Haití: una catástrofe y una oportunidad


Las apocalípticas noticias llegadas de Haití se comentan por sí solas.  Catástrofes semejantes a “golpes como del odio de Dios”, que dijera César Vallejo, y que son simplemente sobrecogedoras en el sentido más elemental del término. Lo que debemos hacer es preguntarnos qué se puede hacer al respecto. No podemos evitar que haya terremotos devastadores –ni siquiera Zapatero podría prohibirlos con una Ley anti-seísmos-, pero se pueden tomar muchas medidas preventivas que disminuyan los daños, reparen cuanto antes las ruinas y permitan reanudar, en la medida de lo posible, la vida cotidiana de que aquellos que no padezcan pérdidas irreparables. Haití no sólo está situado en una zona de alta sismicidad, sino que además es el país más pobre de América y uno de los más pobres del mundo. La tragedia que desencadena un gran terremoto en cualquier sitio densamente habitado se multiplica muchas veces cuando, además, afecta un espacio tan paupérrimo como el haitiano. El escandaloso contraste entre los efectos de un gran terremoto en Haití o, por ejemplo, en Japón –en otra de las regiones más sísmicas del mundo-, demuestra que la pobreza de causa humana multiplica muchas veces las tragedias naturales. Y así, un terremoto que en Japón puede dejar algunas docenas de muertos deja tras de sí docenas de miles en Haití, donde se habla de cientos de miles; de confirmarse, convertiría este desastre natural y socioeconómico en el peor de la historia.

Sin embargo, esta catástrofe nos ofrece una oportunidad –sin duda indeseable- para comprobar si el mundo ha cambiado tanto como queremos creer, o para empujar algo el cambio en la buena dirección.

Ya no existen grandes bloques geoestratégicos enfrentados como durante la Guerra Fría, y la reconstrucción de un país de las dimensiones de Haití es perfectamente viable y asumible para la economía globalizada de nuestros días. Además debe ser una reconstrucción a (y de la) conciencia, que se ocupe no sólo de los daños materiales, sino que emprenda la reconstrucción de las instituciones públicas cuyo fracaso o colapso está en la raíz de la extraordinaria catástrofe que ha significado el terremoto. Haití es el primer Estado de América del Sur que conquistó su independencia de, la metrópoli, Francia, en 1804. Y gracias a una revolución de inspiración ilustrada, al modo también de la metrópoli, liderada por los descendientes de los esclavos de origen africano. Por desgracia, la evolución posterior frustró las expectativas emancipadoras alumbradas por Toussaint-Louvertoure y su gente, autores de una temprana Constitución republicana en 1801. Como tantos otros, Haití es un Estado fracasado, incapaz a día de hoy para tomar por sí mismo las riendas de su rescate. Y como tantos otros, buena parte de la responsabilidad de ese fracaso corresponde, además de a los propios haitianos, a los países poderosos que sólo buscaron asegurar su hegemonía en la región, apoyando la instauración de la ignorancia y la miseria.

En las últimas décadas se ha hablado mucho de la injerencia humanitaria, la obligación moral de intervenir en aquellos lugares asolados por catástrofes de origen político para ayudar a la población víctima y restaurar al menos los derechos básicos. Se utilizó mucho para justificar la intervención en la exYugoslavia y otros lugares. Pues bien, ahora se presenta la oportunidad de acometer una injerencia humanitaria pacífica que no sólo reconstruya físicamente Haití, sino que ayude a sus nacionales a restaurar su Estado arruinado. No sólo Estados Unidos, Brasil o la Unión Europea, sino también China, India y los demás países solventes deberían acordar una acción en este sentido. Además de enterrar a la muchedumbre de muertos y cuidar a los heridos, darles casas y reconstruir –en muchos casos, construir por primera vez- infraestructuras civilizadas, hay que adoptar medidas para asegurar que la sociedad haitiana pueda contar con los mínimos elementos de educación, economía e instituciones públicas y servicios sociales que convierta a Haití en un Estado de verdad. Pobre quizás pero no misérrimo, viable y capaz de desarrollarse sin recaer en la neoesclavitud de la cleptocracia y el bandidaje escudado en la política. De ese modo, cuando en el futuro otro terremoto sacuda la isla –lo que ocurrirá tarde o temprano-, al menos no sacudirá ruinas y basura sobre gente desesperada y famélica, sino sobre ciudadanos capaces de ayudarse a sí mismos.

Es, en fin, una oportunidad para extender la idea y principio de que en el mundo globalizado de nuestros días cualquier calamidad sufrida en una parte del planeta afecta negativamente, de un modo u otro, a absolutamente todos nosotros. Se trata de elegir entre la xenofobia a la catalana del ayuntamiento de Vich, que ha elegido la vía de hacer invisibles a sus marginados negándoles el papel de empadronamiento que les permite recibir al menos educación y asistencia médica, y una nueva conciencia global de que la pobreza causada por el fracaso del Estado es un problema de todos que todos debemos resolver en la medida de nuestras posibilidades. Al fin y al cabo, ¿no es la solidaridad amor propio bien entendido?

