Thomas Mann concibió La montaña mágica, su obra más famosa, durante una visita a su esposa, afectada de tuberculosis e ingresada en un sanatorio de Davos. A juzgar por las fotos, goza de un paisaje impresionante. Pero se ha hecho mucho más impresionante por la influencia mundial de su famoso foro de debate económico, el World Economic Forum. Al dinero le gusta el lujo y Davos lo ofrece a manos llenas y muy altos precios.
¿Qué queda del Davos de Thomas Mann? En el mundo de los gurús y expertos hay sin duda mucho de magia, porque el acierto, la casualidad y el instinto juegan en su labor tanto o más que las técnicas prospectivas y los modelos teóricos sobre los que establecer predicciones. De hecho, desde una epistemología exigente la economía tiene muy poco de científica y bastante de mágica: su capacidad predictiva es muy limitada y a menudo nula, carencia compensada por el hecho de que, dado el gran número de expertos activos que hacen pronósticos de lo más variado, siempre hay alguno que acierta por razones estrictamente estadísticas. La cuestión filosófica es si el acierto se debe al azar o a un conocimiento superior de la materia, pero en fin: lo interesante es que, como pasaba antaño con los augures, profetas y adivinos, siempre hay alguno que da en el clavo, acierto del que se beneficia el conjunto de la profesión. Los augures romanos, por ejemplo, tenían un grado de acierto impresionante para elegir las ubicaciones de sus ciudades, pero es poco creíble que se debiera al estudio del vuelo de las aves.
Las ciencias serias se caracterizan por su capacidad de hacer predicciones –falsables, según Popper, es decir, que pueden contrastarse de modo objetivo para evaluar el grado de acierto o error y revisar así la teoría-, o, si no tienen capacidad predictiva, por su capacidad descriptiva. La economía, en principio, pertenecería a la segunda familia. Tendría la capacidad de darnos una descripción exhaustiva de los fenómenos económicos. Pero, ¡ay!, por lo general aporta una descripción post-festum, que decían los latinos, de tipo histórico: nos explica muy bien por qué se ha producido la última crisis financiera después de producirse, como una consecuencia difícilmente predecible-aunque alguien puede acertar- por seguirse de factores causales mal conocidos, o de evolución aleatoria. Así que, ni predictiva ni descriptiva, la economía es una ciencia dudosa. Lo cual, no me malinterpreten, no convierte a la economía en algo inútil, en absoluto: sencillamente es un saber que, por el momento y a pesar de los Nobel, no es ni de lejos una ciencia comparable a la física, la matemática o la química. ¡Qué más quisiéramos! Pero para ver su utilidad lean, por ejemplo, este interesantísimo trabajo de Alvaro Anchuelo y Miguel Angel García-Díez, y les aseguro que no sentirán en absoluto estar perdiendo el tiempo, sino aprendiendo, y mucho. Alvaro Anchuelo es, por cierto, el responsable de economía de la dirección de UPyD.
Viene todo esto a cuento de que la influencia del foro de Davos tiene poco que ver con las escasas habilidades científicas de la economía y mucho con esa forma de poder político que descansa en lo que suele llamarse la profecía autocumpliente, una forma interesantísima de tautología. Consiste en que cualquier predicción emitida por un agente con la suficiente influencia tiene una probabilidad de cumplirse mucho más alta que si la emite alguien que no la tiene.
Este fenómeno tiene que ver de un modo ambiguo con el conocimiento: la probabilidad de que una profecía así se cumpla está relacionado, en parte, con el saber de quien la hace, pero tanto o más con su influencia. Para entendernos: si mañana toda la prensa económica de peso (Wall Streer Journal y The Economist, por ejemplo) asegura que cierto banco va a quebrar, es mucho más posible que ocurra la bancarrota. Con el foro de Davos pasa lo mismo: seguramente habrá por allí gente muy bien informada, pero las opiniones de más peso, las más autocumplientes, corresponden a las personas o entidades más influyentes (cómo han llegado a este estatus es en sí mismo apasionante, pero demasiado largo para tratarlo ahora aquí).
