Esta entrega podría titularse mejor “Y los inconvenientes del federalismo vergonzante”. ¿Que por qué?: pues porque el llamado “Estado de las Autonomías” no es en realidad otra cosa que una mala federación. Un Estado federal caótico porque está mal constituido, mal organizado y peor denominado. En palabras de José Tudela Aranda en su reciente obra El Estado desconcertado y la necesidad federal (pg. 260): “Es cierto que poco hay que impida calificar al actual Estado español de federal. Desde la descentralización, nuestro Estado supera con comodidad el contraste con las caracterizaciones clásicas del estado federal. Más allá de la no descentralización del Poder Judicial, circunstancia no presente en todos los estados federales o de la retórica sobre la soberanía de los entes subestatales, lo cierto es que el llamado Estado autonómico español tiene un grado cualitativo y cuantitativo de descentralización que sólo lo puede acercar (…) al Estado federal. Ahora bien, si un examen ponderado de nuestro modelo de Estado suscita pocas dudas sobre sus condiciones federales, ninguna de las formaciones políticas ha asumido esta caracterización. Ello es importante porque de esta indefinición política, de éste no asumir la realidad, se acaban desprendiendo consecuencias que sólo pueden calificarse como negativas. Negativas especialmente para aquellos que desean un reforzamiento del Estado como estructura del poder público.”
Siguiendo el argumento de José Aranda –compartido por muchos juristas y politólogos españoles-, el problema no es si la fórmula federal nos conviene o no, sino que España ya es, de facto, un federación, pero mal articulada y, además, vergonzante. Tanto que para disimular ha adoptado el absurdo eufemismo de “Estado de las Autonomías”. Y del mismo modo en que el Estado de derecho es manifiesta y urgentemente mejorable, tenemos que mejorar con urgencia el extraño federalismo de hecho surgido de la Constitución del 78.
Ese innombrable Estado federal español está mal articulado y sumido en eterna provisionalidad porque, como hemos visto, la Constitución del 78 dejó abierta, sometida a la negociación entre partidos, la transferencia ilimitada de competencias que deberían ser exclusivas del Estado, es decir, federales. Tenemos una federación que, al carecer de un horizonte de cierre de la estructura territorial, se está convirtiendo en una confederación inviable. Una confederación con los males de la asimetría, la desigualdad y la confusión sobre soberanía nacional y competencias delegadas del Estado donde es posible imponer por la puerta de atrás la bilateralidad entre una comunidad y el resto del país, como establece el Estatuto catalán. Así pues, nuestro problema no es si federación sí o no, sino que las principales fuerzas políticas y el establishment se niegan a afrontar en público el problema de fondo: que es imprescindible una reforma de la Constitución que cierre el modelo territorial, restaure las reglas de juego de la democracia y restituya al Estado su papel de poder público.
Creo que tenemos argumentos de sobra para llegar a la conclusión de que no se trata tanto de una Constitución federal de nueva planta, cosa que no propongo, como de reformar la Constitución existente, comenzando por restaurar el rigor y la precisión del léxico constituyente. Es decir, comencemos llamando a las cosas por su nombre: del mismo modo en que una mujer con hijos se llama “madre”, un Estado unitario altamente descentralizado se llama “federación”. A partir de este imprescindible reconocimiento de la realidad y del nombre de las cosas reales, podemos comenzar a discutir cuáles serán las competencias exclusivas del Estado, es decir, las competencias federales, y cuál sería el margen de capacidad legislativa y financiera de las comunidades autónomas; sería posible restaurar el muy deteriorado principio, hoy irreconocible, de que en caso de conflicto la ley general del Estado, o ley federal, prevalece siempre sobre la autonómica; sería posible establecer sobre bases mucho más sólidas los principios de igualdad y libertad de todos los ciudadanos españoles con independencia de la comunidad donde residan, etc.
¿Sería la panacea, el remedio milagroso a todos los males del país? Pues claro que no, pero nos libraría de algunos problemas constitucionales que impiden abordar problemas tan actuales como la crisis y el cambio de modelo productivo, el buen funcionamiento de servicios básicos como sanidad, justicia o educación, la financiación de los partidos y la corrupción consiguiente, etc. Uno se queda atónito cuando se desaconseja el modelo federal recurriendo a los problemas derivados de las diferencias legislativas y administrativas internas de Estados federales como Estados Unidos, Canadá o Alemania (o Suiza, que ha pasado de ser una confederación teórica a una federación práctica), como si en España no sufriéramos algo peor: la existencia de cinco haciendas y dos sistemas de financiación que pronto serán 17, como ya hay 17 sistemas educativos y sanitarios, y varios mercados laborales fraccionados para según qué profesiones.
En resumidas cuentas, que el problema no es si federalismo sí o federalismo no, porque de hecho nos gobernamos por una variedad propia de ese sistema pero de mala calidad, sino de cómo mejorar a fondo este sistema federal. Propongamos un gran debate nacional sobre cómo reformarlo para tener un buen Estado federal. Y para empezar, que no se avergüence de serlo. Hay que sacarlo del armario y echarle un buen repaso. Y somos el único partido que puede hacerlo.





#1 by Augusto on 29 Octubre 2009 - 11:07 am
Sigo como al principio. No necesito el federalismo.
Todas las ventajas se pueden recoger en el Estado de las Comunidades sin necesidad de confundir con federalismos.
Saludos,
Augusto
http://entrevyv.blogspot.com
#2 by spes on 29 Octubre 2009 - 11:15 am
Completamente de acuerdo. Considero que el rechazo que ha provocado en muchos afiliados a UPyD la mención del federalismo en la ponencia se explica precisamente por el federalismo vergonzante que aquí criticas. He comprobado que, una vez que explicas que el sistema consagrado en la Constitución es el de un Estado Federal desordenado, abierto y en permanente negociación, que nos lleva a modelos confederales, o simplemente al desastre, se entiende perfectamente por la mayoría y no resulta difícil asumir llamar a las cosas por su nombre y mejorarlas. Por lo tanto, no es disparatado abrir ese debate nacional. Solo se requiere un poco de cultura política y explicaciones claras. Si algo echo de menos es una crítica más dura a los constituyentes que, en el título VIII, no se lucieron precisamente.
#3 by ANGELITO on 29 Octubre 2009 - 12:00 pm
Los constituyentes en el título VIII fueron unos “chirigotas” de los nacionalistas y víctimas de que todo lo que no fuera dar competencias a éstos era “fascismo”.
En esa época llevar la bandera de España se consideraba un “pecado” y era de fascistas.
Me gustan estas ideas federales ya que son las que siempre he tenido, pero no había gente que las compartiese, ahora veo que hay gente que piensa igual que yo.
#4 by Miguel de Pamplona on 29 Octubre 2009 - 1:46 pm
Buenos días:
A mi el hecho de proponer un estado federal en España, tal como lo propone Carlos, me parece como hacer un diagnostico acertado de una enfermedad y recetar la medicina adecuada. Demuestra conocer al enfermo y conocer su mejor remedio
#5 by alcotarelo on 29 Octubre 2009 - 2:29 pm
Es un grave error que UPyD defienda oficial y publicamente el federalismo como forma de organización del Estado:
1.- Lo que el común de los votantes entendederá por “federalismo”, será aumentar más aún las competencias autonómicas y adelgazar más aún el Estado, que es justo lo contrario de lo que pretende UPyD.
2.- Transformar el Estado de las Autonomías en un Estado Federal requería modifcar los artículos 1 y 2 de la Constitución (http://www.cepc.es/rap/Publicaciones/Revistas/6/REDC_036_071.pdf, pág 74).
Es más explicable y comprensible electoralmente, y fácil desde el punto de vista legal, defender simplemente que haya una serie de competencias (sanidad, educación, ejército, justicia, relaciones internacionales, parques nacionales, normativa y reglamentos técnicos…) que sean competencia exclusiva del Estado e instransferibles a las CC.AA.
#6 by ramon on 29 Octubre 2009 - 3:45 pm
Mis felicitaciones alcotarelo. En pocas palabras has definido el pensamiento del 90% de nuestro electorado y militancia, sobre el asunto que plantea Carlos.
Creo ademas, que introducir un debate de este calado en el partido, es democrático, legítimo pero absolutamente irresponsable, máxime cuando entre todos, estamos construyendo un modelo de partido que satisfaga a todas las sensibilidades.
Compañero Carlos, sin tapujos. Dedicaré en la medida de mis posibilidades, posponer el debate que nos plantea para dentro de un par de años. Mientras, intentaré convencer a mis compañeros delegados, que no respalden la misma en el próximo congreso.
P.D.- ¿Sería posible que tu inteligencia y talento lo dedicaras a lo que realmente preocupa a los ciudadanos?. Por si no te has enterado es la crisis.
#7 by Sevase on 29 Octubre 2009 - 3:48 pm
Correcto Sr. Gorriagán, en todo correctísimo, y no se si entender esta exposición como un ataque al federalismo o una defensa.
Me explico y le cito.
“porque el llamado “Estado de las Autonomías” no es en realidad otra cosa que una mala federación”
Entonces si ya tenemos una mala federación ¿para que crear otra?
Ah bueno que esta nuestra Federación si seria la buena, o muy buena, o muy muy buena, pero y ¿Cuál es el grado de federaciones buenas y malas?
ah¡¡, es verdad que nosotros la llamaríamos por su nombre Federación, en vez de estado de autonomías.
Creo que hay no esta la solución, sin embargo como bien dice, no se trata de cómo llamarlo, (y vuelvo a citarle) “sino de cómo mejorar a fondo este sistema federal.” y de cómo cerrarlo.