Y un estupendo artículo sobre Haití de Paco Gómez Nadal

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  1. #1 by Sake on 15 Enero 2010 - 12:19 pm

    A qué podemos aspirar los humanos estando como estamos tan sólos en éste planeta llamado Tierra. No tenemos opción y sólo podemos contar con nosotros mismos, no estamos libres de catastrofes y desgracias y si no prestamos atención y ayuda a nuestros hermanos de especie ¿qué podremos esperar en ésta vida?.

  2. #2 by jjms on 15 Enero 2010 - 11:19 pm

    Hace pocos días escribíamos sobre Irán y sobre la “exportación” de la democracia, los derechos humanos y las libertades a otros países. Pero cuando hablamos de esto parece que solo contemplamos esa exportación hacia países de cultura mahometana.

    ¿Quién se ha ocupado nunca de plantear esta “exportación”, y con ella su tutela, a paises como a Haití? ¿Quién se plantea lo mismo con estados fallidos como los del cuerno de África, de los que solo nos acordamos cuando los piratas secuestran un pesquero “supuestamente español”?

    En doscientos años de independencia de su metrópoli, los desgraciados haitianos solo han recibido unas migajas de ayuda internacional a cargo de algunas ong’s y de los paupérrimos recursos que la ONU ha destinado a este país.

    Mientras tanto, los países desarrollados han asistido impasibles a la sucesión de tiranuelos, sátrapas y explotadores que han ido esquilmando sucesívamente la riqueza que podía quedar en el país. Mientras sus bancos recibían los inmensos depósitos que estos corruptos sacaban del país una y otra vez, muchas veces robando la ayuda humanitaria que no llegaba a esta pobre gente.

    Mientras, aquí, en nuestra España, un iluminado se ha dedicado los últimos casi seis años a replantear el Estado, cuestionar las instituciones y revisar la historia reciente, actuando como una suerte de rey anti-Midas y metiendo la mano, o el palo, en cuanta maquinaria institucional funcionara medio regular, ya no digo bien.

    Todo esto nos ha llevado hasta el extremo de que ayuntamientos dedicaran su tiempo y sus recursos a ponerle faldas a la mitad de los muñecos de los semáforos de su municipio, en aras de la igualdad de sexos, como ejemplo extremo del sinsentido que llevamos vivido.

    Ahora este cortoplacismo, este maquiavelismo de la justificación de los medios, este permanente electoralismo populista y demagógico vuelve su vista sobre el neonato europeismo del “iluminati” que no consigue pronunciar siete palabras sin mencionar a la UE, y desde su nuevo rol planetario trata de rentabilizar la desgracia haitiana.

    El cortoplacismo y los dictados de Don Nicolás Maquiavelo han hecho más atroces las consecuencias de esta nueva desgracia haitiana de la que habría que pedir cuentas no a la placa tectónica, imposible de encausar, pero sí a toda la cohorte de políticos sátrapas que con su falta de escrúpulos la han convertido en una de las mayores tragedias sufridas por toda una población.

  3. #3 by Juan Iborra on 16 Enero 2010 - 1:11 am

    Buenas a todos. El tema de las catástrofes es algo que, personalmente, algo sé pues, tras cinco años de estudios en la Escuela Nacional de Protección Civil del Ministerio del Interior, logré obtener una titulación superior en Protección Civil.

    Desde cierto grado de conocimiento he de decir que la “catástrofe” era una muerte anunciada: aunque los terremotos no pueden predecirse, sí se sabe las zonas de mayor peligrosidad. Eso, unido al alto grado de vulnerabilidad de la población frente a esa adversidad debido a la pobreza, nos otorga un grado de riesgo -conocido de antemano- muy alto. Y ahí es donde viene también la crítica: la ONU disponía de una misión específica en el país -con aportación española- antes del terremoto… ¿cómo es posible, entonces, que los elementos clave de reacción (almacén de combustible, pozos de agua, centros de decisión, comunicaciones, centros sanitarios…) hayan quedado colapsados? ¿cómo asumimos, ni más ni menos, que el derrumbe de una sede de la ONU? Y es que, quizás, haya que plantear seriamente una serie de cuestiones antes de mandar ninguna misión. Como muy bien dice Carlos, es hora de que la Comunidad Internacional decida acabar con los “estados fracasados” y los transforme en realidades viables.

