Tras felicitar el año a mis detractores, cosa que algunos han agradecido con renovados bríos aunque no los suficientes, toca felicitar el año entrante a los amigos y compañeros del alma. Este es, de verdad, un partido diferente, tanto que la mayoría de quienes le dedicamos nuestro tiempo no sólo nos llevamos muy bien, sino que además nos lo pasamos estupendamente, como el otro día explicaba en su blog Manuel Hernández. Otro motivo de aflicción, desesperación y animadversión para nuestra rica nómina de detractores; conviene avisar a los poco experimentados de que, según lo hagamos mejor, irá en aumento.
El año que dejamos atrás ha sido de todo menos aburrido. La singladura de la piragua, convertida en veloz lancha velera tras librarse de cierto lastre de lunáticos y polizones disfrazados de remeros, y tras reforzarse con numerosos nuevos y buenos tripulantes, merece algún comentario. Vamos allá.
Elecciones vascas, gallegas y europeas: un partido político democrático no es otra cosa que un instrumento creado para llevar a las instituciones donde se toman las decisiones públicas un programa propuesto a los ciudadanos. Por eso su primera responsabilidad es concurrir a las elecciones y entrar en las instituciones si gana la confianza de suficientes votantes. Este año lo hemos conseguido en dos de las tres a las que nos hemos presentado: País Vasco y Parlamento Europeo. En Galicia no ha podido ser todavía, pero hubo un avance muy significativo; de hecho, el umbral del 5% que establece la ley electoral gallega es muy difícil de batir a la primera por un partido nuevo y pequeño (para eso lo pusieron, precisamente); pero, perseverando y mejorando, entraremos. En cambio sí pudo ser a la primera en el País Vasco y en Europa. La entrada en el Parlamento Vasco no sólo tiene una tremenda importancia simbólica (e incluso emocional, al fin y al cabo UPyD nació en San Sebastián), sino que nos ha permitido demostrar nuestro compromiso de decir y defender lo mismo en toda España, aunque sea impopular en algún sitio: Gorka Maneiro es el único diputado de Vitoria que votó contra el blindaje del Concierto Vasco, igual que Rosa Díez en Madrid. ¿Alguien da más? Pues no. En Bruselas también probaremos lo mismo: Paco Sosa dirá lo que ya dicen Rosa y Gorka, como se pudo comprobar en el asunto Haidar. Decimos lo mismo en todos los sitios y lo que dijimos que diríamos a nuestros votantes, sin trampa ni cartón: esto es regeneración democrática.
Las encuestas y las “crisis internas”: los medios de comunicación nos han dedicado atención, cuando se han dignado, por dos fenómenos muy relacionados, a saber: las encuestas de intención de voto y lo que se empeñaron en llamar “crisis internas”. Las primeras las pagan los medios y en todos los casos dan una subida sostenida de la intención de voto a UPyD, que debe rozar ahora el 5% de media nacional, junto a una consolidación de la imagen pública de Rosa Díez: son cosas íntimamente conectadas. Si las encuestas se encargan y pagan, hay quien se pregunta si con las “crisis internas” no pasará lo mismo. Sin excluirlo, es evidente que un partido que ha nacido como el nuestro debe atravesar crisis de crecimiento inevitables y, sobre todo, saludables. ¿Qué hay de malo en librarse de personajes que son al organismo de un colectivo humano lo que las toxinas, la hipertensión y el colesterol a un cuerpo? ¿Cómo podía eludirlos un partido que nació con una política de puertas totalmente abiertas, basado en la confianza? ¿Qué hacen en un partido político aquellos para quienes la política no tiene ninguna importancia real, pues reservan toda a las intrigas y maledicencias? Pero ni los ciudadanos ni los afiliados han dado crédito a estas escandalosas fabricaciones, pues en todo momento el número de afiliaciones ha superado al de bajas, incluso bajo los peores pronósticos. Y a la luz de la evolución de las encuestas, más bien parece que mucha gente considera que los ataques de ciertos medios de comunicación representan más bien una prueba de integridad, independencia y coherencia. La prensa tradicional tiene un problema de credibilidad no menor que el de la clase política tradicional, y se lo han ganado a pulso.
