Los minaretes y las urnas suizas

El rechazo de la construcción de minaretes en las mezquitas suizas, decidido por el 57´7% de los votantes en un referéndum celebrado el pasado domingo en la federación helvética ha causado un gran revuelo. Primero, por lo que revela del profundo anclaje de los prejuicios y el miedo a los otros (en este caso, a los musulmanes) en un país tan civilizado como Suiza; segundo, porque el referéndum es una propuesta oportunista de un partido ultraderechista (SVP-UDC, que obtuvo el 29% de los votos en las últimas elecciones federales) que ha sabido manipular a su favor un sentimiento xenófobo cuidadosamente ignorado por la cultura oficial; tercero, porque la decisión popular podría entrar en conflicto con la propia Constitución helvética, que garantiza la libertad de cultos, y con los tratados internacionales suscritos por Suiza. Por eso algunos partidos y colectivos suizos han anunciado que piensan llevar a Suiza al Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo, pidiendo la anulación del referéndum.

El asunto presenta multitud de aspectos interesantes, y es, como nos pasa ahora a nosotros con el recurso de inconstitucionalidad del Estatuto catalán, una auténtica “piedra de toque” del estado de la democracia no sólo en Suiza, sino en general. En efecto, es muy probable que, como dicen para consolarse algunos suizos consternados, si un referéndum similar se hubiera celebrado en otros países europeos, el resultado habría sido muy parecido. Suiza no tiene la exclusiva de la xenofobia, la islamofobia, el miedo a la globalización y a cambio, la incomprensión del mundo actual ni muchos otros males que afectan a las sociedades occidentales.

Así las cosas, hay una pregunta que me parece urgente hacer: ¿es conveniente para la salud de la democracia hacer referéndums que afectan a derechos fundamentales (como la libertad de culto)? Yo creo que no, y que la democracia rara vez mejora o progresa con esta clase de “consultas populares”. El resultado del referéndum suizo ha puesto sobre la mesa las limitaciones y peligros de la democracia plebiscitaria, ese modelo que considera lo más democrático y participativo preguntar a los ciudadanos sobre toda clase de asuntos controvertidos para que sean ellos, y no sus representantes en las instituciones, quienes decidan con su voto. Por ejemplo, si las mezquitas suizas deben o no tener derecho a levantar un minarete.

Suiza es uno de los países que más recurren a la fórmula plebiscitaria, y de hecho es puesto como ejemplo por los partidarios de la democracia consultiva. La teoría viene a sostener que nada hay más democrático que recurrir al voto directo de los ciudadanos, sin mediaciones ni intermediarios, para tomas las decisiones de interés general. Así, habría que facilitar al máximo la celebración frecuente de estas consultas populares. Pero a veces pasan cosas como ésta, que la “voluntad popular” sale un tanto xenófoba o islamófoba, y que la mayoría de los ciudadanos vota decisiones que sus representantes evitan tomar y no siempre sólo por oportunismo o por debilidad, sino por sentido de la responsabilidad o por un conocimiento más profundo y reflexivo del tema.

Desde luego, es evidente que determinadas decisiones fundamentales deben tomarse por la vía del referéndum, como la aprobación de la Constitución y otras leyes fundamentales (como los Estatutos de Autonomía, en España). Pero la práctica del referéndum debería evitarse cuando se pretende preguntar a los ciudadanos sobre derechos fundamentales o cosas que afecten de algún modo a su ejercicio, como era el caso de la pregunta suiza por los minaretes –que, nos pongamos como nos pongamos, afecta negativamente al derecho de los musulmanes a ejercer su culto con la misma libertad y publicidad que los cristianos o cualquier otra confesión. Precisamente, una obligación del Estado laico es la de garantizar que las distintas religiones puedan practicarse con la misma libertad, de acuerdo con lo que establezca la ley. Así que el referéndum suizo implicaba una pregunta doble: sobre la vigencia del derecho constitucional a la libertad de culto, y sobre la laicidad del Estado. La respuesta ha sido negativa para ambos supuestos: peligros de hacer preguntas que es mejor abstenerse de hacer.

