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Ineptocracia, crisis y política

En la sesión de control del Gobierno de ayer, en el Congreso de los Diputados, la vicepresidenta Salgado se quedó en blanco en plena réplica a Soraya Sáez de Santamaría. Enmudeció cuando estaba explicando a su rival las grandes ventajas de la economía española en comparación con las de Grecia. Visto el tema, no es extraño que perdiera el hilo y la trama, porque tales ventajas son muy discutibles y para algunos más imaginarias que otra cosa; de hecho, los mercados internacionales de deuda pública no parecen creérselas demasiado (y por cierto, dos excelentes artículos al respecto de McCoy y de Alvaro Anchuelo). Pero confirmando el adagio de que todo lo que va mal puede empeorar, la vicepresidenta Salgado recuperó el don de la palabra con esta extraordinaria revelación: la gran diferencia respecto a Grecia es la solidez y estabilidad de las instituciones españolas. Léanlo de nuevo, es lo que dijo. Pura antiprofecía, porque si esto es todo lo que el Gobierno –y la oposición- puede presentar como aval de su solvencia, estamos perdidos.

¡Dios santo, de las instituciones sólidas y estables, dice! ¿Cuáles? ¿La administración de justicia? ¿El Tribunal Constitucional empantanado y despreciado? ¿El Tribunal Supremo, motejado de fascista con la connivencia del Gobierno? ¿Los sindicatos empeñados en defender la intocabilidad de Garzón mientras el paro asciende al 20%? ¿La patronal CEOE, presidida por un empresario insolvente? ¿Las cajas de ahorros al borde de la quiebra, dirigidas por delegados de los partidos a los que condonan sus deudas? ¿Los medios de comunicación públicos, convertidos en altavoces del partido de gobierno que los manipula? ¿Los medios de comunicación privados, al servicio del partido que los sostiene con publicidad y favores? ¿El sistema educativo, con el récord europeo de empeoramiento constante de sus resultados? ¿Las CCAA, que derrochan 26.000 millones € anuales por su mala gestión y no responden ante nadie ni hacen nada para evitarlo? ¿Los ayuntamientos insaciables, que nos endeudan para varias generaciones sólo para volver a levantar calles y plazas recién levantadas? Y finalmente, ¿es sólido y estable el Gobierno que sólo controla el 35% o 30% del gasto público y cuyo único modo de conseguir mayorías parlamentarias es comprar votos nacionalistas, cosa ya imposible porque el saco de billetes está -¡por fortuna!- vacío, debido a lo cual el martes 27 perdió tres votaciones sobre medidas económicas importantes al no poder comprar ni votos vascos ni canarios o catalanes ya que no gallegos? ¿o confiamos en la oposición del PP, estúpida y corresponsable del actual desbarajuste? ¿Estas y otras son las estupendas, sólidas y estables instituciones que van a protegernos de un destino económico aciago? Pues dan ganas de pedir la nacionalidad griega, al menos allí ya saben lo que les pasa y lo que les espera.

En resumen: vivimos en una ineptocracia, un gobierno de ineptos resultado de un sistema inepto. Nadie informado puede ignorarlo ya. La ineptocracia es el resultado de treinta años de sistema político y público basado en la selección negativa, tanto de los personajes más ineptos de cada grupo social como de las normas y reglas más ineptas para gobernar y gestionar las cosas públicas. Y no sólo en el Gobierno y su partido, sino en todos los partidos tradicionales, en los grandes sindicatos, en las patronales, en las empresas públicas, etc. El sistema de pactos políticos vigente ha consistido en un mercadeo opaco y a gran escala de favores entre partidos, empresas, sindicatos, constructores y medios de comunicación. Mercadeo que ha sido posible mientras entraba dinero y más dinero en la caja gracias a la prosperidad económica, y que ha tenido la consecuencia del engorde ilimitado del sistema, ejemplificado en los más de 500.000 empleados públicos contratados entre 1999 y 2009 por las distintas administraciones públicas para gestionar los mismos asuntos, en un caso de extraordinaria elefantiasis burocrática, más descarnada todavía cuando se comprueba que el porcentaje de empleos productivos de esa cifra –de médicos, maestros, militares, policías, carteros, etc.- es inferior al de empleos de puro mantenimiento, pago de favores y gestión de la cosa obesa en sí.