Un Congreso estupendo: la mayor “crisis interna” consistió en el intento de impedir que celebráramos el I Congreso por la vía judicial. Entre los demandantes y quienes les apoyaban más directamente había afiliados de otros partidos, exafiliados y afiliados expedientados por todo tipo de razones nada santas. Los demandantes nos enviaron mensajes discretos asegurando que tenían la cosa ganada porque la juez estaba de su parte y que, si no nos aveníamos a un acuerdo con… -¿lo adivinan?-, en cuyo caso sí retirarían la demanda, nos quedaríamos sin Congreso. La Camorra napolitana no es menos sutil. Pero muy al contrario, el auto del juzgado denegó y rechazó todas y cada una de las razones de la demanda, y acusó a los demandantes de incurrir en posible fraude de ley al abusar del amparo judicial para eludir sus responsabilidades disciplinarias en el seno de un partido democrático que tiene legítimas reglas internas, obligatorias para todos sus miembros. Ellos se fueron con el rabo entre las piernas o a urdir nuevas intrigas, y nosotros al Congreso. Salió estupendo, para ser la primera vez. Participó como delegado o voluntario de organización casi el 10% del partido. Se presentaron más de 3700 enmiendas a las ponencias, y se logró discutirlas y votarlas –las que fueron defendidas por alguien, obviamente- con orden y método. Se acabó la interinidad, que no la provisionalidad: hemos definido más nuestro proyecto político, incluyendo la reforma constitucional para adoptar una forma de Estado federal. Y hemos definido cómo funciona el gobierno interno del partido y las reglas que nos obligan. La democracia interna en un partido no es diferente a la democracia abstracta: no es otra cosa que el gobierno de las leyes, y no de las personas, una vez discutidas y aprobadas aquéllas por una mayoría suficiente.
¿Cabe hacer un Congreso mejor? Sin duda. Para empezar, en un sitio de precios menos abusivos y sin tantos anacronismos técnicos (¿es concebible que en 2009 un Palacio de Congresos no ofrezca una red wifi?) También es mejorable la participación en las votaciones al Consejo de Dirección, que anduvo por el 33%. Pero contra lo que creen los pesimistas, en Suiza, para poner un ejemplo de “democracia consultiva” muy admirada por sus partidarios, la media de participación en las consultas populares suele rondar el 30%. Y eso que llevan décadas de práctica constante. Como es mejorable, sin duda, la calidad de autotituladas “candidaturas alternativas”, de cuya alternativa política nunca se supo nada, excepto su mensaje nuclear: me pongo yo en tu lugar pero de cara a la galería tú trabajas para mí haciendo lo que yo te diga. Eso tiene un nombre muy feo.
Por lo demás, somos el único partido parlamentario español donde todos los afiliados pueden presentar su candidatura a cualquier órgano y ser votados por sus compañeros en condiciones de secreto e igualdad, sin filtro ni aval previo ninguno y sin reserva de cuota a grupos de ningún tipo, donde los delegados representan a la totalidad del partido sin mandato imperativo, de modo que puedan votar lo que consideren mejor tras el debate, y donde la dirección saliente tiene que ganarse el apoyo de la mayoría, en vez de fabricarlo a su medida. Eso también lo hemos demostrado.
Aminatu Haidar: el viaje de Rosa a El Aaiún con la carta de Aminatu Haidar a sus hijos ha demostrado el inmenso valor que puede tener un pequeño gesto a tiempo. Porque, se diga lo que se diga, a partir de ese momento Marruecos dio su brazo a torcer y el gobierno de España tuvo que someterse a la petición mayoritaria del Congreso –el PP, incomprensiblemente, prefirió abstenerse- para que exigiera a Marruecos el respeto de los derechos humanos y de las resoluciones de la ONU para el Sáhara Occidental. Es decir, la actitud oficial del gobierno español experimentó un giro de 180º. Obligado por la opinión pública y por la presión de los parlamentos español y europeo. Eso es la política, y no otra cosa. Que haya quien llame a eso oportunismo no va a escandalizarnos a estas alturas. La política no debe ser oportunista, pero siempre debe ser oportuna, que no es lo mismo: el kairós de que hablaban los antiguos griegos. Hemos probado, Rosa ha probado, que tenemos sentido del kairós. Desde luego, nosotros no hemos creado la opinión pública favorable a los saharauis, ni liderado la política internacional, ni nada parecido. En realidad somos unos humildes recién llegados a una lucha demasiado vieja. Por eso mismo era tan importante contribuir con un pequeño gesto a tiempo que ha ayudado de modo inesperado para cambiarlo todo. Ahora, Aminatu puede seguir su lucha pacífica en su casa, con los suyos, y el mundo ha vuelto a recordar la injusticia diaria que sufren los saharauis ocupados, o la necesidad de cumplir la resoluciones de la ONU para darle una solución justa. De eso es de lo que se trataba, de nada más. Trataremos de seguir siendo así de oportunos, aunque -por descontado lo harán- nos llamen oportunistas.
