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La Constitución traicionada

Parece ocioso discutir estos días si la Constitución debe ser reformada o no, en primer lugar porque, como dijo bien claro Roberto Blanco Valdés en la memorable conferencia del pasado día 3, estamos inmersos en un proceso de reforma constitucional por la vía de los hechos consumados. Y quien lo está llevando a cabo no es otra que nuestra nunca bien ponderada clase política, prácticamente sin distinción de colores, pues todos los que han podido meter mano en la estructura constitucional desde sus baronías autonómicas lo han hecho con desinhibido entusiasmo. No hay ningún Estatuto de Autonomía de la segunda ola que no choque en algún punto o precepto importante con lo que dice la Constitución del 78, aunque todas las miradas se hayan dirigido al buque insignia de esta armada fantasma, el nuevo Estatuto de Cataluña. Desventajas de tomar la delantera en esta carrera a ninguna parte, donde la verdadera clave radica en la llamada “cláusula Camps” del nuevo Estatuto valenciano (disposición adicional segunda, punto 1), la que proclama que la comunidad valenciana no renuncia a ninguna competencia, ventaja o ganancia que consiga el Estatuto catalán, a ver qué se creían ustedes. Y ha sido nada menos que Esperanza Aguirre, la gran esperanza liberal de los que llaman “liberalismo” a la vacuidad, quien ha redondeado la lógica del dislate afirmando esto a propósito de la nueva financiación autonómica: lo que es bueno para Cataluña también es bueno para Madrid. Acabáramos: esperemos que al PP madrileño no se le ocurra un día de estos declarar al cheli lengua propia de la comunidad e iniciar su propia política de normalización lingüística (exigiendo al Estado que la sufrague).

La Constitución está siendo reformada a través de la aprobación de los Estatutos de Autonomía de segunda generación, este es un hecho indiscutible. Estas leyes están troceando el poder judicial único en diecisiete poderes judiciales autonómicos, están proclamando nuevos derechos distintos de los constitucionales -como el derecho de los catalanes al paisaje o el de los extremeños a su identidad (el día que se decrete cuál ha de ser)-, y están estableciendo formas de relación bilateral entre cada Comunidad y el Estado (que ya se coló subrepticiamente a través del régimen de Concierto Económico vasco y navarro, gracias al ridículo anacronismo de los “derechos históricos”). Desengañémonos: todas las comunidades irán reclamando lo que consiga Cataluña, que ya reclama lo que tienen el País Vasco y Navarra (y dos huevos duros, como el estatuto de nación, aunque sea recreativa o cultural, como sugiere un Peces-Barba definitivamente perdido en la banalidad). No falta mucho para que la igualdad de todos los ciudadanos de España sea un deseo tan piadoso como lo fuera bajo el régimen franquista, en que la libertad para muchas cosas vitales –desde abrir un negocio en otra comunidad hasta elegir la lengua vehicular en la educación- dependa de la voluntad discrecional del gobernante de turno. Tampoco para que la inviabilidad de un Estado como el que se está conformando sea evidente e incontestable; al menos, la crisis económica aclarará pronto este obscuro asunto. Así están las cosas, y el que no quiera verlas, el que niegue que estemos inmersos en un proceso de reforma constitucional, o no se entera de nada o sencillamente es un cínico redomado.

Ese es el problema: que el proceso de reforma constitucional al que asistimos como testigos casi mudos y enteramente impotentes es un proceso rebosante de cinismo, puesto que comienza negando la mayor, a saber, que el proceso mismo exista. Es por tanto una reforma a traición, pues no se ha sometido a debate en las instituciones parlamentarias, que son quienes deben abordar esa reforma, ni trasladado a los ciudadanos en el debate político. Es una estafa a la democracia en toda regla. Y a estas alturas, ¡todavía hay quien cree que el problema es que la Constitución no se aplica correctamente! ¿Pero qué Constitución no se aplica, cuál de ellas: la de 1978, o la Constitución paralela del mal llamado “cuerpo de constitucionalidad”, es decir, los Estatutos de Autonomía que la contradicen, desbordan y trivializan?

La única defensa jurídica elevada contra esta avalancha es la que Rodríguez Bereijo llamó, con ácida ironía, el recurso al “sin prejuicio de”, que permite aprobar leyes anticonstitucionales añadiendo esa muletilla milagrosa. Así se sancionan leyes de normalización lingüística que se ciscan en la Constitución, pero “sin prejuicio de que su aplicación deberá respetar lo que establezca la Constitución en materia de oficialidad de la lengua del Estado”, y otras fórmulas de salvaguarda tan eficaces para evitar el atropello como el “detente bala” de los requetés para desviar el proyectil enemigo.