Así que el prestigio e influencia de Davos es directamente proporcional al caso que se le haga, es decir, al poder que se le conceda, y se le concede mucho. No tanto por la calidad de las teorías económicas como por la información privilegiada que se cruza allí… y con la capacidad de influir para acabar teniendo razón. Los políticos, como todos los agentes sociales y políticos importantes, saben esto perfectamente, de ahí la enorme importancia de influir a su vez en esta clase de foros. El maltrato y el ninguneo es un indicio seguro de problemas a corto y medio plazo: lean cómo han tratado por allí a Zapatero, y entenderán perfectamente por qué España va a sufrir crecientes dificultades económicas y políticas que poco o nada tienen que ver con las capacidades reales del país, su gente y su economía. Habrá que pagar un sobreprecio para recuperar la confianza dilapidada a manos llenas por la vacuidad irresponsable del zapaterismo, que ha pasado de pretender refundar el capitalismo –inspirado por gurús como Sánchez-Cuenca o Suso de Toro- a anunciar allí la reducción de las pensiones y el retraso de la jubilación. Porque lo que esta clase de foros juzgan no es sólo, y ni siquiera en primer lugar, la calidad de la gestión política –por mucha propaganda y marketing que se derroche para vender humo-, sino sobre todo la credibilidad e influencia, ligada también a la capacidad de emitir profecías autocumplientes en su propio ámbito. Pues bien, revisemos ahora las de Zapatero, y reparemos en qué capacidad tendrá para ser creído en un foro tan frío como el de Davos quien proclamó que iba a acabar con ETA mediante el diálogo, que iba a arreglar definitivamente la estructura territorial del Estado mediante el nuevo Estatuto de Cataluña, que la crisis económica no iba a producirse o en todo caso afectaría muy poco a España, que la renta per capita española había superado la de Italia y pronto a la de Francia, que iba a influir en Chaves para impulsar la democratización de América del sur… No sigo, porque no sé si me da la risa o la depresión. Y en Davos UPyD no tiene, todavía, muchas posibilidades de que nos hagan el mínimo caso…







Hay dos frases que han demostrado al mundo la existencia de un ser con cualidades superiores, ésas frases son:
“La Tierra no es de nadie sólo del viento”
y
“La economia es un estado de ánimo”
Los sabios de la tierra analizando ésas dos frases ha llegado a la conclusión que lo que queria decir ése ser superior era:
“La Tierra con un buen estado de ánimo hara subir la economia tan rápido como el viento”.
Todo el Mundo está pendiente de una nueva frase del Sr. Zapatero que nos abra nuevos horizontes cara al futuro de la humanidad.
Sí, sí, pero… ¿qué es lo que pasa en nuestra democracia, que millones de compatriotas todavía siguen viendo en este necio mesiánico la respuesta a todos sus males?
Siempre tuve claro en qué consistía, más o menos, la incomprensión que sufría el sabio. Lo que no me explico es que esa misma incomprensión, en tanto en cuanto no se reconoce de inmediato su calidad, la disfruta el necio iluminado.
¿De qué manera le puede ser exigible la responsabilidad de su elección, al partido que lo designó como candidato a la presidencia del gobierno? Entiendo que no es fácil detectar la estulticia si el sujeto se mantiene callado, pero este no es el caso de nuestro protagonista, muy al contrario.
Coincido con Rajoy en aquella críptica frase de… “para ser presidente del gobierno habría que exigir unos mínimos” o algo parecido.
Alfonso Guerra ya acuñó la conjunción de los términos del “Bobo solemne” hace muchas lunas, pero de bien poco ha servido. Hoy recortamos las prestaciones por jubilación, mientras ayer regalábamos ordenadores portátiles a todos los colegiales de primaria.
“Estamos en la Champions League de la economía” ¡Sí Señor!