Todo por delante: el año 2010 va a ser en varios sentidos un año de transición. Si no hay adelantos o crisis peores que los precipiten, la única cita electoral será la de Cataluña, donde también hay que empeñarse en entrar en las instituciones para defender nuestro programa. Pocos sitios tan difíciles para éste por la hostilidad de sus medios de comunicación y stablishmnet, y pocos donde sea tan necesario por la pesadilla del pensamiento único nacionalista, de la rampante corrupción pública y de la decrepitud económica y educativa. Pero si hacemos las cosas bien, en diciembre de 2010 celebraremos también haber entrado en el Parlament de Catalunya. Al tiempo.
Y hablando del tiempo: feliz 2010 a todos, especialmente a los muchos amigos y miles de compañeros de UPyD, a nuestros simpatizantes y a los rivales que juegan limpio, y próspero año a todos… cuando toque.







Este remero, a favor de corriente, te desea también un feliz 2010 y que esa lucidez y claridad que nos transmites desde este y otros sitios te siga acompañando mucho tiempo.
Es difícil que los afiliados de UPyD podamos desearnos un año mejor que el hemos tenido. Pero soñar es gratis y con el trabajo de todos y el liderazgo de Rosa lo conseguiremos. Feliz año Carlos. Un abrazo desde Cádiz.
Feliz año para Carlos y todos los compañeros de blog.
Añadir una cosa a lo que dice Carlos. Si en Galicia hubiera existido un sistema proporcional de voto UPyD hubiera tenido un diputado. Y no lo comento solo por el interés del partido. En España no tenemos un sistema de representación proporcional. Los votos no valen igual. Y hay que seguir dando esta batalla.
Ignacio, estoy tan de acuerdo….
y los gallegos, además, tenemos el Censo de Residentes Ausentes, lo que todavía desvirtúa más los resultados de comicios electorales en Galicia.
Te invito a visitar el blog do aguardenteiro http://aguardenteiro.blogspot.com/
Un saludo y Próspero 2010
-Tengo ilusión.
-Yo también.
-Lo hemos pasado mal.
-Ha sido una lucha necesaria.
-Pero UPyD está viva.
-Es mi esperanza.
-Sin esperanza no se pude vivir.
-Pero nosotros la tenemos.
¡Feliz año Nuevo! a todos
Querido amigo, siempre tan certero en tus reflexiones: “La política no debe ser oportunista, pero siempre debe ser oportuna” esto es algo que no admiten de buena gana los retractores de UPyD posiblemente porque no se les ha ocurrido a ellos, o porque pensaron que de habérseles ocurrido, quizá, no hubiesen contado con la confianza de la interesada ante misión tan delicada. ¡Otra vez parafraseando a Borges! “el español tiene un serio problema con la envidia, ya que a lo excelente le llama envidiable”
Aristóteles cuando habla de retórica utiliza el término Kairos como la oportunidad de un discurso según el momento (aún a riesgo de escandalizar a muchos doctos) y como ese sabio no es santo de mi devoción, prefiero quedarme con otras ideas griegas y romanas de Kairos: la experiencia del momento oportuno, la risa oportuna que produce bien o el momento adecuado para hacer algo bueno. En fin… deseo al igual que Rosa, que en este año que empieza, “todos los errores sean por acción y ninguno por omisión” porque estoy convencida de que “el camino de los exitosos esta plagado de intentos frustrados, como de oportunidades perdidas los fracasados” ¡Ánimo! que nos queda
un año para arrimar el hombro antes de las elecciones catalanas y eso sí que sería un puntazo.