¿Y por qué no se deben hacer esa clase de preguntas, dirán los entusiastas del plebiscito? Pues básicamente por dos razones: primera, porque los derechos básicos fijados por una Constitución democrática no deben revisarse “uno a uno”, sino en todo caso dentro de una reforma global de la Constitución; la segunda, porque en una democracia de verdad las minorías, sean coyunturales o sociales –por ejemplo, los musulmanes suizos o que residen en Suiza-, deben tener la garantía de que sus derechos no serán menoscabados, conculcados o anulados por una decisión de la mayoría, sea ésta también coyuntural (por ejemplo, los votantes del partido que ha ganado las elecciones) o social. Podemos añadir una tercera razón relacionada con la prudencia y la oportunidad: es especialmente torpe o malintencionado hacer un referéndum sobre algo tan delicado en una situación de miedo colectivo, conmoción social o indignación popular. Todos sabemos qué ocurriría si se hiciera una consulta popular sobre el restablecimiento de la pena de muerte tras un atentado terrorista o un crimen sexual especialmente execrable, como la violación y asesinato de una niña: el restablecimiento del verdugo público ganaría por goleada.

Por eso mismo existen las constituciones: para poner límites a los movimientos emocionales de la opinión pública y a la manipulación de los sentimientos colectivos en la que son maestros los nacionalistas y los movimientos antisistema. Una Constitución como dios manda no sólo instaura y garantiza (jurídicamente) derechos, también asegura que no nos los podrán quitar cuando vengan mal dadas. Por eso es una mala idea, más demagógica que democrática, recurrir a la consulta popular para elidir o solucionar dilemas vidriosos. Si el voto popular de la mayoría fuera siempre el colmo de la justicia, nada habría más democrático y justo que la sentencia a muerte de Sócrates decidida por la asamblea de Atenas, ese suceso que siempre se ha considerado el no va más de la injusticia, la arbitrariedad y la demagogia. Los peores peligros, sin duda, que alberga en su interior un sistema democrático.

21 comments to Los minaretes y las urnas suizas

  • IGNACIO

    Estoy de acuerdo con el artículo de Carlos, y es muy apropiado referido a algunos problemas españoles.

  • Antonio Luis

    Personalmente veo a los referendums como a los Jurados Populares, salvando evidentemente las distancias: no todos los jurados populares pueden juzgar toda clase de juicios. Lo mismo debe ser con los referendos: no todas las leyes deben de pasar por referendos, no sólo por las razones que has apuntado, todas ellas totalmente ciertas, sino por una más: el enorme gasto que supone la organización de una consulta popular. Y me da la impresión de que el horno no está para muchos bollos.

  • IGNACIO

    Observo con sorpresa que hay quien ve con simpatía los resultados del referéndum suizo prohibiendo los minaretes y lo compara con la represión del terrorismo. A ver, supongamos que todos los terroristas de ETA sean vascos, ¿Quiere decir eso que todos los vascos son terroristas?. Es evidente que no es así. Y por desgracia, los partidarios de eliminar minaretes hacen una absurda operación que es confundir la parte con el todo. Igual que en la movilización contra el asesinato de Miguel Angel Blanco sealimos a la calle gritando “vascos sí, ETA no”, hoy toca decir “derecho a construir minaretes sí, terrorismo islámico no”. Y lo contrario es injusto, y hacerles el juego a los terroristas.

  • Juande

    Se puede o no estar deacuerdo con el resultado, pero para poder ser objetivos hay que tener todos los datos. Es cierto lo que argumenta Carlos sobre los referenda, pero no es más que estos se pueden dirigir facilmente. Con el mismo ejemplo sobre la pena de muerte, no es lo mismo preguntar : ¿Se debe imponer la pena capital por delitos de sangre y agresiones sexuales sobre personas indefensas?, que preguntar: ¿Debe el estado matar a presos?
    Por ello, es conveniente saber quién determinó la pregunta, pero sobretodo cúal era esa pregunta.

  • Criptana

    Derechos fundamentales a referendum no, pero otro tipo de decisiones, que afectan directamente a la ciudadania, sería muy sano ir consultándolas. Por ejemplo, hay un pueblo de Guadalajara que pretende se construya un cementrio nuclear en su municipio a cambio de una gran cantidad de dinero, sobre dicho tema, algo deberían poder decidir los ciudadanos de dicho pueblo.