    Pero no es menos cierto que nuestros soldados, desplazados a la zona, se han visto afectados por la total falta de previsión y de inversión para garantizar que las comunicaciones, el agua, los centros de coordinación-decisión, el almacenamiento de combustible y los servicios sanitarios dispongan de unas medidas de protección frente a un riesgo conocido. Ello implica, necesariamente, una posible “injerencia” en los asuntos internos de un estado (fallido) que es quien debiera de proporcinarlos pero, no es menos cierto, de que es absolutamente imprescindible que esos elementos sean rehabilitados y adaptados pues, de lo contrario, también son vulnerables los efectivos que se envían a la zona. Ahora lloramos. Muchos ya llorábamos antes porque, como Casandra, sabemos lo que les esperaba en cualquier momento. Lo indigno es el colapso absoluto de infraestructuras existiendo desplegada una misión humanitaria porque eso supone que la gente, allí desplegada, no contaba con una infraestructura mínima de seguridad frente a un riesgo cierto. De tener esa infraestructura la población habría recibido, desde el primer momento, una atención frente a emergencias coordinada por dichos efectivos.
    Y, por cierto, ¿donde está la UME?… pues parece que en el cuartel. Dado que las competencias en activación de emergencias son autonómicas estos miles de soldados, extraídos de unidades especializadas de las FFAA y haciéndolas más vulnerables, sólo actúan en España si el Presidente de una CC.AA. quiere… pero, en el exterior (salvo que Montilla diga lo contrario) el Estado aún tiene competencias. Úselas o, como todo parece indicar, estaremos ante la mayor operación de marketing político creado para dejar bien al gobierno y evitar que, como en Guadalajara, la población indignada pudiera linchar a una Vicepresidenta. Operación de marketing por crear algo y gastar el dinero del contribuyente en un ente redundante pues ya estaba creado, porque la UME eran todas las Fuerzas Armadas. ¿O les van a comprar un porta aviones por si salen a un terremoto?.

    Y finalmente quiero denunciar la “ayuda” humanitaria mal encauzada. Con una inmensa responsabilidad de la AECI que permite el envío de múltiples ONG’s que luego se despliegan para mayor gloria de las donaciones que van a recibir pero que, en ningún caso, quedan encuadrados en una unidad donde -tanto en la uniformidad como en la coordinación- se vea claramente que el Estado Español está ahí, con los necesitados.

    Saludos.

    … y Casandra llora porque nadie le hace caso en España, pues es tan sísmica como Haití pero, a diferencia de Haití, aquí hay 17 presidentes con sus estructuras diversas… ni siquiera el Estado se atrave a homologar los racores de mangueras de bomberos para empalmar una vasca (storn) con una catalana (barna). Por cierto Carlos, en Japón no muere tanta gente… y lo hace de infarto, por el susto (esto es absolutamente cierto en los últimos episodios ocurridos).

    Saludos tristes

  4. #4 by jjms on 16 Enero 2010 - 1:33 pm

    Sr Juan Iborra, solo una precisión acerca de la UME que menciona:

    Esta unidad creada por (y a mayor gloria) del ser iluminati que nos gobierna tiene dependencia directa de ÉL mismo. Todavía las CC. AA. no han recibido competencias en materia de Defensa, que yo sepa, y si exceptuamos la que pudiera tener Montilla a través de su actual ministra del ramo.

    Por otro lado esta unidad – la UME – no deja de ser la plasmación de un sinsentido más del “Ser Iluminati”:

    La guerra es mala, la paz es buena.

    ¿Quién va a la guerra?… Los ejércitos. Luego los ejércitos son malos.

    ¿Tenemos ejércitos?… Sí, pero… ¿cómo podríamos hacer que nuestros ejércitos fueran buenos?

    Pues haciendo que el ejército sea PACIFISTA ¿cómo?

    - Haciendo que luchen por la vida de los “otros” a costa de la muerte de los nuestros, como en Afganistán, donde no van a ninguna guerra y que no se les ocurra disparar un solo tiro.

    - Haciendo que sirvan para ayudar a la gente en emergencias donde hagan de bomberos, de sanitarios, de ingenieros (civiles, por supuesto), de repartidores de comida, medicinas o mantas. De cualquier cosa menos de militares o soldados, que eso de empuñar y manejar armas es muy malo y MATA la PAZ.

    ¿Qué es lo que tenemos tras estos sesudos devaneos meningítimos?

    Pues sencíllamente un cuerpo de bomberos, camilleros, sanitarios, rescatadores, ingenieros (civiles, por supuesto), etc absolutamente militarizado hasta el punto de que está perfectamente encuadrado en el seno de las FAS españolas.

    Osea que nuestro Ser Iluminati ha inventado un cuerpo militarizado de Protección Civil, ni más, ni menos. Como la Cruz Roja en tiempos de la Oprobiosa.

    Y éste era el que prometió que iba a “desmilitarizar” la Guardia Civil.

    Por cierto: ¿También vamos nosotros ahora a reclamar esa “desmilitarización”? ¿También vamos a cuestionar que vayan soldados de la UME a Haití, como se cuestionó que se enviaran Guardias Civiles (más) a Afganistán? ¿También van a estar estos en esa situación de “terrible inseguridad jurídica” como se decía de los nuevos efectivos de la GC que San Obama le pidió a ZP?

  5. #5 by leonardo on 16 Enero 2010 - 7:57 pm

    De acuerdo, volver atrás es imposible, la catástrofe ya ha sucedido, por lo tanto, lo que tenemos ante nosotros es la oportunidad de hacer una reconstrucción y en efecto esta se debería hacer sobre un nuevo concepto.
    Pero ¿ya sabemos quien va a organizar todo eso?

