El resultado de las elecciones británicas es realmente estimulante para nosotros. El partido liberal-demócrata ya advirtió que sólo ofrecería su apoyo para formar gobierno al candidato que se comprometiera a cambiar la ley electoral británica, cuya monstruosa falta de equidad ponen de manifiesto la traducción de los votos en escaños conocidos ayer. En efecto, con el 36,1% de los votos los conservadores consiguen 306 escaños (a 20 de la mayoría absoluta), los laboristas 258 con un 29% de votos, y los liberal-demócratas 57 con el 23%. La explicación de semejante desajuste en la democracia viva más vieja (en sentido amplio) del mundo es que el sistema se pensó para favorecer un sistema bipartidista. Pero esa es precisamente la cuestión: que los resultados demuestran que Gran Bretaña ha dejado de ser bipartidista, y que el sistema electoral está violentando muy negativamente la calidad del sistema representativo, que es algo fundamental para cualquier democracia que se precie, tanto como la igualdad jurídica y la separación de poderes. De ahí que el discurso del partido de Clegg fuera impecablemente democrático y regenerador al señalar como su prioridad política el cambio de ese sistema electoral por otro más respetuoso con el principio de proporcionalidad.
Cosas de las votaciones populares, resulta que esta vez los liberal-demócratas han retrocedido en escaños (tenían 62), pero ganan en influencia parlamentaria al convertirse en decisivos para formar una mayoría de gobierno, ya que ninguno de los dinosaurios tradicionales ha conseguido mayoría suficiente, ni solos ni pactando con las minorías nacionalistas de Escocia, Gales o el Ulster. Naturalmente, Clegg se ha apresurado a ratificar que sólo apoyará al partido que se comprometa a cambiar esta legislatura la ley electoral, de modo que la caricaturesca ficción bipartidista en blanco y negro deje paso a una representación más fiel a la verdadera policromía del electorado británico. Y seguro que lo consigue, porque de otro modo el gobierno en minoría que inevitablemente se deberá formar, conservador o laborista, estará sometido al suplicio de Tántalo de verse derrotado en todas las votaciones fundamentales, supuesto que laboristas y conservadores no se pondrán de acuerdo para salvar el bipartidismo como un bien superior a cualquier otro. Pero eso parece poco probable en la isla.
En resumidas cuentas, ha quedado demostrado que votar a Clegg era el verdadero voto útil, pese a la hostilidad del sistema, para todos aquellos que desean mejorar la democracia británica. ¿Y en España? Pues aquí acabará ocurriendo lo mismo el año 2012: quienes estén convencidos de que el principal problema político de este país es el sistema alternante PSOE-PP+socio nacionalista, se verá abocado a resignarse a ese desastre o votar UPyD. Por mucho que le digan que no será un voto útil porque en la mayoría de las circunscripciones, las provincias, el precio en votos de un escaño es prohibitivo para un partido pequeño y nuevo como el nuestro. Pero echemos cuentas: bastaría con conseguir escaños en las provincias donde es posible por su demografía, aquellas que tienen más de ocho diputados, para reunir un grupo parlamentario de doce o más diputados que repita en la Carrera de San Jerónimo lo que Clegg dirá en Westminster: ¿quieres nuestro apoyo para formar gobierno? Muy bien, firma aquí con luz y taquígrafos que lo primero que vamos a cambiar es esta Ley Electoral para hacerla más equitativa, proporcional y por tanto más representativa (hecho esto, abriremos el debate de la reforma constitucional en un parlamento nacional mucho más representativo). Es normal que populares y socialistas -tan dinosaurios como sus correspondientes británicos pese a que éstos son mucho más venerables en edad e historia- se alarmen y se apresuren a poner el grito en el cielo. Como Montoro, que ha aprovechado para decir que el bipartidismo le va estupendamente a España y no tiene sentido cuestionarlo (lo que ya es una aceptación implícita de que es el resultado de un sistema electoral, no de la expresión de la voluntad popular). Claro, como lo demuestra la situación de las cuentas públicas, la economía, la educación, la justicia y tantas otras cosas instauradas por este sistema viciado: para echar a correr.







-Cuando yo digo que la humanidad avanza paso a paso y en todos sitios igual.
-Bueno en el Reino Unido tienen su UPyD.
-Por éso lo digo.
-Es inevitable el avance de Europa.
-Pasito a pasito.
-Me estoy animando.
-Eso está bian amigo.
En España, a mi juicio, se da otro fenómeno aún peor: se trata de un bipartidismo imperfecto que provoca un sesgo territorialista pues, como bien se apunta en el artículo, salvo mayorías absolutas, los dos grandes partidos se ven abocados a pactar con partidos nacionalistas los cuales, en el fondo, no creen en el propio estado cuya soberanía ostentan en forma de representación parlamentaria. Sería como si en el Reino Unido, salvo mayorías fuertes, siempre tuviese la sartén por el mango un partido independentista escocés. Seguramente, por primera vez en democracia, existe una tercera opción eminentemente nacional que podría ser -ojalá- clave para formar gobierno: sería entonces cuando a los partidos “nacionales” les llegase el turno de demostrar si realmente lo son o, por contra, se han transformado en una amalgama confederal.
