¿Por qué todos se quejan y tan pocos hacen algo?

La cultura actual ha sido descrita, con fortuna, como cultura de la queja (expresión popularizada por un libro del crítico de arte Robert Hugues). Lo que procede es quejarse, y a la queja de los ciudadanos, de las minorías, de los poderes fácticos o declarados, de las iglesias, las onegés y todo tipo de asociaciones y entidades, responde el poder político con dosis crecientes de sentimentalismo. Contra la queja, que siempre es una expresión de impotencia –como cuando nos duele algo-, responde el reconocimiento de impotencia: le oigo y simpatizo con usted, pero yo no puedo hacer nada. ¿La crisis económica? ¡Qué más querría yo que arreglárselo, pero ya ve, simpatizo mucho con su caso! O dicho de otro modo: mientras la mayoría de la sociedad, de las personas, se limiten a quejarse, el poder político se limitará a mostrar simpatía y asumirá su impotencia para no tener que hacer nada. El político y cualquier otra instancia de poder. No necesita hacer más porque tampoco se le pide otra cosa. Es penoso, pero el hecho es que la mayoría de las personas que nos rodean se limitan a quejarse, sea en conversaciones de café, en sobremesas o en las cartas al director de los periódicos o las llamadas en directo a la radio, por no hablar de ese paroxismo de la queja y el denuesto en que han devenido los foros participativos de internet, que sólo participan de la extensión del derecho al pataleo a gran escala.

El panorama económico y político español es sencillamente sobrecogedor. La sensación de que todo se sostiene en el aire, como un castillo de naipes que vacila un instante antes de desplomarse, está fundamentada en un número creciente de indicios. ¿Es necesario repasarlos?: ahí está el aumento del desempleo, de la deuda pública, del déficit de las administraciones, las quiebras y cierres de empresas, la caída del consumo, la falta de crédito, el número de hogares que no llegan a fin de mes (¡se estima que uno de cada tres!) y, como guinda que corona la tarta, la posible reactivación de la burbuja inmobiliaria sin haber llegado a reventar.

Frente a esta desolación, que en buena parte es consecuencia de sus acciones y omisiones, las fuerzas vivas siguen aferradas a la consigna única de sobrevivir como sea y al precio que sea: políticos que te confiesan en privado que esto se hunde, pero convencidos -¡es tan cómodo!- que no hay alternativa ni nada que quepa hacer; medios de comunicación volcados en el descrédito del rival, la caza de subvenciones y la deformación grotesca de la realidad. Y como coros de fondo, más de farsa que de tragedia, el coro de los quejicas que se lamentan y muestran su dolor sin decidirse a hacer nada, porque ¡es tan peligroso tratar de cambiar las cosas! ¡Hay tanto que perder! El viejo prejuicio: no lo toques que es peor, vamos de Málaga a malagón, saltar de la sartén para caer en el fuego y virgencita que me quede como estoy.

Todas las almas bellas y personalidades supuestamente responsables insisten en la necesidad de grandes pactos de Estado para salir de esto. ¡Pero si ya los tenemos! Y sólidos como el granito. En las dos últimas semanas hemos asistido al cierre de férreos pactos para impedir la despolitización de las cajas de ahorro, para que el Tribunal Constitucional siga como está, y para dejar tal cual la Ley Electoral. Esto es, estamos bajo un pacto de hierro para que nada sustancioso cambie. Pactos entre PSOE y PP con el apoyo más o menos unánime o variable de CIU, PNV, ERC, IU-ICV, BNG, CC y NaBai. ¿Quién dice que los políticos españoles no tienen altura de miras y capacidad de pactar? Pues claro que sí, a condición de que se trate de pactos estrictamente conservadores. Todo lo demás puede esperar, o morir en la espera.