    Los gobernantes del país ya han demostrado que no tienen esas posibilidades, la ONU, pero si ya tenía una importante presencia y poco o nada se ha podido ver.

    ¡¡ah claro!! los que ya controlan el aeropuerto, los que, a bombo y platillo, anuncian la salida del gran buque hospital.

    Comparto totalmente el planteamiento de que sea entre todos los paises la tarea de la reconstrucción, No dejemos que sean ellos los encargados de instaurar su orden jugando con la buena voluntad humanitaria del resto de los paises. Es mas, tengo un mal pensamiento de que hasta la CIA tuvo algo que ver con el programa de “técnicas de modificación ambiental”.

    • #6 by jjms on 18 Enero 2010 - 3:14 am

      No sé si entiendo bien leonardo:

      ¿Sería preferible que nadie se hubiera hecho cargo de hacer que el aeropuerto sea funcional, a que lo sea a cargo de los que “ya controlan” la instalación?

      ¿Es preferible que no envíen “estos” ningún barco hospital? ¿Lo enviará Cuba, Jamaica o la República Dominicana?

      ¿Podría haber conseguido esto en tan corto plazo alguien más que quién ni siquiera citas?

      ¿Es preferible que no exista ningún orden a que se instaure cualquiera, por malo que lo puedas considerar, sin mencionarlo?

      ¿Era mejor la vida de los haitianos que la de los portorriqueños, dominicanos, mejicanos u otros paises vecinos?

      No entiendo.

      • #7 by leonardo on 19 Enero 2010 - 1:33 pm

        Bueno, para entender los planteamientos de las personas hay que evitar los “estereotipos” para que así, incluso quepa el error.
        Por otra parte, tengo ciertas vinculaciones con la zona y conozco la situación histórica y la actual, un poco mas de lo que la que la prensa de aquí, difunde.
        El que USA se haya hecho cargo del aeropuerto fue por encargo del gobierno Haitiano así que no les culpo a ellos.
        ¿Quien critica el envío del barco hospital?
        Critico el “Bombo” que le han dado, mientras que en el en el país están trabajando muy duro voluntarios Dominicanos, Chilenos y de otros mucho paises,incluso Israelies, de los que no hemos oido nada, Menos mal que de los Españoles habla nuestra prensa.
        Por ello sigo insitiendo en que debe de haber un apoyo sin fisuras y esta es mi posición:
        http://www.elmundo.es/america/2010/01/19/noticias/1263876323.html

  6. #8 by leonardo on 16 Enero 2010 - 10:34 pm

    CUMBRE MUNDIAL POR HAITÍ.
    Completo mi comentario anterior adjuntando el siguiente articulo publicado en http://www.diariodigital.com.do

    La República Dominicana será la sede este lunes de la reunión preparatoria para una Cumbre Mundial por Haití, en la que estará presente la vicepresidenta de España y presidenta de la Unión Europea, María Teresa Fernández de la Vega.

    El presidente electo de Haití, René Preval y el presidente dominicano Leonel Fernández se saludan durante la visita del primero a República Dominicana.

    Al encuentro asistirán el presidente de Haití, René Preval, representantes de los gobiernos de Estados Unidos, Canadá, Brasil y embajadores de países de América Latina.

    El presidente Leonel Fernández ha convocado a representantes de organismos multilaterales como la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el Banco Mundial, Caribbean Community (CARICOM), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y otras entidades de cooperación regional.

    El tema central de discusión será cómo la cooperación internacional dirigida a Haití luego del terremoto del pasado martes 12 se convierte en un proyecto a corto y mediano plazo, cuyos lineamientos generales discutieron los presidente Fernández y Preval y el primer ministro de Haití, Jean Max Bellerive.

    El encuentro se realizará en el Palacio Nacional a las 11 de la mañana de este lunes.

    Fuente: http://www.diariodigital.com.do/articulo,49024,html

  7. #9 by leonardo on 16 Enero 2010 - 10:40 pm

    Y sin embargo, Para el lunes Estados Unidos se propone tener desplegados en Haití diez mil soldados.
    http://www.diariodigital.com.do/articulo,49012,html

    • #10 by jjms on 18 Enero 2010 - 3:28 am

      Leonardo, mucho me temo que los haitianos supervivientes van a estar encantados de recibir a 10 o a 10.000 soldados, vengan de donde vengan, si gracias a ello van a poder empezar a recibir ayuda que no deja de llegar al aeropuerto de Puerto Príncipe, pero que cinco días después de la catástrofe, aún no han empezado a recibir.

      Igualmente me cuesta entender la preocupación que se desprende del mensaje:

      ¿Qué pueden perder los haitianos, que poco tenían pero que lo han perdido todo? Y es más… ¿qué tienen a ganar los norteamericanos en Haití?

      • #11 by leonardo on 19 Enero 2010 - 1:58 pm

        jjms, ¿porque esa obsesión entender? es un punto de vista, quizás el menos válido. No intento convencer a nadie solamente que se pueda ver que existen quienes piensan que lo que hace falta urgente en Haiti es GASOLINA para transportar voluntarios y la ayuda que se acumula y AVIONES LANZANDO VíVERES y GENERADORES porque personas hay miles deambulando por las calles sin saber que hacer y sin nada que comer. Los haitianos no son salteadores ni ¿¿??, al contrario, suelen ser trabajadores y solo roban para comer.

