¿El año de Irán?

Pocas dudas caben de que este nuevo año asistirá a grandes tensiones causadas por la expansión del islamismo en todo el mundo, sea en forma de atentados terroristas como los recientemente frustrados en un avión holandés y en Dinamarca contra Kurt Westergaard, sea en forma de un creciente desafío al débil orden político vigente en los países del Sahel o en Yemen, sin olvidarnos de Afganistán y Pakistán. La lista es larga, y asusta. Y sin embargo, contra este maremágnum de yihadismo en diferentes versiones está cobrando fuerza un fenómeno de signo contrario de capital importancia: la rebelión democrática iraní, desencadenada por el fraude electoral masivo en las últimas elecciones.

Lo que a diario muestran los informativos no es una colección de disturbios protagonizados por masas de musulmanes frustrados con el régimen de turno, sino una auténtica rebelión cívica que, como resumía uno de sus portavoces, exige que Irán deje de ser una “República Islámica” para convertirse en una República a secas: como debe ser. Los ciudadanos iraníes están demostrando que están dispuestos a asumir grandes riesgos personales para derribar pacíficamente el régimen fundamentalista que ahora dirige Ahmadineyad. Como es típico de los sátrapas en apuros –Franco lo hizo en sus últimos años–, Ahmadineyad y sus partidarios acusan de la rebelión al extranjero y han embarcado a Irán en oscuros planes de nuclearización que han levantado la sospecha internacional de que, en realidad, más busca dotarse de armamento nuclear –como y contra su odiado Israel- que de resolver problemas energéticos.

Pero consiga o no el régimen iraní armas nucleares, lo que parece fuera de toda duda es que fracasará en el intento de eliminar la creciente oposición interna. Podrá, cierto, ahogarla en sangre –la represión es, según los testimonios, durísima-, pero al precio del fracaso absoluto de la República Islámica como forma política presentable.

Es posible que el de Irán sea el primer movimiento democrático genuino en un país musulmán que persigue implantar la laicidad constitucional del Estado, lo que lo hace más genuino todavía (no hay democracia sin laicismo). Si consiguiera triunfar, iniciaría un cambio de importancia histórica comparable a lo que fue la revolución francesa para Occidente. Y me explico: hasta ahora no se ha producido ningún movimiento así en un país musulmán de la importancia e influencia geoestratégica de la antigua Persia, uno de los Estados más antiguos del mundo (existente, de hecho, mil años antes del Islam, si nos retrotraemos a los Aqueménidas). Turquía es un país musulmán constitucionalmente laico, pero por decisión de una minoría liderada por Atatürk y su muy nacionalista ejército turco. Y en los años cincuenta y sesenta, los nacionalistas panarabistas como Nasser intentaron laicizar sus Estados, pero siempre se trataron de movimientos elitistas sin base social. En consecuencia, Nasser y sus contemporáneos fracasaron y Turquía ha quedado como caso muy especial (más merecedor de atención y apoyo del que habitualmente le damos, además de la exigencia de que se democratice a fondo).

La comparación con el largo proceso de laicización de Occidente es inevitable, y probablemente fértil. Contra lo que dicen los propagandistas de la ridícula teoría de que fue la propia Iglesia católica –y sus homólogas protestantes– la que lideró el proceso de laicización retirándose voluntariamente del poder secular, las iglesias occidentales sólo se retiraron del poder político cuando fueron obligadas, muchas veces –Francia, Italia, la propia España– por la fuerza. Y todavía conservan una influencia pública nada desdeñable, aunque ni remotamente parecida al poder de los clérigos musulmanes chiíes en Irán. En este país fue una revolución popular la que derribó el corrupto régimen del Sha e instauró la República Islámica de los teólogos musulmanes liderados por Jomeini. Ahora es posible que un segundo movimiento de amplia base social aspire, precisamente, a concluir aquel movimiento democratizador quitando el adjetivo “islámico” a la República de Irán. Lo que sólo puede significar un Estado donde el Islam deje de ser la base de la legislación, las instituciones y la moral pública (que invade absolutamente la privada), es decir, sin policía religiosa, persecución de la libertad de conciencia, criminalización de los homosexuales, discriminación legal de las mujeres, Derecho islámico, tutela política de los clérigos, etc. Un Estado de o con mayoría de musulmanes, sí, pero no islamista. Representaría un avance espectacular no sólo para el progreso de la democracia en Irán, sino contra el avance del islamismo. De paso, vendría a recordar a no pocos islamófobos –como los alarmados por los cuatro (literalmente) minaretes que hay en Suiza– que no hay ningún factor determinista que convierta a toda sociedad musulmana en islamista o yihadista, del mismo modo en que la mayoría de cristianos en una sociedad occidental –Estados Unidos, por ejemplo– no implica la instauración inevitable de una teocracia bíblica o papal. Siempre, eso sí, que se prive a los clérigos de cualquier confesión de la capacidad de intervenir, vigilar y penalizar la libertad de los individuos.