No estoy de acuerdo con esa visión de que la economía depende fundamentalmente de la influencia de las palabras de los gurús. El ejemplo del banco que quiebra porque álguien predijo dicha quiebra y todo el mundo retiró el dinero es bueno. Pero no creo que el simil sea apliacable, extensible o generazable a la macroeconomía.
Carlos Martínez Gorriarán parece defender en este artículo que la evlución de la economía depende más de lo que dicen (o no dicen) los dirigentes (ya sean los ‘gurús’ de Davos, o el nuestro Presidente del Gobierno). Es la misma teoría defendida hasta ahora por Zapatero, es decir que saldremos de la crisis con mucha confianza y si nadie da mensajes negativos a los mercados.
Esta forma de ver las cosas creo que es profundamente errónea. En mi opinón, los mensajes públicos de un presidente del gobierno o de un foro como el de Davos, pueden tener cierta influencia en la evolución de los mercados y la economía, pero esta influencia es muy limitada.
Así, concretamente, la crisis económica en España no está causada por los mensajes negativos de ningún presidente del gobierno ni de ningún ‘gurú con poder o influencia’. sino que está causado por problemas estructurales que arrastra el país desde hace decenios. Fundamentalmente una economía especulativa basada en la construcción, una industria y un sector productivo muy poco desarrollados, un sector turístico enfocado hacia el ‘sol y playa’ que si bien aportaba muy buenos resultados adolecía de graves y previsibles problemas competitivos a largo plazo por la destrucción urbanística del litoral. En mi opinión otra causa importante de la crisis es un modelo administrativo y territorial absolutamente fallido, pues imposibilita la gobernanza del país y el desarrollo de políticas generales, coherentes y sobre todo coordinadas.
Los sucesivos Presidentes y sus ministros de economía que han gobernado el país en los últimos 15 años (Solves, Rato y de nuevo Solves) se han dedicado a mirar para otro lado y a vanagloriarse de la buena marcha de la economía. Mientras tanto hemos perdido un tiempo fundamental para hacer reformas. Se habla ahora de la ‘necesidad de cambiar el modelo económico’, cuando la realidad es que hemso perdido 15 años de bonanza económica para realizar las reforamas que ahora tendremos que realizar en una situación mucho peor.
Porque son las reformas económicas y no lo que digan o no digan los gurús de Davos o Zapatero lo que hará que esta crisis sea más o menos intensa y larga.
En mi opinión son prioritarias, al menos, las siguientes reformas:
- Una reforma del modelo de estado. El ‘Estado de las Autonomías’ no es eficaz ni eficiente. No permite el desarrollo de políticas comunes ni coordinadas. En tiempos de crisis su disfuncionalidad se hará más patente, como por ejemplo en la imposibilidad del gobierno para controlar el gasto público de las Comunidades Autónomas.
- Una reforma educativa. No es posible foementar ninguna ‘industria tecnológica’ sin reformar el sistema educativo. No es casualidad que la región del mundo con mejores resultados académicos en sus colegios en las materias científicas y técnicas (el este de Asia: Corea del Sur, Taiwan, Hong Kong, Singapur…), sea la misma región del mundo que experimenta un mayor crecimiento económico y la que concentra este tipo de industria.
- Una reforma del sistema productivo. En febrero de 2010 España carece de un plan industrial para el decenio 2010-2020. En la última conferencia de presidentes autonómicos (diciembre de 2009), el gobierno propuso a las autonomías crear una comisión para empezar a elaborarlo. La propuesta ni siquiera se aprobó.
- Una reforma del sector turístico. El sector turístico sigue enfocado al ‘sol y playa’, cuando tenemos un litoral destrozado urbanísticamente que no puede competir con otros destinos (Ribiera Maya, Costa Rica, Croacia…). Sin embargo, España tiene grandes recursos para el turismo histórico-cultural y para el de naturaleza. Y nuestro país está lleno de castillos medievales y hermitas románicas que se caen a trozos, y de barrios medievales, árabes y juderías sin una correcta protección ni restauración.
