Adiós a la Transición


¿Quién iba a decirnos hace un par de años que Garzón no sólo iba a ser encausado por la totalidad de los magistrados del Tribunal Supremo, y esta vez sin la bochornosa diferencia entre “conservadores” y “progresistas”, sino que la Audiencia Nacional iba a ordenarle reanudar las diligencias de uno de sus famosos casos mal instruidos y peor cerrados, el del chivatazo del bar Faisán durante la última tregua-farsa de ETA? ¿Y quién podía prever que los problemas de Garzón iban a seguirse no tanto de sus sumarios mal instruidos o de su turismo académico subvencionado por banqueros, sino por la Causa General al Franquismo con la que quiso consagrar un concepto estrafalario de la administración de justicia, de una Justicia histórica y retroactiva cuasi divina que juzga a los muertos, incompatible con el Estado de Derecho? ¡Ay!: el ocaso de Baltasar Garzón, el superjuez ayer intocable y halagado por todos, es otro síntoma de que la era de la Transición política iniciada en 1976 se está acabando.

Todo se tambalea: los partidos tradicionales, pringados por la corrupción, en manos de ineptos e incapaces de hacer frente a la endiablada amalgama de crisis económica y política; los sindicatos, que dependen de esos mismos partidos para financiarse a través de subvenciones encubiertas o abiertas; la patronal, en manos de empresarios fracasados y carente del mínimo liderazgo que cabría esperar en una crisis tan brutal como la presente; los grupos de comunicación, cuyos periódicos pierden lectores todos los días y peregrinan al Gobierno con el cazo de las subvenciones en la mano, para cobrarse los constantes favores a la clase política; el modelo económico del mal llamado “milagro español”, basado en la baja productividad de una mano de obra poco formada y en la escasa capacidad de innovación de la mayor parte de sus empresas. Hasta la monarquía se está dejando un buen montón de plumas en su última e imprudente incursión en la política de Estado, reclamando los pactos que convienen al inquilino de la Moncloa: peligrosa imprudencia en un país monárquico más por compromiso que por convicción. Y por un compromiso forjado en una Transición que hace aguas por todas partes. No todo es negativo en este naufragio: también ETA está en franca decadencia, y hay indicios de que el nacionalismo afronta también el declive, como indican la tendencia a la atomización del catalán y el relevo vasco.

Es sabido que las crisis históricas se producen cuando lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no termina de nacer. Pues bien, estamos en una de esas situaciones. A diferencia de otras anteriores, esta vez la crisis afecta a una sociedad que, a pesar de sus deficiencias educativas y cívicas, es mucho más moderna, más cohesionada y más sensata que la de los años treinta, pongamos por caso, y también que la clase política actual y que sus socios periodistas y financieros, surgidos muchos de ellos de esa selección negativa que ha promocionado a toda esta cochambre de logreros, tertulianos e indocumentados. En este sentido, la crisis representa una oportunidad, también histórica, para abordar de una vez los cambios de fondo –económicos, políticos, educativos, culturales- que ese establishment desgastado y sin credibilidad, como están certificando los mercados financieros internacionales, no quiere ni quizás pueda siquiera emprender.

No hay alternativa. Si no nos encargamos nosotros mismos de dar nueva forma a nuestro país aprovechando las oportunidades que abre la crisis de todas y cada una de las instituciones, serán otros, como los países europeos para los que nuestra crisis representa un peligro objetivo de arrastre a la decadencia, los que dicten la forma y clase de país que les convenga para sus intereses, nos guste poco o nada. Y si no, observemos el ejemplo de Grecia, y aprendamos. Atentos, vienen tiempos de decisiones trascendentales.

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  1. #1 by IGNACIO on 16 Febrero 2010 - 8:21 am

    Al hilo de lo que dice Carlos, comentar que en un reciente editorial de “El País” se critica la actitud de Margarita Robles, vocal del Consejo General del Poder Judicial, que se jacta de habel “colocado” a muchos afiliados de su asociación -Jueces por la Democracia- en puestos claves de la judicatura.
    Es realmente sintomático. Uno de los emblemas de la transición fue el aguerrido grupo Jueces por la Democracia. Hoy se han convertido en agencia de colocación. Y lo proclaman sin nigún rubor.

  2. #2 by CitizenPepe on 16 Febrero 2010 - 9:59 am

    Amarga herencia la del Zapaterismo que nos será dejada, una nación abandonada a su suerte.

    En las próximas campañas hemos de ser muy claros y decir la verdad de lo que nos espera. Las medidas que será preciso tomar van a ser muy dolorosas en lo económico y social.

