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El PP se pasa la xenofobia y al populismo

El PP parece empeñado en ratificar que ya es “la peor oposición” de la breve historia democrática española. Y no se trata de una mera cuestión de estilo. No, si acusamos al PP de hacer la peor oposición posible es porque elude sistemáticamente los problemas de fondo, en los que no tiene una posición muy diferente al PSOE (ley electoral, reforma de la Constitución, de la educación, del modelo territorial, etc.), para refugiarse en el oportunismo demoscópico, esto es, en tratar de abanderar causas de moda que, o bien son irrelevantes para resolver los problemas de fondo o, lo que es peor, conseguirán agravarlos. La última de estas cortinas de humo oportunistas es la subida a esa nave de los locos que es la xenofobia. Porque proponer políticas activas contra los inmigrantes, con o sin papeles, no es otra cosa que xenofobia. Eso es proponer “contratos morales” especiales para los inmigrantes legales, como si tuvieran obligaciones especiales -de las que están exentos, en cambio, los cargos corruptos del PP-, y de reconsiderar la obligación legal de los ayuntamientos de empadronar a todos los habitantes de la localidad, tengan visado o no o duerman de tres en tres en habitaciones de doce metros cuadrados (con suerte).

Repitámoslo, a ver si a base de insistir cunde la idea: un emigrante que cumpla todas las leyes del país de acogida no tiene ninguna otra obligación que no tengan los ciudadanos del mismo; todos los seres humanos tienen derechos básicos intocables, aunque no tengan visado; la obligación de empadronar también a los que no tiene visado atiende al interés general, y si un ayuntamiento tiene cien mil habitantes reales esos son los que deben figurar en el padrón, aunque el 10% carezca de visado. Estos pueden ser expulsados legalmente del país, pero sin ser privados hasta entonces de sus derechos básicos ni de servicios que los materialicen, como educación para sus hijos o atención sanitaria si la necesitan. Por eso el PP hace muy mal al proponer retorcidas necedades como un “contrato moral” (¿a qué diablos puede obligar?) que sólo sirve para alentar las sospechas xenófobas, y cuando pone en solfa una obligación muy sensata del padrón municipal que, por cierto, impuso Mariano Rajoy cuando era ministro del Interior (o tempora o mores) en atención al interés general: saber dónde están todos los extranjeros que viven en el país, hayan entrado en bussines o en patera.

Muchas voces alertan de que no deja de ser verdad que los servicios sociales no estaban preparados para atender adecuadamente el aumento de población de las zonas más receptoras de inmigrantes, de modo que algunos centros escolares públicos se convierten en guetos de niños con costumbres problemáticas, o que los servicios de urgencias de los hospitales parecen abarrotados por nuevos vecinos que en algunos casos recurren a la sanidad gratuita con escasa prudencia, y otras denuncias semejantes de personas conocedoras de lo que hablan y nada xenófobas ni populistas. De acuerdo, afrontemos el problema comenzando por las causas. Cuando un hospital o un centro escolar, o todo un barrio, se satura o degrada por la avalancha, ¿a quién hacemos responsable: al emigrante llegado a trabajar en lo que se le ofrezca, o a las administraciones incapaces de tomar previsiones mientras alentaban la inmigración masiva, incluso sin papeles, para alimentar la demanda de mano de obra barata y poco cualificada del fallido modelo económico español?

Pero donde el dislate xenófobo-populista llega al apogeo es en declaraciones como las de Alicia Sánchez-Camacho, según la cual “en Cataluña y España no cabemos todos”. ¿Nos dirá, pues, quiénes sobran y deben ser expulsados? Y lo dice para abrir campaña electoral en una comunidad, Cataluña, donde al nacionalismo etnolingüístico que tampoco encuentra sitio para los españoles que no saben catalán y para los catalanes no nacionalistas o aficionados al uso del español con preferencia al catalán o conjuntamente con éste (bilingües, vaya). Viejo problema al que se ha sumado ahora una plataforma, PxC, de ideología puramente xenófoba (y al que todos los pronósticos electorales dan buenas perspectivas de entrar en el Parlamento catalán). Impresionante deriva. Junto a la unanimidad de los medios de comunicación catalanes (con perdón) con la editorial del no al Constitucional (como si hiciera falta pararlo), la alienación del PP catalán con los nacionalistas y xenófobos regionales expresa otro avance de la berlusconización de Cataluña (con aspirante al título de Berlusconi catalán en la figura del presidente balompédico Laporta).