Merece la pena seguir de cerca lo que pasa en Irán y apoyar con los medios que tengamos a nuestro alcance a la oposición cívica contra la teocracia de los ayatolás. Pocas inversiones en la causa de la libertad serían más rentables para el interés general que la conversión de esa teocracia peculiar en una democracia convencional.

13 comments to ¿El año de Irán?

  • nekare

    Espero que a EEUU, o quienes tengan intereses armamentísticos, no les dé ahora por entrar en escena con aquello de las “armas de destrucción masiva”, y lleven al traste un proceso que cuenta con el apoyo de la población. Quizá sea eso lo que andan buscando: fortalecer los gobiernos islamistas mediante la empatía con el resto de los oprimidos que comparten una cultura similar.

  • Sake

    Podemos dar las vueltas que queramos, retrasarnos años e incluso retroceder, pero al final la razón dice ¡Democracia y Laicidad! y ése es el camino ineludible, por muchos clérigos que existan. La religión debe habitar en el plano individual la leyes son competencia laica.

  • alcotarelo

    Efectivamente, sería una gran avance para el mundo que en Irán triunfara la revolución y se instaurara una república laica.

    Pero también otros países de la región se encuentran actualmente en una situación delicada cuyo desenlace tendrá importantes consecuencias.

    Por un lado, están Irak y Afganistán que han sido ocupados militarmente por EE.UU. y occidente y donde se han instaurado unos regímenes aparentemente democráticos, pero que por otro lado no dejan de ser marionetas de la nueva colonización occidental. En ambos países ni estos gobiernos ni las tropas extranjeras han conseguido todavía tener un control efectivo del territorio (caso de Afganistán) ni garantizar una mínima seguridad que permita el desarrollo y la estabilidad del país (caso de Irak, castigado sistemáticamente por tremendos ataques terroristas).

    En ambos países (Irán y Afganistán) hay también muchísimo en juego, dependiendo de que los países occidentales consigan o no sus objetivos y logren controlar y pacificar estos países e instaurar en ellos regíemenes democráticos estables.

    La estabilidad en esta región se completa con Pakistán. Se trata de un país que aparentemente ha tenido cierta estabilidad política, pese a los frecuentes atentados terroristas y conflictos armados con la India y ahora con los talibanes afganos. Pero esta estabilidad política se debe más a la fuerte influencia del ejército y de una minoría dirigente claramente occidentalista, que a una democracia real y estable. Pakistán es un país con grandes bolsas de miseria y de islamismo radical. Los golpes de estado como el del general Musarraf, si bien son deleznables en cuanto a que representan el autoritarismo, son los que realmente han garantizado al moderación política y la contención del extremismo religioso.

    La región de Irak, Irán, Afganistán y Pakistán es una zona ancestralmente inestable, en la cual además de las fronteras políticas (muchas veces arbitrarias e irreales) existen numerosas etnias (pastunes, kurdos, árabes) y religiones (suníes, shiíes, cristianos ortodoxos y católicos de ritos orientales). Lo que suceda en cada uno de los países de esta región en los próximos años tendrá ciertamente grandes consecuencias en el futuro. Para bien o para mal.

  • nekare

    En mi opinión, el problema también puede surgir cuando la gente pierde la confianza en los laicos y pretende buscar nuevas vías mediante la ruptura con lo inmediato. Es entonces cuando cualquier tipo de fanatismo puede hacer su agosto, y vuelta a empezar.
    ¿Será la “Condición Humana” amigo?

  • YAGOCEUTA

    “País musulmán” y “que pretende instaurar la laicidad constitucional” son conceptos antagónicos. Y lo que es peor: incompatibles para los musulmanes, sean de Irán o de cualquier parte.
    Al menos de momento.

  • jjms

    Me voy a contradecir, seguro que sí, pero… allá vamos!!!

    Yo creo que la democracia, la libertad y el laicismo son conceptos que no siempre son exportables.