Yo lo tengo claro, ya lo decíamos en nuestros eslóganes, “recuperacionismo” de competencias por parte del estado, y modificación o uso a favor del estado de la constitución actual. De manera que se cierre el modelo autonómico o federal actual.
#8 by Juanillo on 29 Octubre 2009 - 7:18 pm
Para Augusto:
más que confundir con federalismo, este Estado autonómico actual se confunde con un estado confederal que en UPyD y en el resto de la sociedad nadie quiere.
Para Alcotarelo:
¿por qué habría modificar los artículos 1 y 2? si acaso habría que modificar los artículos que atañen a las competencias exclusivas del Estado y a las que atañen a las de las CC.AA, es decir los artículos 148, 149 y 150.
además ti dices lo que la gente entendería por federalismo cuando es confederalismo, además de que federar es unir y sería racionalizar el estado autonómico actual, devolviendo las competencias que debería tener el Estado como poder público que es, porque no dudes de que cuando eso se plantee a la sociedad, todos los partidos nos acusarán de centralistas cuando no lo somos, y lo que menos quieren los nacionalista es un estado federal, porque eso sería igualar, federar, unir, en resumidas cuentas, no dar satisfacción a la asimetría y bilateralidad que éllos desean.
Para Sevase:
aquí no se habla de establecer otro modelo, sino de reformar el existente y llamarlo por su nombre.
en conclusiones generales, veo que algunos de vosotros creéis saber lo que piensa el resto de afiliados o votantes, cuando cada uno debería hablar en nombre de uno mismo, aunque respeto vuestras opiniones y me alegra compartir ideales con vosotros.
#9 by expectante on 30 Octubre 2009 - 12:33 am
Pero, ¿realmenta tiene alguna ventaja el federalismo? ¿acaso no se puede pervertir el federalismo cooperativo de intensidad media, es decir, el federalismo bueno, como se ha pervertido hasta la nausea el estado de las autonomías? ¿el que la palabra “federal” suene bien y superprogre es motivo suficiente para que tenga que figurar necesariamente el la ponencia política? ¿no sería mejor volver a un estado unitario donde las cosas se llamen por su nombre y todo esté muy clarito? Alguien debería decirnos en qué es mejor el estado federal que el estado unitario, porque no se ve por ninguna parte.
#10 by Alekhine on 30 Octubre 2009 - 3:06 pm
El verdadero problema es que los dos grandes partidos, PSOE o PP, están condenados a formar mayorías parlamentarias mediante alianzas con los partidos nacionalistas periféricos, que ponen un alto precio político a su apoyo reclamando la transferencia de más competencias, recursos e inversiones del Estado y, por la vía encubierta de las reformas de Estatutos de Autonomía, de la asunción tácita de una reforma de la Constitución favorable al nacionalismo separatista. Un proceso impuesto por la vía de los hechos consumados, ante la pasividad o parálisis de instituciones que deberían impedirlo, en particular el Tribunal Constitucional, sin debate parlamentario suficiente y burlando el precepto de la reforma constitucional (arts. 167 y 168 C.E.)
Es, pues, un problema de debilidad política de los partidos mayoritarios, que han permitido que se vulnerasen preceptos constitucionales con el Vº Bº del TC.
UPyD, en un primer momento, está llamada a ser la fuerza correctora de este desequilibrio, y no debe acomodar su estrategia a futuros eventos autonómicos.
Dónde situamos y cómo relacionamos entre sí conceptos como “soberanía” y “poder constituyente”; esa es la cuestión.
Pero, Carlos, ¿sería uniformemente entendida por todos?. Esa es la cuestión.
Por otra parte, pacto constitucional ya lo hubo, ¿sería posible ahora?. Creo que no.
Yo, al menos, lo veo así.
#11 by manueljjg on 30 Octubre 2009 - 7:55 pm
creo que toda esta discusión es inútil, ¿Estado Federal o Estado Autonómico? querer llevar esta discusión a las cortes es como pedirles que financien un viaje al sol. No, no es una tontería lo que digo, por que hasta que no se consiga que se cambie el sistema electoral y partidos como UPyD tomen su puesto en el congreso y los nacionalistas pierdan el poder de la pinza, nada de esto será posible. Yo abogo por no malgastar fuerzas con temas que están detras de un muro que de momento no podemos saltar, creo que la lucha debe centrarse en cambiar el sistema electorar por uno justo y eso allanará el camino para el resto de cambios.
#12 by Miguel de Pamplona on 30 Octubre 2009 - 8:20 pm
Estoy convencido de que los ciudadanos españoles entenderán perfectamente una propuesta política que proponga un estado federal. Podrán votar o no a ella, sin más. Sin enfados. Otra cosa sera la clase política, que acusara de incendiario a quien tenga la osadía de proponer la opción.
#13 by Adrian on 31 Octubre 2009 - 11:25 am
Estimado Carlos yo no soy partidario de que nuestro partido incluya dicho término en su futura ponencia política.
En primer lugar como estudiante de derecho le doy gran importancia a las palabras puesto que cuando hablamos de normas ninguna palabra es gratuita y todas conllevan consecuencias, el término “federación” del latín “fœdus” significa pacto, pero no pacto entre personas sino pacto entre entes territoriales. Es decir en la teoría federal primero están los estados y luego se juntan para formar la federación, solo es la teoría y hay estados como México que pasaron de ser un estado unitario a uno federal por modificación constitucional.
Pero al darle el nombre de federal lo que se hace es conceder parte de soberanía a los estados que conforman la federación, federal es el término opuesto a unitario, término que habla de que la soberanía es única (ya sea el parlamento en Reino Unido, o popular como en España). Todo estado federal tiene la soberanía compartida entre los estados y la federación, aunque esto es algo sumamente teórico tiene su importancia para la versatilidad de la organización territorial de un estado. Una vez se declaran cuales son los estado de la federación unirlos, dividirlos o reestructurarlos para ofrecer la mejor estructura administrativa a los ciudadanos se complica enormemente, puesto que el término federal le otorga el propio derecho a existir al tener esa soberanía, mientras que en un estado unitario descentralizado es el estado central, el de todos los ciudadanos, el que permite la creación de entidades territoriales menores para gestionar mejor las necesidades de los ciudadanos.
Es cierto que la ponencia política habla de estado federal pero con soberanía unitaria puesto que defiende que sea el pueblo español o conjunto de los ciudadanos españoles el único soberano, esto ya es reinventar el término federal, al menos para los profesores de Ciencia Política de la Universidad Autónoma de Madrid.
Tampoco se habla de estados sino de comunidades autónomas, lo cual podríamos decir que sigue el modelo argentino (donde son llamados provincias).
Los ciudadanos, tanto los del partido como el resto, en nuestra gran mayoría no queremos meternos en discusiones terminológicas que en nada modifican nuestros planteamientos de fondo, la gente entiende mucho mejor que digamos “Queremos un Estado fuerte con competencias exclusivas como educación y que todas las CCAA sean iguales” a que digamos “Queremos un Estado Federal de Intensidad Media Cooperativo, pero con CCAA, sin estados, y con soberanía única”, lo cual suena bastante más lioso.
Para concluir quiero aludir a nuestro lema “LO QUE NOS UNE”, eso es precisamente lo que debe ser Unión Progreso y Democracia, un partido que aglutine a todos los que queremos un estado fuerte con las competencias que le corresponden y que todas las CCAA estén en situación de igualdad y como se está comprobando el intento de ponerle al modelo que defendemos la etiqueta de federal es precisamente “LO QUE NOS DIVIDE”, concentrémonos en lo importante, en el fondo y no nos liemos en las etiquetas.
#14 by CitizenPepe on 31 Octubre 2009 - 11:52 am
Por lo leído al pie de éste y los previos artículos de Carlos creo acertar si digo que todos estamos de acuerdo en las causas de nuestra actual crisis de estado: indefinición territorial y política de la Constitución que ha sido aprovechada por los separatistas -con ayuda del régimen electoral franquista y la estupidez de algunos presidentes- para generar un modelo de país insostenible: desigual, insolidario y educado de espaldas a la realidad.
La causa subyacente, a mi humilde modo de entender, reside en la inercia intelectual que provocó el franquismo, o mejor dicho, la huida del franquismo. Tanto ansiaba este país en eliminar esa tara que dimos por buenas premisas que no eran si no franquismo con piel de cordero: separatismo vasco y catalán. Esa inercia ideológica fue la que hizo, por ejemplo, que eta gozara de la simpatía de la sociedad y el periodismo en general hasta bien entrados los ochenta, o la que provocó algunas sentencias del Constitucional que hoy padecemos.
¿Y la solución? La solución es una incógnita. Todos los afiliados de UPyD, estamos de acuerdo en lo básico: hay que rescatar educación, sanidad, y justicia del pozo sin fondo que es el autonomismo desbocado que rige hoy en día. Hay que eliminar la falaz e infame bilateralidad gobierno-autonomías y eliminar la discriminación -constitucional y de facto entre CC.AA.- Muchos estamos de acuerdo en que para que eso sea posible es preciso enmendar nuestra constitución.
Pero creo que en este discurso obviamos algunas circunstancias que deberíamos tener en cuenta:
1º Las ponencias del I Congreso, y en concreto la política, no se hacen para esculpirlas en un obelisco. Son documentos para el planteamiento de nuestro futuro operativo. Para plasmar nuestro punto de partida ya tenemos el manifiesto. Cualquier enmienda que se proponga debe redactarse con este precepto siempre en mente: lo que escribamos condicionará nuestro comportamiento y debe ser lo suficientemente flexible como para poder sortear las circunstancias.