Y eso mismo piensa la patronal, presidida por un empresario fracasado; los sindicatos, que viven esencialmente de las ayudas públicas, como los grupos de comunicación y mucha falsa sociedad civil. Las grandes empresas menean la cabeza desalentadas, pero no hay modo de sacarles nada práctico, salvo si se lo pide el gobierno de turno, en cuyo caso se suman y pagan absurdas campañas sentimentales para sublimar la lluvia de quejas en una profilaxis de estupendas pero gratuitas intenciones que sólo convierten la impotencia en virtud sentimental, como esa campaña de estoloarreglamosentretodos. El único resultado visible de tales empeños es la extensión del infantilismo y de la irresponsabilidad, vinculados a la cultura de la queja: la cultura de la impotencia, el conformismo y la pereza. Menudo panorama, pero no me quejo: prefiero equivocarme haciendo algo que acertar en el desestimiento. Lo recomiendo vivamente, es mucho mejor para disfrutar de la vida: al menos, sé tan dueño de tus aciertos como eres víctima de tus errores.

15 comments to ¿Por qué todos se quejan y tan pocos hacen algo?

  • guticid

    Cierto, no se puede uno resignar…,aunque sea poco hay que poner un granito de arena a favor de aquello en lo que se cree, la resignación tan valorada en ciertas culturas sólo sirve para perpetuar los status quos…, hay que contribuir aunque sea de forma limitada a la evolución permanente…

    Un bilbaino

  • Sake

    -No te quejes que es peor y haz algo positivo.
    -Pero qué quieres que haga no tengo trabajo ni dinero y encima estoy enfermo.
    -Lo siento mucho, pobre de tí.
    -Con éso no me ayudas.
    -Entonces no te quejes, porqué yo no tengo la solución y el sentirlo (o decir que lo siento) es lo único que puedo hacer.
    -Poco me soluciona éso.
    -Te buscaré un médico que trate tu enfermedad luego te buscaré un trabajo y mientras te ayudaré económicamente.
    -Eso es hacer algo practico.
    -Eso es hacer algo.
    -Y yo te lo agradezco.

  • CFOcon

    Pero yo te ruego, tocayo, ¿qué mas puedo hacer yo?. He pasado de escribir cosas casi divertidas a cosas que me deprimen incluso a mi. Estoy y creo en UPyD desde el principio. Intento ayudar en lo que puedo y mi voto está claro. ¿Pero qué más?. Esto no lo controlan ni lo arreglan los que pueden deben hacerlo y todo es tal como lo has descrito. ¿Solo puedo quedarme mirando?. Ni si quiera Rosa y tú y los demás podéis hacer mucho a corto plazo.
    ¿QUE C… PUEDO HACER?

  • chimeleta

    sí, sí, sí,…yo desde el campo de la Psicología donde trabajo encuentro esto mismo. Todo el mundo parece buscar un papá y una mamá, da igual la edad,…alguien que les haga la vida más cómoda, que les den respuestas para todo, todo machacado y triturado. Coartada perfecta para luego quejarse: demasiado blando, demasiado hecho, demasiado duro….Buahh..Yo también elijo cada día no quejarme, actuar, equivocarme, aprender y seguir. A veces ¡¡hasta acierto!!! como dicen decía Tomás Alba Edison “para descubrir cómo hacer una bombilla aprendí 1000 maneras de cómo no hacerlo”. Yo me apunto a este método.

  • nekare

    Sí, vergüenza de empresario que no representa más que a cuatro amigos; de ninguna manera representa a quienes mantienen los puestos de trabajo, a trancas y barrancas, en este país: las pequeñas y medianas empresas.

  • fjavier

    Estoy completamente de acuerdo, hay que hacer algo además de quejarse. Seguid asi en UPyD. Sois el unico partido que da razones de peso y bien argumentadas a la hora de exponer vuestras posiciones.Sois el único partido con el que no me siento ofendido cuando os dirigis a la ciudadania.

    Por cierto, en la penúltima linea aparece

    “desestimiento”.

    ¿Que significa? No la veo en el diccionario.