  • alcotarelo

    Es fácil y rápido concluir que la decisión suiza es fruto de “la xenofobia, la islamofobia, el miedo a la globalización [...], la incomprensión del mundo actual” y “muchos otros males que afectan a las sociedades occidentales”. Sin embargo yo tengo mis muchas dudas de que esto sea así.

    Lo primero que debemos considerar es que edificar no es un derecho fundamental. Cualquier edificio está sometido, como mínimo a la legalidad y la normativa urbanística. Prácticamente todos los planes urbanísticos establecen limitaciones y condiciones de altura (como de edificablidad o incluso de apariencia externa). Estas condiciones que pueden parecer arbitrarias, obedecen sin embargo a la necesidad de regular la habitabilidad y confort del espacio público, tanto en lo estético como en lo funcional. La calidad de vida en un barrio de alturas y edificablidades altas (como por ejemplo el barrio del Pilar en Madrid), donde apenas llega la luz del sol a la calle y la sensación es de apilamiento puede ser agobiante, no es la misma que en desarrollos urbanísticos más espaciados o esponjados. Por otra parte, los edificios altos, por su gran visibilidad configuran muy especialmente el paisaje urbano. De modo que su regulación también se justifica desde el punto de vista paisajístico y cultural. Por tanto, construir, y especialmente en altura, no es un derecho sino una actividad que está y debe estar regulada.

    La cuestión es que en España, por motivos históricos y culturales, los templos católicos han escapado siempre a estas limitaciones en altura. En nuestros pueblos y ciudades, desde tiempos inmemoriales los campanarios, cúpulas y torres de iglesias y catedrales dominan la altura de la ciudad, escapando a las limitaciones urbanísticas impuestas al resto de los edificios, y especialmente a las de la altura. Incluso actualmente, en los nuevos barrios y desarrollos urbanísticos se siguen construyendo iglesias con torres de mayor altura que el resto de los edificios, dotadas frecuentemente con modernos campanarios electrónicos, que si se tratara de cualquier otro emisor acústico sería objeto de denuncias y protestas. ¿Cómo se justifica hoy ese privilegio?. Para terminar de cuadrarlo todo, estas nuevas iglesias se construyen frecuentemente sobre suelo público (destinado urbanísticamente a equipamientos sociales) cedido gratuitamente por los ayuntamientos.

    En definitiva, la construcción de templos religiosos (sean católicos, musulmanes o hindúes) no debería contar con los privilegios actuales, especialmente en lo referente a su altura y a la correcta utilización del suelo público.

    Pero, una vez dicho lo anterior, no podemos abstraernos de que una mezquita no tiene el mismo significado, las mismas implicaciones, ni simboliza lo mismo que un templo cristiano o de otras religiones. El derecho a la libertad religiosa, debe condicionarse siempre a que esas religiones sean respetuosas con los derechos humanos y las leyes. Y lo cierto, es que aunque parezca feo o excluyente decirlo, la verdad es que los valores sobre los que las sociedades occidentales han construido los derechos individuales nacen filosóficamente del pensamiento cristiano. Muchas otras religiones y culturas, y muy especialmente la musulmana, no comparten muchos de los principios de nuestra sociedad en lo referente a derechos fundamentales e individuales. Como por ejemplo, en todo lo relacionado con los derechos de la mujer. Por tanto, un minarete no tiene el mismo significado que un campanario, ni una mezquita que una iglesia. A este respecto considero interesante leer las reflexiones de hoy en el blog de Santiago González (http://santiagonzalez.blogspot.com/).

    Así pues, a la pregunta de si “¿es conveniente para la salud de la democracia hacer referéndums que afectan a derechos fundamentales (como la libertad de culto)?” la primera cuestión es si construir minaretes forma parte de la “libertad de culto”. Como he explicado, yo creo que no.

    La siguiente cuestión es si la libertad de culto es un derecho fundamental. Y yo creo nuevamente que no. Es un derecho pero no fundamental, pues debe limitarse a la compatibilidad de la doctrina de ese culto con nuestras leyes y valores fundamentales. Entre otras cosas, porque nadie ha conseguido establecer claramente, ni conceptual ni legalmente, cuales son las diferencias entre una religión y una secta.