A veces, en una embarcación a remo, los de una banda lo hacen en forma contraria a los de la otra, pero no por eso se debe de considerar que dificultan la navegación. Muy al contrario, en esas ocasiones, se trata de ayudar al timonel para facilitar el giro necesario para corregir la deriva y retomar el rumbo.
En las piraguas de aguas bravas, cuando los rabiones tratan de imponer su fuerza, es más necesario este ejercicio de equilibrio metiendo la pala contraria contracorriente para que no se deje llevar por la fuerza de los rápidos.
Pero… ¿siempre ha de ser de mala fe la disensión? Cuando un lobo se toma la molestia de disfrazarse con la piel de un cordero, lo inteligente es dejarse llevar por el rebaño, sin delatarse, hasta llegar al redil. Donde podrá campar a sus anchas en ausencia del pastor, donde las víctimas no podrán escapar y la oscuridad amparará sus fechorías.
Si una de las ovejas cuestiona el camino iniciado por las de la cabeza del rebaño y toma la senda habitual en lugar de seguir por el nuevo atajo… ¿significa que pretende dificultar la llegada al aprisco, que tanto descanso y seguridad le proporcionará a ella como al resto del rebaño?
El maniqueísmo se da de bruces con la pluralidad y con la transversalidad. Y no tiene por qué ser precísamente bienintencionado.
Tan importantes son los remos (o los remeros) que han de utilizarse permanentemente si se quiere avanzar, como el sextante, aunque solo se utilice dos veces al día para comprobar y mantener o corregir el rumbo, si ha habido desviación.
A ver si somos capaces (confío en ello) de hacer un buen trabajo en “Cataluñya” y poder incorporar nuevas piraguas de aguas bravas a la arremolinada corriente que es la política española en general y la catalana en particular.
Us desitjo un feliç any nou a tothom.
Feliz año nuevo a todos, a los hombres de buena voluntad. (Y mujeres ¡claro! pero poner esto es una imbecilidad de la dictadura de la corrección política)
Vamos a ver jjms, que te ha quedado muy parabólico y bíblico lo de “Si una de las ovejas cuestiona el camino iniciado por las de la cabeza del rebaño y toma la senda habitual en lugar de seguir por el nuevo atajo… ¿significa que pretende dificultar la llegada al aprisco, que tanto descanso y seguridad le proporcionará a ella como al resto del rebaño?”…
Pero qué quieres decir?… Tal y como yo lo veo, aquí hay gente q ha decidido trabajar en equipo (tratar más de 3000 ponencias) y gente q quería ir a las “teles” para decir “burradas”, q es lo q vende…
Así q déjate de buenas intenciones y empieza a exigir comportamientos éticos y prácticos… q no podemos estar siempre pensando en lo uno y en lo contrario… Aunque estoy de acuerdo contigo en q siempre hay q evaluar y corregir rumbo para evitar ir a la deriva, pero yo aún no he visto ninguna deriva, y tú?. Feliz 2010!
Por cierto, si no te quieres autocorregir con lo de hombres y mujeres, te puedes referir a todos utilizando una palabra preciosa: personas.
Amparo987, cuando alguien te señale a la luna, no le mires el dedo indicador, probablemente quiera que veas la luna, no el dedo.
Lo de los comportamientos éticos y prácticos me confunde ¿seguro que existen comportamientos así?
Como recordarás soy de la opinión contraria a calificar España como un Estado federal, eso es para mi una deriva sobre el rumbo original de UPyD.
En cuanto a la peregrina disquisición sobre el género masculino y/o femenino, me parece tan estéril…
Saludos.
Amparo 987:
UPyD era, a mi entender, un partido ‘reformista’. Y yo también considero un error que en el congreso se haya convertido en un partido ‘federalista’.