2º Nuestra propuesta no se verá plasmada, en el corto-medio plazo, en el ordenamiento jurídico-constitucional sin una negociación multipartita con el acuerdo necesario de los dos (todavía) grandes partidos. Es por este motivo que, para el éxito de nuestros objetivos, sería conveniente que nuestra propuesta no esté mal vista -no provoque rechazo a priori- por una mayoría del resto de fuerzas políticas.
Es en este contexto en donde creo entender el planteamiento de Carlos. Yo por lo menos así lo veo, y encaja.
Si aceptamos que el diseño del estado descrito por CMG está en lo esencial hecho para combatir los problemas que todos vemos de forma evidente, esta discusión se convierte en un mero problema semántico (que no por ello carece de importancia).
¿Qué importancia tiene llamarla federal o autonómica? Pues según unos, el hecho de romper (léxicamente) con la definición constituciónal del 78 abre la puerta a otras rupturas, estas ya políticas, que son precisamente lo contrario de lo que deseamos. Mientras que por otro lado, algunos (entre los que me incluyo yo mismo) vemos que las cosas han ido ya demasiado lejos y que el estado federal está ya implantado “de facto” pero no de “iure” y no hay peor situación posible en este punto. Llamar federal a nuestro estado, según este punto de vista, es llamar a las cosas por su nombre.
Pero insisto en remitirme a los dos puntos anteriores por que son los que me hacen inclinar el fiel de la balanza a favor del planteamiento de Carlos. Intentaré ser breve reduciendo los planteamientos posibles de actuación a tres:
Involucionista (sin tintes peyorativos): hay que retroceder en el planteamiento constitucional hasta el punto en que se den las circunstancias de igualdad de derechos de todos los ciudadanos. Si es preciso reformando la constitución y derogando leyes ya vigentes.
Inmovilista: hay que hacer valer los preceptos constitucionales de igualdad sin mayores rupturas o enmiendas constitucionales: hay que clarificar las ambiguedades de la manera que sea posible e introducir una reforma “moral” o de intenciones en el panorama político nacional para que no vuelvan a reproducirse situaciones de desigualdad.
Evolucionista: hay que lograr encauzar la actual realidad polítlica hacia un estado federal reconocido legalmente, pero dotado de la suficiente fuerza y capacidad legal como para actuar por encima (no al mismo nivel) que sus federaciones.
Y es en esta tercera postura en donde yo ubico este asunto. El planteamiento federalista -en los términos de la ponencia política- es un planteamiento evolutivo, positivo, de progreso o movimiento hacia un objetivo mejor. Ninguno de los grandes partidos españoles pondría objeciones a reformas juridicas o constitucionales en este sentido, en la medida que este planteamiento aparentemente no les hace susceptibles de ser víctimas de otro “cordón sanitario” en un futuro.
De esta manera ¿no estaremos vendiendo el trigal para comprar harina? En absoluto -pienso yo- si hacemos las cosas bien. Puesto que nuestro federalismo es una definición de estado con potenciómetro: se puede regular desde un máximo (lo que tenemos ahora) y hacia un mímimo (el que se desee). El secreto reside en el origen de la autoridad que acometa las reformas (y entiéndase la ironia en lo que voy a decir): no es lo mismo que un estado central gobernado por quien sabe qué nefandos nacionalistas españoles que roban y niegan derechos primordiales a los pobrecitos territorios independentistas, que otro estado formado por pares, por iguales, en la que una mayoría de estos pares exige a unas pocas regiones que se homologuen los derechos y obligaciones de todos por igual.
El secreto, está en la mano del artista que pinte la nueva constitución de manera que permita esta evolución hacia lo que debería haber sido la españa nacida del 78. Y creo que nosotros tenemos a la mejor.
No estamos inventando nada nuevo. La astucia de Pujol y Arzalluz, manipulando sensibilidades y miedos por igual, hizo posible la indefinición constitucional que hoy en día les ha llevado a su actual hegemonía. Desde la ley electoral, pasando por los regimenes económicos que el primero consintió al segundo pensando que ya llegaría la hora de reclamar iguales condiciones, y todo ello unido a las amenazas de revuelta social de ambos hicieron que los Constituyentes firmaran artículos que (todo el mundo lo sabe) para unos eran de máximos mientras que para otros eran los planteamientos de partida, pero estos segundos dejaron la puerta abierta a su favor.
#15 by Mangars on 31 Octubre 2009 - 11:10 pm
Carlos,
Esta ponencia es un GRAVE ERROR. No por el contenido teórico, que creo que muchos podemos compartir (aunque tampoco todos), sino principalmente porque EL ELECTORADO NO LA VA A COMPRENDER, y la va a interpretar como INCOHERENTE CON NUESTRO MENSAJE y con nuestras ideas básicas. El objetivo que queremos lograr es que la gente nos apoye a través del voto para poner en práctica nuestras ideas. Todos queremos el fortalecimiento del Estado, la recuperación de ciertas competencias, etc, pero para eso NO ES NECESARIO DECANTARSE POR UN MODELO DE ESTADO, asunto que traerá gran controversia, de hecho ya la está causando entre nosotros ¿no te parece suficiente prueba? Creo que ESTE PROYECTO PUEDE TENER FUTURO SI NO COMETEMOS TORPEZAS COMO PUEDE SER ÉSTA, por lo que personas que tienen tanta responsabilidad en el mismo como tú no deben ser quienes comentar tales torpezas. NO PODEMOS PENSAR INGENUAMENTE QUE EL VOTANTE NORMAL VA A COMPRENDER EL MENSAJE: PODEMOS HACER LLEGAR UN TITULAR, PERO NO UNA TESIS DOCTORAL. Nuestra estrategia puede tener éxito si se basa en transmitir no demasiados mensajes, claros, COMPRENSIBLES, COHERENTES y que se repitan una y otra vez hasta que calen.
CARLOS, ESTO ES UN GRAVE ERROR – ACUÉRDATE. Personalmente comparto casi todas tus argumentaciones teóricas, pero no vamos a impatir una tesis en una lección magistral, VAMOS A COMPETIR EN UNAS ELECCIONES, ES UNA CUESTIÓN DE PRACTICIDAD: NECESITAMOS UNIR, NECESITAMOS VOTOS. SI NOS DECLARAMOS FEDERALISTAS NO GANAREMOS NI UN VOTO Y PERDEREMOS MUCHOS. MUCHOS.
Recapacita, Carlos, es un grave error. Muchos delegados estamos en contra por estos motivos que te expongo. NO CREES UN PROBLEMA DONDE NO LO HAY, NO NECESITAMOS ENFANGARNOS EN ESTE DEBATE QUE NO EXISTE EN LA CALLE.
Gracias por leer este mensaje y, en su caso, por reflexionar. Un saludo
#16 by Juan Iborra on 1 Noviembre 2009 - 8:20 pm
No quiero entrar a fondo en el debate federalista pero, con la cantidad de modificaciones constitucionales que deseamos realizar, entrar en la modificación de la forma de Estado creo que es muy difícil de lograr explicar a la ciudadanía e, incluso, a los propios afiliados. Por otro lado el federalismo basa su definición en acuerdos entre estados preexistentes y la única nación existente ha sido siempre (desde la Constitución) la Española. Por eso el nacionalismo es una lucha en defensa de la democracia, porque un proyecto de nación no puede destruir un estado democrático.
Pienso que la nueva estructuración del Estado español puede hacerse, perfectamente, desde el actual estado de cosas. Se trata simplemente en extender el modelo de ciudad autónoma a las 17 grandes áreas metropolitanas existentes en la actualidad pero no reconocidas jurídicamente; a saber: Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Málada, Bilbao, Central de Asturias, Alicante-Elche, Zaragoza, Vigo, Granada, Bahía de Cádiz, Las Palmas, Tenerife, Murcia y, las actuales, Ceuta y Melilla. El estatuto de ciudad autónoma reserva para el Estado precisamente todas las competencias que deseamos sean revertidas. Como cualquiera puede entender las CC.AA. quedarán despojadas de los grandes núcleos de población y, necesariamente, tenderán a perder peso político por lo que, en la práctica, no ha de ser excesivamente complejo lograr de ellas también la devolución competencial. En este estado de cosas el Estado quedaría estructurado en 17 grandes áreas densamente pobladas y 17 grandes superficies de población dispersa; es decir 34 entes administrativos que, por otra parte, son inferiores a la división en 50 provincias. Estas últimas dejarían de tener sentido por completo pues serían las CC.AA. quien, con cierta capacidad legislativa, realizaría exactamente la misma función que actualmente realizan las Diputaciones. Después de ello podríamos, quizás, hablar de lo sucedido como que eso es, en realidad, una organización Federal cooperativa. Por otro lado esa extensión de la actual legislación existente para Ceuta y Melilla a esas áreas metropolitanas romperá, definitivamente, el independentismo porque no es posible una Cataluña sin Barcelona, una Asturias sin Oviedo… o una Valencia sin Valencia. Es mi modesta opinión.
#17 by expectante on 2 Noviembre 2009 - 1:19 am
Estoy totalmente de acuerdo con el comentario de Mangars (nº 15). Los afiliados de UPyD somos todos muy listos (supongo) y, estemos o no de acuerdo con el Estado federal cooperativo de mediana intensidad, lo podemos entender perfectamente. El problema es explicarselo a los millones de electores a los que tendremos que convencer para poner en práctica nuestras ideas. No olvidemos que para llevar a cabo algunas de nuestras propuestas será necesario modificar la Constitución o al menos unas cuantas leyes orgánicas (empezando por la Ley electoral). El modificar una ley orgánica exige mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados, así que nos convendría formular nuestras propuestas en la forma y con las palabras más sencillas de manera que pudieran ser entendidas y aceptadas por la inmensa mayoría de la ciudadanía, cosa que creo que no ocurre con el estado federal cooperativo de intensidad media que se propone.