  • Juan Iborra

    La queja es el paso previo a la crítica. Y la crítica genera capacidad de cambio. Es esa capacidad de cambio social la que, llegado a un precipicio, provoca grandes alteraciones sociales. Y de tendencias de voto. Basta mirar el caso italiano para verificar el finiquito de los grandes partidos tradicionales -democracia cristiana y partido socialista- y su ley electoral -que jamás propiciaba gobiernos fuertes- para observar cuan diferente es Italia ahora.
    Pero junto a esa capacidad de cambio siempre aparece el elemento cultural: en Italia hay un nuevo “Duce” eterno atiborrado de botox y con el control mediático del espectáculo del nuevo circo de Roma: la tele.
    En España la queja parece que queda ahí pero termina calando. Y, en ocasiones, acaba en crítica. Y si UPYD es algo; es, sobre todo, un partido de críticos que hartos de la queja pasan a la acción para desenmascarar el juego del PPOE. De ahí, a mi juicio, la necesidad de fomentar el crecimiento venciendo el miedo al descontrol. Porque si en ese crecimiento aparece un corrupto, la sociedad también espera un pronunciamiento ejemplar de un partido que se dice crítico.
    Entre tanto, entre queja y queja, la sociedad civil reacciona buscando las lentejas, trabajando en negro, descapitalizando las pymes para que sean inembargables y yéndose a la playa el día de las votaciones…. ¡que les jodan, son todos iguales!… yo, a lo mío…
    Por eso los países nórdicos, ejemplos de democracia y libertad, pasaron del tercer mundo a liderar el primero con una sola cosa: IMPLANTANDO UN BUEN SISTEMA EDUCATIVO. Porque eso también es hablar de la salida a la crisis…

  • CFOcon

    Para fjavier #6 :
    Desestimar = desdeñar

  • horac

    ¿Progresará el progresismo?

    Nada más leer su artículo, don Carlos, he repasado el prólogo de Fernando Savater a un libro de Ramiro Pinto Cañón: Los fundamentos de la Renta Básica y la ‘perestroika’ del capitalismo. Teoría alternativa sobre economía política en la sociedad tecnológica y del bienestar, Entimema (Madrid 2003). El prólogo lleva por título: “A modo de presentación, ¿progresará el progresismo?” (Madrid, 9 de diciembre de 2002).
    Ramiro y un servidor, junto con otros socios de ARENCI (Asociación Renta Ciudadana de León), llevamos años dirigiendo nuestro mensaje de alternativa económica y esperanza social a ese inmenso coro de plañideras que Ud. tan bien describe, en el que incluimos también al partido en que Ud. milita.

    En contra de lo que cabría esperar, UPyD sólo nos ha dado respuestas de cortesía. Además, aún mejorando con creces las ofertas del mercado político, UPyD, en el fondo, no nos ofrece un pensamiento económico muy distinto del de sus rivales: una mentalidad y unas medidas pensadas por y para un mundo de escasez ya superado, cuya máxima obsesión es el error común de “crear empleo”… Eso está bien siempre que se ajuste a la necesidad de ofrecer al mercado los bienes y servicios demandados. Pero he aquí que nuestro sistema produce un exceso de oferta, incluso con menos empleados. ¿Acaso hay desabastecimiento pese al creciente aumento del paro? Las estanterías están llenas y bajan las ventas, incluso en rebajas. El problema ahora es que, pese al exceso de riqueza, aumentan los bolsillos vacíos. ¿La causa es el paro? No. La causa está en un sistema económico obsoleto que sigue utilizando el empleo como medio casi exclusivo de distribución de la riqueza. Pues el parado forzoso no tiene dinero porque se le ha impedido trabajar honradamente para conseguirlo, porque se le ha EXCLUIDO del mundo laboral, de un sistema que no lo necesita como productor –pero que lo solicita como consumidor–, en una economía donde la riqueza se reparte casi exclusivamente en forma de sueldo, beneficio o dividendo por ocupar un puesto en la cadena productiva como explotado o como explotador. No sé hasta qué punto se comprende esto mejor en UPyD que en el resto de partidos: que no hay solución razonable sin ir más allá del puesto de trabajo; que las “políticas de empleo” son ya insuficientes porque, por esa vía, siempre quedan excluidos, y porque es absurdo crear empleos sin que la necesidad de producción lo requiera; que no basta ya con “crear empleo” sin más ni más, como si se tratara de fabricar caramelos.
    Les invito a Ud. y a su partido a que aprovechen la ocasión para estudiar y proponer una nueva política económica realmente alternativa a la del PSOE, el PP y demás. Quedamos, como saben, a su disposición, para algo más que criticar al coro de quejicas: porque TENEMOS PROPUESTA, porque HAY SALIDA para los millones de afectados por la actual política económica. Casos como el de Segundo Quiñones, el parado forzoso que acampa desde hace 11 meses frente al palacio de la Moncloa pidiendo una ley hipotecaria justa y demás, no tienen por qué multiplicarse. ¿Progresará el progresismo? ¿O seguiremos machacando en hierro duro y predicando en desierto?
    Horacio García Pacios (presidente de ARENCI en León y Castilla)