  8. #12 by Moncho on 17 Enero 2010 - 12:56 pm

    El fracaso del Estado ya es una realidad en España, al menos en buena parte de su territorio. ¿Habrá que esperar una invasión de fuerzas democráticas globales, armadas o no, para enderezar nuestro rumbo?
    Hasta Peces Barba dice hoy en la prensa que no debieron cederse las competencias de Educación y Sanidad a las taifas autonómicas. De seguir este proceso de descomposición acaberemos siendo la Haití de Europa, capital Vic, con terremoto o sin él.

  9. #13 by jjms on 18 Enero 2010 - 3:53 am

    Haití necesita urgentemente un plan “largoplacista” que pueda garantizar la creación de riqueza a través de un modelo económico hoy inexistente (ni siquiera malo).

    Pero es que además ese modelo para la creación de riqueza debe de hacerse de tal forma que impida que la corrupción vuelva a sumir en la miseria lo mucho o poco que se consiga y permita que los recursos que se obtengan puedan tener una distribución justa.

    Claro que lo primero de todo no es atender a Haití, sino a los haitianos en sus necesidades más básicas de agua, alimentos, cobijo, higiene y atención sanitaria. Y tras cinco días de caos, todavía esta atención no ha empezado a llegar a la población.

    Pero lamentablemente una anécdota vista en la TV me hace ser muy poco optimista. No me refiero al pillaje o a los saqueos. Mientras escribo esto, un reportaje de TVE filma e informa que se comienza a proceder a la demolición del palacio presidencial. Parece ser que esa es la prioridad del “presidente electo”, utilizar mano de obra y maquinaria para demoler SU palacio.

    Triste, muy triste y desesperanzador.

  10. #14 by alcotarelo on 18 Enero 2010 - 2:01 pm

    Cuando un país o una zona determinada del mundo sufre una catástrofe natural surgen grandes envíos de ayuda, campañas de donaciones… Pero estas ayudas suelen cesar una vez que el interés mediático termina.

    Por otra parte, ante este tipo de catástrofes humanitarias, el envío de grandes cantidades de ayuda en poco tiempo puede salvar miles de vidas. Pero si hablamos de reconstruir realmente un país, dotarlo de instituciones democráticas y que funcionen la cuestión ya es diferente.

    Si estos son los ambiciosos objetivos que nos planteamos (restituir la democracia, el funcionamiento de la administración y sacar de la pobreza) no parece justificado limitar dicha opción sólo a Haití. Es obvio que la consecución de estos objetivos es también necesario en la práctica totalidad del continente africano (si exceptuamos Surafrica, y en mucha menor medida también Gana), la mayor parte de Asia, casi todos los países de Oceánia (a excepción de Australia y Nueva Zelanda) y gran parte de centro y suramérica. Es decir, la mayor parte de los países y de los ciudadanos del mundo necesitan recibir este tipo de ayuda, pues viven en estados fallido y en condiciones de pobreza.

    Tras este breve análisis macroscópico, el asunto y su solución no parece tan fácilmente abordable como nos señala Carlos Martínez Gorriarán. No parece una forma de actuar muy justificada, planificada, ni justa que “Estados Unidos, Brasil o la Unión Europea, sino también China, India y los demás países solventes” gasten todas sus ayudas, recursos y energías en ayudar a Haiti, y mientras el resto sigan abandonados. Si bien es cierto, que todos esos países podrían hacer mucho más de lo que hacen en casi todos los aspectos.

    Por otra parte, para poder sacar un país de la pobreza y hacer funcionar una administración, no basta con enviar sacos de comida. Hace falta un análisis más profundo sobre la situación existente y sobre sus causas. En este sentido, si bien es cierta la responsabilidad histórica de las potencias coloniales, la realidad actual es que práctica totalidad de los países pobres arrastran problemas culturales y de corrupción generalizados dentro de sus sociedades. No sólo en sus gobiernos, sino en toda la administración desde los niveles más altos hasta los más bajos. La población suele asumir y participar de este hecho con mayor o menor consciencia y resignación. En la mayor parte de los países africanos que no se encuentran en guerra asume que es preferible soportar una dictadura corrupta que luchar contra ella y arriesgarse a sufrir una guerra civil. De hecho muchos dictadures (como en Camerún o Burkina Faso) utilizan deliveradamente este argumento (que se podría formular así como ‘bajo mi poder sois pobres y no tenéis perpectiva alguna de mejorar, pero al menos no sufrís guerras’) para convencer a su población tranquila mantener la estabilidad.

    Por otra parte, las experiencias recientes de intervencionismo para tratar de levantar un país no son nada alagüeñas. No existe ningún precedente de país protegido por los cascos azules y receptor de ayuda internacional (esa era precisamente la situación de Haití antes del terremoto) que haya conseguido levantar la cabeza.