#18 by guticid on 3 Noviembre 2009 - 8:05 pm
Estimado señor
Confieso que cuando leí el último programa con lo de el estado federal cooperativo…, me sonó a rayada que no se correspondía a lo del programa inicial en absoluto.
Me alegro de que todo haya sido un malentendido mío, como usted bien dice un problema semántico, desafortunadamente la polisemia de determinados palabros y conceptos políticos llama a confusión hasta a los que hemos pasado por la carrera de derecho…., gracias por aclarar mediante estos artículos que se entiende por estado federal desde los postulados que propugna.
ME HA CONVENCIDO en su modelo territorial.
Mil gracias
Pablo
#19 by alcotarelo on 5 Noviembre 2009 - 7:11 pm
Juanillo:
No se puede crear un estado federal modificando sólo los artículos “los artículos que atañen a las competencias exclusivas del Estado y a las que atañen a las de las CC.AA” porque como muy bien explica Adrián, crear un Estado Federal supone eliminar la soberanía española y crear nuevas soberanías en cada federación. Y eso, además de ser indeseable, pues quebranta la unidad de la nación, requiere modificar los artículos 1 y 2.
Lo que yo planteo es establecer qué competencias del Estado son exclusivas e instransferibles, y también dotar al Estado de instrumentos de control sobre las demás competencias autonómicas y locales. Y esto, que es mucho más sencillo, sí se puede hacer modificando sólo artículos 148, 149 y 150.
Estoy de acuerdo con Ramón, Augusto, Margans y Expectante. No veo la necesidad ni la conveniencia de perpetuar un estado que de hecho federal ni de crear formalmente un nuevo estado federal.
#20 by alcotarelo on 5 Noviembre 2009 - 7:20 pm
Ya he explicado por qué es un error conceptual y político que UPyD plantee y defienda el federalismo. Ahora, volveré a explicar más detalladamente por qué en las circunstancias actuales es un grave error estratégico.
Los grandes medios de comunicación están todos en manos de sectores y/o personas cercanas o controladas por el PP, el PSOE o los nacionalistas. Y TVE está también controlada por el gobierno.
UPyD es todavía un pequeño partido. No dispone de facilidades ni de mucho tiempo ni espacio para explicar sus propuestas. Por eso, en las circunstancias actuales es un error que UPyD proponga el federalismo. Porque no podrá explicarlo.
Los medios afines al partido único se encargarán de tergiversarlo todo para que el electorado entienda algo muy sencillo:
federalismo=menos estado
Nos acusaran de tener un discurso incongruente e inconsecuente, sea o no verdad. Y el resultado electoral de esto es fácil de imaginar.
#21 by Juanillo on 6 Noviembre 2009 - 1:52 am
alcotarelo, aquí nadie ha hablado de conceder soberanías, simplemente sería federar el actual Estado autonómico y blindar las competencias del Estado y las de las cc.aa.
pero de todas formas, si la objeción es porque a día de hoy no tenemos las suficientes influencias en la sociedad y que los medios hostiles a nosotros podrían tergiversar esa declaración, es otro tema que no tiene nada que ver con federalismo si ó no, pues creo que los contrarios a esto habéis dado argumento muy teóricos (válidos por supuesto) que no tienen por qué aplicarse en España.
ahora bien, si la cuestión es la utilidad de realizar esa declaración, el resto de argumentos sobran, tanto los de a favor como en contra, además de que desde mi modesta opinión este actual Estado es de todo menos federal y sobre todo simétrico, sino que va camino de convertirse a confederal y asimétrico.
lo sigo diciendo, federar es unir, aún así lo que se decida me parecerá excelente.
saludos.
#22 by Rafael on 6 Noviembre 2009 - 9:58 am
Alcotarelo: para convertir España en un Estado federal no haría ninguna falta disolver, ni abolir, ni cambiar la soberanía nacional, que en los Estados federales siempre es federal, es decir, de la nación. No es verdad que para fundar un Estado federal haya que deshacerlo, crear mini-estados y que estos deleguen soberanía en un Estado federal: no ha pasado nunca en ningún lugar del mundo (pese a lo que los profes de políticas le hayan contado a Adrián; ¡así está la universidad española, a la cola del mundo!). No nos hagamos un lío, esa es una suposición absurda, sin el menor fundamento histórico ni constitucional. Y si no me crees, lee sin ir más lejos a Francisco Sosa Wagner (entre muchos otros).
PD: Felicidades por este magnífico blog, Don Carlos. Está estupendo.
#23 by alcotarelo on 6 Noviembre 2009 - 10:22 am
Como explicaba los artículos 1 y 2 de la Constitución son incompatibles con un Estado Federal. Porque un Estado Federal se basa en que los entes que se federan son soberanos. Esto significa ni más ni menos que cada ente tiene derecho a federarse o a independizarse:
FEDERALISMO=SOBERANÍA=DERECHO A LA INDEPENDENCIA
Tal y cómo está actualmente la política vasca y catalana (recordemos que el último lehendakari nacionalista se quitó la máscara y propuso un plan de independencia), el Estado Federal no duraría más de 6 meses antes de la independencia del País Vasco y Cataluña. Es decir:
UN ESTADO FEDERAL NO DURARÍA MÁS DE 6 MESES ANTES DE LA INDEPENDENCIA DEL PAÍS VASCO Y CATALUÑA.
También quiero aclarar que es falso que los partidos nacionalistas no hayan querido nunca ni quieran ahora un estado federal. De hecho, no hay nada (salvo la independencia inmediata) que no les interese ni les haya interesado más. La posibilidad de un Estado Federal se zanja en la Constitución en los artículos 1 y 2. Y estos artículos no obedecen a presiones nacionalistas, sino más bien a todo lo contrario. A continuación los adjunto:
Artículo 1
1. España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.
2. La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado.
3. La forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria.
Artículo 2
La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas.
#24 by alcotarelo on 6 Noviembre 2009 - 10:27 am
Creo, por tanto, que proponer un modelo es estado consistente en aniquilar la nación y la soberanía de España, y a muy corto plazo su desaparición tras la independencia de sus entes federados, no casa muy bien con la “sed de nación” que caracteriza a UJPyD.
#25 by alcotarelo on 6 Noviembre 2009 - 10:44 am
Te ruego Carlos, que expliques dos cosas:
1.- Cómo se regulará el tema de la soberanía y la unidad de España en el modelo de Estado que proponéis.
2.- Cómo vais a explicar a los votantes lo que es un “Estado federal cooperativo de mediana intensidad” con el escaso tiempo y espacio de que disponéis y vais a disponer en los medios de comunicación.
Creo que es fácil de imaginar la premeditada y deliverada desinformación servida con arengas y comentarios mordaces, y de pitorreo, con que comentarán esta noticia Iñaki Gabilondo, Jiménez Losantos y hasta Matías Prats y Lorenzo Milá.
Y para terminar, una última reflexión: UPyD no tiene (y ojalá me equivoqué, pero no es de esperar que lo vaya a tener en los próximos años por muy bien que le vayan las cosas) una fuerza electoral ni parlamentaria suficiente (mayoría absoluta) para imponer unilateralmente su propuesta. De modo, que si la propuesta de UPyD se acepta a trámite en el Parlamento, tendrá que ser negociada entre PP-PSOE con los nacionalistas. De modo que proponer un Estado Federal, no significa que el resultado final vaya a ser necesariamente el “Estado federal cooperativo de mediana intensidad”. Esto puede ser como abrir la caja de Pandora.
#26 by alcotarelo on 6 Noviembre 2009 - 1:17 pm
Para Rafael:
Aún siendo cierto que ciertos juristas defienden esa idea, es rotundamente falso que lo contrario sea “una suposición absurda” o “sin el menor fundamento histórico ni constitucional”.
De hecho, reconoces que hay profesores de derecho político en la universidad española que defienden esta teoría. Para luego a continuación descalificarlos sin argumento racional alguno: “¡así está la universidad española, a la cola del mundo!”.
Un poco de seriedad y respeto por favor.
Creo que, desde el punto de vista jurídico, la teoría de que el Estado Federal se destierra en la Constitución en los artículos 1 y 2 es no solo una teoría defendible y defendida, sino la realidad jurídica.
Y los artículos 1 y 2 no son precisamente el fruto de la presión de Arzalluz y Pujol. Sino más bien todo lo contrario: una exigencia (casi la única) de los partidos nacionales para garantizar la unidad de España a cambio de instaurar el “Estado de las Autonomías”.
Es decir, el motivo por el cual los constituyentes evitaron definir a España como un Estado Federal ( aunque en la práctica era lo que estaban instaurando) fue para evitar cualquier posibilidad de independentismo y garantizar (o eso pretendían) la unidad del Estado.
#27 by Mangars on 6 Noviembre 2009 - 5:09 pm
Con todo el respeto, creo que estais desviando la atención del principal problema que plantea esta propuesta, QUE NO VA A SER COMPRENDIDA Y NOS VA A HACER PERDER VOTOS. No se trata de debatir sobre el federalismo y el modelo de Estado, algo que no va a tener resultado práctico dada nuestra fuerza electoral y que es muy discutible, sino de SER INTELIGENTES A LA HORA DE MOSTRAR NUESTRO IDEARIO A LA SOCIEDAD. Podemos acertar si trasladamos nuestras ideas principales, que tienen gran acogida en la sociedad, como todos comprobamos con nuestros conocidos, pero PODEMOS EQUIVOCARNOS GRAVEMENTE si tales ideas preñadas de éxito son malentendidas o quedan oscurecidas por un planteamiento mal entendido como puede ocurrir con éste.