    Y la última cuestión, por último, es si efectivamente se pueden someter a referéndum los derechos fundamentales. Yo creo no solo se puede sino que se debe. Y un ejemplo, lo tenemos en la regulación del aborto, que afecta al más fundamental de los derechos que es el derecho a la vida. Si no me equivoco, UPyD propone o ha propuesto precisamente someterlo a referéndum. Pues de este modo probablemente evitaríamos una ley partidista y partidaria con bastantes posibilidades de ser reformada en cuanto cambie el color político del gobierno de turno.

  • alcotarelo

    Lo que deberíamos plantearnos si es o no “conveniente para la salud de la democracia” es someter textos legislativos fundamentales (constituciones, estatutos de autonomía, etc.) a votación de forma unitaria o íntegra, bajo la presión del ‘o todo o nada’.

    Esto se ha hecho en España con la Constitución y con todos los Esttutos de Autonomía. De este modo se han instaurado cuestiones fundamentales como la monarquía o el modelo de estado (Estado de las Autonomías) sin que los ciudadanos hayamos podido pronunciarnos nunca realmente respecto a estos temas.

    En el caso de la Constitución Europea, su legitimidad democrática es aún menor, pues además no ha sido elaborada por una asamblea constituyente. Ni siquera por un parlamento elegido democráticamente (recordemos la opaca designación de Giscard y su comisión). Además, como ha demostrado la experiencia, el hecho de que se votara de forma y en fechas diferentes en cada estado también ha supuesto un déficit democrático. Pues si un estado pequeño o mediano (como España) vota que no a la constitución, las consecuencias que sufre ese país no son las mismas que para los países grandes (como Francia o Alemania) o que para los países que voten que no sabiendo que algún grande ya ha votado que no antes.

    Estos son los auténticos déficits democráticos que deberían preocuparnos, y no los referéndums.

  • anruiz55

    Buenas tardes Carlos,

    Es la primera vez que intervengo en tu Blog, aunque te he leido varias veces.

    Normalmente suelo estar bastante de acuerdo con lo que dices, pero esta vez veo las cosas de un modo algo diferente a ti.

    Si me permites, creo que haz juzgado demasido rápido de xenófoba o islamófoba la decisión del pueblo Suizo.

    El pueblo es mas sabio de lo que parece y pienso que los politicos debemos de ser humildes y no creernos poseedores de la razon

    Con la cultura musulmana existe un gran problema, y que algunos de sus principios atentan contra los nuestros:

    ¿Como podemos, por ejemplo, compatibilizar la libertad de culto en un estado laico y al mismo tiempo permitir la poligamia de la religión musulmana?.

    ¿O como podemos compatibilizar la libertad de expresión con el respeto, bajo pena de muerte, de los simbolos de una religion? Recordemos sino cuando paso aquello de las caricaturas de mahoma en Dinamarca.

    Son preguntas que no tienen respuesta.

    Al vivir en el sur tengo bastante contacto con musulmanes, y algunos son buenos amigos. Te podría contar mil anecdotas, desde una chica de la que me tuve que olvidar porque para estar con una musulmana tienes que hacerte musulman (sin embargo un hombre musulman si podría casarse con una mujer de otra religion)

    No estoy en contra de ninguna religión. Pero hay que apostar por un islamismo moderado, y dejar muy claro a todas las religiones que hay principios, como la igualdad de hombre/mujer o la libertad de expresion que no son negociables.

    Gracias

    • alcotarelo

      Lo de “apostar por un islam moderado” suena muy bonito pero no veo qué significa exáctamente ni cómo se materializa.

      ¿Qué es el islamismo moderado? ¿el de Afganistán? ¿el de Arabia Saudí?. La respuesta que más consenso generá será que la de Marruecos, Túnez o Turquía. Y la verdad es que incluso en estos países supuestamente moderados la práctica del islam supone conductas y hechos inadmisibles en nuestra sociedad, principalemente en lo relativo a la libertad de las mujeres.