- Una reforma del sector agrario. El sector agrícola y ganadero está beneficiado por unas subvenciones de la PAC que no se han utilizado para reformarlo ni para crear riqueza. Se ha pagado a agricultores por dejar de cultivar. Sin embargo el sector forestal está castigado sin subvenciones ni ninguna atención ni política pública. La madera de calidad (aserrado) requiere del empleo de mucha mano de obra y aumenta mucho su valor al transformarse en productos elaborados. Por ello, la producción forestal de calidad crea empleo y riqueza (aumento del PIB), incluso cuando el cultivo no es rentable para el propietario. Sin embargo la producción forestal española se dirige a productos de desintgración de escaso valor añadido (pasta de celulosa y tableros).
- Reforma del sector eléctrico. Las energías renovables son una falacia meramente especulativa. No son competitivas. No podemos permitirnos cerrar nucleares, comprar la energía a Francia, y gastar dinero público en subvencionar energías no competitivas. Por otra parte para cerrar las térmicas convencionales y reducir nuestras emisiones de CO2 hace falta construir nuevas centrales nucleares ya.
Será la aplicación o no de reformas lo que sacará nuestra economía de la crisis. Y no las palabras de ningún ‘gurú’ en Davos, ni el optimismo temerario y pasivo de Zapatero.
Estoy de acuerdo, la economía es una ciencia dudosa. En mi opinión la economía es el resultado de los comportamientos de las personas. Y como la personas somos de dudoso comportamiento… Buena prueba de ello es el caso de nuestro presidente que por un comportamiento extraño motivado, según se dice, por una situación casi fortuita, va y resulta que, con toda su cara dura pone en cuestión el solito, una vez más, la economía de un país y la de sus descendientes. Muchas veces el comportamiento no económico del ser humano tiene más influencia en la marcha de la economía que las propias decisiones o actuaciones económicas puras. Lo que tiene que hacer este señor y el resto de los agentes sociales es dejar de engañar a las personas y enseñar valores correctos. Una sociedad que enseña que todo está al alcance de tu mano (no hay más que mirar los programas de la TV, incluso los anuncios) que todo tiene que ser regalado, que envidiar al prójimo, que ver la riqueza temporal como algo malo ¡cuando es ajena claro!, ya que si es propia se considera buena, y con disimular un poco basta, que el trabajo es sólo para los burros, que el político deshonesto es la tónica general en la clase política, que es una estupidez esforzarse por hacer algo útil en beneficio de los demás sin esperar reconocimiento o recompensa y, que hay que exprimir la vaca mientras se pueda . Digo que, con este pipo de desecucación, ¿qué valores éticos y morales puede tener la economía?
La acción del gobierno se limita a enviar mensajes optimistas hasta el extremo de negar la realidad, y descalificar como traidor a la patria a todo aquel que cuestione el optimismo del gobierno.
Mientras tanto, el gobierno no hace lo que tiene que hacer que es gobernar. El escaso dinero público se emplea en ‘levantar aceras para volverlas a poner’, con la única finalidad de para ayudar a las empresas constructoras.
Mientras tanto no se realiza ninguna reforma. Eso sí, se aprueban en el Congreso y el Senado grandilocuentes mociones sobre el cambio de modelo económico y productivo. El gobierno se congratula y autofelicita por haber aprobado esas mociones, pero no dedica ninguna política ni ningún euro a realizar dichas reformas. De hecho, el presupuesto de educación y de investigación se reduce mientras el gobierno saca el segundo PlanE para seguir reparando aceras.
Un profesor de economía en la carrera, al hablarnos de la deuda pública (en aquel momento gobernaba el PP y estaba de moda lo de que era bueno que no hubiera deuda pública), nos decía que la deuda en sí misma no es ni buena ni mala. Que depende de en qué y cómo se gaste o invierta. Si la deuda pública generada hoy sirve para aumentar el PIB del país dentro de unos años, no te has endeudado sino desendeudo (ya que la deuda se mide en porcentaje del PIB). Es como si una familia se endeuda para comprarse una casa o un coche; no es malo si realmente esto mejorará su situación, el problema es si luego no podrán pagarlo.