Las próximas generales serán un punto de inflexión para UPyD: o despega definitivamente o corre el riesgo de desaparecer como fuerza significativa. UN ERROR DE ESTE TIPO PODRÍA LLEVARNOS AL SEGUNDO ESCENARIO.
SEAMOS PUES INTELIGENTES Y PLANTEEMOS NUESTRAS IDEAS SIN CAER EN LA TRAMPA DE UN DEBATE QUE NO NOS INTERESA.
Espero que en el Congreso este tema se enfoque desde este punto de vista y no desde el equivocado, que es caer en un debate teórico sobre qué es o no es el federalismo, qué conviene a España, etc.
Un saludo y gracias a todos por reflexionar sobre este importante punto (no tanto por su importancia propia como por las consecuencias negativas que puede tener si no lo tratamos adecuadamente).
#28 by Rafael on 6 Noviembre 2009 - 7:43 pm
Para Alcotarelo: no se trata de “respeto”, sino de un hecho, este: no hay un sólo caso histórico que tú ni ningún profesor, español o no, pueda citar de un país que para convertirse en federación se halla primero disuelto y luego federado de nuevo. Tal cosa no ha ocurrido nunca, en ningún sitio, te pongas como te pongas. No es esa la historia de Estados Unidos, Canadá, Alemania, Suiza, Australia o incluso India, para poner el ejemplo de respetables y exitosas federaciones, o de otras más problemáticas y menos “federales” de lo que dicen sus denominaciones, como México, Argentina o Brasil. No confundas a la gente, por favor. Afirmar que convertir a España en una federación -¡lo que por otra parte ya somos, pero de mala manera y mal constituida!- significaría eliminar la soberanía nacional, o que eso es lo que quieren los nacionalistas son falsos. Sí, falsos con todas las letras. Si queréis argumentar en contra del federalismo, cosa por otra parte bien fácil, usar argumentos verdaderos y auténticos, no cuentos para asustar a las viejas con el fantasma del separatismo. Con lo que los separatistas están encantados es con este sistema tan malo.
#29 by Hayek on 6 Noviembre 2009 - 11:16 pm
Al realizar política hay que tener muy presente la Historia del país, para no volver a cometer los mismos errores.
Por ello, recomiendo lean Uds. atentamente el siguiente artículo sobre el PROBLEMA DEL CANTONALISMO en el siglo XIX y la solución dura (pero milagrosa ya que soluciono el comienzo de un enfrentamiento militar entre cantones y re-instauro la democracia ) del general Pavía.
Creo que inicialmente es preferible, limitar las competencias de las Comunidades Autónomas y deveolver competencias al Estado. Posteriormente, cuando esté bajo control el actual desmán del Estado de Reinos de Taifas (perdón, de Autonomías), después de 10 años de estabilidad institucional, ya se podría hablar con mayor tranquilidad de “federalismo”.
Recordemos la Historia de España. Por favor, recordemos la Historia de España. El federalismo alejará a mucha gente y a muchos afiliados de UPyD. Entre otros, a mí. En cuanto aprueben la estrambótica oración sobre federalismo de la Ponencia Política, me doy de baja del partido.
Aceptaré a regañadientes que se deje en la Ponencia Política la posibilidad de Educación para la Ciudadanía, aunque creo no es en nada “transversal” ya que no defiende a los ciudadanos. Se introduce la posibilidad de invadir las competencias del ámbito familiar para educar a los propios hijos según el “credo Estatal” y, por tanto, para posibilitar el adoctrinamiento del Estado.
Pero, en modo alguno aceptaré el “federalismo” ya que tampoco es un concepto “transversal”, sino que arrincona a UPyD dentro de una propuesta que ya ha demostrado históricamente no ser válida para España.
Por favor, sigan siendo transversales y no se echen al monte con propuestas demagógicas que arrinconen el partido en esquinas cerradas desde donde luego será difícil salir.
El caballo de Pavía en las Cortes
Por Jorge Vilches
http://historia.libertaddigital.com/el-caballo-de-pavia-en-las-cortes-1276237039.html
Una de las sorpresas más chuscas de mi vida académica me la llevé cuando descubrí que aún se contaba a los estudiantes universitarios que el general Pavía entró a caballo en las Cortes.
No es asunto baladí, porque la cosa ecuestre da un aspecto jocoso a un golpe de estado que, aunque ejecutado contra el cantonalismo revolucionario, pone en ridículo nuestra contemporaneidad y sirve para barbarizar a unos y ensalzar a otros. Eso me mostró que la Historia que se enseña está cruzada por dimes y diretes sin fundamento, y que derribarlos justifica el trabajo entre papeles viejos y libros que ya nadie lee.
Por supuesto, el general Pavía no entró a caballo en el Palacio del Congreso en la madrugada del 3 de enero de 1874. Esta es su historia.
Manuel Pavía y Rodríguez de Alburquerque era un gaditano del año 1827. Siempre fue progresista, de esos a los que no les importaba alzarse en armas contra el Gobierno. Ingresó en la Academia de Artillería en plena regencia del general Espartero, en 1841. En la revolución de 1854 se mantuvo en segundo plano. Vivió el declive de Isabel II a la sombra de Prim, al que siguió en su periplo revolucionario a partir de 1866. Tras el éxito de 1868, Pavía se adhirió al partido radical, y en él continuó cuando murió Prim y la formación pasó a manos de Ruiz Zorrilla y Cristino Martos. No defendió a Amadeo de Saboya en 1873 (nadie lo hizo), sino que apoyó la solución republicana.
El ascenso al poder de los federales le dejó sin destino; y es que no le perdonaban que hubiera sofocado la insurrección federalista de Madrid, en diciembre de 1872. De ese impasse salió en julio de 1873, cuando fue nombrado capitán general de Andalucía y Extremadura. Sofocó la rebelión de los cantones de Córdoba, Sevilla, Jerez de la Frontera y Cádiz, lo que llevó al presidente Salmerón a decir: “¡Ya tenemos ejército!”. El presidente Castelar le encargó en septiembre de 1973 la Capitanía General de Castilla la Nueva, la de Madrid, con el objeto de tener en la capital un general que respetara la ley.
El gobierno de Castelar estaba a punto de caer, como ya conté en el artículo “Tres republicanos, o lo que es entenderse”. Pavía se entrevistó con el jefe del ejecutivo el 24 de diciembre: le preocupaba el advenimiento de un gobierno federal que desarmara al Estado, lo que daría alas al cantonalismo y al carlismo en guerra.
Pavía le pidió que prolongara la suspensión de las Cortes, su interlocutor se negó… y entonces aquél decidió dar el golpe. Informó a los capitanes generales del Norte, el Centro y Cataluña, así como a los jefes de los partidos constitucional y radical: si Emilio Castelar caía y se formaba un ejecutivo federal, daría un golpe de estado. Entonces, dijo, les llamaría para formar un “gobierno nacional”, en el que él no intervendría.
En la sesión del 2 al 3 de enero se produjo la derrota parlamentaria de Castelar. En el gabinete de la Presidencia se reunieron Salmerón, Pi y Margall, Figueras, Guisasola y Rispa, para decidir quién sería el presidente de la República. Tras una negociación escalofriante, se decidieron por Eduardo Palanca, quien, avisado de esta posibilidad, había hecho las maletas para huir a Málaga. Le encontraron en la estación del Mediodía, y casi a rastras le llevaron a las Cortes.
La votación se inició a las siete menos cinco de la mañana del 3 de enero. El genera Pavía había sido informado de lo ocurrido, y fue con la tropa a las Cortes desde el Paseo del Prado. Colocó un par de cañones, sin carga, en las bocacalles que daban a la Puerta del Sol, y mandó a dos de sus ayudantes a que ordenaran a Salmerón que los diputados abandonaran el Palacio. Les acompañó el coronel Iglesias, del XIV Tercio de la Guardia Civil, el mismo que custodiaba el edificio. El ayudante se presentó a Salmerón, presidente de la asamblea, y le dijo que tenía cinco minutos para desalojar.
Pasado el tiempo, los Cazadores del Regimiento de Mérida, jovencísimos soldados de reemplazo dirigidos por el comandante Mesa, entraron en el salón. Al ver a la muchachada, los diputados que aún quedaban se envalentonaron y les echaron. El coronel Iglesias, que estaba en el edificio, presenció la retirada de la tropa; tomó unos cuantos guardias, disparó unos tiros en el pasillo… y sólo unos pocos diputados quedaron en el hemiciclo, entre ellos Salmerón y Castelar. Estos le dijeron a Iglesias que Castelar seguía siendo presidente, a lo cual replicó: “Ya es tarde”.
El coronel Iglesias cumplió la orden. No hizo falta caballo alguno. Pavía contempló desde el exterior cómo salían los diputados. Nadie les increpó o detuvo. “Muchos de los que habían jurado morir en sus puestos –confesaba el salmeroniano Flores García– recogieron sus prendas de abrigo en el guardarropa y ganaron, cabizbajos y silenciosos, la calle de Floridablanca”.
Pavía se encontró de repente con la posibilidad de convertirse en dictador. Sin embargo, mandó llamar a los jefes de los partidos, como Serrano y Sagasta, y depuso la autoridad en sus manos. No aceptó ni siquiera el ministerio que le ofrecieron. Fue felicitado por los embajadores, y se convirtió en un hombre muy popular en Madrid. De hecho, no sólo era vitoreado cuando paseaba por la calle, sino que en las elecciones de enero de 1876 obtuvo 2.966 votos de los 3.054 posibles en el distrito centro de Madrid.
