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Las ventajas del federalismo (I).

Algunos compañeros del partido (y no me refiero a los cuatro gatos lunáticos., mercenarios o resentidos del “quítate tú para ponerme yo porque en eso consiste la democracia”) dicen estar totalmente en contra de la propuesta de reformar la Constitución para convertir España en lo que se conoce como un Estado federal cooperativo. Bastantes más muestran numerosas reticencias y reservas hacia la idea. Para eso haremos un Congreso, y lo mejor que podría pasarnos es que el debate político sirviera no tanto para ver quién “gana” o “pierde” cuando se vote la Ponencia Política, sino sobre todo para profundizar en el proyecto que proponemos a los ciudadanos, que es lo único importante.

Aunque no creo en las panaceas ni en las soluciones milagrosas a los problemas de la democracia –el federalismo tiene muchas ventajas, pero sin duda sus propios inconvenientes-, sí soy partidario ferviente del principio de llamar a las cosas por su nombre, y por eso apoyo la idea de que la Constitución española reformada que propugnamos pase a ser una Constitución Federal. Porque un Estado unitario descentralizado fuerte, con un núcleo de competencias centrales que no se delegan a las comunidades autónomas, donde todas éstas tengan las mismas competencias y capacidad legislativa, y donde en caso de conflicto la ley estatal (y las instituciones comunes) tenga la primacía sobre la autonómica, no es otra cosa que un Estado Federal. Aunque algunos no lo sepan: les pasa como al personaje de Molière, el Burgués Gentilhombre que se sorprende al enterarse por su profesor de que lleva toda la vida hablando en prosa sin saberlo… Pues bien, quienes defienden que España sea un Estado con competencias indelegables en educación, sanidad, fiscalidad o medio ambiente, donde todas las comunidades autónomas sean iguales, sin privilegios ni agravios, están defendiendo una concepción federal del Estado. Otra cosa es que no les guste la palabra.

Las objeciones contra la idea de Estado federal son de varios tipos:

1 – Las partidarias de un Estado unitario centralista, sin comunidades autónomas o de competencias mínimas (más bien estilo Diputación provincial).

2 – Las partidarias de una estructura de Estado como la actual, pero con devolución al Estado de algunas competencias ahora en manos de las comunidades, igualando a todas ellas.

3 – Los que consideran que el Estado federal nace de la delegación de soberanía de los entes federados al órgano federal, lo que no puede ser el caso de España.

4 – Las de quienes creen que el federalismo es una concesión a los nacionalistas y/o un concepto politológico de izquierdas, poco transversal o que ataca a la derecha.

Me propongo comentar estas objeciones teóricas en este blog y en los próximos. Comencemos por la última: que el federalismo es de izquierdas y una concesión a los nacionalistas.

La verdad es que es la refutación más fácil, porque se trata de un mero prejuicio. Confunde la tradición española de la izquierda federal –que se remonta al cantonalismo decimonónico y al anarquismo de la FAI- con el significado de federalismo como concepto universal. Para quienes padecen esta confusión, lo federal huele a Cantón de Cartagena, a Buenaventura Durruti y CNT y, ¡horror!, al Comité Federal del PSOE o al estrafalario “federalismo asimétrico” de Maragall. Pero, ¿era de izquierdas Abraham Lincoln, o lo es ahora el Partido Republicano de Estados Unidos? Naturalmente que no, y sin embargo Lincoln y los republicanos fueron los defensores de la Unión Federal frente a las tendencias centrífugas y particularistas que estallaron en la Guerra de Secesión. ¿Son de izquierdas Angela Merckel y la CDU, que han conseguido reforzar –con apoyo del SPD y demás partidos- los poderes federales del Estado alemán a costa de las competencias de los Lander, para hacer frente en mejores condiciones a los formidables retos del presente?