En mi opinión el problema no es sólo generar deuda pública. Sino utilizar dicha deuda para inutilidades como el PlanE, en lugar de realizar y financiar las reformas que realmente necesita el país.
El gobierno parece interpretar que la crisis es algo originado en EE.UU.. que no tiene que ver con nuestro país. Algo pasajero, y que nos recuperaremos cuando lo haga la economía mundial sin que el gobierno tenga que hacer nada. Y ahora vemos como la economía mundial se recupera mientras la nuestra sigue hundida.
En España la crisis y la disfuncionalidad de la economía obedece a serios problemas estructurales que hay que corregir con reformas. Hemos perdido los últimos 10-15 años para hacer estas reformas, mientras malgastábamos el dinero público (como si nos sobrará) en mantener los privilegios de los reinos de taifas, subvencionábamos fuentes de energía ineficientes y cultivos agrícolas innecesarios. Y mientras tanto, aplazábamos la imposible reforma de 17 sistemas educativos en los que se prima estudiar lenguas regionales sobre matemáticas, física, química, biología, inglés, francés, historia, arte o filosofía.
Así que podemos seguir pensando que la causa de la crisis y de que no salgamos de ella es el trato que recibe hoy Zapatero en ‘Davos’. Cuando es más bien al revés: lo que provoca que estemos en crisis y que a Zapatero y a España se nos ignore en ‘Davos’ (y ya veremos que pasa con nuestra permanencia en el G20) es que ni este gobierno ni los anteriores hayan hecho ni hagan las políticas económicas ni las reformas necesarias.
Para variar Sr. Alcotarelo, coincido de nuevo casi en todo con sus exposiciones, aunque como en la ocasión anterior he de hacerle una precisión que considero justa.
La gestión del Sr. Rato, que usted pone en pie de igualdad con las dos de Solves, no merece esa equiparación. Dicha gestión, bastante tuvo con lograr la convergencia de los parámetros exigidos para nuestra incorporación al €uro, en virtud del tratado de Maastrich. Al menos en lo que respecta a la primera legislatura del anterior presidente.
Por otro lado considero que el problema es nuestro, de la ciudadanía, a juzgar por las expectativas de voto que todavía mantiene abierta la posibilidad de que este “Bobo Solemne” revalide un mandato más en la Moncloa.
No creo que sea necesario recordar que la alternancia del partido en el gobierno se produjo por la foto de las Azores y el apoyo POLÍTICO a la invasión de Irak, determinada después por la manipulación (presunta, habrá que decir) de los terribles atentados del 11-M.
Claro que para tener el presidente que tenemos, primero hizo falta que este fuera elegido por 8 votos de diferencia, en el correspondiente congreso del PSOE.
Insisto:
¿Qué está pasando en nuestra democracia?
La economía -y la he padecido, porque la he estudiado- en algunos casos es más próxima a la asignatura de Adivinación de Harry Potter porque es imposible, con los métodos actuales, averiguar algo tan complejo como son las interrelaciones y decisiones de los individuos de una sociedad cuando intercambiar bienes escasos. No obstante esto hay cuestiones económicas que son pura matemática… o puro sentido común y los modelos, cada vez, son más complejos y predicen, a grandes rasgos, muy bien las grandes pautas de esos intercambios. Por cierto, la crisis se anunció a bombo y platillo -y no por mero acierto estadístico basado en la amplia base de gurús-. Se sabía lo que podía ocurrir. Otra cosa es que determinados medios -los mayoritarios- se recrearan en anunciarnos la “Champions Leage de la Economía Mundial” al igual que ahora anuncian la “salud de hierro” del sistema de pensiones.