Una mañana de enero de 1895, su criado le encontró tirado en el suelo de su habitación. Pavía había muerto. El día antes, el 3, había almorzado con Cánovas para recordar el golpe de 1874; fue una de las pocas bromas que don Antonio se permitió. La prensa seria coincidió en el retrato. El conservador La Época decía que había sido “una garantía de tranquilidad”; el liberal La Iberia afirmaba que siempre se había guiado por el patriotismo; La Correspondencia de España dijo que era un “liberal arrojado (…) [un]político modesto en sus ambiciones, lleno de abnegación y valentía en sus hechos”; el barcelonés La Dinastía aseguraba, exagerando, que era “uno de los colosos de la Historia contemporánea”; y el liberal El Imparcial dijo que era un “ordenancista” que defendió tras el 74 que el ejército se alejara de la política.
Sin embargo, la prensa republicana no le perdonaba el episodio. El País, diario republicano progresista, decía que la “infausta jornada” fue “el prólogo de la nefasta restauración borbónica”. El satírico Don Quijote decía, sin gracia, que no se sabía si había tenido tiempo para pedir perdón por “sus culpas y pecados”. Por su culpa “murió la Primera República Española”, le acusaba. Bueno, lo cierto es que ese régimen duró aún otro año, y que el de nuestro hombre no fue el único golpe preparado para el 2 de enero. Hubo otro.
#30 by Adrian on 7 Noviembre 2009 - 10:48 am
Un buen amigo, del partido, me ha recordado la siguiente anécdota:
Un memorable discurso de Ortega en una memorable madrugada echó por tierra el proyecto de república federal que patrocinaba la mayoría como fórmula constitucional en 1931. Ortega argüía: “la federación puede y debe ser fórmula para unir lo que no está unido, no para articular lo que tiene ya siglos de unión.”
Yo estoy con Ortega.
Cuanto más concretemos menos personas cabrán en UPyD y todos somos necesarios, todos apoyamos el Manifiesto, todos pagamos y trabajamos por el partido. En UPyD hay gente federalista al estilo alemán, pero también hay gente que no lo quiere cambiar y gente radicalmente centralista, que apoya el partido aunque este defienda un estado descentralizado, porque para ellos es un paso.
Pero no encontrarás un centralista amigo del federalismo, por principios, por lo que significa, por ir en contra del sentido unitario jacobino de la nación. Y esta gente paga su cuota y lleva dos años trabajando, la inclusión de este término puede suponer su pérdida y este debe de ser el partido de LA UNIÓN.
Yo estuve en Ciudadanos y allí hubo una discusión similar que terminó con más de 100 personas activas que se dieron de baja, que habían trabajado por el partido desde el principio. Ciudadanos pasó en el segundo congreso de ser un partido transversal a ser un partido de centro-izquierda. No cometamos los mismos errores, concentrémonos en lo básico en LO QUE NOS UNE.
Esta discusión es un error casi tan grande como proponemos el debate de monarquía o república.
#31 by DanielR on 9 Noviembre 2009 - 1:08 pm
Estoy de acuerdo en el planteamiento de esta serie de artículos, en que hoy por hoy somos un estado más “federal” que otros estados que recogen el federalismo en su constitución.
Sin embargo, coincido con varios compañeros en una serie de puntos:
1.- Incluir la palabra “federalismo” hace muy difícil explicar a los ciudadanos lo que defendemos. Es cierto que los ciudadanos son inteligentes, pero el esfuerzo extra que supone expresar nuestra defensa de un estado “federal cooperativo de media intensidad” en lugar de un estado “autonómico con una recuperación de competencias”. Puede ser lo mismo, y el que se para a preguntar en cualquiera de los actos que organizamos lo entenderá, pero a muchos se les pondrán los pelos de punta y perderemos votos. Como ejemplo de lo importante que es utilizar las palabras adecuadas utilizaré el llamado “matrimonio homosexual”. Durante años ha existido la “unión de parejas de hecho” que amparaba la unión entre personas del mismo sexo. Cuando realmente se han producido los problemas ha sido cuando se ha utilizado la palabra “matrimonio” que es considerado por los católicos como un sacramento. Se hubieran evitado muchos problemas si se hubiesen utilizado otreas expresiones como “enlace homosexual”. Es lo mismo, pero no es lo mismo.
2.- Creo que no estamos preparados para posicionarnos en este tipo de temas que, como dice alguno de los compañeros, mas que LO QUE NOS UNE es LO QUE NOS SEPARA. Y menos aún sin apenas debate, como un apartado de la ponencia política, por mucha explicación que se de en un blog. Si se quiere que el partido se posicione sobre algunos temas “peliagudos” (léase el aborto, la eutanasia, etc.) debe haber un debate interno previo, de calado y con posibilidad de que participemos todos de forma efectiva. Y si el resultado del debate es que gana una postura con un 51% de los votos frente a la otra con un 49%, no nos posicionamos y tampoco pasa nada.
3.- Si lo que queremos realmente es trabajar por mejorar este país hay que pensar en ganar unas elecciones (harto difícil) o, por lo menos, obtener unos porcentajes de voto significativos que nos permitan tener poder de decisión o influir en él. Hasta ese momento, tenemos que posicionarnos en temas que realmente preocupen al ciudadano y no en temas que van a provocar que muchos votantes elijan otras opciones. Conozco muchos votantes del PP que están más de acuerdo con la mayoría de nuestros planteamientos que con los del PP, pero hay puntos que les echan atrás. Posicionar al partido en algo que no es necesario en este momento, como la defensa del “federalismo cooperativo….” nos va a restar muchos votos.
Pos ya está: eso era.
#32 by Juanjo Abad on 9 Noviembre 2009 - 6:39 pm
Las ventajas del federalismo
(Intentando responder a Carlos Martínez Gorriarán)
Como a otros personas, si algo me atraía de UPyD era precisamente que, en su programa (en su manifiesto fundacional), desde una posición de izquierdas, se hacía hincapié en que determinadas competencias (sanidad, educación, justicia, hacienda pública, seguridad social, ejército, asuntos exteriores, etc.) debían recuperarse para el Estado y permanecer siempre en manos de éste. Lo cual, a mi manera de ver, significaba que la finalidad esencial de tal proyecto residía en reducir las competencias actuales de las Comunidades Autónomas, o, lo que a mi me parecía lo mismo, frenar la marcha hacia la transformación del Estado español en un Estado federal.
En estos momentos, en algunas Autonomías, como el País Vasco, Navarra, por unos motivos, y Cataluña, por otro, se han convertido ya en auténticos Estados federados, enlazados al Estado español por un mínimo cordón umbilical. Por cierto, dicho de paso, bastante endeble.
No obstante, según mi opinión, lo peor no es la situación a que se ha llegado, sino que el resto de las Autonomías siguen, entusiásticamente, el mismo camino (“café para todos”) y, con mayor o menor velocidad, todas pueden alcanzar un nivel análogo de poder, reduciendo al mínimo los poderes y atribuciones del Estado..
Como decía un clásico chino, “un gran viaje comienza por un primer paso”; pero, también, puede suceder, que un primer paso ponga en marcha un gran viaje. La diferencia entre ambos procesos es obvia: En el primer caso, existe un proyecto previo que orienta y explica el objetivo de la marcha, en el segundo, puede ser que se eche a andar sin saber a dónde se va.
Creo que el actual proceso autonómico español entra de lleno en este segundo caso. Todos sabemos que el viaje de las autonomías se inició con miras a atender ciertas demandas de los nacionalistas catalanes y vascos. Ahora bien, inmediatamente, surgieron otras voces, “otros aspirantes”, que, unas veces por pura mimética afectiva y otras por mero oportunismo político, casi sin saber lo que pedían ni lo que querían, complicaron el proceso.
A partir de aquí, la transformación del Estado continuó, más bien a ciegas. Sucede que todo poder político es, de modo primario y radical, voluntad de poder, lo cual significa que, en virtud de su propia dinámica, todo poder busca más poder y, en la medida de lo posible, intenta hacerse cada vez más fuerte e independiente. En consecuencia, una vez que ciertos políticos, adquirieron un determinado poder en su región, el propio poder adquirido les empujó, en primer lugar, a ejercerlo, a afianzarse en él; en segundo, a oponerse a otros poderes y, especialmente, al poder del Estado central y, en tercero, a intentar ampliarlo, o sea, a demandar más poder, más competencias, mayor independencia, etc.
Por otro lado, resulta significativo el carácter afectivo que se intentó dar al proceso autonómico, apresurándose cada autonomía a inventarse una bandera, su “día de la región”, que, ¡oh casualidad!, en muchas coincidía con el día de unos supuestos graves agravios históricos, y su propia historia particular y privada, por supuesto, editada en varios tomos.
Como alternativa a este proceso, Usted, Sr, Gorriarán, nos propone la idea de un Estado federal. Sin embargo, tengo la impresión de que la mayor parte de la ciudadanía está convencida de que el vigente modelo autonómico ya conduce a tal tipo de Estado, es más, muchos pensamos que ya nos encontramos a las puertas del mismo, a cuya constitución definitiva, si no invertimos el camino (que es lo que muchos esperamos de UPyD), no tardaremos más de un par de legislaturas en llegar. En este sentido, el hecho de la supuesta disemetría, a la que usted alude, no significaría gran cosa, Por ejemplo, en la República Federal Alemana, el Estado de Baviera posee muchas más competencias que el resto de los Estados federados.
