia lo es todo, en las grandes y confusas convulsiones bélicas y políticas del XIX y del XX las familias con talento político trataban de estar representadas en los dos bandos en liza: imperiales y republicanos, nacionalistas y comunistas, reformistas y reaccionarios, cristianos y tradicionalistas, etc. De esta manera, ganara quien ganara la familia como tal podía al menos tener la seguridad de salvarse aunque perecieran algunos de sus miembros, porque una parte de éstos había militado en las filas del vencedor. Hay noticias de que tácticas de supervivencias similares han sido empleadas en otras regiones del mundo asoladas por largos y crueles enfrentamientos civiles (sin ir más lejos, en el País Vasco algunas familias notables tenían en sus filas miembros franquistas y nacionalistas).
Todo indica que el PSOE (y medios afines) han decidido esta vez hacer algo parecido. Las discusiones entre Rubalcaba y Eguiguren a propósito de los planes del segundo –llamados de modo irreverente por sus beneficiados la “vía Txusito”- tienen toda la pinta de un desacuerdo pactado y bien representado por dos consumados actores; que además tuviera lugar en los micrófonos amigos de la SER abona la conjetura. Se trata de que salga bien o mal el enésimo intento de rescatar a Batasuna para que esté en las próximas municipales, que de eso se trata (pues parte de la “vía Txusito” consiste en sustituir al PP por ese aliado en determinadas comarcas vascas de rotundo abertzalismo), el PSOE esté siempre en el bando ganador. ¿Qué contra todo pronóstico Eguiguren tiene razón y consigue que Batasuna obligue a ETA a dejarlo?: habrá sido el PSOE-PSE el muñidor de la operación, el héroe pacificador; ¿qué vuelve a fracasar?: Rubalcaba ya lo había predicho, y además es el ministro de los policías y guardias que detienen comandos cada fin de semana.
¿Y el PP?, se dirán ustedes. Pues más de lo mismo. Aunque Mayor Oreja no está en ese juego –como lo demuestra la retirada paulatina de su gente superviviente, la última Regina Otaola-, otra cosa es el PP de Rajoy y Basagoiti. Vista la cosa con frialdad, en el PP pueden calcular que un éxito de Eguiguren precedido de una inmisericorde crítica suya sólo servirá para reflotar a Zapatero y perjudicar sus expectativas de heredarle. Por otra parte, en Euskadi el PP y una posible Batasuna refundada no son rivales políticos; el primero puede mantener su pacto con el PSE en Vitoria mientras los socialistas pactan con los neo-batasunos en poblaciones de peso donde el PP es un partido marginal (Mondragón, Hernani, Ondárroa, Durango…) Pero si la vía Txusito fracasa, el PP no la habría ni torpeado sin misericordia ni apoyado de modo explícito. Como el PSOE, estaría en el bando ganador, si bien en posición subordinada, de segundones de confianza. Algo que abriría grandes expectativas al PP en el País Vasco, liberado del estigma de antinacionalista acérrimo, y de rebote en el conjunto de España.
¡Casi se me olvida!: lo malo de la “estrategia china” es que protegió a algunas familias durante algún tiempo, flotando como un corcho en mares revueltos, pero destruyó la sociedad tradicional y abrió la puerta al maoísmo y su sistema totalitario, uno de cuyos objetivos prioritarios fue la destrucción de la familia tradicional de ethos confuciano. Saber algo de historia es siempre aconsejable…







Un análisis clarificador. Gracias Carlos, estás en forma. Otra muestra de la “estrategia china” acaeció tras la escisión del PNV y el nacimiento de EA. Muchas familias, empresarios,etc., repartieron sus amores entre ambos bandos, a la espera de acontecimientos en aquella zozobra familiar en la disputa fraternal entre mayorazgos, para deslizarse al final hacia el bando ganador en la disputa, el PNV.
-Es una obra de teatro muy interesante si no fuera porque se juega con vidas.
-Es interesante representar dos posturas a la vez asi siempre ganas.
-Sabes me da la impresión de que tanto PP como Psoe son cada vez más irreales más teatreros, ni tienen seriedad ni tienen principios.
-Sus únicos principios son número de votos.
-Da un poco de vergüenza ¿verdad?.
-A mi sí y a los que la tienen.
Aunque no tenga mucha relación con lo comentado por el señor Martínez Gorriagán, la “estrategia china” que nos recuerda, es decir, la actitud generalizada de aislamiento y desapego demostrada por la población china, sobre todo por parte de la población urbana de las regiones de la costa (este y sur), ante el avance de la China Comunista en la posguerra, se debe a un motivo del cual también podemos sacar lecciones:
- que cuando los defensores de un “estado más normal” (en este caso la China Nacionalista) ejecutan políticas disparatadas contra la población que, en principio, debe ser su apoyo, ésta se harta y les da completamente la espalda.
Y es que el gobierno de Chang, dirigido por el cuñado de su mujer, impulsado por el revanchismo nacionalista y el egoísmo económico de la burguesía del interior (que había apoyado la causa antijaponesa), practicó políticas de castigo colectivo “patriótico” a la burguesía colaboracionista de Cantón, Shangay, Nanquín, Hangzou… Acabada la guerra, medidas como imponer al cambio 200 Yuanes de la China de Nanquín (la projaponesa) por un Yuan de Chongquin, convirtió en pobres prácticamente a toda la población de esas regiones. Cuando avanzó Mao, las familias se encogieron de hombros.
Y es que el revanchismo ciego de los pequeños-burgueses nacionalistas, combinado con el egoísmo territorial de ganancias a corto plazo, unido a dirigentes políticos “obligados” a atender ambos resortes “populares”, no provoca más que desgracias a medio y largo plazo.