    El caso más sonado sea probablemente el de las repúblicas de la antigua Yugoslavia, y el caso de Bosnia-Herzegovina en particular. Estos países europeos no contaban con los mismos problemas culturales que los existentes en Haití o en la mayor parte de África. De hecho, habían pertenecido a un estado viable, que aunque fuera dictatorial y soviético, no era sustancialmente diferente o peor que los países del Este de Europa que están logrando integrarse en la UE. Con todas estas circunstancias a su favor, y tras casi 20 años de presencia de cascos azules y ayuda internacional, los avances reales son escasos y Bosnia sigue siendo hoy un país miserable con una administración que no funciona.

    Así pues, respecto a estos temas, yo no veo que el mundo haya cambiado ni mucho menos tanto como algunos quieren, y ni siquiera que los cambios que ha habido en los últimos tiempos sean suficientes como para poder considerar que está en la buena dirección.

    En mi opinión, desde una perspectiva internacional, el cambio no será posible mientras los países poderosos no estén dispuestos a hacer una reforma profunda de la ONU. Nada puede avanzar mientras todas las decisiones importantes para el mundo se decidan en un Consejo en el que cinco países están presentes permanentemente y son intocables (gracias a su derecho al veto) por el único hecho de haber ganado una guerra hace casi 70 años.

    Y desde una perspectiva interna. Mientras en estos países persista la cultura de la corrupción, frente a la cultura democrática y de exigencia de responsabilidades a sus gobernantes, será muy difícil que la ayuda externa pueda levantar cualquiera de estos países. La otra opción es implantar una nueva administración desde el extranjero para suplantar los gobiernos corruptos locales (pero aunque le llamemos como queramos, en definitiva esto es el ‘colonialismo’ y hasta ahora tampoco ha dado buenos resultados).

    Al final, la pobreza es un problema eminentemente cultural.

  11. #15 by jjms on 18 Enero 2010 - 8:42 pm

    Zapatero se decanta ahora por el envío de una misión “MILITAR” de la UE bajo mandato de la ONU para restablecer el orden en Haití.

    ¿Será enviada la UME, con sus palas, picos y hazadas para ese restablecimiento? No deja de ser una unidad “MILITAR” pero “PACIFISTA”, no armada (con armas de las de verdad)

    Y por otro lado… ¿qué dirá ahora la AUGC – Asociación Unificada de Guardias Civiles – sobre el contingente de efectivos de este Cuerpo que en Haití realizaban idénticas labores que las que realizan sus compañeros en Afganistán?

    ¿Aplicaremos nosotros – UPyD – la misma lógica y razonamiento que aplicamos en contra del incremento de efectivos en Afganistán? Como se afirma en “nuestra página web”: http://www.upyd.es/fckupload/UPyD%20denuncia%20que%20Zapatero%20no%20sabe%20lo%20que%20hace%20cuando%20promete%20enviar%20mas%20Guardias%20Civiles%20a%20Afganistan.pdf

    Parece ser que para algunos, la palabra “MILITAR” tiene la misma carga maldita, que para otros (entre los que me incluyo) la tiene la palabra “FEDERAL”

    Evidentemente cada uno escribe sobre lo que cree que sabe y desde lo que sabe que siente.

  12. #16 by jjms on 19 Enero 2010 - 9:59 pm

    leonardo :jjms, ¿porque esa obsesión entender? es un punto de vista, quizás el menos válido. No intento convencer a nadie solamente que se pueda ver que existen quienes piensan que lo que hace falta urgente en Haiti es GASOLINA para transportar voluntarios y la ayuda que se acumula y AVIONES LANZANDO VíVERES y GENERADORES porque personas hay miles deambulando por las calles sin saber que hacer y sin nada que comer. Los haitianos no son salteadores ni ¿¿??, al contrario, suelen ser trabajadores y solo roban para comer.

    Leonardo, yo tampoco soy amigo de los estereotipos, pero tengo que aceptar que por planteamiento estoy en contra de todos los “Antis-…” aunque trato de aceptar todas las opiniones, ello no me impide rebatir las contrarias a mi criterio.

    En cuanto a Haití, el país más cercano con capacidad de dar respuesta inmediata es evidentemente EE.UU. No creo que Cuba o Jamaica pueda disponer de recursos y medios suficientes.

    Por otro lado la ayuda humanitaria internacional está llegando al aeropuerto de la capital y al de Santo Domingo, pero al no haber organización del estado haitiano, ni estar garantizada la seguridad de los cooperantes, no se distribuye.

    Por último, yo no puedo saber si solo roban para comer, o si son salteadores (en todo caso, sí hay delincuentes en libertad). Lo que sí sé es que se ha dado el caso de dos empresarios dominicanos que han transportado ayuda en sus propios vehículos atravesando la frontera y que han sido asaltados y tiroteados, encontrándose en grave riesgo su vida.

    Incluso Zapatero ha propuesto una misión internacional de la UE de carácter militar. ¡Casi ná!