  3. #3 by Sake on 16 Febrero 2010 - 3:57 pm

    -Hay que ser libre para decidir cambios.
    -Y ¿quien es libre?.
    -El que no depende de nadie.
    -Y si los políticos están hipotecados y los jueces y los periodistas y los empresarios…¿quién nos queda libre?.
    -Dificil pregunta, aunque siempre nos queda el pueblo, los ciudadanos ellos son más libres y estan mejor preparados ¡saben lo que quieren!.
    -Amigo quizás los ciudadanos salven nuestro pais.
    -Son los únicos que pueden.

  4. #4 by J.R. on 17 Febrero 2010 - 7:53 pm

    De acuerdo,Carlos…pero..
    Harán lo que más les convenga para sus intereses.Así se ha visto en el debate de hoy.
    Nosotros no podemos llevar la revolución y el cambio como personas o indivíduos libres,porque nos debemos a los principios aprobados en el congreso.Los ciudadanos tienen unos intereses y un vacío de tiempos entre voto y voto. Solamente Rosa y alguno de vosotros-nosotros hace fuera de la parte orgánica PRÁCTICAS para poner granos de ALGO en el vacío y contra reloj al TIEMPO.Ante tanta inmensidad,ánimo con los análisis y sigo diciendo que Hacia Fuera…está claro..pero sigo. El Pacto es como dices y como dice Rosa.
    Ramiro

  5. #5 by horac on 18 Febrero 2010 - 12:07 am

    La Transición, con mayúsculas, ya hace años que terminó. Otra cosa es que siempre estamos en tránsito… Eso sí: estoy de acuerdo con aprender de Grecia, pues “escarmentar en cabeza ajena, doctrina buena”. Lástima que UPyD esté desaprovechando la ocasión para proponer una nueva política económica realmente alternativa a la del PP y PSOE. Sí hay salida para los millones de afectados por la política económica zapateril. Casos como el de Segundo Quiñones, el parado que acampa desde hace 10 meses frente al palacio de la Moncloa pidiendo una ley hipotecaria justa y demás, no tienen por qué multiplicarse.

    Más vale prevenir. La salida empieza con un cambio de mentalidad, no con un remiendo transversal de políticas económicas obsesionadas en “crear empleo” como un producto más de consumo. Han fracasado por obsoletas y falta de adecuación a la nueva realidad económica mundial. Les recomiendo repasar el análisis de Alvin y Heidi Toffler en “La Revolución de la Riqueza” (Debate, Barcelona, 2006).

    La clave del cambio que, a mi entender, necesitamos está en la Teoría Económica Alternativa (TEA). La expone Ramiro Pinto Cañón en su libro «Los fundamentos de la Renta Básica y la ‘perestroika’ del capitalismo» (Entimema, Madrid 2003). El prólogo, de Fernando Savater, es esclarecedor: “¿Progresará el progresismo?” Es la superación de Keynesianismo y Liberalismo: con Renta Básica Ciudadana, más mercado y menos subvención no surgirían como setas tantos campeones de la protesta como Segundo Quiñones y compañeros mártires. Desde la Asociación Renta Ciudadana (ARENCI), reiteramos nuestra exigencia al Gobierno y a la Oposición para que se inicie la Subcomisión sobre Renta Básica de Ciudadanía, aprobada por los diputados el 28 de abril de 2009; y la consiguiente reforma fiscal que grave la especulación. Rogamos a UPyD que saque el tema a relucir. ¡Renta y Libertad, señores! ¡Renta y Libertad!

  6. #6 by jjms on 19 Febrero 2010 - 12:21 pm

    Siempre me he preguntado qué legitimidad representativa tienen los llamados agentes sociales.

    Qué credibilidad les queda a la casi totalidad de los medios de comunicación social, qué autoridad moral a la judicatura incluída la fiscalía, qué integridad funcional a unas fuerzas armadas devaluadas progresívamente por el absurdo antimilitarismo de la izquierda postfranquista. Del clero… hace ya tiempo que dejé de hacerme preguntas.

    Y me pregunto más, qué capacidad de respuesta le queda a la clase política para atender las necesidades reales de los ciudadanos.

    ¿Me queda algún Poder que cuestionar? ¿Me habré convertido en el ácrata escéptico? ¿Y después de Zapatero? ¿La nada?

    ¿Quién le pone el cascabel al gato? ¿Quién va a ser el valiente que elimine el “gasto social” de los viajes del INSERSO? ¿Quién va a abordar la reconversión funcionarial y pesebrera de este monstruo burocrático-administrativo que hemos creado?

    Como no se puede acabar con el “comieron perdices” habrá que tirar del “colorín colorado”

  7. #7 by jjms on 19 Febrero 2010 - 9:43 pm

    Releyendo la entrada de la Transición, me permito enmendar la plana al autor, con mucha humildad y mayor respeto, en un par de aspectos, uno intrascendente y el otro… peligroso a mi juicio.