    ASOCIACIÓN RENTA CIUDADANA (ARENCI)
    Apd. 587 – 24080 LEÓN Tf.: 608 47 81 06 y 636 36 53 38.
    Sede Social: C/ Zapaterías, nº 14 – 1º dch. ; 24003 León
    H.G.P.-E: hogarpa@yahoo.es
    ARENCI-E: arenci@hotmail.com
    Blog: http://rentabasica.blogspot.com

  • Sevase

    Hacia tiempo que no entraba en su blog, desde los famosos hilos sobre el federalismo, y menos hacer comentarios. Pero bueno este es un tema que me interesa y por el cual yo si llevo luchando tiempo. Yo empecé a luchar por cambiar esto en el 2004 vi que económicamente esto se hundía, con años de antelación, cosa que no entiendo como es posible que economistas no lo viesen, y no solo eso no entiendo como es posible viendo lo que pasaba en USA y que aviso con un año de antelación no se tuviese en cuenta, pero ahí estaba la famosa burbuja, se veía a kilómetros. Asociaciones como V de vivienda, Vivienda Digna y otros lugares de Internet, luchaban pacíficamente por avisar. Luego llego C´s , un partido que se iba a preocupar solo por lo que a los ciudadanos les preocupaba, y se quedo en un intento fallido de posible solución , entonces llego UPyD y también me subí al carro. A pesar de que su mensaje principal es el de España se rompe, por una serie de circunstancias que ahora no vienen al caso, pero que están ahí y también tienen su punto de verdad.
    Pero ahora llega el momento de afrontar la crisis, y que queréis que haga la gente a parte de quejarse, ¿poner bombas? No tiene lógica pedir a la ciudadanía mas de lo que esta haciendo que es aguantar, son los partidos a los que se les tiene que pedir que cambien esto y es UPyD el que tiene que luchar por cambiar nuestro modelo económico político, basado en el ladrillo, y en el pelotazo. Debemos ser claros y catastrofistas esto se hunde y no sabemos si esto tendrá solución. Pero si nos votan seremos claros y tomaremos las medidas que nadie quiere para solucionar esto. Por cierto ¿seguro que lo haremos? , eso implica enfrentarse a la banca. Y no lo tengo tan claro quizás ni yo lo haría una vez los tengamos en frente, a los banqueros me refiero. Tenemos una oportunidad por cambiar algo, que es que los políticos tomen conciencia de que sus cargos no son en propiedad son de los ciudadanos y UPyD puede traer eso cuando pierdan sillones, entonces quizás empiecen a hacer algo. Economica y politicamente.

  • alcotarelo

    Finalizada ya era de las revoluciones se ha aceptado que no es legítimo cambiar las cosas por la fuerza. A ello a contribuido por una parte, el fracaso de todas las revoluciones comuinistas del siglo XX. De hecho, realmente no fracasaron las propias revoluciones, sino los regímenes instaurados por esas revoluciones en la medida en que no sirvieron para instaurar los ideales de igualdad y prosperidad que justificaban dichas revoluciones. En España y Europa el único intento revolucionario de cambiar las cosas por la fuerza que queda es el terrorismo etarra, lo cual no alienta precisamente la credibilidad de que ese sea un buen macanismo para intentar cambiar nada.