Respecto a que el Estado federal sea una concesión a los nacionalismos, nada menos cierto. Más bien lo contrario: si España fuera un Estado federal, no habríamos asistido al bochornoso espectáculo del blindaje del Concierto Económico vasco, y un Estatuto como el de Cataluña, que instaura la relación bilateral Estado-Cataluña, sería tan impensable como una ley que aprobara el trabajo esclavo o la violencia en las parejas. En una España federal, Euskadi o Cataluña tendrían, por supuesto, su lengua particular cooficial y sus instituciones tradicionales –la Generalitat se seguiría llamando así, y el árbol de Guernica seguiría creciendo ante su templete clasicista-, pero no tendrían privilegios o más competencias y capacidad de legislar que Madrid o Andalucía. Y cuando una familia española o emigrante se trasladara de una comunidad a otra, los niños no se enfrentarían a un sistema educativo diferente, ni los padres a un idioma desconocido y una administración exótica que los trataría como a extranjeros o peor. Al contrario, el sistema educativo sería el mismo en todos las comunidades porque sería un sistema federal, con las diferencias lógicas de bilingüismo optativo en las comunidades bilingües y de pequeños cambios idiosincrásicos como la enseñanza del flamenco en Andalucía o del noucentisme en Cataluña.

Esta es la situación que los nacionalistas temen, porque desmontaría todos sus argumentos victimistas y obligaría a poner de manifiesto su verdadero interés: disponer de un territorio propio donde desplegar su maquinaria de poder político y control social. Porque si fuera posible estudiar en catalán en Cataluña pero sin erradicar el castellano como lengua vehicular optativa; si fuera posible pagar los mismos impuestos y recibir los mismos servicios en el País Vasco y Madrid, ¿qué razones podrían invocar los nacionalistas para justificar su exigencia de más desigualdad y menos libertad personal en sus dominios? Por esa razón el Estado federal es, a la vez, temido y despreciado por los nacionalistas. Desde 1977 llevan a cabo una ofensiva exitosa para que España sea lo menos parecido no a un Estado centralizado como Francia –nunca lo ha sido-, sino a un Estado federal que funcione como Alemania, que es el espejo en el que nos conviene mirarnos. No se engañen: ni a Carod Rovira, ni a Iñigo Urkullu, ni a Miguel Sanz, les interesa lo más mínimo ese Estado Federal cooperativo. A la izquierda oficial y a la derecha confederada del PP tampoco, por razones oportunistas y porque se han adaptado a manejar las cosas al estilo nacionalista, como está probando la crisis del caso Gürtel. Por si fuera poco, el tipo de Constitución que proponemos se llama así en cualquier manual de teoría política: Constitución Federal. ¿Por qué someterse a los prejuicios o a la mala información en vez de optar por llamar a las cosas por su nombre? Esta también es una exigencia importante para la regeneración de la democracia española.

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5 comentarios a “Las ventajas del federalismo (I).”

  1. Cesio dice:

    Gracias Carlos. Hacía falta un análisis aasí porque en muchas ocasiones, al menos a mi me pasa, nos dejamos llevar por las impresiones que nos producen las palabras sin llegar a contrastar con la realidad.

    Lo cierto es que despues de este principio de estudido de lo que es federalismo ahora me cuadra mucho mejor con todos los postulados que desde el primer dia se defienden en UPyD.

    Que a estas alturas de la película los españoles tengamos que volver a pedir, reclamar o luchar por, la igualdad de todos los ciudadanos es algo que me estremece. Que nuestros antepasados dedicaran más de un siglo a afianzar ese concepto y que nosotros aun estemos así, es un sinsentido. Cuando en el imperio español los ciudadanos de la metropoli tenian derechos muy diferentes a los de las colonias aqui vinieron unos avanzados, los liberales que les pusieron de nombre o de apodo, a predicar la importancia del derecho del ciudadano por ser eso, y no por pertenecer a otra categoria o social o territorial.

    Habrá que invocar el espiritu de 1812. Habrá que invocar el espiritu del General Riego, que seguro estaría en nuestra banda.

    Propongo hacer las próximas jornadas de estudio en el Oratorio de San Felipe Neri.