Usted nos dice que tenemos una idea errónea del concepto de Estado federal, que nos ocurre lo que al Burgués Gentilhombre de Molière respecto a su hablar en prosa, que, aunque no lo sepamos, tanto nosotros como nuestro votantes aspiramos al Estrado federal..
Me parece que Usted no lleva razón. Pero supongamos que la lleva y que, de modo análogo al personaje de Molière con su modo de hablar, a nosotros nos suceda que ignoramos en qué consiste un Estado Federal. Supongamos que sea así. ¿Qué hacemos? ¿Ponemos en marcha un cursillo acelerado para aclararlo? ¿Insistimos en que buena parte de nuestros afiliados y del resto de los ciudadanos son tan ignorantes como el Burgués Gentilhombre de Molière? ¿Y qué hacemos con los españolitos y españolitas que ni siquiera sepan quién es Molière? ¿Les damos también un buen cursillo de literatura? ¿O acaso no nos interesan sus votos?
Estoy seguro de que si en nuestros mítines y en nuestra propaganda insistimos en que pretendemos una Constitución Federal, la mayoría de los asistentes entenderá que queremos casi lo mismo que tenemos ya. Eso es lo que entendí yo cuando me lo dijeron, eso es lo que entendieron aquellos con los que lo comenté y me temó que si tenemos la mala ventura de introducir el término “Constitución Federal”, Estado Federal u otro semejante, eso mismo entenderán también la mayoría de los militantes, simpatizantes y posibles votantes de UPyD..
Sr. Gorriarán, con todo el respeto del mundo (porque una persona que va de político no-nacionalista en el País Vasco, se merece todo el respeto del mundo, y muchos más), creo que en eso de “una Constitución federal” Usted se ha ido por las nubes. Su posición puede valer como tesis de discusión académica, pero, en estos momentos, tanto a nivel de programa de partido como a nivel de una campaña política tal posición puede ser letal, pues, con tal idea, vamos a confundir a muchos de nuestros simpatizantes, a perder muchísimos votos.
Tal y como están las cosas, nuestro discurso tiene que ser tan sencillo como claro: Insistir en la igualdad de todos los españoles y españolas, con independencia de su lugar de residencia, recuperación por el Estado de “ciertas” competencias trasferidas y establecimiento de unos límites constitucionales a las competencias trasferibles.
Finalmente, aunque fuera como mera nota al margen, me gustaría exponer lo siguiente: Podemos distinguir dos maneras diferentes de surgir un Estado federal. En primer lugar, un Estado federal puede surgir porque varios Estados, previamente independientes entre sí, renunciando a determinado nivel o determinados contenidos de su independencia, deciden unirse y dar lugar a un nuevo Estado, en el que quedan federados. Es lo que ocurrió, por ejemplo, con el nacimiento de los EE UU. En segundo, un Estado federal también puede surgir cuando un Estado se disgrega en diferentes centros de poder, dando origen a diferentes entidades políticas más o menos autonómicas o independientes, que permanecen federadas entre sí en el Estado original. Por ejemplo, el proceso en que está enfrascada la España de las autonomías.
Desde nuestro punto de vista político, histórico y social, el primero constituye una manifestación de progreso, el segundo, en cambio, un retroceso manifiesto.
Juan J. Abad Pascual.
#33 by Juanillo on 10 Noviembre 2009 - 1:05 am
bueno amigos, sea lo que sea, lo que se vote en cada no ponencia no creo que deba ser motivo para darse de baja en un partido, y estoy de acuerdo con DanielIR que quizás se deberían utilizar otros términos que calarían con más eficacia entre el electorado.
Por cierto Juanjo Abad, interesante exposición, pero una cosa es que un lander tenga distintas leyes a que tenga distintas competencias, aún así me ha gustado tu argumentación.
#34 by alcotarelo on 10 Noviembre 2009 - 11:27 am
En respuesta a Rafael:
Como bien explica Juanjo Abad, existen dos formas de crear un estado federal. Una es uniendo lo que era independiente, y otra es disgregando lo que estaba unido. El primer caso es un proceso integrador y positivo. Así por ejemplo, sería un progreso que la UE fuera lograra algún día ser un Estado Federal. Sin embrago, en cuanto al segundo tipo, estoy también de acuerdo con él en que es un retroceso convertir en federal lo que era una nación o un estado unido.
Sólo el Estado puede garantizar la igualdad de derechos, obligaciones, prestaciones y servicios a todos sus ciudadanos. Implantar un Estado Federal en un país centralizado como Francia sería un claro retroceso en la igualdad de sus ciudadanos. De igual modo, perpetuar el funcionamiento federal de España (que es el origen de sus problemas) es también un error.
Rafael cita una ristra de “exitosas federaciones” felices, para ilustrarnos en la infalibilidad del federalismo. Sin embargo, la realidad es bien distinta: sí que han existido y existen abundantes ejemplos de federaciones infructuosas. Así se cita a La India como ejemplo de federación existosa, cuando la realidad es que duró muy poco antes de sufrir la independencia de Pakistán y Bangladesh, y de verse inmersa desde hace 50 años en un conflicto en Cachemira del que nos e atisba solución ni avance positivo.
Existen muchos más ejemplos de federaciones malogradas, aunque Rafael no las haya citado. Como la Federación Rusa. Se podrá decir que el caso de Rusia no es equiparable español por su historia, su tamaño, su economía… Sin embargo realmente existe una importante similitud en cuanto a la clasificación que nos propone Juanjo Abad: tanto en Rusia como en España, el federalismo es un eslabón dentro un proceso desintegrador. En Rusia la implantación del federalismo supuso la inmediata independencia de Ucrania, Bielorrusia, Letonia, Lituania, Estonia y Kazajstán.
Otro caso de clamoroso de federalismo desintegrador es el de Yugoslavia, cuyas consecuencias creo que no hará falta detallar, pues se pueden contemplar, entre otros muchos sitios, estos días en el Tribunal de la Haya.
Es innegable que el federalismo va sustancialmente unido en mayor o menor grado a una reducción o pérdida de la soberanía del Estado. En este sentido, el “derecho a decidir” de Ibarretxe o el referéndum de independencia de Québec en Canadá (que por cierto también estaba en la lista de federaciones felices de Rafael), no son sino la pretensión de instaurar una soberanía propia en estos territorios y opuesta e incompatible con la de los países o naciones en que se integran.
Las graves declaraciones que han hecho algunos políticos catalanes en el sentido de que si el Estatuto de Cataluña es declarado inconstitucional, debe primar lo aprobado en votación por los catalanes sobre la sentencia del Tribunal Constitucional, no se puede entender solo como un ataque frontal a la constitución. Sino como la creación de una nueva soberanía catalana, también opuesta e incompatible con la española. Por eso, los paños calientes del ministro Rubalcaba (tachando de error que el Parlamento español derogue lo que se ha aprobado en Cataluña) son también un ataque a la soberanía de España.
No podemos sustraernos de la realidad. Actualmente en España partidos con mucho poder en ciertos territorios (PNV, CiU, ERC) se declaran ya abiertamente independentistas. Existen otros muchos partidos nacionalistas, que en la deriva actual tardarán poco en serlo (BNG, Partido Andalucista, Coalición Canaria, Chunta Aragonesista…). En el País Vasco y Cataluña el PSOE es, en muchos aspectos, más nacionalista que los propios nacionalistas, porque se siente obligado a demostrar que no es menos que los nacionalistas de pata negra. El PP juega a lo mismo en cada autonomía, aunque diga lo contrario en el ámbito de España. Ahí queda la feroz defensa de Basagoiti del cupo vasco.
Parece mentira tener que recordar todo esto dentro de UPyD. Pero este es el peligrosísimo clima político que existe actualmente en España. Este es el escenario en el que UPyD se plantea proponer el federalismo en España.
Como muy bien dice nuevamente Juanjo Abad “un gran viaje comienza por un primer paso; pero, también, puede suceder, que un primer paso ponga en marcha un gran viaje”. Estoy totalmente de acuerdo con él. Proponer actualmente en España un Estado Federal puede ser dar un paso de incontrolables consecuencias. Es muy posible que ese viaje no termine en el “Estado federal cooperativo de mediana intensidad”. Es más, mucho me temo que ni siquiera pase por esa estación. Más bien, muy probablemente me temo que como ha pasado en tantos otros procesos de federalismo destructivo (de algo que anteriormente estaba unido), termine en poco tiempo en la independencia del País Vasco, Cataluña y probablemente de alguna comunidad más.
#35 by alcotarelo on 10 Noviembre 2009 - 12:33 pm
Se pueden hacer muchas reflexiones también respecto al federalismo constructivo. Un ejemplo de federalismo constructivo la construcción o convergencia europea, que va lentamente dirigido hacia la creación de un Estado Federal integrando y respetando todo lo que ya existe en cada país.
Aún siendo el federalismo constructivo una mejora incuestionable de lo que existe actualmente (países independientes), también es muy discutible que sea el mejor de los modelos posibles como objetivo final.
Un ejemplo muy claro es la constitución europea. Un auténtico Frankenstein, que no es ni siquiera constitución, porque de quedarse con el denominador común, se ha quedado famélica. La UE se está construyendo en base a respetar líneas rojas. Ayer la del Reino Unido y hoy las de la República Checa. Así es imposible construir un modelo común y coherente.
Dotar a Europa de soberanía propia, al menos en ciertos temas, es la única vía para que sea lo que está por debajo lo que se adapte a lo que está por encima, y de este modo crear algo coherente y funcional. Progresar siendo una unión de Estados soberanos es difícil o imposible como los hechos demuestran reiteradamente.