    Entre otras razones por que para que una sociedad pueda integrarlos necesita tener unos niveles mínimos de desarrollo.

    No podemos hablarles de libertad a quienes tienen que buscar cada día algo que echarse a la boca. Mientras no tengan sus mínimas necesidades cubiertas y un cierto grado de desarrollo, lo único importante es sobrevivir hasta mañana, para mañana hacer lo mismo.

    Por otro lado no podemos llegar a una tribu del Amazonas que vive en la edad de piedra y decidir por ellos que lo mejor es la democracia, la libertad y el laicismo. Ni lo van a querer, ni lo van a entender, ni lo van a saber desarrollar.

    Cuando un ser humano (para no poner “hombre”) no tiene nada que perder, nada le pueden quitar ya, solo le queda lo que tiene dentro de sí mismo y eso no se lo puede quitar nadie: unos lo llaman Dios, otros lo llaman espíritus y otros conciencia. Ni con la muerte (quitándote la vida) te lo pueden arrebatar.

    Un caso distinto puede ser el de Irán, que ya “cató” la civilización occidental, donde la semilla de la democracia y la libertad puede tener una tierra más fértil para ellas.

  • Allo

    Carlos, me ha encantado tu artículo. Creo que tienes toda la razón cuendo dices que en Iran puede estar sucediendo una revolución clave para que haya una republica y para que se separé el islamismo del Estado; con la imoportancia que puede tener para todo el mundo musulman.

    En el año 2003 estuve en Londre en un curso de Ingés y en la casa en la que viví conocí un chico de Irán que me presentó a mucha gente de ese país que habían ido a estudiar a Londres. Todos ellos tenían comportamientos nada religiosos y, por lo que me contaron, la sociedad urbana de Teheran (muy joven) estaba cada vez más alejada de la religión. Vamos, que a mi entonces me pareció que el islamismo en Irán duraba dos días… pero luego vi la regresión de los últimos años y pensé que me había llevado una impresión equivocada. Pero leyendo tu artículo me he acordado de aquella experiencia y creo que has hecho un análisis muy certero: la sociedad Iraní va hacia un cambio dificilmente reversible.

    Por cierto, me acabe haciendo amigo de una de esa chicas Iraníes y para nada respondía a la imagen de la mujer sumisa islámica que se supone debía ser.

  • YAGOCEUTA

    A jjms.
    Cierto que democracia, libertad y laicismo no son exportables. Además, para que una “exportación” tenga éxito, estarás de acuerdo conmigo en que es condición sine qua non que el destinatario desee efectuar la “importación”.
    Pues bien: eso que para nosotros debería estar claro, no lo está para ellos (supongo que sabes a quienes me refiero cuando escribo de “nosotros” y “ellos”. Y bien que me duele utilizar esos términos).
    “Ellos” tienen como principio, fin, y objetivo de sus vidas “exportar” su forma de vida, su fe, sus conceptos, su visión, su historia (imponiéndola aún a costa de tergiversar la realidad)…..
    Y así es muy difícil.
    Lo malo es que “ellos”, gracias a nuestro buenismo, consiguen penetrar en nosotros, mientras no permiten ninguna posibilidad de reciprocidad.
    Aún así, si no se “les” conoce profundamente, tu tesis es interesante, y en principio impecable. Lo que ocurre es que la realidad es distinta.

  • Joaquin Gomez Moya

    Estimado D. Carlos,

    Es cierto que asistimos a una confrontación entre dos legitimidades, la democrática de un lado y la teocrática por otro. Yo no daría por hecho que el resultado vaya a ser el que hubo en Europa.

    Y aunque lo fuera, tenga en cuenta que Irán es un país relativamente peculiar dentro del Dar al Islam. Yo no descartaría por completo una alianza deobandi-wahhabí: un escenario en que la Casa de Saud y aliados más o menos fieles o contingentes (emires del Golfo, sectores en Pakistán) pudieran lanzar una ofensiva en caso de que el “mal ejemplo” de la democracia en la zona cundiera. Al modo en que ya lo hacen contra Israel. No imagino ni a saudíes – por interés – ni a los sectores más fanatizados del ejercito pakistaní – por convicción – impasibles ante un Irán nuclear (real o imaginariamente) y además democrático.