En resumen: mientras resulta inútil esperar al PP para las grandes reformas urgentes, de la económica a la educativa pasando por la constitucional y electoral, he aquí que el partido que aspira a suceder al PSOE disputa el menguante voto catalán a lo peor de esa comunidad identificándose con él. Estamos en plena caída de una democracia con problemas nacionales a un régimen de nacionalismos desbocados.

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5 comentarios a “El PP se pasa la xenofobia y al populismo”

  1. IGNACIO dice:

    No dejan de ser sorprendentes las últimas coaliciones que se vislumbran en Cataluña. Por un lado la confluencia xenófoba del PP y CIU que comenta Carlos. Por otra parte la plataforma de negocios ilegales conjunta de importantes cargos locales del PSC y exconsejeros de CIU destapada con el escándalo de Santa Coloma, que es solo la punta del iceberg. Se añade la coalición olímpica del alcalde de Barcelona (PSC) y los alcaldes de los pirineos (CIU) a mayor gloria del ladrillo. Da igual a quien votes del arco parlamentario establecido. El negocio lo harán los mismos de siempre.

    Por cierto, he leído que la irrupción de UPyD en el parlamento regional de Madrid puede ser “de nota”. A ver si es verdad.

  2. Sake dice:

    Las sociedades se degradan poco a poco y progresivamente. El primer paso comienza con el Nacionalismo, discriminación por la lengua, alimentan la diferencia. Cuando económicamente las cosas van mal, entonces siguiendo la misma linea, se ataca al extranjero, al difenrente, al débil. Esa es la historia de la degeneración de las distintas Comunidades (Nacionalidades), de España. Y éso es lo más lejano al crecimiento moral de una sociedad Saludable y Vigorosa es degeneración pura y dura.

  3. spes dice:

    La errata “alienación” por alineación “del PP catalán con los nacionalistas y xenófobos regionales” me sugiere que, en el fondo, no hay tal errata porque alienación es que un partido cambie su discurso buscando el voto, sin importarle lo condenables que puedan ser las ideas tras esa bolsa de voto. Cuando existen esas tendencias tan peligrosas los partidos deberían intentar hacer pedagogía para corregirlas en lugar de dejarse llevar. Se ha dicho mil veces, pero hay que insistir en que el Partido Nacional Socialista llegó a gobernar en Alemania porque fue votado y siguiendo las reglas del juego.

  4. guticid dice:

    No se puede caer en la tentación de jugar a cualquier ambigüedad xenófoba, sugiero poner este asunto muy claro en el programa de UPYD.
    Es triste pero hay que decir las perogrulladas permanentemente, para no confundirnos con cierta gente.

    Gracias
    Un bilbaino

  5. jjms dice:

    Normalmente, el puro devenir de las cosas humanas hace que se vayan degradando progresívamente si no se convulsionan regularmente.

    Como se va deteriorando el propio humano con el transcurrir del inexorable tiempo, sus obras sufren el mismo proceso.

    “Estamos en plena caída de una democracia con problemas nacionales”, dices en tu final. Asistimos a la corrupción de las ideologías donde nada se sustenta por sí mismo, salvo el mañana incierto. Osea, el tan manoseado cortoplacismo, donde todo es válido con tal de pasar la siguiente reválida electoral.

    Y esto afecta a ambos bloques alternantes. Los dos han entrado en la pueril política del “Y Tú más” para instalarse en ella hasta las próximas elecciones con toda la demagogia, populismo, xenofobia (o lo que toque) necesarias para revalidar su inmediato futuro.

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