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Mr. Rajoy is Bartleby? O la confusión de la incompetencia con la responsabilidad

Uno de los héroes de la literatura universal, por desgracia poco conocido en España, es Bartleby el escribiente, obra maestra de Hermann Melville. Sí, el de Moby Dick. Y si aquella era una ballena terrible (cachalote, en la película de John Huston), albino terror de los balleneros y mortífera obsesión del capitán Achab, Bartleby es el pequeño cetáceo exangüe, varado en la playa de la existencia mientras espera el fin respirando lentamente. Su lema y casi única expresión verbal cuando se le requería algo, fuera ir a correos o escribir un memorial: “preferiría no hacerlo”. El héroe, o antihéroe en propiedad, de la no-acción en absoluto.

Pues bien, he aquí que también tenemos un Bartleby en la política patria, donde no nos privamos de ningún castigo. Se trata del señor Rajoy, Bartleby en el sentido más peyorativo del término (no voy a decir que gallego, descuiden los gaiteiros con la furiosa cornamusa a punto de soplido). La diferencia, en efecto, es a peor en el caso de ese señor del puro que preside la Oposición oficial. Porque si el escribiente padecía de un desierto interior donde vagaba perdido y le aislaba del mundo entorno, lo que le llevaba a preferir la inacción y la pasividad a cualquier acto o iniciativa, Rajoy finge que algo hará sin hacer nunca nada más que amagar que algo hará cuando toque. Junto a la mezcla de cinismo, ignorancia y prepotencia sentimental de Zapatero, la pasividad, oportunismo y vacuidad de Rajoy componen ese cóctel político de nuestras desgracias.

Viene esto a cuento de que, preguntado en un acto en Santander sobre la conveniencia de introducir reformas en el reparto de competencias entre el Estado y las CCAA, el interrogado se limitó a decir que “no veo posible ni sensato retirar competencias a las autonomías”. Añadiendo: Les digo una cosa, cuando oigan a partidos políticos que nunca van a ganar las elecciones y que por tanto pueden decir lo que quieran, actuar irresponsablemente, que van a conseguir que se devuelvan competencias, no les hagan caso“. Se ve que actuar con responsabilidad es, en cambio, no actuar en absoluto y dejar todo como está. No llega ni a las botas al príncipe de Salina, el héroe de El Gatopardo.

Y todo lo cuenta ABC, diario nada sospechoso de desafección por quien presenta como única esperanza salvadora, aunque no sepamos de qué va a salvar ni a quiénes, porque a tenor de la breve pero jugosa crónica Rajoy no piensa hacer nada en ningún asunto espinoso: no va a proponer cambios de los Estatutos de Autonomía, ni mucho menos cambios de la Constitución. Tampoco, ya lo sabemos, de la ley electoral (LOREG), de la ley de Cajas de Ahorros, ni de la ley de elección del Tribunal Constitucional. Su partido tampoco abandera cambios de ningún tipo en las comunidades autónomas que gobierna, si exceptuamos la campaña de desobediencia fiscal encabezada por Esperanza Aguirre, esa falsa liberal, en Madrid.

Rajoy preferiría no hacerlo. Nunca y en ningún caso. Preguntado sobre qué hará con la Ley del Aborto cuando gane –si las gana- las elecciones, confiesa: Espero no tener que hacer nada“. Exacto. Eso es. Eso es todo. No hacer nada, ni dejar hacer: Bartleby privado de grandeza existencial, fumándose un puro con cara de enterado.

“Les digo una cosa, cuando oigan a partidos políticos que nunca van a ganar las elecciones y que por tanto pueden decir lo que quieran, actuar irresponsablemente, que van a conseguir que se devuelvan competencias, no les hagan caso”

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6 comentarios a “Mr. Rajoy is Bartleby? O la confusión de la incompetencia con la responsabilidad”

  1. rubenOv dice:

    Impresionante documento. Queda claro lo que dice tantas veces Rosa Diez, para que estos cambien algo hay que cogerles de la solapa y obligarles, por si mismos está claro que su pretensión es hacer nada.

  2. alcotarelo dice:

    Como dijo muy bien Rosa Díez, el PP funciona como una federación de derechas regionales. El PP tiene sus propios clientelismos en las autonomías en las que gobierna y aunque haga gala de un gran patriotismo o españolismo, realmente le importan un bledo cuestiones básicas para que el país pueda funcionar como la igualdad de los ciudadanos, o que el estado tenga las más mínimas y elementales competencias para que el sistema sea mínimamente gobernable.

    Es sarcástico recordar las palabras de Pujol en 1996 cuando afirmaba que CiU había contribuido a la gobernabilidad de España, cuando realmente habían pactado una sangría de competencias (como la sanidad o la educación) y recursos (como la cesión de una parte del IVA) que están demostrando suponer que el gobierno carezca ni competencias ni recursos para poder gobernar.