  2. Sevase dice:

    Estimado Sr, Gorriagan creo que la opcion federalista es buena y yo la entiendo como forma de gobierno aceptable para un estado moderno y supongo que seria buena . A las pruebas me remito con Alemania y USA.
    Pero alguien deberia decirle señor Gorriagan que esto es ESPAÑA, que lo mas parecido a USA son los inmigrantes latinos que cruzan la frontera, y con Alemania que somos vecinos de continente por lo demas nadie en este santo pais, y cuando digo nadie es nadie , sabe que coño es el federalismo.

    Es mas vayase al mercado o centro comercial de turno y pregunte que votaria usted ¿nazionalismo, independentismo o federalismo?
    Acaso piensa que los medios le van a dar la opcion de explicarse, y explicar que es federalimo. Acaso le dejaron explicarse los medios en los ataques gratuitos continuos que recibimos por lo del “aborto”.

    Creo que aun no nos hemos enterado que debemos recuperar competencias mediante el constitucional, y el parlamento. (Si yo soy la opcion 2) que por cierto esta en el manifiesto de UPYD. Y ya habra tiempo de federalismo , por que un error estrategico puede ser la piedra que nos impida avanzar y no llegar a la inmensa mayoria de la sociedad.

    Respecto a su jugada maestra de que desmontaria el juego victimista de los nacionalistas.

    ¿Es que aun no nos hemos enterado de que les importamos un huevo a los nazi/independentistas?
    Que ellos tienen sus cartas sobre la mesa hace tiempo son la independencia y nos estan metiendo un paliza de cojones.

    Pero bueno como estoy por que este proyecto salga adelante, pienselo. descafeinelo un poco y ya veremos.

    De todas maneras espero que se rechaze en el I congreso, pero si no se rechaza ahi estare
    luchando por el partido, para que el fondo de todo que es una España, solidaria, igualitaria y libre siga existiendo.

  3. vtroyano dice:

    Excelente análisis. Conozco a varios afiliados a UPyD que, cuando lean esta exposición sobre el Federalismo, cambiarán su opinión respecto a la persona de CMG. Gracias por tu explicación. Espero con ansias la segunda parte.

  4. IGNACIO dice:

    Hola Carlos.

    No comparto ninguna de las objeciones al estado federal que enumeras, y estoy de acuerdo en que, dentro de un modelo descentralizado, es una opción mucho más adecuada para garantizar la igualdad y la regeneración democrática.
    Hay sin embargo otro problema que debería pensarse, y me parece un tanto complicado. Todo estado federal tiene un mapa regional determinado por cuestiones históricas, geográficas, y políticas, mapa que es deseable tenga ciertos criterios de racionalidad. La configuración actual del estado de las autonomías es el resultado del proceso de la transición, lleno de luces y sombras. Las Comunidades Autónomas se constituyeron de una forma muy particular.
    Proponer la travesía de un estado autonómico a un estado federal debería incorporar también un procedimiento de racionalización del mapa regional. Esta cuestión podría provocar muchas tensiones, pero creo que es completamente necesario. Puestos a cambiar las cosas…

  5. Juanillo dice:

    Sevase, comparto mucho de lo que dices, pero no estoy de acuerdo en que no debe triunfar en el congreso cualquier ponencia que hable de federalismo, pues ante las acusaciones que recibe UPyD de ser neocentralistas, sería muy bueno defender el federalismo como base a una defensa racional del estado en el que las competencias estén bien delimitadas, y que ante todo federalismo sea presentado a la sociedad como sinónimos de unidad e igualdad.

    Ignacio, es cierto que podría haber tensiones e incluso en los lugares más insospechados (asunto leonés), pero es hora de ser valientes y quitar a los nacionalistas periféricos la absurda idea de federalismo que tienen, que no tiene nada que ver con el verdadero concepto de federalismo, que lo único que hace es confundir a la sociedad.

    Carlos, espero los siguientes artículos.

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