Resulta, pues, patético, que todavía se nos pregunte si creemos que la Constitución debe ser reformada, y en qué aspectos, cuando lo está siendo de hecho mediante subterfugios de trilero político y jurídico. Y que PSOE y PP aseguren que todo va bien y que bastaría con algunos retoques de nada. Y que haya quien alega el miedo a que una verdadera reforma constitucional abra la puerta a la manipulación nacionalista… ¡Como si fueran PNV, CIU o ERC quienes están cambiando de arriba abajo el pacto constitucional! ¡Como si los responsables no fueran los partidos mayoritarios, auxiliados tan solo por sus socios nacionalistas! ¡Como si los nacionalistas no estuvieran viendo satisfecho su programa máximo gracias a la cobardía y oportunismo de PSOE y PP, y al miedo irracional e indocumentado de los que dicen que peor sería una Constitución federal auténtica, en vez de este artefacto sin tapón para el desagüe de su vaciamiento paulatino!

Dejémonos de componendas y embrollos: la Constitución la están cambiando a traición a golpe de Estatuto, y en un sentido confederal que es, por definición, insostenible e inviable (razón por la que el único Estado que se decía constitucionalmente confederal, Suiza, ha terminado evolucionando hacia un sistema federal). El ruido por las minucias y el miedo a las palabras está desviando la atención de la verdadera cuestión: nos están cambiando el país sin pedirnos permiso. Preocuparse en estas condiciones por si la Constitución no debe cambiarse alegremente, o por erradicar el vocablo “federal” del debate hurtado, es algo semejante a pedir el libro de reclamaciones durante naufragio del Titanic para protestar por las palabrotas de algunos marineros.

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7 comentarios a “La Constitución traicionada”

  1. Antonio Luis dice:

    El principal culpable de esta situación tiene nombre: Zapatero. Lo peor de todo esto es que es una situación irreversible: el Tribunal Constitucional presionado, el Gobierno maniatado por sus socios del PSC, y el PP en una oposición que se puede calificar con cualquier término menos “oposición”. La Constitución está ahora perdida en un océano dominado por dos transatlánticos, uno con la bandera roja y otro con la azul. Las pateras nacionalistas alimentan los grandes buques y sólo barcos como los de UPyD intentan el rescate de nuestra Carta Magna, lo que tú sabiamente has llamado Titanic y del cual ya se vislumbra su futuro inmediato.

  2. Sevase dice:

    Hombre decir que Zapatero tiene la culpa de todo y olvidar los diferentes gobiernos anteriores incluido el PP, pues no cuela.
    Respecto a UPyD no olvidemos que uno de sus principales objetivos es modificar , y no poco la carta magna. Asi que UpYD solo debe servir como vara para enderezar los partidos discolos, su ascenso, sino se quiebra antes debe servir para eso.

    • amparo987 dice:

      Hombre, pues tienes razón, Zapatero no tiene la culpa de todo, pero si de algunas cosas como por ejemplo, ¿es razonable q siendo presidente de gobierno le diga a los catalanes en su cámara q el Estatuto catalán q aprueben en ella será el q se apruebe en el Congreso y en el Senado?… Perdona, pero esto es saltarse a la torera la Constitución q indica q los estatutos tienen q pasar por las cámaras nacionales o estatales, como quieras llamarlas, porque sí importa lo q tengan q decir el resto de españoles… El problema como bien dice Carlos Mtnez-Gorriarán, es que “…quien lo está llevando a cabo no es otra que nuestra nunca bien ponderada clase política, prácticamente sin distinción de colores, pues todos los que han podido meter mano en la estructura constitucional desde sus baronías autonómicas lo han hecho con desinhibido entusiasmo.”. Y por eso, poco importa lo q pensemos los ciudadanos españoles, ya sólo importa lo q “piensen” los partidos políticos “q interesa” a “sus intereses”, porque aquí “nunca pasa nada” y hagan lo q hagan los partidos, siempre están los q votan “naranja” y los q votan “limón”, con lo cual la “casta política” tiene las manos libres para hacer lo q sea aunque no interese a los intereses de la gente… Supongo q tú eres de “esos” q siempre votan “naranja” o “limón” porque si no, no entiendo por qué sientes tanta aversión por un partido pequeño al q puedes decidir no votar…

  3. alcotarelo dice:

    Totalmente de acuerdo con Carlos Gorrirarán. En todo, menos en aceptar que la reforma constitucional solo puede y/o debe hacerse hacia la consolidación del funcionamiento federal del estado, mediante la instauración formal o legal del federalismo.

    El “debate hurtado” no es sólo “hurtado” por “erradicar el vocablo ‘federal'”. Tampoco es admisible secuestrar del debate las alternativas al ‘federalismo’ y el ‘autonomismo’. Si no, seguirá siendo un debate coartado, cercenado, viciado o manipulado.

    No es válido el argumento de que España ya funciona de forma federal para ocultar otras alternativas. No debemos aceptar la resignación como argumento.

    El federalismo no es inevitable, no es necesario, y no es lo más conveniente.