      Esto me recuerda a la diferenciación que se ha hecho durante muchos años entre nacionalismos radicales o malos (ETA) y moderados o buenos (PNV, CiU…). Esta simplificación ha sido totalmente engañosa, pues el supuesto nacionalismo moderado ha hecho políticas inadmisibles (por ejemplo la discriminación lingüistica) cuando no ha coqueteado con la justificación del terrorismo (pacto de Lizarra) o directamente no ha hecho todo lo posible por evitarlo (noténse las diferencias en la prohibición de actos ‘abertxales’ por parte del gobierno de Patxi López frente a la anterior permisividad del PNV).

      Pero incluso si supieramos lo que es, no entiendo cómo podríamos los no musulmanes “apostar por un islamismo moderado”. Eso sólo pueden hacerlo los propios musulmanes. Y creo que es legítimo que la sociedad occidental les exija hacerlo si quieren venir libremente a nuestra sociedad a disfrutar de nuestros derechos y libertades.

  • mazille

    Es verdad que a todos nos gustaría disponer de todos los elementos de juicio necesarios para poder opinar sobre un tema tan complicado como este. Es verdad que la teoría nos lleva rapidamente a pensar que lo bueno, lo exquisito, lo que debe ser frente a lo que es, no deja ninguna duda en el sentido de que el resultado del plebiscito es “politicamente incorrecto”. Pero a pesar de que todos podamos estar de acuerdo en que la libertad de culto es un derecho fundamental, creo que no debemos perder de vista que muchas veces se piensa que los fines justifican los medios, y en este caso tenemos un claro ejemplo. Podríamos pensar que el permitir las construcciones de los minaretes no es más que un medio para alcanzar la supuesta “invasión” islamista y por otro que el celebrar un plebiscito es un medio para obtener el fin de conculcar la libertad de culto. Como veis todo depende del punto de vista. Aunque me adhiero al comentario de alcotarelo en cuanto se refiere a distinguir la libertad de culto dela posibilidad de construir minaretes.

  • Augusto

    Coincido con Alcotarelo.

    Las votaciones no son tan a la ligera. El ejemplo de la pena de muerte no sirve. LLevan más de un año y medio tratando el asunto antes del referendum por lo que no creo que se vote a favor o en contra por un calentón o un incidente más o menos medíatico.

    Da la impresión de que “Democracia sí pero no para todo”.

    Y por Dios, comparar el sistema democrático suizo con la Atenas de Sócrates es un verdadero despropósito.

  • Moncho

    Es cierto que existe islamofobia en Europa, pero de la misma manera que también se da, en la misma España, cristianofobia. La prueba es que mucha gente identifica ser “laico” o “laicista” con ser enemigo de la iglesia católica no como partidario de la neutralidad de los poderes públicos en materia religiosa. Otra necesidad de pedagogía social en la que UPyD tiene que emplearse a fondo.
    De todas formas, ¿puede ser un estado europeo laico/neutral ante religiones o versiones de una religión que proclamen la inferioridad de derechos de la mujer frente al hombre o el exterminio de los homosexuales? Una de las claves del resultado suizo ha sido que las asociaciones feministas han hecho campaña contra los minaretes sin importarles que el impulsor fuera o no un demagogo populista.

    • alcotarelo

      Pero también es cierto que la jerarquía católica se refugia en esa supuesta cristianofobia para oponerse a cualquier intento de instaurar una mínima “neutralidad de los poderes públicos en materia religiosa”. La victimista oposición de la iglesia en España y en Italia a que se retiren los crucifijos de los colegios públicos es un ejemplo.

    • alcotarelo

      Victimismo católico. Por ejemplo, hoy en ABC: «Comienzan con los crucifijos, y luego nos quitarán todo».

      Supongo que con “todo” se refieren a su casilla del IRPF, a la cesión gratuita de suelo público para construir iglesias y colegios religiosos, a que los planes urbanísticos establezcan excepciones a las iglesias para edificar en altura o que simplemente se haga la vista gorda. O que esos mismos colegios religiosos reciban subvenciones públicas cuando ese dinero debería destinarse a mejorar la tan necesitada educación pública. Y además, pese a recibir dinero público, los colegios concertados discriminan clamorosamente a los alumnos, provocando que solo los colegios públicos se hagan cargo de escolarizar a los niños emigrantes, que al concentrarse solo en estos colegios bajan el nivel aunque sólo sea por el problema lingüistico y de adaptación.