Me gustaría saber por ejemplo si estás de acuerdo con el artículo de Ramón Punset publicado en la web de UPyD. El artículo defiende entre otras cosas que la bondad del federalismo es que se conservará todo el poder de esa élite nacionalista, de barones autonómicos y de todo el clientelismo y chanchulleo que se esconde detrás.
Si no cambiamos eso ¿para qué queremos cambiar el modelo de estado?. ¿Queremos cambiarle el nombre al modelo de estado (‘autonomismo’ por ‘federalismo’) pero que todo siga igual? O sea, “cambiar todo para que no cambie nada”. ¿Este es el reformismo de UPyD?. .
Trabajar en equipo y tratar más de 3000 ponencias es un gran trabajo digno de reconocimiento. Pero si el resultado final de todo ese trabajo y esas ponencias no es el acertado ¿de qué habrá servido todo ese trabajo?.
Para mí esto sí es ir a la deriva.
El estado autonómico actual, además de confuso, asimétrico e insoportablemente caro, está agudizando las contradicciones internas de los dos grandes partidos que, de hecho, son ya confederaciones de partidos sin orden ni concierto. De ahí la necesidad social y política de UPyD y, en consecuencia, la ilusión despertada en toda España y, también, los intentos de aniquilarla.
Lo que ha expresado los primeros éxitos electorales del partido y, sobre todo, el desarrollo y resultados del I Congreso, es que los timoneles, marinería y polizones de buena fe han estado a la altura de las circunstancias, han sorteado las galernas, distanciado el lastre y reajustada la carta de navegación.
Ahora viene Cataluña. Pues nada, a trabajar a fondo como en todas partes porque -esa es la gloria de UPyD- sus militantes y amigos de cualquier sitio de España lo son también de Cataluña, y viceversa, y así lo van a demostrar. Como dice el presidente del Sevilla FC (un tercero desacomplejado entre el Barcelona y el Madrid), lo mejor está por llegar.
Lo más emocionante del 2009 ha sido constatar que por medio de UPyD la regeneración de la vida política en España puede ser una realidad en el futuro.
Feliz salida y entrada de año, y venturoso 2010
como siempre, para mí genial.
feliz 2010
Estimado Carlos
Me supone un gran alivio saber que en la dirección ideológica de UPYD, es usted para mí un referente en muchos aspectos, por su coherencia en saber combinar la acción y la teoría desde “basta ya” y ahora en UPYD.
Siempre es un gustazo leer sus brillantes artículos, en múltiples ocasiones sus argumentaciones bien fundamentadas claras y contundentes (sobre el estado federal, etc…) me han hecho cambiar de opinión, cosa le aseguro muy infrecuente en mí.
Como único pero comentarle que su claridad pedagógica puede estar reñida muchas veces con los matices.
Y me temo que desafortunadamente respecto al famoso tema de la llamada “crisis interna”, no se ha hecho suficiente autocrítica.
Estoy básicamente de acuerdo con usted que los recientes problemas orgánicos de partido han sido en alto grado un tema personalista “quítate tú para que me ponga yo…”, una cuestión de egos…, poco conectada con cuestiones programáticas…, así todo es un error meter a todo el mundo en el mismo saco…;en toda actividad humana que se desempeñe, por altruista que sea, siempre hay una importante componente de amor propio y si bien en cualquier ámbito de la vida, basta con una dirección no numerosa y con las ideas claras, creo podríamos haber sido más “finos”con los afiliados, y habernos ahorrado conflictos inútiles, se debería haber utilizado el bisturí y no el machete para solucionar los problemas .; ha habido como los hechos han demostrado, muchos logreros que creían más en su “carguitis” que en el programa regenerador que supuestamente defendían que no han sacado la tajada esperada de su participación en el partido y se han ido haciendo ruido dentro y lo que es peor fuera del partido, …; pero también hemos perdido gente muy bienintencionada y valiosa que se ha sentido defraudada y que podía perfectamente haberse repescado antes de que llegara “la sangre al río” (estoy pensando en la antigua directora de campaña que ahora hizo la de Valia Merino y otras muchas personas…), era todo una pura cuestión de hacer que la gente se sienta reconocida…
¿Qué costaba integrar a una minoría que haga desde dentro del partido una continua crítica constructiva? (no hablo de los destructivos que llegaron a muy injustas injurias personales)
Quizá no es bueno hacer autocrítica o crítica del partido externamente y no es cuestión de caer en el asamblearismo, pero es importante mantener siempre una pequeña sana crítica interna, sino se acaba en los partidos tradicionales con su constante servil acriticismo que lleva a medio plazo a la selección negativa…, que tan bien explicó usted en un artículo suyo que leí hace no mucho…
Los comentarios que puedan hacerle sus gentes de confianza pueden pecar de parcialidad ya sea por afecto o por interés laboral a corto/medio plazo, o por ambas cosas juntas en mayor o menor grado…, por ello siempre es bueno tener un “espectador” interno.