Pues señor, se acabó lo que se daba: cada año entrará menos dinero a las arcas públicas por la contracción de la economía, y aumentará en cambio el monto de la deuda a pagar. Ya no se podrá mantener el pago de favores opacos ni el reparto de beneficios entre los socios y leales. Y vamos a pagarlo caro todos. Sobre todo porque si bien se extiende la conciencia de que la crisis que vivimos es la suma de una crisis económico-financiera muy grave con una crisis político-institucional gravísima, sin precedentes –una especie de tormenta perfecta de la cosa pública, en la que flotamos como cascarones a la deriva-, sigue estancada la conciencia de que esta crisis tiene pese a todo solución, pero que tal solución es básicamente política, es decir, pública y ciudadana. ¡Es la política, estúpidos! (© Rosa Díez, sobre una idea original de la campaña de Clinton).

La crisis no se va a resolver en la buena dirección –porque se resolverá, pero puede que en la mala- con lamentos y denuestos ni alarmada contemplación. No basta con soltar elevadas denuncias y logradas soflamas en las tertulias de radios y televisiones. No es suficiente con escribir airados posts contra los políticos (¿y los vagos? ¿y los defraudadores? ¿y los parásitos de todos los ámbitos?) en blogs y foros de internet. No sirve para nada reclamar mesura, sosiego y altura de miras a la ineptocracia. Reclamar a otros lo que están en la propia mano pero no se hace es una muestra de impotencia, cobardía o hipocresía. Es hora de asumir riesgos y compromisos que sólo pueden ser personales. Si estás por la labor, nosotros te ofrecemos un instrumento político para hacer frente al desmoronamiento de lo público, de lo que nos une a todos porque todos lo necesitamos. Un instrumento sin duda mejorable, pero dispuesto a todo y preparado para funcionar. Se llama UPyD y es un pequeño y joven partido político con poca experiencia y muchas ideas. Y anímense, hay sitio de sobra para todas las personas que puedan aportar algo. A la política, por supuesto.

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7 comentarios a “Ineptocracia, crisis y política”

  1. Nikon dice:

    Magnífico artículo sobre la crónica de nuestra sociedad actual. Pone los pelos de punta ver todas las ineptitudes del gobierno juntas en un mismo párrafo. Como decías, Carlos, en otra entrada, lo más preocupante no es ya la completa ineficacia del gobierno (¡y mira que es grave!), sino la impotencia con que la gente mastica día a día cada nuevo golpe de esta decadencia institucional y democrática. Parece que, realmente, lograron convencer al ciudadano de a pie de que no hay nada que hacer, que está todo perdido, que no puede incidir en los políticos que lo gobiernan. A mi parecer, la ciudadanía parece un gigante dormido, o aplastado, o tal vez aturdido ante el cúmulo de acontecimientos que se le va cayendo encima.

    Lo cierto es que no hace mucho yo también tenía la misma sensación de asqueo hasta que descubrí para mi sorpresa esta valiente iniciativa que es UPyD. Era y sigue siendo como un submarino que navega a contracorriente y sin descanso, sin desfallecer a pesar de los obuses mediáticos y de un establishment aparentemente inamovible. Es de las pocas cosas que me siguen ilusionando en esta época de depresión colectiva y malos augurios, ya que te incita a seguir ahí, en la brecha, sin amilanarte ante los que te quieren convencer de que tienes las manos atadas.

    Vosotros, los que lleváis toda una vida luchando contra los poderes fácticos y, sobretodo, contra aquellos que tienen brazo armado incluido, sóis capaces de cambiar esa mentalidad apocalíptica y acomodaticia y remover a la gente de sus asientos. Seguid así, que somos muchos los que os apoyamos y colaboramos en lo que podemos.

    • MLO dice:

      Magnífico análisis de la situación de España y de la crisis institucional y/o política en la que nos encontramos atrapados.
      Para mí también, UPyD es la esperanza y por eso es el motivo por el que estoy y sigo trabajando por este partido.
      Pero deberíamos de ser conscientes de que a veces a fuerza de mirar hacia fuera y de ver sus pecados y problemas nos olvidamos de mirarnos también hacia dentro y ser igualmente implacables en el examen.
      Nuestro partido ya tiene internamente su cuota de Ineptocracia, pequeña como el propio partido pero creciente y extendiendo su forma de ser y de ocupar poder.
      El proceso electoral interno en marcha, esencialmente el de los Consejos Territoriales y el de los Consejos Locales se ha infectado en parte del mercadeo de intereses particulares basados en espectativas personales y alejados de los criterios de capacidad y mérito.
      No nos llamemos a engaño, no hay nada que pueda evitar el contagio de esta enfermedad de la Ineptocracia en nuestro partido.
      Vayamos buscado también el modo de aplicarnos el remedio.
      En todo caso yo sigo creyendo en UPyD, y sigue siendo, por ahora, mi única esperanza.
      Saludos