Davos es muy importante por una cosa: porque le supone a un gobierno, que necesita pedir prestado 200.000 millones de euros, presentar sus credenciales ante aquellos que lo tienen (por eso van a Davos y no a Benidorm) o, al menos, ante aquellos que manejan las finanzas de quien tiene posibilidad de “fiar” esas cuantías. Y no hace falta la economía para pensar que ZP es una especie de cabra que tira al monte: es un señor de poco crédito (pensadlo, estimados blogueros: ¿le prestarías dinero a ZP si te lo pidiera?). Así que este tipo que nos gobierna no ha tenido más remedio que proponer algo muy lógico ante quien tiene la capacidad de financiar su aberrante gobierno: voy a ser bueno y con ese dinero saldré adelante porque me voy a apretar el cinturón y tendré capacidad de devolverlo. Porque lo que en Davos no quieren -y ahí está la foto junto a Grecia- es que esos señores deudores les digan que necesitan otro préstamo para devolver el que pidieron.
Y lo peor no es eso sino que del viernes pasado a hoy lunes el cambio ha sido radical, por lo que nuestro presidente queda como un mentiroso pillado ante quien tiene los 200.000 millones de euros ¡y en sólo tres días!. Así que basta ya de improvisación. La economía lo que necesita antes que cualquier reforma -como alguna de la que apunta Alcotarello- es certidumbres y una hoja de ruta clara. Así que yo propongo en este blog y lanzo el guante a Carlos lo siguiente: iniciar una recogida de firmas en toda España para promover una INICIATIVA POPULAR EN LAS CORTES QUE SOLICITE LA MOCIÓN DE CENSURA CONTRA JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ ZAPATERO y la formación de un gobierno de unidad nacional, hasta las próximas elecciones, presidido -eso sí- por un socialista pero con representantes de los principales partidos de ámbito nacional. Ello no “gastaría” la opción de un grupo político a esa moción de censura porque sería el pueblo quien la pediría.
Lanzado el guante está… ¿ponemos ya las mesas en toda España?… porque eso también es economía: tener la certeza de que la improvisación nos hunde aún más. Y Zapatero es el pichichi de la Campions League Mundial de la misma.
El Banco de Santander es hoy el undécimo del mundo, y el BBVA el decimonoveno por capitalización bursátil. Al Santander solo le superan cinco bancos de EE.UU., tres ingleses, uno banco francés y otro suizo. ¿Dónde está el sector bancario de Alemania, Suecia, Rusia, Italia, Japón, Brasil o China?. Todas estas economías son mayores que la española, y sin embargo nuestro sector bancario parece más potente.
El Santander y el BBVA acaparan aproximadamente el 50% del negocio bancario en España. El otro 50% se lo reparten las cajas de ahorros y otros bancos menores. De modo, que no parece que nuestros bancos sean mayores que los suyos porque nuestro sector bancario esté más concentrado.
El otro sector empresarial que en España destaca internacionalmente es el de la construcción. De hecho si exceptuamos sólo a a dos empresas (Repsol y Telefónica), la gran empresa española se restringe prácticamente a la banca y la construcción. La importancia a nivel internacional de estas empresas respecto a las empresas de su gremio, está muy por encima del puesto que ocupa la economía española en el mundo.
Se puede justificar esta situación como el resultado de la supuesta buena gestión de nuestros constructores y banqueros, y también por una excelente estrategia de interanacionalización, principalmente en Suramérica. Si es una cuestión de mera buena gestión empresarial, resulta difícil de explicar por qué esa milagrosa buena gestión se concentra sólo en esos sectores empresariales. Pero incluso asumiendo ambas explicaciones, me parece muy difícil de creer que puedan explicar por sí solos esta situación.
Es un hecho que el crecimiento económico de España en los últimos decenios se ha apoyado sobremanera en la construcción tanto urbanística como de obra pública. Y esta es en mi opinión la principal explicación del sobredimensionamiento de nuestros bancos y empresas constructoras respecto a nuestra economía.