Indirectamente conectado con lo anterior hace algunos meses tuve ocasión de verle en una conferencia sobre Dahremberg en el Ateneo, y me resultó sintomático un conferenciante que realzaba la alta función del senado español, que debería poco menos que emular a la cámara de los lores…(no precisamente en su rol equivalente a tribunal supremo y constitucional de España más eficaz y barato que nuestro sistema…) .y nadie rechistó…, es una pura anécdota… pero me pareció significativo de cómo estas alturas del duro camino recorrido, cuando el partido ya cobra fuerza, se puede uno deslizar peligrosamente al mismo aburguesamiento y comodonería en que han caído los demás…y alejarnos de la ciudadanía…;los dispendios del último congreso abundan un poco en lo mismo…, no podemos dejar de ser un referente en cuanto a optimización de los recursos económicos del partido, etc.., etc..
Debemos ser muy cuidadosos con estos detalles, porque esto una vez se consolida cuesta luego mucho solucionarse, ahora que estamos en pleno crecimiento es sólo cuestión de pequeños ajustes…
Visto todo lo logrado en una gran parte gracias a su esfuerzo es para sentirse muy orgulloso, pero por ello y por coherencia con el pasado es cuando precisamente no podemos ni debemos caer nunca en la autocomplacencia.
Confío pues en que una vez serenados los ánimos, estos ya no enturbien su clarividencia para no mezclar churras y merinas (logreros con gente realmente interesada en colaborar a regenerar el sistema).
Muchos le agradecemos todos los esfuerzos pasados y lamentamos cierto tono bronco y disgustos e incomprensiones que haya podido padecer por parte de cierta gente, confío no se tome los deseos de mejora continua como un ataque, simplemente es un deseo de estar siempre al tanto de la realidad de forma vigilante por parte de afiliados que no estamos tan implicados en la gestión del día a día, pagamos nuestra cuota, sólo colaboramos puntualmente y que estamos fuera de temas orgánicos, “espero” ello nos de un plus de sinceridad que suele escasear en conflictos de intereses….
Desde la más sincera admiración y agradecimiento por todo lo hecho (releo esto y me suena a fórmula hueca “pelota” y convencional pero es algo muy realmente sentido) le deseo me siga alegrando el día con su blog y un muy feliz año .
Un bilbaino
“fórmula hueca, pelota” (sic) “convencional, sentida” y muy, muy larga. Parece inspirada en personajes de la talla de un Ramón Jauregui (hueca), Fernando Jauregui (pelota), Odón Elorza (convencional, sentida {sentimiento “autodefensivo”}). Y eso pensando muy, muy bién.
Carlos, a veces creo q te enrollas bastante y escribes de forma un poco visceral -ambas cosas las detesto, tal vez porque yo soy así en gran medida-. Sin embargo este artículo te ha quedado brillante. Es imposible decir tanto en tan pocas frases y de manera tan racional.
Feliz 2010 a todos!!
La web de UPyD recoje hoy un interesante artículo de Ramón Punset sobre la reforma constitucional titulado “¿Recentralizar o federalizar?”. El artículo se puede leer en:
http://www.lne.es/opinion/2010/01/03/recentralizar-o-federalizar/855167.html
Creo que estoy de acuerdo en todo, salvo en los muy pobres argumentos para deslegitimizar la posibilidad de volver a un estado centralizado:
“[Modificar la Constitución para instaurar un estado centralizado es] una postura más visceral que racional y, en todo caso, yo la juzgo utópica.”