Crear una asamblea constuyente en el Parlamento Europeo, que redacte una nueva Constitución soberana que se vote unitariamente en toda Europa a la vez, y a la que se tengan que adaptar legilslativa y administrativamente los estados miembros sería mejor forma de construir un país.
España es el mejor ejemplo de cómo es una falacia que la descentralización sea preferible al centralismo. Pese a todos sus defectos, sólo un estado único y fuerte puede crear igualdad, ya sea en Europa o en España.
Convertir Europa en una federación es un proceso constructivo. Una mejora y un progreso frente a la situación actual. Pero no es el mejor de los caminos, o mejor: no es el mejor de los objetivos para construir un país de verdad.
Pero en el caso de España, crear una federación no es solo que no sea el más ineficaz de los caminos, sino un proceso destructivo. Tendente a crear más desigualdad, que es lo que han creado las Comunidades Autónomas por el hecho de funcionar como una federación.
Desde la revolución francesa la izquierda es igualitaria e internacionalista. Y lo progresista es la igualdad. En España, todo se ha confundido al aceptar el dogma de que todo lo contrario al franquismo es progresismo. Pero no nos dejemos confundir, el federalismo sólo crea desigualdad respecto a la unidad.
#36 by Rafael on 10 Noviembre 2009 - 10:14 pm
Alcotarelo, mezclas churras y merinas, como suele decirse. Aparte de que yo no he hablado de “federaciones felices”, mezclas los problemas políticos de Canadá con Quebec o de India con Pakistán (¡que jamás han formado una federación, hay que temer morro!) para ilustrar tu empeño de que las federaciones son intrínsecamente malas porque fomentan el separatismo, que es la idea que revolotea todos tus escritos. Pero es muy poco honesto poner como ejemplo de mala práctica federal el ejemplo del Estatuto de Cataluña, cuando hay un consenso prácticamente universal en que semejante Estatuto habría sido prácticamente imposible si España tuviera la Constitución federal que no tiene, es decir, una Constitución que establece la igualdad competencial de todos los entes federados, las competencias federales exclusivas de los órganos federales, y la inexistencia de derechos históricos, naciones preconstitucionales soberanas y otros arreglos tramposos. ¡Qué empeño en confundir! ¡Ahora resulta que la federación sería malísima para España porque debido a la federación que no somos tenemos el Estatuto de Cataluña! No me parece honesta esta forma de argumentar.
Por otra parte, de tu último escrito se colige que consideras que el único progreso hacia mayores cotas de democracia se consigue reforzando la centralización del Estado. Interesante punto de vista, según el cual Francia es una democracia de calidad superior a la británica o la alemana. Y la Unión Europea, un retroceso en la democracia de los Estados europeos, porque de hecho ha obligado a los Estados miembros a delegar soberanía en temas tan importantes como la política monetaria. Así que en la Europa de los estados nacionales centralizados enfrentados, habría más democracia que en la actual. Chocante e insostenible. A mí me suena a nacionalismo como el de Vaclav Klaus. Español en este caso, pero a nacionalismo. Tan malo cualquiera de sus variedades.
Y respecto a que te parezca mentira que en UPyD haya que defender lo que defiendes, no sé de qué te extrañas. Léete sin anteojeras el manifiesto fundacional, y verás cómo aunque no aparece la palabra “federación” se defiende sin ambigüedad alguna un Estado unitario descentralizado, esto es -como explicó Paco Sosa Wagner-, un Estado de tipo federal. Empeñarse en no verlo… Lo que UPyD no es ni ha sido nunca es un partido nacionalista, por mucho que unos pocos se empeñen., sino constitucionalista, que es algo radicalmente diferente.
#37 by alcotarelo on 11 Noviembre 2009 - 10:46 am
Respecto al tema de Europa, supongo que no lo he explicado bien. Lo que planteo es justo lo contrario de lo que has entendido. Planteo que me parece un avance construir un Estado Europeo federal, pero que me parecería mejor construir un estado europeo unitario, y que de hecho España (y el resto de los países) le cedan su soberanía y se deje de jugar a las líneas rojas.
Creo que lo ideal (que no siempre es lo posible) es que Europa tenga una Constitución de verdad, que no se construya respetando ninguna línea roja, sino partiendo de cero. Y esto sólo es posible si Europa tiene soberanía propia. De este modo, desearía que fueran las legislaciones nacionales de cada país (en el caso español, habría que empezar por la propia Constitución) la que se modifique si hace falta para adaptarse a esa Constitución Europea, y no viceversa. Como culquier referéndum normal de cualquier país normal, esa constitución debería votarse a la vez en toda Europa, y se debe considerar aprobada si obtiene al menos el 50% de los votos, aunque en algún país no lo consiga. Eso sería un país de verdad. Pero como no parece que los dirigentes de los Estados vayan a ceder su soberanía, creo que hay que entender un hipotético Estado Federal como un avance frente a la situación actual (estados soberanos desunidos).
En cuanto a al idílico Estado Federal libre de “competencias federales exclusivas de los órganos federales, y la inexistencia de derechos históricos, naciones preconstitucionales soberanas y otros arreglos tramposos” que planteáis, me parece simplemente irreal en la situación política actual de pujanza nacionalista. Y más, mientras UPyD tenga tan poca fuerza electoral y parlamentaria. En las actuales circunstancias políticas y la pujanza del nacionalismo periférico, lo que saldrá será algo más parecido al “federalismo asimétrico” de Maragall. Y por supuesto que todas las pajas mentales de derechos históricos medievales, hechos diferenciales y agravios históricos se seguirán utilizando para legislar y gobernar.
En cuanto a lo del centralismo, por supuesto que considero que un estado centralizado como el francés, pese a todas las críticas que se le pueden hacer, es muchísimo más deseable, pues garantiza infinitamente más la igualdad de sus ciudadanos que un estado federal. Es precisamente ese funcionamiento federal que denunciáis (aunque no esté escrito en al Constitución ni las leyes) el que provoca discriminaciones, barreras para trabajar en otra comunidad autónoma, diferencias en las prestaciones y los servicios públicos a los que pueden acceder los ciudadanos… Además, un Estado Federal podría garantizar ciertas competencias exclusivas para la administración central, pero no podrá dotar apenas a la administración central de mecanismos de control sobre las competencias de los entes federados, como ocurre actualmente.
Cuando se plantea un Estado Federal para intentar calmar o apaciguar las presiones para desintegrar un país unido, solo se consigue aumentar esas presiones. Eso le ha pasado a España con la Constitución y el Estado de las Autonomías actual, aunque no se le haya llamado Estado Federal. Ese es peligro del federalismo destructivo. Proponer ahora instaurarlo con nombre y apellidos en la Constitución, es sólo darle una vuelta de tuerca más. Lo que hay que hacer es extirparlo como se hace con un cáncer.
#38 by alcotarelo on 11 Noviembre 2009 - 11:06 am
Si en el manifiesto fundacional de UPyD está ya el federalismo no entiendo para qué se va a votar en el próximo congreso.
Me alegro de que UPyD salga del armario y nos plantee abiertamente sus objetivos reales. Así no nos llevaremos a engaños y nuestro voto no será utilizado para fines distintos a los que muchos deseamos.
Si esto es así, UPyD no es un partido transversal que aglutina a todos los que queremos reformar el desigual y discriminatorio sistema federal encubierto actual.
Mucho me temo que los tres millones de votantes actuales, y los otros tantos que le vaticinan las encuentas, no vayan a respaldar esto unitariamente.
En cualquier caso, si UPyD es un partido federal, en conciencia yo no podré volver a votar a UPyD.
#39 by Mangars on 11 Noviembre 2009 - 11:12 pm
UPyD no es un partido federalista. Al menos de momento. Para eso está este Congreso entre otras cosas. Que lo haya planteado CMG en la ponencia política no quiere decir que vaya a ser aprobado obligatoriamente. Hay enmiendas a ese punto, y cada delegado dirá lo que le parece y votará en consecuencia.
Personalmente quiero insistir en que este asunto no ha de analizarse como un debate teórico sobre lo que cada uno piensa que España es o no es, o debería ser, sobre lo que es una federación o los tipos de federación que hay. Recordemos que ante todo ESTAS PONENCIAS SERÁN NUESTRA CARTA DE PRESENTACIÓN tras el Congreso, y ESTAREMOS CAVANDO NUESTRA PROPIA TUMBA SI SEMBRAMOS LA SEMILLA DE LA DISGREGACIÓN EN UN DEBATE QUE NO NOS INTERESA NI ES NECESARIO PARA LOGRAR NUESTROS OBJETIVOS.
Este debate que estamos teniendo de forma interna ¿cómo creéis que será entre aquellos simpatizantes que nos siguen por nuestra clara defensa de la igualdad en conexión directa con una Administración Central fuerte y garante de la misma? Estoy completamente seguro, y me lo confirman muchos conocidos, que NO SERÁ ENTENDIDO NI BIEN ACEPTADO. SUPONDRÁ UNA SANGRÍA DE VOTOS QUE NO TENEMOS Y QUE NO PODEMOS PERMITIR.
ESTAMOS A TIEMPO DE EVITARLO si entre nosotros razonamos la conveniencia de incluir tal propuesta en nuestro ideario y somos capaces de prever las consecuencias que ello supondrá.
Reflexionemos inteligentemente; sólo así podremos ir a más. Se puede ser idealista, y eso está bien, pero sobre todo tenemos que ser INTELIGENTES Y COHERENTES.
Un saludo