    Por otra parte una vez alcanzada la democracia, esta se nos vende como un estado de perfección, frente a lo contrario que es la dictadura y la opresión, que en España están representadas por el pasado franquista.

    Así las cosas, actualmente vivimos en un estado de perfección idílica. Y si nos damos cuenta de que dicho estado no es tan idilico, no sabemos cómo cambiarlo ni creemos que podamos cambiarlo.

    La revolución como forma de cambiar el mundo queda como una cosa de los siglos XVIII, XIX y parte del XX, pero desde luego ya no es una idea vigente en el final del XX y el principio del XXI. Nuestra era está caracterizada por la muerte del idealismo.

    Si Carlos opina que la actitud vital que describe y caracteriza nuestra sociedad es la la queja, en mi opinión es sin duda el conformismo. En primer lugar este conformismo se nos vende como un conformismo feliz: muerto el dictador y la dictadura vivimos en una democracia perfecta e incuestionable. Y si surge la consciencia de que el sistema no funciona o no funciona bien (ya sea por el paro, por el funcionamiento confederal del estado, o por cualquier otra idea como la ecología), entonces el conformismo feliz se transforma en conformismo frustrado: aceptamos el mal pero aceptamos también que no podemos hacer nada por cambiarlo. Es entonces cuando surge la queja como actitud infantiloide ante esa realidad que creemos que no podemos cambiar. Y es entonces cuando los poderes facticos y aquellos que no quieren que nada cambie, se empeñan en reforzarnos el mensaje de que no podemos hacer nada como ciudadanos. Ese es en el fondo el mensaje oculto y contradictorio de impotencia en virtud sentimental que efectivamente esconde lo de estoloarreglemosntretodos.org.

    Erich Fromm habla de la conformidad automática como el <mecanismo de evasión de la libertad más usado en las modernas sociedades democráticas occidentales.

    En cuanto al problema económico, estoy de acuerdo parcialmente con horac en su diagnóstico, aunque no en el tratamiento que él prescribe. Efectivamente estoy de acuerdo en que el problema actual surge de que la gran paradoja de que el modelo económico nos necesita como consumidores pero no como productores.

    En mi opinión la cuestión ya se planteaba en aquella frase atribuida a Henry Ford de que necesitaba pagar un buen sueldo a sus empleados porque sino nadie podría comprar sus coches.

    En cierto modo en eso ha consistido la burbuja inmobliaria española. No se puede mantener a todos los trabajadores jóvenes en situaciones de precariedad laboral y con sueldos mileuristas y pretender vender casas a 300.000€.

    Y esto mismo pasa con toda la economía. El libre comercio ha consistido en permitir acceder a nuestros mercados a productores que no cumplían los más mínimos principios éticos de respeto a los derechos de los trabajadores, de sueldos dignos y acceso a coberturas sanitarias, o de respeto al medio ambiente y control de la contaminación industrial. Esos productores (principalmente asiáticos, y de dictaduras como China) venden en nuestro mercado, pero no generan nuevos mercados acordes a su potencia productiva. Es una competencia desleal.

    Y cuando nuestras empresas se deslocalizan, se habla entonces de la necesidad de aumentar la competitividad, lo cual consiste en disminuir salarios y eliminar coberturas sociales aquí para poder igualar o al menos aproximar nuestros costes de producción a los suyos. En definitiva, ese aumento de la competitividad productiva, supone al final una destrucción del mercado. En el fondo en eso ha consistido la crisis.

    Que nadie me malinterprete, en mi opinión la solución no consistiría en eliminar el mercado común para establecer medidas proteccionistas para sellar nuestros mercados a nuestras empresas (como son por ejemplo, las subvenciones agrícolas europeas y norteamericanas). Sino en exigir como condición mínima para acceder a nuestros mercados, el cumplimiento de unas condiciones mínimas salariales, sociales y ambientales. En definitiva, eliminar la competencia desleal y exigir a todos los productores que contribuyan a su parte solidaria de creación y mantenimiento de sus demandas locales.