Esta argumentación basada en la descalificación me parece poco afortunada y sobe todo aún menos aceptable. En cuanto al único argumento intelectualmente aceptable de esta frase (que un Estado centralizado es “utópico”), el autor no explica por qué lo considera más utópico que un Estado Federal.
Al final al único argumento lógico, razonable y sustancial que da el autor para descartar un Estado centralizado es el siguiente:
“En ese marco institucional [el Estado autonómico se encuentra sólidamente enraizado en el país] se halla, además, firmemente instalada una amplia élite política y administrativa que sólo una revolución podría apartar del poder, y casi nadie está por revoluciones de ningún género.”
O sea, que ha sido posible transferir a una comunidad autónoma a trabajadores que aprobaron una oposición a un cuerpo de funcionarios del Estado, pero no es posible hacer lo contrario. Y sobre todo, es imposible apartar del poder a esa élite nacionalista sin que haya violencia ni derramamiento de sangre.
Para empezar es más que discutible que esta violencia vaya a suceder ante ese hipotético cambio constitucional hacia un Estado Centralizado. Nadie puede dar ningún dato o predicción mínimamente seria ni objetiva.
Pero aunque así fuera, ¿eso es un motivo aceptable para renunciar a ese cambio?. Entonces por qué no cedemos ya mismo a todas las exigencias de ETA. Si se hubiára hecho hace 30 años nos habríamos ahorrado más de 800 muertos (y los que nos quedan todavía), lo cual parece igual de prudente. Es un chantaje clamoroso.
Pero lo más aberrante e inadmisble es que subyace la idea de que si esa violencia ocurriera, los responsables o culpables de la misma serían los que hicieran dicha reforma legal y no los que no la aceptaran violentamente. Increíble.
Pués yo no puedo decir lo mismo, mi respetado co-bloguero Alcotarelo, pues a lo largo de la lectura de este artículo no han parado de surgirme escollos lógicos a la secuencia del mismo.
Plantea la reforma constitucional como una dicotomía: como una disyuntiva entre una cosa y su contraria, cuando en el recorrido entre lo uno y lo otro, hay múltiples estaciones en las que poder recalar.
Es falaz el planteamiento de que la única salida para nuestro caótico e inviable estado autonómico sea el federalismo. Aunque en el mismo texto acepta que habría que plantear el tipo de federalismo a aplicar. Pero… ¿no habíamos quedado que este estado autonómico ya es, de facto, un estado federal?
¿Sabemos cuánto nos cuesta, en pesetas o en €uros esta pretendida cercanía a los ciudadanos, de los servicios del Estado?
¡Claro que el principal defensor del actual estado de cosas es la propia clase política!
Incluso la llamada “constitucionalista” que de esa forma obtiene gran cantidad de “abrevaderos” para sus acólitos, reforzando su poder en las “baronías” territoriales, para así mantenerlo en sus centrales nacionales.
Ninguno de los dos partidos “mayoritarios” tiene el más mínimo interés en aligerar la “carga de cargos” que mantenemos entre todos, con sus flotas de coches oficiales, de conductores, escoltas, secretarios, sub-secretarios y vice-secretarios, por no hablar de funcionarios, subalternos y pinches varios.
Y en esas… vamos nosotros… y empezamos a hablar de estados federales: ¡casi ná!
Lo que nos proponen los federalistas es un mero cambio del nombre del modelo de estado. Pasar de un estado federal que se denomina “autonómico” al mismo estado federal pero con otro nombre.
Nos proponen conservar todo el poder de esa élite nacionalista, de barones autonómicos y de todo el clientelismo y chanchulleo que se esconde detrás.
De hecho, ahora justifican la bondad del cambio en que todo eso se quedará igual. ¿Entonces para qué queremos cambiarlo?.
Cambiar el modelo de estado debería ser la herramienta para conseguir unos fines, y no un objetivo en sí mismo. Podemos discutir si estado federal o centralizado, pero si no sabemos para qué queremos hacer ese cambio todo el debate es inútil.
Acabar con el poder de toda esta gentuza debería ser la auténtica finalidad del cambio. Al final, lo que proponen los federalistas es aquello de “cambiarlo todo para que no cambie nada”.