    Además de lo que le comento a Leonardo, me llama la atención una frase de nuestra Willy Fog la Vice-viajera de la Vogue: “Europa debe asumir un papel protagonista en este desastre”

    La UE puede (y debe) ofrecer cuanta colaboración sea necesaria y pueda aportar para ayudar a Haití, pero de ahí a que deba asumir un papel “protagonista”, me parece absurdo, inapropiado e improcedente. No creo que le corresponda a la UE el papel de protagonizar, o liderar la ayuda y la reconstrucción de Haití. Eso supondría una suplantación e injerencia en los cometidos y funciones de la ONU. Creo yo.

  13. #17 by Juan Iborra on 26 Enero 2010 - 12:06 am

    Los mecanismos de ayuda humanitaria frente a catástrofes están -o deberían estar- en entredicho pues gran parte de la ayuda es pura hipocresía: en muchos casos -como en EEUU- justifican las subvenciones de estocajes agrícolas que se “colocan” en una tragedia. Al mismo tiempo se ponen en marcha mecanismos de “crédito” para la venta privilegiada de un material que, finalmente, se pretende cobrar. Algunas ONG’s utilizan la emergencia para hacer caja: es impúdico comprobar, en muchos casos, los gastos de gestión de las mismas, la corte de empleados y las “dietas”… y todo forma parte de esta gran operata en la que se ha convertido el Estado Español. Dentro de ello está el tema de la UME -como antes apunté- que es una loa a los desatinos gubernamentales que no sabe que es ni que hacer con ella.
    Lo realmete duro de todo es que la ayuda humanitaria MATA. Mata porque si no se envía lo necesario en el momento adecuado, se provoca el colapso del sistema logístico que se monte para la ocasión… y eso se traduce en vidas humanas perdidas.
    Lo realmente dantesco de Haití es que la “ayuda humanitaria” ya estaba allí… había una misión de la ONU desplegada. Lo que hay que pedir son responsabilidades porque, visto lo ocurrido, el personal allí desplazado se encontraba en una precaria situación frente a los riesgos naturales: no es de recibo que un centro neurálgico de decisión, como la sede de la ONU, se colapse. Nuestros compatriotas iban a desempeñar una tarea humanitaria de riesgo y, además del intrínseco de la misión, ahora sabemos que también soportaban los peligros inherentes a la zona porque no se tuvo la más mínima previsión sobre los mismos. En el futuro será tema de debate y reflexión entre expertos pero, por la parte del pequeño conocimiento que tengo del tema, creo que la catástrofe no hubiese sido tan brutal si las infraestructuras básicas hubiesen estado debidamente aseguradas por parte de la misión de la ONU.
    En cuanto a la “ayuda” humanitaria no es este ni el foro ni el espacio adecuado para tratarlo pero, en el caso español, está tan descompuesto como el propio sistema político.

  14. #18 by Juan Iborra on 26 Enero 2010 - 12:17 am

    jjms :Sr Juan Iborra, solo una precisión acerca de la UME que menciona:
    Esta unidad creada por (y a mayor gloria) del ser iluminati que nos gobierna tiene dependencia directa de ÉL mismo. Todavía las CC. AA. no han recibido competencias en materia de Defensa, que yo sepa, y si exceptuamos la que pudiera tener Montilla a través de su actual ministra del ramo.
    Por otro lado esta unidad – la UME – no deja de ser la plasmación de un sinsentido más del “Ser Iluminati”:
    La guerra es mala, la paz es buena.
    ¿Quién va a la guerra?… Los ejércitos. Luego los ejércitos son malos.
    ¿Tenemos ejércitos?… Sí, pero… ¿cómo podríamos hacer que nuestros ejércitos fueran buenos?
    Pues haciendo que el ejército sea PACIFISTA ¿cómo?
    - Haciendo que luchen por la vida de los “otros” a costa de la muerte de los nuestros, como en Afganistán, donde no van a ninguna guerra y que no se les ocurra disparar un solo tiro.
    - Haciendo que sirvan para ayudar a la gente en emergencias donde hagan de bomberos, de sanitarios, de ingenieros (civiles, por supuesto), de repartidores de comida, medicinas o mantas. De cualquier cosa menos de militares o soldados, que eso de empuñar y manejar armas es muy malo y MATA la PAZ.
    ¿Qué es lo que tenemos tras estos sesudos devaneos meningítimos?
    Pues sencíllamente un cuerpo de bomberos, camilleros, sanitarios, rescatadores, ingenieros (civiles, por supuesto), etc absolutamente militarizado hasta el punto de que está perfectamente encuadrado en el seno de las FAS españolas.
    Osea que nuestro Ser Iluminati ha inventado un cuerpo militarizado de Protección Civil, ni más, ni menos. Como la Cruz Roja en tiempos de la Oprobiosa.
    Y éste era el que prometió que iba a “desmilitarizar” la Guardia Civil.
    Por cierto: ¿También vamos nosotros ahora a reclamar esa “desmilitarización”? ¿También vamos a cuestionar que vayan soldados de la UME a Haití, como se cuestionó que se enviaran Guardias Civiles (más) a Afganistán? ¿También van a estar estos en esa situación de “terrible inseguridad jurídica” como se decía de los nuevos efectivos de la GC que San Obama le pidió a ZP?

