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Necesitamos un Gobierno de Europa

La crisis de las finanzas griegas y la discusión sobre su rescate desde las instituciones europeas están poniendo sobre la mesa un debate largo tiempo eludido por diversos agentes públicos que no viene a cuento enumerar. Se trata de si es posible una moneda común de economías tan distintas que a veces resultan divergentes, sin que existan órganos políticos encargados de implementar una política económica coherente y eficaz que incluya una política fiscal común, tanto de impuestos como de inversiones y ayudas públicas a quien las necesite. El valor de una moneda tiene mucho que ver con la pujanza, tamaño y capacidad de la economía subyacente, y estas cosas dependen mucho a su vez de la constitución y eficacia de las instituciones políticas que gobiernan la sociedad donde se desenvuelve esa economía. Eso lo entiendo hasta yo, un tipo de letras de escaso talento para cifras y cálculos, al que se le hace mucho más fácil explicar el imperativo categórico de Kant o la semiótica de Peirce que el deflactor del PIB o las consecuencias del abandono del patrón oro. Cuando los problemas económicos llegan a este punto de divulgación es evidente que afectan a toda la sociedad y no sólo al círculo de los expertos, iniciados e implicados.

El euro es un experimento curiosísimo: una moneda común de economías tan distintas como las de Francia y España, y de Estados de calidad institucional tan diversa como Alemania y Grecia. Precisamente es este primer país el llamado a liderar la concesión de una enorme inyección de dinero al Estado griego, a cambio de grandes sacrificios de su ciudadanía y sin garantías de que sirva para mucho más que impedir el default o suspensión de pagos. Para los alemanes, gente con fama de disciplinada y laboriosa, tampoco es banal dedicar decenas de miles de millones de euros a ayudar a un Estado acusado de manipular sus cuentas mediante una ingeniería contable de nefastas consecuencias. También se acusa a los ciudadanos helenos de defraudar a su propio Estado, jubilarse antes que nadie y recibir ayudas de todo tipo pese a mantener una productividad muy baja en un tejido empresarial precario: una economía más balcánica que europea occidental, se repite estos días (y sólo a otro manipulador como Zapatero puede ocurrírsele que sea un gran negocio prestar a alguien tan insolvente, aunque sea necesario por otras razones).

Por tanto, los ciudadanos alemanes se preguntan por qué deben arriesgar sus fondos por un país tan poco de fiar, y por una Unión Europea que, nadie puede negarlo, ha sido incapaz de supervisar seriamente –esta va a pasar a la historia como la crisis de los supervisores, ineficientes e incompetentes- las falaces cuentas que presentaban los gobiernos turnantes de los Karamanlis y Papandreus (una especie de bipartidismo tribal). ¿Y si esta vez las estadísticas también son falsas y el griego es un voraz pozo sin fondo? Aunque se ha criticado con acidez el escaso europeísmo de esa avaricia, nadie parece autorizado a reprochar su desconfianza a los paganos alemanes cuando es un hecho que la UE no ha sabido poner orden en las cuentas de Grecia y, por razones poco aceptables, ha preferido ponerse de perfil y aceptar el engaño. Se sospecha además que haya pasado algo muy parecido con Portugal, España, Irlanda e Italia.

Parece que se acabó el plazo de las prórrogas. Si queremos la moneda única, es inexcusable abordar la creación de verdaderas instituciones federales europeas que controlen el gasto de los Estados miembros y armonicen la política fiscal de modo que el euro tenga un respaldo real, en forma de ingresos y gasto público controlado y transparente. Para que el euro sobreviva la crisis debe resolverse en una intensificación decisiva de la conversión de la Unión Europea en Estado federal, con su gobierno con capacidad ejecutiva y un parlamento con capacidad legislativa. Un banco central como el actual, que sólo lo es a medias, es completamente insuficiente.

Traduciendo esto al lenguaje doméstico español digamos que, para salir reforzados de la crisis económica y financiera, los europeos debemos hacer exactamente lo contrario de lo hecho estos treinta años en España, razón de que seamos el Estado peor preparado políticamente para hacer frente a la crisis, y por eso mismo severamente penalizado en los mercados de deuda, donde la credibilidad y solvencia del Gobierno del país al que se le compran bonos es un valor fundamental. Y no se trata sólo de que Zapatero sea un gobernante nefasto, que también, sino de que el Estado ha ido renunciando a todas las herramientas de disciplina fiscal y del gasto público indispensables para hacer frente a la crisis. Y es que nadie piensa entrevistarse con los gobiernos de las 17 CCAA para pactar con ellos las medidas contra la crisis… Si estamos tan locos como para dejar en manos de estas instituciones irracionales nuestro futuro, peor para nosotros: eso es lo que van a decirnos en todas partes.

Así, a diferencia de lo deshecho en España, Europa debe reforzar las instituciones que conviertan esta laxa Unión en un Estado de verdad. Para ayudar se podría, por ejemplo, crear un sanedrín de sabios compuesto por Zapatero, Rajoy, Montilla, Camps, Aguirre, López, Núñez Feijóo, etcétera, pedirles dictámenes sobre cómo proceder para construir Europa y salir de la crisis y hacer exactamente lo contrario de lo que aconsejen. Sera un método infalible para acertar. Es verdad que Europa soporta el grave inconveniente de carecer de una verdadera lengua común, pero en España, donde sí la tenemos, hay un amplio acuerdo entre nuestra ignara clase política en que tal ventaja es despreciable y digna de negarse porque el cultivo de la Babel doméstica resulta muy preferible, y si pese a tamaña estupidez España sigue siendo mal que bien un Estado, también Europa podrá serlo pronto si ponemos voluntad política para conseguirlo.

