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El follón montado en torno al nuevo Estatut de Catalunya era perfectamente previsible, y de hecho fue previsto por muchos de nosotros. La irresponsabilidad manifiesta de Zapatero, un trilero de la política; el auge del pensamiento único nacionalista en Cataluña, promovido por un establishment incómodo con la democracia; la chapuza constitucional de que no exista un recurso previo de inconstitucionalidad para las leyes orgánicas (fuimos el primer partido que puso su implantación en el programa y que lo llevó al Congreso de los Diputados); la puesta de la administración de justicia al servicio de los partidos, cuya máxima expresión es la incompetencia e inoperancia del Tribunal Constitucional; la ambigüedad y oportunismo del PP al aprobar en otros estatutos de autonomía lo que ha recurrido en el catalán (como la “cláusula Camps” del estatuto valenciano), dando así razones a quienes claman que los catalanes son discriminados porque se les niega lo que se aprueba [...]
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Por lo que leo, uno de los comentarios más comunes sobre el resultado de nuestro Congreso –me refiero exclusivamente a los dignos de consideración, no a los denuestos y berridos- es que UPyD es un partido sin ideología. Algunos lo dicen en tono crítico, insinuando cierto oportunismo, y otros con simpatía, aunque me da que no les parece menos oportunista en el fondo: “centro posmoderno”, escribía al respecto un columnista. Sin embargo, es un hecho que nuestro partido ha avanzado mucho más que los grandes en la definición de sus ideas centrales. En el Congreso hemos definido lo que entendemos por laicismo, progresismo y transversalidad, por ejemplo, y adelantado que el Estado constitucional en el que pensamos como alternativa al actual guirigay insostenible es un Estado de corte federal, parecido al alemán. Lo mismo cabe decir de la política económica y educativa. Y por supuesto, los nuevos Estatutos dibujan un tipo de partido [...]
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España es un país muy preocupado por la corrupción, sobre todo por su adecuado reparto. ¿Qué hay que hacer para entrar en el circuito de la mordida, la comisión, la prebenda y el trozo de tarta? Muchos piensan que meterse en política, con preferencia política municipal, creencia que no carece de firmes fundamentos empíricos. Sin embargo, es un punto de vista estrecho, pues el despliegue y maduración de las corruptelas ya permite enriquecerse ilegalmente presidiendo distinguidas entidades como el Palau de la Música, la Fundación-Museo Balenciaga o el Museo Guggenhein. Que no se diga: la corrupción no es sólo ya cosa de políticos y acólitos, sino de gestores culturales; no sólo del sur marrullero de andaluces y valencianos, sino del severo norte burgués de vascos y catalanes. Así que si usted, atento lector, no ha sido todavía tentado por la corruptela, no pierda la esperanza: puede tocarle tarde o temprano.
El [...]
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Además del Imperio soviético, con el Muro de Berlín se fue al traste la ingeniería social como proyecto político viable, racional y decente. El llamado “socialismo real” (el de los Estados así autodenominados) fue, desde un punto de vista a lo Deng Xiaoping, un experimento extraordinariamente efímero: poco más de ochenta años desde que Lenin llegó a San Petersburgo. En términos históricos, muy poquito. Sin embargo, su relevancia ha sido grande, pero más por los fracasos que los éxitos. El fracaso global del “socialismo real” lo ha sido también del experimento político, es decir, de la creencia en que un sistema político ideal puede erigirse sobre principios supuestamente científicos o filosóficos (los del materialismo histórico y la dialéctica materialista en los países socialistas): la antigua visión de Platón. Y desde luego, de los diversos experimentos ulteriores derivados de esa creencia básica en que una nueva sociedad y un nuevo hombre pueden ser concebidos [...]
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Se cuenta que cuando Deng Xiaoping visitó Francia durante el 200 aniversario de la revolución francesa, fue inevitablemente preguntado por la influencia universal del aquel gran suceso. El prudente político chino pensó un par de segundos y contestó algo así: “es difícil decir si ha tenido mucha influencia o no; doscientos años son muy pocos para saberlo”. Careciendo de la oriental e irónica parsimonia de Deng, medio mundo medita estos días sobre los hechos berlineses ocurridos hace tan sólo dos décadas.
¡Y cómo no reflexionar sobre el significado de la apertura del Muro de Berlín, 20 años ha! (y parece que fueron muchos más). Con el afrentoso “muro de protección antifascista”, que tal era su cínica denominación oficial, cayeron otras cosas. En primer lugar, el megalómano experimento con la historia puesto en marcha por Marx y Engels. En segundo lugar, el viejo prejuicio según el cual los grandes cambios de régimen [...]
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El proyecto de ley para regular el aborto que ha presentado el gobierno de Zapatero en el Congreso de los Diputados se titula, con escaso amor a la concisión, Proyecto de Ley Orgánica de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo. Popularmente, es la Ley del Aborto. Sin duda dará que hablar, pero mucho me temo que más por sus aspectos más superficiales y chocantes que por algunas cuestiones de fondo dignas de atención. Y no porque algunos aspectos chocantes no tengan fondo, que lo tienen. Por ejemplo, que el proyecto contemple que las menores de dieciséis años puedan abortar –en los supuestos que despenaliza la ley, por supuesto- no sólo sin la autorización de sus padres o tutores legales, sino sin su conocimiento: la menor no tendrá ni que informarles si considera que hacerlo provocará un conflicto. Es decir, que la misma chica a la que se le [...]
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