    En definitiva, no se puede permitir que un coreano (por poner un ejemplo) nos venda televisores de lujo si no contribuye con sueldos dignos, coberturas sociales dignas y buenas prácticas ambientales a la creación de una demanda de bienes y servicios en su propio país.

  • horac

    Gracias Sr. Cotarelo por su crítica. Casi nadie quiere entrar a plantearse el tema de una Renta Básica de Ciudadanía (y no el fraude político e intelectual que el PSOE denomina “Renta Básica de Emancipación” y similares camelos electorales que, con el nombre de “Renta básica” -sin serlo-, han hecho fortuna en distintas comunidades autónomas).
    En tiempos de Ford, todavía se podían dar sueldos altos, entraba dentro de la lógica económica. Ahora no: si no se necesitan más productores ¿no es absurdo contratarlos, y más a cuenta de subvenciones públicas que podrían invertirse directamente en la ciudadanía? Lo cual viene a confirmar el planteamiento de ARENCI: no hay salida por la vía de los “planes de empleo”. En su día prevenimos a Solbes sobre la ineficacia del “plan E” y acertamos cien por cien. Pese a ello, el Gobierno reincide. No está mejor la oposición: desde el PP hasta IU proponen soluciones absurdas por la vía del empleo. Como son de dominio público, no las voy a repetir.
    Me parece bien que esté en contra de las soluciones de ARENCI. Se las resumo: RENTA BÁSICA (previa reforma fiscal, que incluye la armonización europea del IVA en torno a un 22%… con un sistema de propiedad incluyente, se asegura una base mínima común sobre la que ha de funcionar el mercado: todos propietarios de un mínimo para asegurar el derecho a la existencia y mejorar la libertad de opción del ciudadano); MÁS MERCADO (Libre mercado de verdad. No a los monopolios -salvo los “naturales” encomendables al Estado-, no a los oligopolios. Dejar que el mercado funcione por sí mismo; las correcciones a posteriori, por la vía fiscal, metiendo a fondo “la cuchara” en la base de la pirámide de acumulación de riqueza), y MENOS SUBVENCIÓN (ni al empleo, ni al PER, ni a la PAC… eso directamente para financiar una renta básica para todos los ciudadanos, como derecho universal ajeno al clientelismo político). Pero me parecería mejor que me explicara por qué no está de acuerdo. Las medidas aplicadas hasta ahora fracasan una tras otra, a nuestro entender porque están ligadas en exceso a la obsesión por el empleo. Lo que proponemos no se aplica todavía ¿por qué no probar?

  • alcotarelo

    Estoy de acuerdo en que las subvenciones basadas en el fomento del empleo son absurdas. Al final todas ellas (la PAC, el PER, el PlanE…) sirven para financiar empleos ficticios en la medida en que como esos trabajos realmente no sirven para nada (si crearan o aportaran algo, generarían su propio mercado y no necesitaría recibir subvenciones) o no se realizan o son un paripé.

    Bajo mi punto de vista, el problema estriba en que toda producción debe revertir en la creación de riqueza mediante sueldos y coberturas sociales dignas entre los trabajadores. Esta riqueza local debe significar consumo y por tanto, la creación o fomento de los mercados locales en los sitios de producción.

    El problema surge cuando las empresas fabrican sus productos en lugares en donde se ahorran estos sueldos, los costes sociales y de paso también los ambientales; pero sin embargo venden sus productos en los mercados de los países ricos. Mercados ricos que están creados y soportados por empresas que sí pagan sueldos dignos, ofrecen coberturas sociales y tienen restricciones ambientales más o menos duras.

    Al final, las empresas de los países ricos no pueden soportar la competencia. Entonces se habla de la necesidad de reducir costes productivos y de bajar los salarios en aras de aumentar la productividad y la competitividad frente a las empresas asiáticas. De este modo se destruye el mercado interno, y antes o después llega la crisis.