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4 comentarios a “Necesitamos un Gobierno de Europa”

  1. Nikon dice:

    Ciertamente, en un momento de crisis europea, es la hora de plantearse las deficiencias de la actual organización de la Unión Europea. Antes de caer en la disgregación, como pretenden algunos aprovechando la histeria colectiva, convendría retomar la senda de la coordinación y la puesta en común de criterios políticos, no sólo económicos, pues éstos se ven afectados tanto por las corruptelas y necedades de los estados miembros como por las presiones internacionales. La política es la mejor herramienta para organizar lo colectivo y, en un mundo globalizado como el actual, una Europa fuerte en este sentido nos daría estabilidad y capacidad de resistencia ante la presión internacional. También considero que a países como España les vendría muy bien cierto control externo ahora que nos encontramos ante una crisis institucional que ha dejado en entredicho el control interno de las acciones políticas que nos atañen, sobretodo si a ello se une esa tendencia segregadora de las autonomías, que actúan eludiendo el bien común, como buitres.
    Yo sí que creo que existe una lengua común en Europa y en el mundo, la que conocen todos los estados miembros y sus ciudadanos de a pie, excepto en el caso de España que, en cuestión de lenguas, siempre ha preferido el provincianismo que el dominio de los idiomas de más relieve internacional. El inglés es, en los negocios y en las relaciones internacionales, una especie de lengua común, mal que les pese a los franceses, los españoles, los italianos o los suecos. En este sentido, en Europa también hace falta renunciar al chovinismo si queremos ponernos de acuerdo en lo fundamental.

  2. M dice:

    Estoy completamente de acuerdo. Creo que Europa debe unirse realmente de una vez por todas para funcionar como debe. El problema de Europa es algo parecido alq ue tenemos aquí con las autonomías y sus excesivas competencias. Cada una va a su ritmo y como le da la gana. En Europa pasa algo parecido, y si queremos que la Unión Europea funcione como es debido hay que crear nuevos órganos de gobierno, tal y como dice en su post.
    El problema es que las diferencias culturales, económicas y sociales son de tal calibre que esta tarea es harto complicada.

  3. alcotarelo dice:

    Es cierto que los alemanes tienen todo el derecho del mundo en poner reparos y exigir condiciones para financiar con sus impuestos el rescate de Grecia.

    Pero también lo es que un euro fuerte frente al dólar (como hemos tenido casi ininterrumpidamente desde la creación de la moneda) obedece a los intereses de las economías fuertes como Francia y Alemania, mientras que perjudica gravemente a griegos, españoles, portugueses e italianos.

    Devaluar el euro sería otra forma de ayudar a las economías del sur de Europa, haciendo menos necesarias esas operaciones de rescate, los duros planes de ajuste y disminuyendo los riesgos de insolvencia de estos países.

    Y no se nos debe escapar que el Banco Central Europeo (a quien corresponde devaluar o fortalecer la moneda) ha estado controlado desde su creación por franceses y alemanes, que de una forma escandalosa han llegado al extremo de fraccionar el periodo de 4 años de mandato del presidente del BCE en dos años para Francia y otros dos para Alemania, como si se tratara de una mera cuota política.

    Para Alemania y Francia es más rentable prestar dinero a los griegos (dinero que los Griegos tendrán que devolverles con altos intereses), que devaluar el euro, que es lo que habría que hacer (en defensa del interés general de Europa) si es que el riesgo de quiebra de estos países es tal.

    Tengamos en cuenta además que los planes de ajuste que impone Alemania a Grecia afectan a sectores estratégicos como la educación, que pueden lastrar y comprometer la economía y el futuro de Grecia durante siglos.

    La jugada Franco-Alemana es perfecta:

    -Asegurarse un euro fuerte mediante el control del BCE, para beneficiar las arcas y las economías de Alemania y Francia a costa de las de Grecia, España, Portugal e Italianas.

    -Unos drásticos planes de ajuste en Grecia que comprometerán el futuro del país.

    -Unos prestamos de resscate a un alto interés (justificado en que es menor que el del mercado).

    De este modo, Alemania seguirá siendo la locomotora de Europa por muchos años. Y nos seguirán vendiendo como un favor a Europa las decisiones que toma unilateralmente el eje Franco-Alemán suplantando las instituciones democráticas europeas.

  4. alcotarelo dice:

    En estas condiciones ¿para qué necesitan franceses y alemanes un gobierno europeo con capacidad de decisión y actuación sobre la economía?.

    Por otra parte, mientras mantienen un euro fuerte, los alemanes nos plantean la “quiebra controlada de Estados”:
    http://www.burbuja.info/inmobiliaria/burbuja-inmobiliaria/157381-alemania-habla-ya-de-quiebras-controladas-de-estados-en-la-eurozona-como-alternativ.html

    Esta afirmación es brutal, por dos hechos:

    – Se refiere a España e Italia. Es decir, plantea ni m´s ni menos la posibilidad de que nuestro país quiebre con todo lo que ello implica.

    – Nos deniega ningún tipo de ayuda en ese caso. Sino que nos condenarán a una quiebra controlada, concepto que no sabemos que significa si siquiera si significa algo.

    Y sin embargo, en nuestro país todo esto no ha generado apenas reacciones ni en los medios de comunicación ni en los ámbitos políticos. El gobierno de ZP parece preferir fingir no haberse enterado de nada. Probablemente porque conisederará que darse por aludido es aceptar que esa “quiebra” puede suceder, y que por tanto sería necesario tomar alguna medida para evitarlo (lo cual, justifica a su vez la posición alemana de negarnos la ayuda si sucede).

    Y ya hemos visto lo que realmente suele suceder cada vez que nuestro presidente nos asegura que algo no va a ocurrir.

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