Las empresas constructoras están sufriendo una importante crisis por el parón urbanítico y por la falta de obra pública. A nadie se le escapa que uno de los principales fines (si no el único) del PlanE es aliviar la situación de dichas empresas a costa principalmente de la creciente deuda pública.
Que la especulación urbanística, y el consiguiente incremento del precio de la vivienda muy por encima de su valor real es una de las causas de la crisis en España, no es decir nada nuevo. Millones de españoles están hipotecados para pagar unas viviendas que no valen lo que están pagando por ellas. Y en un escenario de aumento del paro y bajada de salarios, es fácil imaginar el daño que pueden sufrir las familias en primer lugar, y los bancos a continuación.
Así que ya veremos si es cierto, que nuestros bancos están tan a salvo de la crisis como nos cuentan ellos mismos y Zapatero. Para empezar, no han querido ni contarnos ni qué ayudas públicas se les ha dado.
La burbuja inmobiliaria española probablemente empezó a crearse antes de la llegada al poder del PP en 1996. Pero el gobierno de Aznar y Rato sistemáticamente negó su existencia y no adoptó ninguna medida en los ocho años que gobernó.
El gobierno del PP logró un gran crecimiento económico, un descenso del paro y la convergencia de los parámetros exigidos para nuestra incorporación al euro. Eso es un importántisimo logro innegable. Es más, en vista de la experiencia reciente, dudó mucho que los mediocres equipos económicos de Zapatero hubieran podido lograr nunca esas metas.
Pero aquella buena situación económica de la que alardeaban Rato y Aznar (“España va bien”), creo que no habría sido posible sin el crecimiento de aquella burbuja inmobiliaria y el sobredimensionamiento de la construcción y el sector bancario. Con esta crisis estamos pagando no sólo la ineptitud de Zapatero, sino también que gran parte de aquel crecimiento económico era simplemente falso.
Los problemas estructurales de nuestra economía ya existían en la época de gobierno del PP y eran fundamentalmente los mismos que ahora. Las reformas que necesita ahora el país ya eran necesarias entonces. Y el PP miraba hacia otro lado mientras el sistema educativo hacía aguas (la LOGSE la creó el PSOE, pero estuvo vigente durante los 8 años del PP), el sector turístico no se reformaba, y la construcción era la principal actividad económica del país.
No pretendo pretendo igualar la gestión económica de Aznar-Rato con la de Zapatero-Solves, porque a todas luces son muy diferentes. Pero creo que todos estos personajes tienen mucha culpa de lo que está pasando ahora. Ninguno de ellos realizó las reformas necesarias cuando la situación económica era buena.
En parte, supongo que el corto-placismo inherente a que los gobiernos se sometan a los urnas cada cuatro años, hace difícil que los gobernantes hagan políticas que a largo plazo. Pero también es cierto, que un estadista, o simplemente una persona responsable, debería mirar más allá.
El mundo literario de Thomas Mann me vino a la cabeza hace unos días al ver “La cinta blanca”, una magnífica película ambientada en su mismo entorno geográfico y humano, el norte de Alemania de principios del siglo XX. Mann sitúa muchas veces la acción de sus narraciones en balnearios y hoteles y ¿qué es Davos sino un balneario de oráculos economistas? No me merecen más crédito que las sacerdotisas de Delfos pero, al menos, los de Davos nos han permitido este año la escena sublime del bobo solemne con su risa fofa mirando al cacharro de la traducción para ver si le aclaraba algo de lo que se decía. ¡Sensacional!
Señor Gorriarán ¿Qué no escribe Ud. algo sobre el “vecino de Zapatero”? ¿Por qué no le recuerda esta noticia doña Rosa en el Congreso, viendo como viene tan al caso? Dándole voz a Segundo Quiñones, cuántos ciudadanos y futuros votantes se lo ivan a agradecer a Rosa Díaz…
http://www.abc.es/20100202/madrid-madrid/huelga-hambre-puertas-moncloa-20100202.html
Sé que lo políticamente correcto, más si se hace desde posiciones tan cercanas a UPyD, es repartir la estopa hacia los dos grandes bloques que han hipotecado la política española hasta llevarla a los niveles de degradación actuales.