    • amparo987 dice:

      Cuando dices q “no hay por qué aceptar que la reforma constitucional solo puede y/o debe hacerse hacia la consolidación del funcionamiento federal del estado, mediante la instauración formal o legal del federalismo”, pues tal vez tengas razón, pero es q cuando se decide hacer política hay q tomar partido por una de las diferentes formas q hay de hacer las cosas… Y qué es lo menos rupturista con lo q ya hay?, pues el federalismo. ¿El federalismo es malo en sí mismo?, pues no lo creo, a los alemanes no les va nada mal, y además lo tienen tan bien estructurado q cuando ven q no funciona, éste se autorregula – los lander tienen representación en una cámara equivalente a lo q debería ser y no es nuestro Senado, y cuando los intereses de unos lander se contrapone al del resto, éstos pueden llegar a bloquear dichas leyes. Ante el estado de bloqueo de los lander o estados federales, los políticos se ponen manos a la obra, estudian el problema y deciden, en algunos casos, devolver competencias al estado, sin tocar la constitución y sin q ocurra nada q extrañe a las gentes, en otras ocasiones basta con que los lander q intentaban introducir reformas a favor de sus territorios, reduzcan su nivel de exigencia …-
      ¡Vamos, igualito q aquí!

      Cuando dices q “se ha hurtado el debate por erradicar el vocablo federal”, pues tampoco lo entiendo, cuál es la alternativa? un estado central como el Francés q camina cada vez más hacia un federalismo, en cuanto a que está delegando cada vez más competencias a los departamentos franceses?.

      Tienes razón en cuanto a que “No es válido el argumento de que España ya funciona de forma federal para ocultar otras alternativas. No debemos aceptar la resignación como argumento.” y que “El federalismo no es inevitable” y “no es necesario”. Pero cuando dices q “no es lo más conveniente”, supongo q serás consciente de q es sólo tu opinión vacía de contenido objetivo. Por eso te voy a dar la mía q seguro es tan válida como la tuya: lo importante no es si la estructura del estado es federal o central, sino q esté bien definida en sus principios, en sus competencias para evitar duplicidades y abaratar costes y burocracia innecesaria, y sobre todo, q tenga sistemas de control suficientes para evitar q dentro del estado o nación, haya personas q tengan menos derechos o menos acceso a los recursos q pone el estado a disposición de sus ciudadanos. O sea, q volvemos a lo de siempre, a aquello q definió la Constitución francesa tras la revolución y q ha sido estrella guía para todas las constituciones posteriores: “IGUALDAD (de derechos y obligaciones ante la ley), LIBERTAD (del individuo para elegir hacer lo q quiera hacer sin menoscabo de los derechos de otros) Y FRATERNIDAD (para ayudar y colaborar con los otros ciudadanos de la nación q no han tenido tanta fortuna en la vida o q están pasando por un mal momento, para q puedan salir adelante y, por lo menos tener, igualdad de oportunidades para acceder a la cultura, sanidad, etc.)!!!!!

      • alcotarelo dice:

        Por supuesto que cuando digo que el federalismo no es lo más conveniente, es mi opinión.

        Una opinión tan “vacía de contenido objetivo” como cualquier otra propuesta de modelo de estado, empezando por la vuestra del Estado Federal. Si bien yo nunca me habría atrevido a descalificar tan gratuitamente vuestra propuesta de Estado Federal, por muy poco acertada que me parece.

        Con tanto ejemplo alemán ya no sé si UPyD pretende traer la constitución alemana y aprobarla textualmente.

        Lo que quiero decir con esto es que es que ni la historia de Alemania es la de España, ni su clase política es la misma, ni está mal visto en gran parte de Alemania sentirse alemán, ni parte de sus ciudadanos se sienten abiertamente no alemanes, ni desde ninguno de los länder se ataca deliverada y frontalmente al estado y sus instituciones. España no es Alemania.

        Yo me temo que en las circusntancias actuales (con dos partidos dominantes sin ningún sentido de estado, y multitud de partidos nacionalistas favorecidos por el sistema electoral y el clientelismo autonómico), el resultado de intentar instaurar el federalismo en España no sea un estado como el alemán, sino un ‘franquenstein’ más parecido al Federalismo Asimétrico de Pasqual Maragall. Y eso como parada intermedia a la independencia de unos cuantos de los futuros entes federados.

        Existen muchos otros ejemplos de federalismo además de Alemania. Todos ellos igual de bienintencionados. Pero su historia o sus consecuencias no son, ni mucho menos, todas tan exitosas.

  4. Moncho dice:

    He entrado en la página de UPyD de Cataluña y me ha reconfortado ver que en Sant Boi de Llobregat, en el cinturón industrial de Barcelona, el partido instaló el Día de la Constitución y dos más una carpa informativa con banderas españolas, con gran éxito de público.
    El I Congreso está dando resultado pues la idea básica es que el partido sirva a los ciudadanos y no se mire el onbligo. Ese es el camino y así debe hacerse, especialmente en lugares como Cataluña donde la clase política ha sido desleal en bloque con la Constución desde el principio.

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