    Por cierto, hay algo peor: la UME NO SIRVE PARA NADA. Me explico: de acuerdo al RD 407/92 salvo para el caso de accidente nuclear, las competencias de gestión de emergencias son gestionadas por las CCAA. Sólo el Presidente de una taifa puede solicitar que la UME acuda. Es más, puede oponerse a su empleo y despliegue pues es él quien decide, de acuerdo a los Planes de Actuación y al Plan de Emergencia de esa CCAA, que medios emplear. Sólo si el Estado decreta una situación de Interés Nacional la dirección de las actuaciones pasa al Gobierno de España… y nunca lo han declarado. Y si lo hiciera mal lo tendría para coordinar los diversos teléfonos 112 en manos de las CCAA cada uno con su sistema informático, sus códigos de comunicaciones, su software… y sin homogeneización o norma de homologación entre todos ellos. Ello ya supuso una de las mayores cesiones de responsabilidad del Estado y un total desacierto, pues la implantación del 112 proviene de Europa y era el Gobierno central quien debería haber establecido una red troncal básica con participación, en su caso, de la CCAA correspondiente. Ya veremos, si no, la “pelea” parlamentaria que se dará en la nueva Ley de Protección Civil que se está fraguando para que la UME sirva para algo.

    Saludos

  15. #19 by alcotarelo on 26 Enero 2010 - 4:13 pm

    Una cosa es que la administración central no tenga apenas competencias para gestionar emergencias y otra es que la UME o los medios del estado no valgan para nada.

    Hablaré de la extinción de incendios forestales, ya que por razones profesionales lo conozco un poco mejor. Las competencias para dirigir la extinción son de las autonomías, y concretamente existe la figura del “director técnico de la extinción” que es un funcionario de la comunidad autónoma correspondiente y suele ser un suele ser un ingeniero de montes.

    El estado tiene sin embargo ciertos medios de los que carecen las comunidades autonómas. Se trata de brigadas helitransportadas, helicópteros con ‘bambis’ (el depósito que cuelga con capacidad para arrojar 1 ó 2 m3 de agua sobre el foco) y sobre todo los hidroaviones Canadair que pertenecen al Ministerio de Medio Ambiente pero los gestiona el Ministerio de Defensa con pilotos militares. A estos medios del Estado se ha unido la UME, que de momento no tiene tanta experiencia como las BRIEF en temas de incendios, pero es de esperar que en unos años se pongan a un nivel muy alto según vayan aumentando su experiencia.

    Estos medios de la administración central sólo se movilizan si lo solicita alguna autonomía porque lo considere necesario el director técnico de la extinción. Y eso no significa ni mucho menos que la UME o los hidroaviones no sirvan para nada.

    El tema es cuando un incendio forestal afecta a varias comunidades. En ese caso la gestión del incendio no corresponde a las comunidades autónomas, sino al Ministerio de Medio Ambiente, que es entonces quien designa al director técnico de la extinción.

    Este esquema parece muy simple, lógico y claro. Sin embargo cuando se aplica presenta ciertos problemas graves.

    El primero es que salvo que suceda algo tan improbable como que el incendio se inicie en la misma frontera entre dos comunidades, cualquier incendio ‘inter-autonómico’ se habrá iniciado primero en una de las comunidades afectadas, que desde el inicio del incendio hasta el momento en que afecte a otra comunidad habrá tenido a su propio director técnico al mando de la situación. Esto supone que en un momento dado, con el incendio activo y con todo el operativo de extinción en marcha, se produce un cambio total del equipo que dirige la extinción. Esto puede provocar descordinaciones graves, que pueden suponer desde retrasos en la extinción (aumento de la superficie quemada) hasta riesgo para la vida de los trabajadores.

    El segundo problema que presenta el sistema es bastante paradójico. Los directores técnicos pueden recibir presiones de sus autoridades autonómicas para evitar que el incendio afecte a otra comunidad y perder así el control de la gestión. De este modo, se puede llegar a preferir que se queme más superficie dentro de la propia comunidad autónoma con tal de que no haya que ceder el mando de la gestión.

  16. #20 by alcotarelo on 26 Enero 2010 - 4:28 pm

    Creo que para unificar un poco la gestión, los hidroaviones Canadair se los han asignado ahora a la UME. Estos aviones son la joya de la corona en los temas de la extinción. Como su coste es muy elevado y su radio de acción es muy superior al de una comunidad autónoma, sólo la administración puede permitirse gestionarlos. Ese el motivo por el cual ninguna autonomía ha pedido todavía que se los transfieran.

    Por tanto insisto en que tanto la UME como el resto de los medios del Estado para hacer frente a emergencias son totalmente útiles. De hecho, tienen una importancia vital.

    Otra cosa diferente es que el hecho de que el estado no tenga apenas competencias para gestionar y coordinar emergencias cree importantes disfuncionalidades y en muchos casos no permita hacer una gestión eficaz ni eficiente.

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