No obstante, como me revelo contra esa dictadura de la corrección política, prefiero escribir exactamente lo que pienso y no lo que me haga parecer equidistante.
Nuevamente Sr. Alcotarelo, nada que objetar a su exposición, salvo una precisión a la vigencia de la LOGSE que menciona.
Aquel gobierno de Aznar acometió la primera legislatura con una mayoría muy limitada, lo que dificultaba iniciativas como la que exigía la LOGSE, por ejemplo. Centrándose en la urgente convergencia para poder acceder al €uro.
La segunda legislatura, donde ya obtuvieron la mayoría absoluta, sí pudo ser aprovechada para encarar el modelo económico futuro, como se hizo con la LOGSE, que quedó derogada al aprobarse la nueva ley de educación que tan corta vida tuvo al ser derogada a su vez nada más llegar Zapatero a la Moncloa.
Desde luego, a día de hoy, ninguno de los dos partidos tienen la credibilidad, la confianza necesaria de una mayoría significativa de ciudadanos, ni la capacidad de liderar el cambio significativo y radical que exige nuestro sistema económico y político.
Al PP le puede ser exigible una determinada responsabilidad en su segunda legislatura pero en absoluto le son equiparables las responsabilidades en que ha incurrido Zapatero en estos seis años de mandato.
El problema es que ahora no hay alternativa posible. El PP no lo es.
Mi muy estimado jjms. Por supuesto que estoy totalmente de acuerdo en que la responsabilidad de Zapatero es mucho mayor que la del PP.
Durante su primera legislatura, la actitud del gobierno de Zapatero respecto a los problemas económicos (que ya muchos veían venir) era negar todo y refugiarse en los buenos indicadores económicos que había entonces. Todavía recuerdo a Rubalcaba diciendo aquello de “la economía va como un tiro” para acallar cualquier crítica al gobierno. Y la verdad es que me recuerda tanto a aquella otra frase de “España va bien”. Creo que ambos gobiernos desaprovecharon un momento económico excelente para iniciar las profundas reformas que necesita el país y que ya entonces eran evidentes.
Estoy de acuerdo en que la responsabilidad de Zapatero es mucho mayor. Porque una vez que hemos entrado en plena crisis, el gobierno sigue sin actuar. Y si entonces era muy necesario o conveniente, ahora es además urgente. La acción del gobierno sigue sin existir cuando es más necesaria que nunca.
Es como el barco ha entrado en la tempestad (porque ni él ni el anterior capitán supieron o quisieron cambiar antes de rumbo), y en plena tempestad el capitán no da ninguna orden ni para capearlo minimizando los daños, ni para seguir una línea de acción que trate de salir de él. Sino que se limita a enviar falsos mensajes tranquilizadores al pasaje mientras los oficiales y marineros pierden el tiempo.
Apreciado co-comentarista Alcotarelo, no solo no quiso, el segundo capitán de la nave, escuchar las previsiones meteorológicas, sino que mandó pasar por la quilla al vigía que anunciaba los negros nubarrones en lontananza.
A la espera de las noticias del discurso zapateril en el desayuno nacional de la oración, y antes de que nuestra credibilidad político-económica descienda un nuevo escalón, como han desaparecido ya todas las dudas sobre el futuro de las pensiones, me permito reflexionar sobre lo cíclico de las modas.
Se vuelve a “llevar” el chiste aquel que empezaba con la reunión de las tres potencias europeas…
… Grecia, Portugal y España…
No recuerdo su final, pero el principio es muy preocupante, descorazonador.
¡Cuán presto! se va el placer,
¡cómo! después de acordado… da dolor.
¡Cómo! a nuestro parescer…
cualquiera tiempo pasado fue mejor.