      De este modo, en España tenemos un magnífico sistema educativo clasista fomentado por la propia adminsitración. Si tienes mucho dinero, colegio privado. Si no tienes, pues colegio público masificado de emigrantes. Y si eres de clase media: colegio religioso concertado para evitar que tu hijo acabe en el desprestigiado sistema público, aunque tus creencias no sean religiosas.

      En esto consiste “la libertad de los padres de educar a sus hijos según sus creencias” que aduce Esperanza Aguirre para seguir cediendo suelo público y financiando colegios religiosos concertados.

      Esta separación clasista es justo lo contrario a lo que recomiendan los expertos. Que es que sin convivencia e interculturalidad en los colegios, no se puede prevenir el racismo, ni aunque les des a los niños todas las charlas teóricas que quieras:

      http://www.elpais.com/articulo/sociedad/base/visceral/racismo/resistente/educacion/elpepusoc/20090109elpepisoc_5/Tes

  • JL

    Estoy de acuerdo con usted en que, a veces, ciertas decisiones no deben ser tomadas por referéndum, ya que en el resultado puede haber razones emocionales o simplemente, falta de conocimiento sobre lo que se vota.
    Aún así, me gustaría hacer hincapié en que, en el caso de Suiza (donde vivo actualmente) no es el gobierno quien pregunta a los ciudadanos, sino los propios ciudadanos son quienes crean la iniciativa; basta con recoger 100.000 firmas apoyando una cierta proposición para que se celebre una votación popular (como llaman aquí). Se suelen celebrar varias por año, y muchas veces la mayoria de los partidos aconsejan votar en contra de lo que al final sale, como en el caso de los minaretes.
    Sin embargo, me atrevería a decir que este sistema, la democracia directa, a pesar de sus desventajas es el mejor de los que existen en el mundo, si este sistema existiera en España, mucho de los temas de los que discutimos serían simplemente decidios por mayoría popular, sin polémicas y pudiéndo dedicar la atención y los esfuerzos a otros temas que lo necesiten.

  • 1787

    Estimado Carlos, estoy en desacuerdo con su comentario por tres razones:

    1- El resultado del referéndum no refleja xenofobia, hay pocos países con tan alto porcentaje de inmigrantes, ni racismo,buena parte de los musulmanes suizos son europeos, es reflejo de que lo electores suizo han entendido la anecdóctica pregunta sobre los minaretes como una pregunta sobre la influencia del Islam en su sociedad, y la respuesta ha sido, no
    Las sociedades europeas no tenemos la obligación de soportar su islamización, tal y como nos recomendaba Tariq Ramadán en El Mundo el pasado martes, debemos oponernos a ella, el Islam no es sólo una religión, es una ideología totalitaria de base religiosa incompatible con la los valores occidentales, ¿o es que acaso alguien piensa que nuestras sociedades seguirián siendo democráticas con una mayoría de población musulmana practicante?
    En este sentido es muy ilustrativo el resultado de la pregunta ¿es compatible la democracia con el Islam? en la muy moderada Webislamhttp://foro.webislam.com/showthread.php?t=2816

    2- La libertad de culto no es más que el derecho de libertad ideológica en el ámbito de las creencias religiosas, pero del mismo modo que no consideramos que todas las ideologías sean iguales, no podemos considerar a todas las creencias religiosas iguales, por ello la labor de un estado laico no consiste en tratar a todas por igual, sino garantizar a todos los individuos una libertad absoluta en sus ideas ideológicas y religiosas, pero sin que ello implique un mismo trato por el estado en la vida pública de las diferentes ideologías y creencias religiosas.
    No podemos considerar al mismo nivel los símbolos y tradiciones cristianas -siendo el cristianismo una de las parteras de Occidente- que trascienden la fe individual y son parte de nuestra cultura común, en la cual los inmigrantes deben integrarse, que los de raigambre islámica.
    Rosa Díez lo explicó muy bien en su entrevista con Federico Jiménez Losantos en LD el día 22 de enero de 2009 : “la laicidad es el respeto a las religiones que sean respetuosas con el Estado de Derecho porque algunas no lo son. Las que lapidan mujeres no lo son”, cuando FJL le pregunta si se refiere al Islam, responde: “Es evidente”.
    http://www.libertaddigital.com/…/rosa-diez-y-upyd-respetan-todas-las-religiones-excepto-las-que-lapidan-mujeres-1276348911/