    También tienen narices las palabras del vicepresidente territorial Chávez en Sevilla sobre la gobernanza y la necesidad de mejorar la coordinación entre administraciones locales, regionales, nacionales y europeas. Como si ese no fuera precisamente el problema de España, y como si el problema no lo hubieran creado ellos mismos.

  3. guticid dice:

    El señor Rajoy es de ideología ” pro domo sua”, es la quintaesencia de la molicie, la apatía y el no mojarse.., es un fiel representante de aquello en que derivan los sistemas de partidos donde asciende el bienqueda que no se mueve…., no cree realmente en nada más que en heredar lo poco que le acabe dejando este estado cada vez más desarmonizado por personalismos…, el país no se puede gestionar con estos fines de raza……, por favor sangre nueva…(UPYD, no me defaudéis..)

    Gracias

    Un bilbaíno

  4. Luis DOlhaberriague dice:

    Cetología (Moby-Dick, Cap 32).

    Yo también considero el cuento de Herman Melville “Bartleby, the Scrivener” como una obra maestra del relato (la biografía de ese oficinista de un abogado de Wall Street que, nada más empezar la historia, rechaza realizar cualquier tarea con la famosa frase “prefiero no hacerlo” (1), momento a partir del cual, con un grado de obstinación digno del mentiroso y psicópata capitán Ahab -ver más abajo-, efectivamente no hace nada) está narrada con una precisión psicológica escalofriante. Si Bartleby le recuerda al autor del blog a algún político español famoso por su falta de iniciativa, ¿cómo yo, desde tan lejos, le voy a contradecir?. Prefiero no hacerlo…..

    En cambio, creo necesario hacer un par de puntualizaciones sobre “Moby-Dick”, la novela canónica de Mellville. Y todo a cuenta de algo tan sencillo, o no, como el mero título de la novela, siendo consciente de que, a estas alturas, tras miles y miles de páginas nadie va a acabar con la equivocada identificación de “Moby-Dick” con las ballenas. Sin embargo esto prefiero sí hacerlo.
    Dices Carlos: “Hermann Melville. Sí, el de Moby-Dick. Y si aquella era una ballena terrible (cachalote, en la película de John Huston), albino terror de los balleneros y mortífera obsesión del capitán Achab, etc”. Y yo añadiría junto a los balleneros a los traductores como seres aterrorizados por M.D.

    Empecemos recordado el título de la novela en inglés: “Moby-Dick; or, The Whale”. En inglés el sustantivo “whale” tiene un significado más amplio que el sustantivo “ballena” en español. El nombre “whale” incluye tanto a los cetáceos sin dientes, que en español consideramos ballenas, como a otros, dentados éstos, entre los que se encuentran los cachalotes y la orcas (y los beatíficos delfines: ¿cuándo se va a prohibir el espectáculo con delfines del que disfrutan las personas de edad infantil –niños, vamos- de la ciudad de Barcelona?. “Moby-Dick” sería, por lo tanto, en la simbología de Melville, una ballena blanca o “white whale” o “sperm whale”. De modo que Melville al referirse a “Moby-Dick” como “withe whale” no comete ningún error, como mucho una simplificación, de “white whale” a “whale.

    Si lo cometería, creo yo, quien tradujese “withe whale” como ballena blanca, habiendo, como hay, una palabra que mejor define al protagonista de Mobby Dick, Mobby Dick mismo, como cachalote. Es más, el mismo Melville reconoce que lo que el llama “white whale” se llamaría en francés “cachalot”. Y es que el monstruo que amputó de una dentellada la pierna izquierda del capitán Ahab no podía ser una ballena, cetáceo desdentado, en el sentido que la palabra ballena tiene en el español desdentado y panautonómico, y más bien tenía que ser un cachalote, de la agudeza de sus dientes pueden dar fe sus presas favoritas, los calamares gigantes…………

    ¿Pienso que la cetología, el estudio de los cetáceos, pueda servir para entender algo más que a éstos? No lo sé. Prefiero no hacerlo……

    Un abrazo,

    Luis

    1. “I would prefer not to” en el original.

  5. Sake dice:

    Quien podria decir que UPyD no tiene hueco en el panorama político español. Es evidente por poco que se conozcan sus puntos básicos que si no existiera habria que inventarlo si no se quiere llegar a límites de degeneración política y social de alcance incalculable. ¡Alguien tiene que decir lo que dice UPyD! ¿Se puede dudar de éso?.

  6. alph36 dice:

    Estimado sr Gorriarán. Cuando leí las declaraciones del sr Rajoy acudí presto a su blog buscando una respuesta pero en su artículo sólo encuentro florituras literarias y descalificaciones personales.Por desgracia, lo que dice Rajoy tiene sentido. No estaría mal que explicara cómo se pueden recuperar legalmente competencias para el Estado sin crear un clima de crispación extrema que nadie desea.

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