    En mi opinión la dualidad del merado laboral con trabajadores mayores con sueldos altos y contratos fijos (que hay que eliminar con prejubilaciones o como sea de las plantillas para reducir costes) frente a jóvenes mileuristas y contratos temporales, tiene mucho que ver como causa de la crisis. Las malas condiciones laborales generan a corto plazo un gran crecimiento económico al reducir los costes, y eso explica a mi entender el fuerte crecimiento económico y la reducción del paro en 1994-2009.

    El problema es que antes o después toda esa gente que cada vez va siendo menos joven tiene que acceder al mercado inmobiliario (con precios del orden de los 300.000-500.000€), comprarse coches, tener hijos, pagar colegios… y con sueldos mileuristas dificil. Al final la economía se paraliza porque no hay consumo. De hecho, las empresas españolas estiman que su principal problema es la caída del consumo nacional. Mientras la realidad es que con esos sueldos y esas condiciones precarias, se puede tener todo el optimismo que quiera nuestro presidente, pero no comprarse una casa.

    La teoría de la renta básica parece interesante. Pero no sé de dónde va a salir todo el dinero necesario para pagarla si no es de un déficit público (deuda pública, inflación, etc.) insostenible.

  • alcotarelo

    Aparte de la influencia de la dualidad del marcado de trabajo, en mi opinión la crisis se explica principalmente por la mala estructura económica y productiva, la ingobernabilidad y descoordinación del sistema político confederal y la mediocridad e inadaptación del sistema educativo en todas las etapas (y muy principalmente la universidad).

  • horac

    ¿Que de dónde saldría el dinero para la Renta Básica? Del déficit no, sería la liquidación de la economía, ni tampoco del IRPF. En primer lugar, podríamos dedicar a renta básica buena parte de lo que cuestan los fracasados planes de empleo y de lo que ahorraríamos en la inspección burocrática de las prestaciones condicionadas. Por otra parte, piense que, pese a no haber puestos de trabajo, dinero hay. ¿De dónde salió, por ejemplo, el dinero para “rescatar a la banca”? ¿No hubiera sido mejor repartirlo en forma de renta básica o bien utilizarlo para pagar las hipotecas de ciertos parados, a cambio de asumir el Estado la propiedad de los inmuebles, para que quienes no pudieran pagar quedaran en alquiler subvencionado, con obligación de devolver el importe una vez percibieran ingresos suficientes? Los bancos hubieran adquirido liquidez cobrando las deudas hipotecarias y no hubieran podido usar ese dinero para sanear sus balances, o para comprar deuda del Estado en vez de prestar; tampoco pesarían sobre muchas personas los abusivos intereses de demora de esos siervos sin entrañas que llamamos banqueros y se hubiera garantizado, al mismo tiempo, el derecho a una vivienda digna. Ese mismo dinero, inyectado directamente en el bolsillo de los ciudadanos, hubiera generado un mercado de lo básico entre los más necesitados, con el correspondiente flujo de dinero.
    En la propuesta de ARENCI, la financiación de la renta básica se haría a cargo de la riqueza excedentaria, principalmente de la riqueza originada por la actividad financiera meramente especulativa, sin mediación del trabajo productivo. Lo explica inicialmente Ramiro Pinto Cañón en: Los fundamentos de la renta básica y la perestroika del capitalismo (Entimema, Madrid 2003). En posteriores estudios de ARENCI, publicados en forma de cuaderno, se profundiza en el tema, llegándose a proponer una completa reforma fiscal que supone una aplicación de las teorías de Henry George (sobre la pirámide de la acumulación de riqueza), de James Tobin (sobre la Tasa Tobin ampliada), y del profesor Werner (acerca del IVA). Por cierto, simplemente con subir el IVA hasta hacer pagar a los productos importados el mismo que a los autóctonos, conseguiríamos medida el dumping de que habla Ud. y, en todo caso, una mayor competitividad en las exportaciones, pues estas últimas no pagan IVA.
    Vea: de Ramiro Pinto: http://docs.google.com/Doc?id=dcxvss6_0cc5thggp , y de José Miguel Sánchez: http://docs.google.com/Doc?id=dcxvss6_6cbbpwxn7