En este aspecto, aunque coincido que en un partido tan nuevo como UPyD sería gastar energías acudiendo a convocatorias electorales en pequeñas circunscripciones, discrepo en parte porque me parece importante potenciar la presentación allá donde sea posible. La razón es que, por un lado, se trataría de un esfuerzo personal (en especial en elecciones municipales) de los afiliados que les prepara, en un partido tan nuevo, a trabajar en una campaña electoral: eso siempre motiva a las personas (sería cuestión de dejar claro, por parte de los órganos de UPYD la importancia de centrar económicamente la campaña en los grandes núcleos de población: si el afiliado acepta esa limitación ¿por qué no dejarlo?). Por otro lado se extiende, entre los ciudadanos, la idea de que UPyD cada vez se hace más presente en más lugares. En tercer lugar, ese escenario tan favorable, provocará un “imán” electoral y de afiliación: las personas comenzarán a creer, de verdad, de que se trata de una alternativa para lo cual es importante una estructura desarrollada -y motivada- que pueda acogerlos. Con ello se logrará en un futuro (¿2016?) que hasta se pueda plantear la posibilidad de obtener representación -y más si se fuerza el cambio del sistema electoral- en circunscricpiones pequeñas. Y los municipios, incluso los pequeños, son cruciales para conseguir -con esos medios de comunicación cada vez más locales- una amplia repercusión de las ideas de UPyD.
En cuanto al problema de que ese crecimiento pueda provocar falta de control, no creo que pudiera ser mayor problema: algún día hay que crecer.
Un saludo desde Alicante
Esto se va animando. Para mi completo convencimiento como simpatizante y poder defender a fondo el voto para UPyD en las próximas elecciones, necesito ver que el partido postula LISTAS ABIERTAS para todo tipo de comicios. Experiencia no le falta a UPyD. O es que el resultado no ha sido satisfactorio?
Hola Carlos. Cien por cien de acuerdo contigo, muy buenas tus reflexiones. Sigo siendo simpatizante de UPyD, y estoy convencido de que este partido tiene mucho que decir, propago sus ideas por convencimiento de que es la mejor opción política que tenemos en España, desde una posición de ciudadano preocupado por lo que ocurre en su país. Vivo fuera de España desde hace años y me ha sentado muy mal que ME QUITEN mi derecho a votar en las municipales, cuando pago impuestos como cualquier vecino ¿cuál es la posición de UPyD con respecto a este asunto? Es bastante improbable que UPyD presente listas en mi ciudad porque es muy pequeña y se oyen nombres que me chirrían para lo que considero que es UPyD, mejor que no presenten listas, hay que tener cuidado con eso.
Mil veces me han dicho que mi voto es inútil, pero yo sé que no es cierto, es un voto útil y fuerte que da apoyo a unas ideas. Uno de esos 300.000 votos que hizo posible que Rosa y Sosa Wagner estén donde están, representándonos. Es muy improbable que UPyD saque representante por mi provincia, pero no importa, ahí está mi apoyo.
Por otra parte estoy convencido de que el mayor problema de este país es PSOE-PP+socio nacionalista, voté a UPyD en las pasadas nacionales y europeas y no sabéis lo que me alegro de haberlo hecho. Sólo por oír a Rosa decir las cosas que dice en el congreso ya ha merecido la pena, esperamos verte pronto a ti también proclamando todo esto que leemos en tu blog: sé que vosotros no vais a defraudarnos. Mucho ánimo Carlos y también ánimo y saludos a todos los simpatizantes y afiliados de UPyD: también en nuestras manos está ayudar a que este partido siga subiendo y sé que unos años vamos a estar donde ahora está Clegg en el Reino Unido.
Lo que está ocurriendo en Inglaterra es una buena lección para todos aquellos que, como José Ignacio Wert en El País, defienden el sistema electoral actual de España con el argumento de que si esto mismo, o peor, ocurre en otros países como Francia o Inglaterra necesariamente tiene que ser bueno.
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Nota:
Ver la entrada en este mismo blog del 21 Abril 2010 “¿Es más eficaz la desigualdad electoral? Réplica a José Ignacio Wert“:
http://carlosmartinezgorriaran.net/2010/04/21/%C2%BFes-mas-eficaz-la-desigualdad-electoral-replica-a-jose-ignacio-wert/
El artículo inicial de Rosa Díez: “Lo que les une“:
http://www.elpais.com/articulo/opinion/les/une/elpepiopi/20100329elpepiopi_12/Tes
Y la respuesta de Wert a Ropsa Díez”Sistema electoral, entre equidad y eficacia“:
http://www.elpais.com/articulo/opinion/Sistema/electoral/equidad/eficacia/elpepuopi/20100420elpepiopi_12/Tes