    3- Uno de los signos de identidad de UPyD es la regeneración democrática que debe pasar por el acercamiento de los ciudadanos a la política.
    Uno de los mayores males de nuestra vida democrática es la presencia de una casta política anclada en los políticamente correcto y con un cierto aire de superioridad intelectual tendente a un neo despotismo ilustrado que mira con recelo la directa expresión popular tanto dentro como fuera de los partidos políticos
    Los resultados son evidentes, dejando a un lado la corrupción, producto de su relación con otras castas, como la económica, podemos fijarnos en el disparatado desarrollo autonómico, resultado no de la voluntad del pueblo, sino de los intereses de su casta política, el estatuto catalán de 2006, al que los subvencionados períodicos catalanes hacían símbolo de la dignidad de Cataluña, sólo fue votado por menos del 50 % catalanes.
    Hay pocos países donde la prohibición del mandato imperativo sea tan tenue como en Estados Unidos ni donde las consultas populares, en todo tipo de ámbitos, tan frecuentes, quizás esto explica que, a diferencia de las partitocráticas democracias europeas, nunca haya corrido peligro su sistema democrático.

    Un saludo para todos los lectores de su blog y muy especialmente para todos aquellos que pusieron en marcha este ilusionante movimiento político.

  • orissos

    Estimado Carlos,
    Es la primera vez que me meto en su blog y lo he hecho con el convencimiento de que algo bueno tenía que aportar. Al fin y al cabo, voté a UPyD y sólamente la idea de regenerar la Democracia que proponen me invita a seguir leyendo y escuchando más a Uds. Gracias.

    Ahora bien: NO estoy de acuerdo para nada con su forma de atender la Democracia y eso me está asustando.

    1.- Su oposición a la Democracia plebiscitaria no es otra cosa que el temor a que el Pueblo, la Sociedad quite la parcela de poder a los políticos, esto es, a aquellos representantes que, por pragmatismo, se eligen para resolver la convivencia del día a día.

    2.- Otra cosa es que los referenda sean ley por el mero hecho de que una mayoría venza a otra minoría. Tiene que haber unos mínimos de representatividad de la población preguntada. Así no se le puede llenar la boca a nadie de que el Pueblo ha decidido aprobar nada porque si no vota es porque no le interesa. Ergo, el estatuto de Cataluña sólo representa a los que lo han votado no a la sociedad catalana. Ergo, si los Suizos tienen miedo es porque lo sienten, no porque se lo inventen.

    3.- La sociedad la construímos los que la formamos y lo menos malo es que todos convivamos en paz. Por tanto, estamos totalmente legitimados para decidir hacia dónde vamos y hacia dónde no queremos ir.

    4.- El Islam es una religión de sociedad integral. Es un sistema moral, judicial y político que no ha reflexionado internamente, como la religión católica, acerca de la separación Religión/Estado. Por tanto, no juega a las mismas reglas que la Democracia. Es perverso y suicida decir que la Democracia debe tolerar comportamientos y proselitismos que en su debido momento se utilizarán para aniquilar la propia Democracia.

    5.- Lo que Ud. denomina “miedo y xenofobia” se llama “percepción de cambio del modelo social progresivo y continuado”. Hay suficientes argumentos demográficos y estadísticos como para pensar en que se trata de un proceso de involución social de las democracias Occidentales frente a una inmigración descontrolada.

    Acabo. Por favor, no se conviertan en otros políticos del montón y escuchen a su Pueblo antes de que dejemos de confiar en UPyD. Que este blog sirva para escucharnos, no para complacernos.