    • alcotarelo dice:

      Por eso mismo yo creo que es un error estratégico que UPyD se vaya a presentar candidaturas para las elecciones municipales.

      Los problemas municipales, como el exceso de competencias urbanísticas o la falta de financiación no se pueden solucionar desde los propios ayuntamientos. Sino que se deben corregir modificando la legislación desde el Parlamento y el Senado, desde los parlamentos autonómicos y en menor medida también desde el Parlamento Europeo. También se pueden hacer ciertas cosas desde el Gobierno de España y desde los de las comunidades autónomas.

      Sin embargo, creo que UPyD corre el grave riesgo de que se le enquiste algún corrupto sin escrúpulos, como ya existen igualmente en las representaciones municipales del resto de los partidos.

      Con la diferencia de que si se destapase un sólo caso de corrupción municipal asociada a UPyD tendría sin duda un efecto nefasto para la iamgen del partido. Por varios motivos:

      1.- Porque a diferencia de otros partidos con un proyecto más restringido o identiario, UPyD se define como un partido transversal cuya principal idea es la reforma del sistema.

      2.- Porque todos los medios de comunicación nacionales están todos controlados por PP y PSOE, y los de Cataluña por ejemplo muestran una escandalosa unidad editorial en torno al nacionalismo. En estas circunstancias un escándalo de corrupción en UPyD no recibiría el mismo trato informativo que en el resto de los partidos.

      Un ejemplo del desigual trato que recibe UPyD en los medios es la difusión y propaganda que se hizo de los críticos en el congreso y de los expedientes abiertos a algunos afiliados. Pese a que UPyD tiene unas normas de funcionamiento infinítimante más democráticas que otros partidos, el mensaje transmitido a la opinión pública ha sido exáctamente el contrario.

  2. Sake dice:

    -Si todo está tan mal es para desesperarse ¿no?.
    -Pues sí
    -Pero desesperandose no se soluciona nada ¿no?
    -Pues no.
    -¿Pero como estar tranquilo?
    -No hay manera si no es haciendo algo.
    -¿Tú crees que UPyD es la solución?.
    -Mira todo lo que hay rodeando a UPyD.
    -Nada que merezca la pena.
    -Entonces ¿UPyD no merece una oportunidad?.
    -Pues sí.

  3. Armando dice:

    Contundente Carlos!, como casi siempre. Un buen artículo para seguir despertando a quienes no quieren ver la realidad.

  4. Aurora dice:

    Pues sí, yo creo que vale la pena UPyD y, además, o delante, o mientras tanto, una regeneración moral o llámala zeta a todos los niveles, empresarial, también… La sensación de ineptos gobernando no es sólo en el gobierno de la nación, es en muchas empresas, es en la universidad, etc., porque el “sistema” ha hecho que los que no pesan, los globos, suben y se instalen. Y luego ves a gente joven preparadísima y sin trabajo y se te llevan los demonios. O, también, a gente mayor con una experiencia valiosa y que no encuentran trabajo. El ser “sí señores” y cantamañas ha servido en política y en otros ámbitos, Carlos, en otros muchos ámbitos.

  5. Hutan dice:

    Es muy posible que haya ineptitud por parte de nuestros principales líderes políticos, pero a mí me da que también estamos hablando de lo que en inglés llamamos “hacktocracy”.

    Esta locución peyorativa se atribuía a la adminstración de W. Bush en Estados Unidos. Si no recuerdo mal fue la revista “The New Republic” la que habló de ello en varias ocasiones. Un “hack” es una persona que, formando parte de un partido político, sus intenciones están orientadas a ganar u obtener los resultados que se le pide aunque éstos no formen parte de su convicción personal.

    Creo que muchos dirían que los ministros y vicepresidentes del actual gobierno serían “hacks”–al igual que el anterior equipo de gobierno de Aznar, por ejemplo–.

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