    Atte.
    JGM

  • guticid

    La cultura iraní de una finura de espíritu llamativa,con su cine y su sociedad peculiares es mucho más avanzada que su gobierno.
    Esto no es un fenómeno inhabitual en el mundo…., me pregunto si realmente se podrá dar la vuelta al régimen…, si así fuera, entraríamos realmente en una espiral virtuosa…, pero no tengo tan claro que vaya a ocurrir pronto…
    De momento USA no va a intervenir “a las bravas”, con sus habituales efectos contraproducentes…, esperemos y veamos…

  • Zenitram74

    El poder de la Fe.

    “Merece la pena seguir de cerca lo que pasa en Irán y apoyar con los medios que tengamos a nuestro alcance a la oposición cívica contra la teocracia de los ayatolás. Pocas inversiones en la causa de la libertad serían más rentables para el interés general que la conversión de esa teocracia peculiar en una democracia convencional.” (Carlos Martínez Gorriarán)

    Claro que merece la pena y apoyar por la paz de los pueblos del mundo bien sea en países como Irán, Etiopía, Afganistán,…
    Pero la libertad viene dada por dos factores: uno que es debido a la situación económica dominada por los países más ricos que “controlan” la política de los países en conflicto siempre escudándose en la paz y la democracia.
    Y el otro factor es el control que hay en ciertos países a través de las religiones absolutistas donde se domina a las poblaciones a través del miedo; son grandes sectas. Y en estos casos la religión es el escudo del dominio del pueblo.

    Lo que es realmente difícil es cómo ayudar realmente sin entrar en uno de los dos bandos de “ayuda” con el que se mueve la sociedad actual. Todavía no hemos evolucionado desde la época de las Cruzadas y la Inquisición. Que se puede trasladar a todos los continentes y sus países, nos podemos remontar a la España de las Castillas y su conquista del Nuevo Mundo. Al control de los países Europeos en los continente Africano.

    Lo que tenemos que pensar es cómo apoyar y apoyarnos para alcanzar una paz mundial sin ningún escudo o paraguas que tape el verdadero sentido de la palabra que da tanto temor. ¿Será Obama quien ponga la primera piedra? Ya se le ha concedido el Premio Nobel de la PAZ !

    Debemos tener claro que los jóvenes estudiante universitarios sean de la religión que se practique en su país tienen una idea más alejada de la religiones. Y ésta es la realidad que temen los países musulmanes y su dirigentes que necesitan controlar al pueblo con el miedo. Hoy por hoy la idea de un país laico es imposible en éstos países pero es el concepto desde el que hay que empezar a trabajar para conseguir la paz; pues todas las personas necesitamos “creer “, “tener fe”, pero debemos tener libertad de elección de nuestra fe que realmente nos da el poder de seguir viviendo. Los países y sus ciudadanos nunca deben de olvidar quiénes y qué ha sido su país y sus tradiciones; pues la historia no se tiene que olvidar para no cometer errores sino para corregirlos y evolucionar!

  • Juan Iborra

    Es crucial el apoyo al movimiento iraní pues, de esa revolución cívica, nacerán los cimientos de un nuevo orden en ese lugar del planeta que, seguramente, provocará el fin de la inestabilidad tanto de Iraq como de Afghanistan. Pero eso implicará un actor poderoso en la zona -medios económicos no le faltan- y occidente ha de ser consciente de que Irán jugará la baza que atesora desde que el hombre dejó de ser cazador y recolector y se convirtió en agricultor: volver a ser el imperio dominante entre Oriente y Occidente. Los actuales mandatarios ilegítimos juegan la misma baza que Franco: el nacionalismo. Ello implica que Irán debe poseer armamento nuclear, no para acabar con Israel, sino porque a un lado y otro suyo antiguas “provincias” persas lo tienen. Y mucho me temo que la instauración de un régimen laico y democrático abanderará también esa posición para consolidarse en el poder.
    Por último está el tema de su peculiar “desviación”: son los “protestantes” del islam y eso implicará, necesariamente, tensiones con otros países de la zona.
    Qué bueno sería, desde UPYD, acciones similares de apoyo a Irán iguales que las que se realizan de apoyo al Sáhara

    • Cristino

      Eso, eso. Y que UPD defienda la creación de un estado saharaui con capacidad nuclear por si las moscas (marroquíes, claro). Ahora que se negocia el desmantelamiento nuclear heredado de la Guerra Fría, vamos a promover, desde UPD, que se sustituyan los minaretes por pepinos atómicos, aprovechando el parecido. Pero hombre de Dios, reflexione un poco antes de elaborar su comentario.