  • inaki

    Cualquier tema relacionado con el Islam en Europa es lo suficientemente importante, por su gravedad, como para ser consultado de forma directa al conjunto de los ciudadanos. La amenaza islamista se cierne sobre nuestras cabezas y cualquier metodo democrático de ponerle freno debe ser bienvenido. No es el momento de la “progresía rampante” sino de las decisiones firmes.

  • mercedes

    Cuando viajo a un país de religión musulmana mis derechos como persona procedente de otra cultura se ven sistemáticamente menoscabados, anonadados. ¿ Me estás diciendo que soy facha porque quiero que se me respeten en mi propio país ? Prefiero no continuar.

  • Lorenzo

    Islamofobia no sé, pero miedo al Islam, todo…

    A lo mejor al señor Gorriarán le suena todo esto:

    11S, atentados de Londres y Casablanca, asesinato de Theo Van Gogh, caricaturas de Mahoma en Dinamarca, amenazas a Ayaan Hirsi Ali y a Rushdie…

    No hay un sólo estado musulmán democrático.
    Los musulmanes no se integran en ningún país; son los anfitriones los que se deben adaptar a sus costumbres, algunas incompatibles con un sistema democrático: sumisión de la mujer, confusión entre poder político y religioso…

    Es lógico que los suizos no quieran volver a la Edad Media. Seguramente, al votar, algunos tendrían en mente estas palabras del presidente de Argelia, Boumedienne, en 1974:

    “Un día millones de hombres abandonarán el hemisferio sur para irrumpir en el hemisferio norte. Y no lo harán precisamente como amigos. Porque irrumpirán para conquistarlo. Y lo conquistarán poblándolo con sus hijos. Será el vientre de nuestras mujeres el que nos dé la victoria“.

    Un saludo.

  • rubenOv

    Quiero, en primer lugar, felicitar al usuario alcotarelo. Sus aportaciones me resultan intelectualmente estimulantes.

    En este comentario de Carlos observo la candidez e ingenuidad con que UPyD aborda cierto temas, a pesar de que a mi juicio es la mejor opción política del momento. Sólo desde un pensamiento postmoderno, desde el relativismos más radical, se puede ignorar que el islamismo constituye un foco de problemas y conflictos para con los valores occidentales.

    Yo sí creo que existe un islamismo moderado, pero también existe un islamismo fundamentalista (y no son cuatro gatos). En este sentido quizás cabe apostar por un islamismo moderado pero ¿qué significa eso? Lo que yo creo es que el conflicto islamismo(fundamentalista) y occidente, conflicto que no niega ni el más optimista de los europeos mínimamente informados, se libra precisamente en el terreno del islamismo moderado. El islamismo fundamentalista trata de implicar a todo el islamismo en la yihad y occidente no puede ignorar esa realidad. La única forma de poner al islamismo moderado de nuestro lado es integrarlo, y para integrarlo precisamente lo oportuno es acercar a los musulmanes a nuestros valores occidentales, lo que no se consigue construyendo mezquitas y monumentales centros de congregación de personas para la difusión de una visión del mundo difícilmente compatible con el nuestro. Precisamente la integración pide la dispersión, no la concentración (guetos). Por eso lo prudente sería reducir la proliferación de símbolos islámicos y favorecer centros de oración pequeños y modestos. La laicidad promueve desde siempre una forma más bien discreta y privada de vivir la religiosidad. Dicho de otro modo, la moderación no se puede considerar como un factor intrínseco de los musulmanes, porque ya sabemos que las derivaciones fundamentalistas existen y que además éstas tratan de contagiar al islamismo no yihadista. La moderación quiere ser destruida por ciertas facciones del Islam, y ante esto nuestro deber, a través de medidas institucionales efectivas y firmes, consiste en impulsar y promover una visión política y cívica (frente a la teocrática y religiosa) entre la población musulmana. Si islamismo moderado significa algo es que ese islamismo es integrable, pero ¿qué significa integrar? A mi juicio, no significa desentenderse y confiar en que la integración se produzca espontáneamente.

    Esa filosofía “liberal” de desentenderse ante asuntos como la proliferación de símbolos islamistas sólo esconde la irresponsabilidad política de quien ante los problemas prefiere mirar para otro lado. No es la primera vez que Europa quiere ignorar los problemas, y en el pasado ya lo pagó muy caro.