    El intrascendente es el ubicar el inicio de la yacente Transición en 1.976, por mucho que en ello estén de acuerdo sesudos politólogos. A mi juicio, el inicio de la fallecida (D.E.P.) tiene lugar en el discurso mismo de S. M. el Rey, en el acto de su coronación, donde el monarca ya hizo veladas referencias a la apertura del régimen.

    Claramente, la fecha exacta del óbito se desconoce con exactitud, pero sí se puede determinar que entra en un proceso irreversible en marzo de 2.004.

    El segundo aspecto, el peligroso a mi humilde juicio, es la referencia antimonárquica de la entrada. Tenemos en este preciso momento tan bien asentadas las instituciones del aparato del Estado, que lo único que falta es empezar a poner en cuestión la que podía quedar más indemne después de todo lo que está cayendo. A no ser que lo que se pretenda es aprovechar la “maravillosa” oportunidad que nos brinda la crisis económica y pluri-institucional para aplicar el revolucionario concepto del “A grandes males, grandes remedios”

    Si vamos a cuestionarlo TODO, que se puede hacer con tanta legitimidad como el no cuestionar absolutamente nada, se me ocurre adecuado vestir el magenta de la bicolor pareja del rojo y negro. Creo que no debemos, y menos en este momento, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid. Lamento tener que hacer de Pepito Grillo.

    No comparto en absoluto la visión de que la Monarquía se esté dejando, ni plumas, ni escamas, y mucho menos que lo esté haciendo imprudentemente.

    Creo que actúa en responsable asunción de sus atribuciones constitucionales, como igualmente lo hizo en otro momento de grave des-gobierno de la Nación, cuando se van a cumplir en pocos días 29 años de aquel 23F.

    A quien conviene ese Pacto de Estado es al conjunto de la Nación, con independencia de que coincida o no esa conveniencia con los miserables cálculos del ya Okupa monclovita.

    La peligrosa imprudencia no la puedo juzgar como tal cuando se corresponde en un 80 % con el sentir de la población. El Rey es Rey de TODOS los españoles y no solo de una parte sectaria de los votantes que habrían elegido a un Presidente de la IIIª República española.

    Entre otras cosas, para eso cobra la no tan abultada cifra que se considera que percibe. Para estar donde debe de estar y para estar cuando debe de estar. Ni un minuto antes, ni uno después.

    Dudo mucho que un supuesto presidente de esa supuesta IIIª República española lo hubiese hecho mejor (y con menor coste y mayor representatividad) si hubiera resultado elegido como tal, el actual Okupa monclovita.

    Peligrosa imprudencia es afirmar desde tu tribuna que la monarquía parlamentaria española lo es por compromiso. Tiene demasiadas aristas este dado como para pretender, por mi parte, pulirlas en este medio.

    Compro el óbito de la Transición, creo que es evidente desde hace ya casi seis años, pero el diagnóstico de daño irreversible del modelo, de la monarquía parlamentaria, del régimen democrático representativo y del grueso del cuerpo constitucional de 1.978 no puedo comprarlo, este muerto que tú dices (y permíteme que te tutee si tengo que enmendarte la plana) goza de una “mala salud de hierro”

    Lo lamento, pero estoy obligado a escribir lo que pienso, aunque me desagrade disentir de tu posición como referente ideológico de UPyD. Lo mismo me sucedió con el asunto de nuestro sobrevenido federalismo. Por mucho que ilustres politólogos refrenden esa posición, sigo manteniendo que nada ganamos y mucho tenemos que perder.

    Desde el respeto, pero también desde la legitimidad de la disensión y en el franco y leal ejercicio de mi libertad de expresión, que ya me has demostrado en varias ocasiones que respetas.

    Gracias por ello y perdón por el resto.

  8. #8 by horac on 21 Febrero 2010 - 3:43 am

    A don jjms

    No es por incordiar, pero no sé si sabrá Ud. lo que anda diciendo por ahí el sr. Martínez Inglés, quien pretende que se enjuicie a don Juan Carlos por los presuntos delitos de golpismo (precisamente por el 23-F) y de genocida, en grado de cooperador necesario por lo del Sahara…
    http://www.kaosenlared.net/noticia/rey-espana-juan-carlos-i-coordino-golpe-estado-23-f-1981-dice-coronel-

    El Rey de España Juan Carlos I coordinó el golpe de estado del 23-F de 1981, dice el coronel Amadeo Martínez. Y nadie le ha llevado a juicio por difamación y demás ¿por qué será?

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